ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


30 de diciembre de 2008

¿QUÉ QUIERES QUE TE REGALE?

¿Qué le compro?

Si, he llegado un poco tarde esta semana, lo admito, pero estaba buscando algún tema relacionado con la sección, para poder contaros. Mujer y punto cada día me cuesta más trabajo ya que los temas se van reduciendo poco a poco, sin embargo, a mi me queda imaginación para rato.

Bueno, os contaré algo, como todos habéis podido averiguar, odio la navidad. No es que sea una fiesta de esas que simplemente pasan y listo, no, realmente no puedo con ella. Lo único que me salva este año, es que estoy muy entretenida montando mi nueva casita y…. Pensando y pensando, se me ocurrió algo. Como todos los años, en esta época se hacen muchos regalas, si es cierto, miles de ellos no te gustan, otros son pro compromiso, la mayoría ni siquiera ha pensado en tus gustos antes de regalártelo y sólo un par de ellos darán en el clavo, porque nadie se ha parado a pensar en lo que has pedido o realmente te gusta, la típica frase es: “es que a mi no me gusta” – y eso que me importa, no he pedido que te guste a ti, me tiene que gustar a mi. Ahora ira directo al rincón de las cosas olvidadas donde saldrá, tiempo después, para ir directamente a beneficencia, cubo de la basura o como regalo improvisado a una visita que le gusta (el caso es quitártelo de en medio.)

Hay cosas que se regalan con el corazón.

Pues bien, este es el tema, los regalos. Sin embargo, como habéis podido adivinar, no es de cualquier tipo, es aquel que dura toda la vida y que se da con el alma, con muchos preparativos, ganas e ilusión y que, seguro que le va a encantar. Se lo vas a dar tu pareja, novia, novio, amante, compañera, compañero, marido, mujer,…etc. ¿Cómo lo vamos a hacer? De una forma muy sencilla ¿Cuesta mucho dinero? Depende del que te quieras gastar, porque algo de dinero se gasta.

El caso es que puedes dárselo cuando quieras y como quieras, yo solo voy a poner alguna idea. Como ya sabéis, los símiles están permitidos, el cambio de escenario, las variedades y, por supuesto, el aumento de la diversión; la imaginación es lo que tiene, que es tan ilimitada y maravillosa que una misma idea puede fructificar de formas diferentes en las distintas mentes (recuerda, cada uno tiene su estilo. Y si no te gusta un estilo romanticón o un estilo gracioso o insulso o meloso, está en tu mano poderlo cambiar. )

Vamos al lio.

No me importa si eres hombre o mujer, el caso es que lo hagas con el corazón y no con la mente (ojo, si eres hombre deja de pensar en lo que te dice tu hermanito el calvo porque entonces lo que te vas a comer es un colín.)

Ahora comenzamos a pensar, la ropa interior, paso muy importante para la sorpresa, el ambiente, la cena y el postre. Lo organizamos todo, si quieres lo anotas y sino nos vamos. Salimos a la calle (cuidado con las prisas que no son buenas) y compramos lo necesario para una velada romántica. Una comida fría va de perlas, algunos platos decorados de usar y tirar, el champan (si le gusta, a mi me pirra, pero no a todo el mundo le apetece. Algunos prefieren cerveza o vino), servilletas decoradas, una mesa muy bien puesta, unas velas, unas copas de cristal y… ¡Listo! La comida ya está servida (idea: algunas latas de marisco, embutido frío, quesos de untar, pate y alguna que otra ensalada, puede hacer las delicias de una cena muy muy caliente.)

Nuestro siguiente paso será irnos a la corsetería o a la tienda de lencería, eso sino posees algún conjunto de ropa interior que te valga y que estés dispuesta a utilizar (lo mismo pasa con el camisón.) El conjunto será al gusto, pero vamos a hacerle unos pequeños arreglillos con aguja, cinta del mismo color que el conjunto y unas tijeras; con ellas cortaremos la unión de las copas del sujetador y de las bragas, tanga, culote, lo que vayas a ponerte, encima colocaremos el liguero, las medias y una bata semitransparente.

Para ellos, poned unos ojales a los lados de vuestros calzoncillos (que sean nuevos y bonitos por favor), comprar unas flores, algunos bombones o caramelos y… ¡A comer!

