ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


26 de octubre de 2009

COMO EL LIMÓN A LAS ALMEJAS.

Tabú.

Como toda historia que tiene un empezar prohibido y oscuro, esta todavía no acaba de vislumbrarse como algo natural dentro de lo que puede considerarse el sexo humano.

La vida, o mejor dicho, ciertas mentes lo consideraron algo sucio, aún más que el sexo “normal”, prohibido, propio de desviados sexuales (palabras de ellos no mías), propiamente prohibido dentro del disfrute sexual. Aunque ciertamente, si el sexo estaba fuera de cualquier mente sino era para la simple procreación, esta práctica, digna de divertimento era una desviación del ser humano, algo digno de erradicar y propio para que aquellos que no les importara lo más mínimo, metieran sus mentes puristas y moralistas, en algo que, realmente no les incumbía para nada.

Los hombres santos lo denominaron como el pecado de Sodoma, aunque consiguieron algo más, castigarlo por la ley. Una forma tan sana (depende de cómo se practique) de diversión, simple, realiza desde yo que sé cuando (por lo que se desde que pisamos la tierra con nuestros pútridos pies y nos negamos a sentir la arena con las manos.) Aunque, ¿qué puedo esperar de personas que han escrito y dicho que la homosexualidad es una enfermedad o que abrazar a una mujer es como rodear con los brazos a un saco de estiércol? Nada, simplemente un muro de moralina barata que no se creen ni ellos.

Y la cuestión que a mi me abarca sobre este tema ¿a ellos qué les importaba? La respuesta, nada, simplemente que no era una técnica propia y natural del ser humano, porque somos diferentes del resto de animales que pueblan la tierra (según ellos.)

¿Quién dijo que sólo era una técnica sólo para personas del mismo sexo?

Mal infundido por las creencias populares, por desinformados o simplemente por los que se niegan a saber más allá de sus limitadas mentes, esta técnica ha sido usada durante siglos por las gentes, los motivos son varios: para preservar la virginidad, es decir, mantener intacto el himen (que parece que es lo único que importa en cuestiones de sexo), para poner los cuernos a tu marido sin peligro a quedarte en estado (sobre todo si el amante era mulato, por lo menos), un control de la natalidad en tiempos donde se desconocían técnicas para evitar embarazos indeseados y para un simple disfrute fuera de la monotonía de entrar siempre por el mismo sitio, para poder disfrutar con tu pareja ya que no hay otro lugar por donde mojar el churro, entre otras tantas que puedo desconocer (una no está libre de desinformación); se inició como algo prohibido dentro de un tema anexo a la propia vida.

Por fortuna los tiempos cambian y, aunque muchas y muchos niegan completamente su tendencia a esta práctica, eso no quiere decir que no estén pesando en probarla, la hayan realizado más de una vez o les cause curiosidad.

Parece, desde ciertos ámbitos femeninos, que una mujer lo es menos por dejarse encular (nunca mejor dicho), parece que se les va a acabar el mundo. Entre otras, los hombres (me refiero a los heterosexuales), niegan por activa y por pasiva, que a algunos de ellos les exite el que le introduzcan un dedo por el recto para estimular una glándula que provoca erecciones y excitación sexual (aunque otro colectivo más libre de mente lo conoce y está muy contento de ello), lo cierto es que nuestra libertad sexual, en este campo está casi nivelada, en cuanto a la educación que nos han dado, en este sentido.

Un macho no puede permitir que le toquen ahí y, mucho menos, una mujer ha de dejarse realizar técnicas amatorias por la puerta de atrás. ¿Por qué? Ciertamente por educación y limitaciones propias de nuestra moral. Por nacimiento tenemos unos órganos propios para ello, que nos permiten disfrutar en la intimidad (a solas, en compañía de dos o de todos los que te de la gana, eso es cosa tuya), eso sí, si sabes dominar. Ya que no es ajeno a nosotros que el hombre haya echado el polvo de su vida (supuestamente) y ella tenga que recurrir al telefonillo de la ducha para acabar un trabajo mal empezado.