Hora de darte tu regalo.

Es la hora perfecta, el ambiente está listo para empezar, tú te colocar la ropa interior que has preparado con el camisón transparente encima. Si eres un chico, prueba a ponerte sólo los pantalones, repito, sólo los pantalones, nada de zapatos, calcetines, camisas, correas,…. Bueno, pensándolo mejor la correa os la podéis dejas puesta, puede servir para amarrar el postre.

Las cintas que has utilizado para agarrar tu conjunto pueden caer fácilmente, quedándote solo con el liguero puesto o el corpiño, no hará falta apartarlas y queda muy sexy la escena, cuando le pides que tire del hilo, mientras le haces una bonita coreografía con música sugerente de fondo. Los perfúmenes, el placer de la seducción, la luz de las velas, los movimientos exóticos, todo está servido y listo para la seducción, el que ya incluyas juguetes, juegos diversos, canciones, susurros, apagues la luz, la enciendas, te quites todo o sólo parte de tu envoltura, depende sólo y únicamente de ti. Los mejores regalos se dan con el corazón y, muchas veces, no es preciso quitarles la envoltura para cogerlos.

FELIZ… (LO QUE SEA) LO ÚNICO QUE ESPERO ES QUE TE GUSTE TU REGALO.

26 de diciembre de 2008

YA VIENEN,....

25 de diciembre fun, fun fun….

Como es tradición en estas fechas, se celebra una fiesta tradicional. Posee diferentes nombres, dependiendo del tipo de religión a la que pertenezcas, pero por motivos de evitar una rebelión y tapar una fiesta pagana, los romanos colocaron la navidad el 25 de diciembre. Su fecha real era en verano, aunque como la fiesta de hallowen, todo se cambia a la conveniencia de unos pocos. Por lo menos sabemos que, por lo menos hasta ahora, el fin de año no pueden cambiarlo de sitio, sin embargo todo en esta vida es algo dudoso.

Como todos sabéis, es época de comer hasta reventar, gastar un dinero que no tienes y pasarlo con la familia. Ridículo ¿verdad? No te has acordado en todo el año del prójimo, la paz o el amor al resto del mundo y…. ¡Bingo! Un mes antes, justo cuando colocan las luces de navidad y los puestos de regalos, te acuerdas que tienes que ser bueno, sino “los reyes no te traerán regalos”, desde luego que somos una pandilla de hipócritas. Sin embargo, no es la salida de los buenos sentimientos lo que más nos gusta, sino los regalos, algo físico banal y que te ocupa espacio en la estantería, sólo sirve para acumular polvo. O los regalos inservibles, que nunca nadie se para a pensar ¿qué puede gustarle a la persona para la que lo he comprado? Simplemente te preocupas porque sea grande (como dice el dicho: caballo grande ande o no ande), que cueste poco y nada más. Porque realmente el que tú regales algo que le guste a la otra persona te importa poco, pero que no lo hagan contigo te fastidia de sobremanera (esto lo hace el 95% de la población, el resto miran algo más.)

En la casa del pobre reventar antes que sobre.

Y es que no podemos evitarlo, aunque te pongan sandía con mortadela, tú te la comes. El caso es forzar el estómago de sobremanera hasta el punto de no dejar ni un pequeño resquicio de vacío en él. Simplemente el hecho de comer, es un gran acto social, pero en navidad nos pasamos de sobremanera con esto.

Comidas especiales, postres de lujo, peinados de infarto,… Todo por impresionar a la familia y amigos. Pensar en qué lugar vais a pasar las fiestas, sobre todo el fin de año, que como no hay días para salir a divertirse, ese, en especial, te toca aguantar lo mismo pero con más gente por las calles de la ciudad (creo que por eso me quedo en casa.) Un derroche espectacular de medios, por lo menos tiene un lado bueno, así la operación biquini no costará tanto, no tienes dinero para costear algo mejor que una comida ligera o un ayuno involuntario. Risas, cantos, el ¡qué felices somos!, ¡qué son fiestas leche!, palabras deslenguadas y algo de alcohol ayudan a desinhibirse al más tímido.

Pero es que esto forma parte del encanto de estas fiestas. Algo que no tiene nada que ver con lo que es pasar la velada en familia. Los regalos, cientos de regalos, para todo el mundo, las bromas insoportables y el engullir como si te fuera la vida en ello, forman parte de su magia consumista. ¿En qué nos hemos convertido? Si el resto del año somos así, la navidad no saca nada bueno de nosotros, al contrario, es la perfecta excusa para disimularlo con una estupenda tapadera, el poder exigir que te regalen aquello que querías, contar con los aguinaldo y, para colmo de males, te enfadas cuando no ves en el sobre la cantidad esperada. ¿Por qué? Simple, porque crees que te mereces más. El que no ha sembrado no recoge, es más el que siembra verdaderamente, jamás espera recoger mucho (y si me alargan nada), el motivo principal de todo esto, porque lo haces con gusto y porque te apetece, no por el mero hecho de coger una recompensa tiempo después.

Frases como: “esto es lo que me has regalado”, “¡vaya mierda de juguete”, “ con el dinero que tiene se podría haber estirado un poco más”, “no te tendrías que haber molestado” (normalmente se dice con la boca pequeña) y yo que sé cuantas patochadas más, están en boca de los más pequeños y en la cabeza de los mayores, porque no cambiamos, sólo no lo guardamos para nosotros mismos. Porque eso no se dice, siempre se dan las gracias o crees que todos pueden hacer algo más cuando tu no lo has hecho. Los primeros desagradecidos, nosotros, los únicos que dicen la verdad, los niños.

¿Cómo hemos solucionado el problema? Simple, te doy dinero y te compras lo que quieras, la pregunta a esto sería ¿qué? Si después no me dejan que me lo gaste en lo que pedí. Si señores, nos volvemos vagos, no somos capaces de ir a la tienda a por aquel muñeco tan especial, pero si le damos el equivalente a lo que cuesta para que el tomador se dirija al establecimiento a comprarlo.

Yo no tengo porqué quejarme este año.

Sabéis una cosa, parece mentira, pero puede ser que los reyes existan de verdad. No te dan los regalos el día señalado, pero si cuando los necesitas o menos te los esperas. Eso si que son sorpresas. Este año ha sido mejor que los anteriores, y eso que los otros no fueron nada mal. He recibido un piso para irme a vivir con sangreybesos, la gente se ha volcado en ayudarme en todo y la noticia de mi independización no ha podido sentar mejor. ¡Qué más puedo pedir! Podéis pensar que si, siempre puede ir mejor, pero nunca hay que ser avaricioso (recordar que esta rompió el saco) ahora mismo soy feliz.

Mi regalo, el mejor de todos, una familia que me ha apoyado en todo desde que tomé la primera decisión. Lo cierto es que no me esperaba nada de nadie, eso es lo bueno y lo mejor, mi tía, la pequeña, que es como mi hermana mayor, me ofreció su piso de soltera y, desde entonces, todo han sido regalos. No tenía nada y me he encontrado con todo en a penas un mes. Eso es lo mejor, nunca te esperes nada de nadie y te llegarán sorpresas, y este es mi regalo de navidad, tengo salud y amor, porque el dinero todavía no ha llegado, pero es suficiente, que nunca bastante, para los dos y para comenzar una nueva vida.

Esos han sido mis reyes, un regalo adelantado de navidad ¿por buena? No tengo esa respuesta, pero si puedo deciros una cosa, la magia existe, no en los días marcados en el calendario, sino en momentos donde todo parece que se estanca y sigue hacia a delante, cuando no la pides o cuando deseas algo que no se pasa con el tiempo, al final, todo pasa.

24 de diciembre de 2008

Selene. Capítulo XXXVII.

CAPÍTULO XXXVII: VOLVEMOS A LAS ANDADAS.

El atardecer sorprendió a todos cuando unos ojos, rasgados y de color almendrado, decidieron ver el amanecer de su conciencia. Aquella muñeca con la piel marmólea, tenía su catana bien agarrada y sus ropajes parecían impecables, a pesar del tiempo transcurrido con ellos, sus colores estaban impecables y desprendían olor a recién lavado.