Lo cierto es que no dejas de ser de una condición u otra por dejar que invadan tu santuario, aunque como digo siempre, eso es cosa de cada uno. El que se pierde la diversión no es el que lo hace, sino el que la coarta.

Hay algo más de pimienta en este juego.

Algunos aparatitos, por fortuna, se han puesto a nuestra disposición dentro de lo que denominamos mercado para el sexo. Consoladores, vibradores, estimulantes, geles anestésicos y dilatadores tanto para iniciados como para expertos (lo único que cambia es el tamaño), aunque también puede servir un consolador normal o doble y unos buenos guantes de látex (eso puede exitar a cualquiera creerme, aunque no sea para la puerta trasera.)

Las caricias, explicar un poco, jugar a los médicos, eso amainará la tensión y el uso de instrumentos de grosores diferentes favorecerá una penetración suave y sin contratiempos.
El caso es jugar mucho, como siempre he escrito, el relajarse, estar convencido de lo que haces y vivir el momento como algo consensuado entre ambos. No vale eso de a ver si pruebo en plena euforia, creerme, corta el rollo y puede dejaros un poco… a medias.

El sexo es siempre cosa de dos

Hablando de parejas heterosexuales, es muy típico el estar en plena faena e intentar hacerlo. Ellos se sentirán más machos si lo hacen, pienso yo, pero no se han parado a pensar que quizás ellas tienen las mismas reticencias mentales. Un hombre jamás dejaría que tocaran su ojete, o sí. Os digo lo que veo en la mayoría de casos solamente.

- Me la estaba follando y fui a metérsela por el culo – decía uno que se creía muy macho a sus colegas en la mesa de atrás mientras sangreybesos y yo nos tomábamos unos cubatas.

- ¿Y qué pasó?

- Que al final me la follé sólo por delante – contestó un poco molesto por lo ocurrido.

Se hizo el macho, cierto, pero eso no gusta ni cuando tu ligue es sólo de una noche. El romanticismo se ha perdido, otra verdad como un puño, pero en temas tan delicados tú no eres el líder.

Recuerda que si quieres pasar un buen rato con otra persona lo tenéis que pasar los dos, si sólo lo quieres pasar tú, hay profesionales en el tema o está la propia intimidad en la qué tu sólo o sola, disfrutas de tu tiempo como te plazca.

Aún queda mucho por descubrir en esta materia, pero no en la teoría, he encontrado páginas en internet que cuentan como explorarse en ese ámbito, de lo poco raro que es que a un hombre le guste esta forma de disfrute, no importa su condición sexual, y cientos de cosas más. Por descontado, encontramos páginas en las que nombran la entrada por la puerta de atrás como algo maligno, impropio, anormal,… De las cuales he sacado cosas en claro, son muy retrógrados, y he disfrutado mucho leyendo muchas patochadas que me servirán para posteriores post (lo tengo todo apuntado.)

Lo verdaderamente cierto es que nada es anormal en la alcoba, todo lo que quieras realizar se puede, que ha de ser todo acordado si tienes pareja y que simplemente es cosa tuya el que puedas o no realizar tus fantasías sexuales. Como digo siempre, el límite te lo pones tú mismo o misma.

4 cosas que decirte:

Edu dijo...

El sexo anal, en los dos sexos esta mas extendido, de lo que socialmente se dice o se acepta, incluido en el genero masculino.
Un Abrazo

Silderia dijo...

Por ello hablo de él porque está demasiado escondido.

Un Beso

sangreybesos dijo...

Ajaj, gracias por recordarme esa conversación... menudo manta!

La verdad es que cada vez hay más gente que se atreve a conocer su ojete, "ese gran desconocido", como dijo aquel sabio mientras bailaba borracho sobre la barra de un tugurio....

Silderia dijo...

Demasiados sabios borrachos conoces tú