Muy tranquila, sin mover un músculo de su cuerpo, decidió visualizar la escena. En el sillón de enfrente, ambos amantes se abrazaban, uno al lado del otro, a penas había notado que todavía viajaban por los parajes que Morfeo les ofrecía, cuando se percató de una leve sonrisa, marcada suavemente, en los labios de Luis y Selene. Sólo faltaba alguien, Fepico. Este no se encontraba dentro de su campo de visión, sin embargo, una gran hilera de humo, procedente de una puerta contigua, delataba que, en aquel espacio cercano, el viejo estaba haciendo algo.

- Ahhhhh….. – grita Yu interrumpiendo su tranquilo despertar y haciendo aspavientos con las manos. - ¡Quita maldito bicho! – de un golpe fortuito Pesti desiste de su ataque y se posa sobre un estante.

- ¿Qué pasa? – pregunta Luis aún somnoliento. – Cariño – dice en susurros mientras le da un beso en la boca a Selene. – Despierta – le acaricia la cara antes de que ella abra sus penetrantes ojos.

Fepico sale corriendo de la habitación, el escándalo le ha puesto en alerta y su acelerada presencia no se hace esperar. Aquella mezcla de diferentes tribus y subculturas, perteneciente a épocas remotas, unidas en un solo individuo, aparece ataviado de balas, pistolas, fusiles, cuchillos y alguna que otra lanza, empuña a Luci, su recortada favorita en una mano y en la otra, un cigarro casi partido, pende de un hilo de papel, antes que su punta incandescente se caiga al suelo.

- ¡Eh! ¡Mirad! – Yu hace una llamada de atención. – El guerrero perdido del apocalipsis ha vuelto de su escondrijo.

- ¡Tío! – le dice Luis levantándose del sofá. - ¡Que no vamos a la guerra!

- No estés tan seguro de eso chico – le dice Fepico buscando otro cigarrillo en los bolsillos de su chaleco militar. - ¿Dónde habré puesto el maldito tabaco? – susurra para sí mismo.

Selene entonces se levanta, Yu la sigue ante su mirada, la ha visto sólo unas pocas de veces en toda su vida, pero sabe que hay algo que van ha tener que hacer antes de partir. La novia, se acerca a su amante aún sin conciencia de lo que se avecina, ella lo abraza y lo besa antes de retirarse unos pocos pasos hasta colocarse frente a él.

- Nosotros deberíamos hacer lo mimo – le dice dulcemente. – No sabemos lo que nos podemos encontrar ahí dentro.

- ¿Y cómo lo hago? – le responde su amante.

- Dame tu mano.

En ese momento, ambos se elevan rodeados por luces rojas; sus palmas se unen en un canto ajeno a ellos, los mares comienzan a pararse, las nubes aceleran su paso y, en los ríos, los peces se escapan de su elemento para ir a morir a la orilla impulsados por fuerzas extrañas. El ruido de los dos corazones latiendo al unísono se hace ensordecedor ante los oídos de los dos presentes.

Aquellos dos eternos enamorados no pueden separar sus miradas y sólo, unas pequeñas estrellas furtivas, se introducen entre sus palmas para romper la unión. Ambos se giran entonces, se quedan paralelos hombro con hombro, a penas unos centímetros distan entre los dos.

- Comienza el espectáculo – dice Yu sin mover la cabeza.

Un fuego helado surge de alguna parte y envuelve cada cuerpo por separado, como si de una sinuosa manta de seda se tratara. Luis entonces grita su primer nombre, Edimión. No sabe porqué lo ha hecho, tampoco se lo ha preguntado, su cabeza gira en un ritmo inconsciente que mueve los hilos de su cuerpo físico. Ha invocado a los primeros recuerdos, estos surgen de la nada, como fantasmas de un pasado, rompen su cubierta, en su parte superior, y, como almas que lleva el diablo, se introducen una por una dentro de la crisálida de este. Sus cuerpos transparentes, pueden verse cuando alguna de sus formas curva la imagen que se ve al fondo. No tienen nombre, nunca lo tuvieron, sólo son aquellos significados que una persona ha dado, a lo largo de todas sus vidas, para convertirse en un alma perdida reencarnada una y otra vez, ahora toca el turno de ser dios y no mortal, por fin podrá saber todo lo que ha hecho durante tantos siglos.

- Ahora me toca a mi – dice Yu antes de elevarse junto a ellos.

La escena no ha cambiado, la transformación surgida sobre el cuerpo de Yu es la misma que la de sus acompañantes. Aquellas pequeñas larvas mutantes, escondidas tras mantos opacos de luz y seda, yacen entre movimientos y cantos extraños procedentes de algún lugar de una esfera diferente. Sólo un espectador puede contemplar todo esto, Fepico, que lo ha visto casi todo, se maldice así mismo por no llevar algo que certifique lo que está pasando en su cueva. Nunca le han ido las nuevas tecnologías, quizás, simplemente por ello, no puede grabar en una imagen lo que sólo unos poco privilegiados, a lo largo de toda la existencia, pueden ver. A penas han sido cinco desde que la tierra pertenece al hombre, pero eso no quita que los dioses lo hagan continuamente.

Pesti, asustado por las luces y las voces fantasmales, ha ido a ocultarse dentro del pasadizo. Los chillidos de aquel ave medio pútrida, aún llegan como un eco constante a través del túnel. Pero, algo lo pone en alerte, un pequeño reptar que ha parado en seco los ruidos de su mascota forzosa. Se acerca hasta su boca para poner el oído, a lo lejos, tres pequeños cuerpo continúan escondidos tras escudos insondables. Algo viene desde el fondo de algo, toma su escopeta entre ambas manos y apunta al interior, sea lo que sea le va a costar trabajo entrar.

Mientras se acerca, los envoltorios comienzan a romperse dejando salir las extremidades superiores, parecen inertes, muertas en su totalidad. ¿Qué les habrá pasado? ¿Cómo lo han hecho? Sea lo que sea es magia y no tiene ninguna explicación, los dioses nunca la dan y si lo hicieran se convertiría en otra cosa.

Unos pequeños destellos se ven a lo lejos. Fepico tiembla, una pequeña gota de sudor le recorre la cara y un escalofrío recorre su espalda, está temblando pero no es la primera vez que se enfrenta a la incertidumbre para matar a una criatura que viene de algún lugar de una realidad anexa en la que vive. Pronto se acerca, el dedo de su mano tiene prisa por apretar el gatillo, pero no lo hace, mantiene los nervios y la sangre fría hasta que ella lo vea conveniente. Está a punto de aparecer, parece que vislumbra algo….

22 de diciembre de 2008

LOS SUSURROS DE LA NOCHE ABREN LOS SENTIDOS DEL ALMA.

Un sentido que llega al alma.

Desde años inmemoriales, ha existido en nosotros un sentido que jamás se desconecta, el oído. Nuestra percepción del mundo sonoro funciona 24 horas al día, estemos o no consciente de ello; esto es lo que nos hace pasar una mala noche en una casa extraña a la que no estamos acostumbrada a sus ruidos, despertarnos cuando un pequeño sonido, proveniente de la cocina se sale de lo normal o cuando nuestro cuerpo detecta que ciertas vibraciones sonoras no deberían ocurrir cuando el cuerpo se encuentra en cierto estado de latencia o de conciencia, como vosotros queráis llamarlo.

Es un órgano bastante complejo, aunque no queramos hacerle mucho caso, compuesto de tres partes, es el encargado de hace que el mundo parezca otra cosa (probar a poneros unos tapones para los oídos y salir a la calle, a ver cómo os sentís. No es muy agradable, lo aseguro, he hecho el experimento.) También es responsable del equilibrio y la orientación, pero de eso no es de lo que vamos a hablar aquí.

El proceso que voy a describir antes de entrar en materia es el de emisor y receptor que, dependiendo del ambiente, podrá comunicar el mensaje a un tono más alto o más bajo de lo considerado normal. Pensaréis ¿qué tiene que ver todo esto con la sección? Pues mucho, tener en cuenta que es un sentido que nos hace ponernos a tono. Entre ello cuenta la mentira, las frases inconexas, el romanticismo y la denominada por mí “burradas del siglo”, pero de eso hablaremos más a delante.

Por supuesto, la comunicación y el buen entendimiento juegan un gran papel a la hora de mantener una relación y, como parte inseparable de esta, en el sexo es fundamental. ¿Cuántas parejas insatisfechas con sus relaciones íntimas hay por no decirle a su pareja lo que desea de verdad? Una nota, COMO QUIERES QUE LO SEPA SI NO SE LO DICES. Por ahí empiezan las incompatibilidades y los problemas conyugales, la falta de comprensión, comunicación, el no saber decir las cosas y el que la otra persona no te escuche, conforman una serie inicial de problemas que acaban en ruptura (no sin antes haberse tirado los platos a la cabeza, chillarse mutuamente, decir cosas de las que después te arrepientes y ¡qué se yo que más!) Pero esto no se basa sólo en una buena comunicación, sino en que se sepa escuchar y no le demos la vuelta a la tortilla como nos interesa (en eso las mujeres somos expertas, sobre todo si queremos hacernos las víctimas siendo los verdugos.)

Unos momentos románticos.

A todo el mundo le gusta que le digan cosas bonitas y más si eres una mujer, lo cierto que ellos tampoco se quedan cortos, pero nosotras somos más vanidosas en ese sentido. La necesidad de un reconocimiento continuo sobre nuestra forma de vestir, lo bonitas que estamos, lo bien que nos hemos pintado, los adornos que llevamos y miles de chorradas más, nos hacen sentir bien. Si chicos es así, no podemos evitarlo, necesitamos que nos digan guapas en todo momento y que nos corroboren, a pesar de nuestras contradicciones, que no estamos gordas. Por lo tanto el oído tiene mucho que ver en este asunto del erotismo, la seducción y el romanticismo.

Como ya he nombrado antes, necesitamos que nos mientan y mucho, hemos de creernos que somos las únicas mujeres a las que él va a mirar en su vida, aunque sólo sea por unos segundos, que no ha habido y jamás existirá una chicha que le atraiga como nosotras y que somos las diosas del universo (Parece patético, pero es así de ridículo, necesitamos sentirnos como aquellas princesitas cursis que soñábamos ser de pequeñas.) Sin embargo lo que vamos a escuchar a lo largo de la noche dependerá de muchas cosas, la confianza que se tenga (sea mucha o poca a la hora de la verdad se pierde toda vergüenza al respecto), el ambiente donde estemos y el tiempo que llevemos con nuestra pareja (consejo: un te quiero, eres la más hermosa, necesito hacerte mía esta noche, un piropo,… siempre funcionan; aunque en un principio parezca que no.)

Si en esos momentos necesitamos ser románticas hasta el empalago y dejar que nuestros sentidos se mezclen con una dulzura insoportable (depende de lo cursis que seamos, aguantaremos más o menos. Yo aguanto poco.) Pero todo cambia, “frases como te voy a poner mirando a cuenca”, “esta noche no te escapas, ¡cordera!”, “te voy a hacer un traje de saliva”, etc. Cualquier grosería puede valernos en ciertos momentos, la cosa es saber cuál es (yo te lo digo, cuando os arañamos la espalda, besamos frenéticamente y miramos con ojos lascivos, no antes.) No hace falta ponerse de niña buena o a mi eso no me gusta o eso es muy burro. ¡Mentira! Hacerme el favor de no ponerse tan puritanas y tan decentes.

Sin embargo, a pesar de gustarnos, vuelvo a aclarar, sólo en ciertos momentos, a ellos les gusta más escuchar esas frases en sus conductos auditivos. Prueba a decirle a tu hombre que deseas arañarle la espalda esa noche con los diez dedos, que deseas recorrer todo su cuerpo o que esa noche vais a romper el somier de la cama; a ver como reacciona el angelito, da igual que se lo digas en frío, en caliente, cuando está entretenido,… Sus neuronas se activarán en ese momento.

Una noche de gritos que jamás podrás olvidar.

Como es menester la música es un requisito indispensable, el poseer entre tu repertorio de canciones un disco con canciones eróticas, que inviten al desnudo, es lo mejor que puedes hacer para sorprender a tu pareja. Por supuesto, todo unido a un buen decorado (con una silla nos basta. Importante, ensayar antes la coreografía, no queremos daños antes de tiempo.) Las caricias se unen al juego, pero no cualquier tipo de roce. Es ese que se produce sin tocar, el que deja que la imaginación de nuestro amante surja de repente, puedes levantar cualquier cosa con eso, una respiración rápida en su oído, un canto melódico (tienes que saber entonar), unas frases acordes con la situación, pueden llegar a provocar reacciones inesperadas.
Algunos susurros, unidos a mordiscos, frases de sexo, que no de amor y, algo muy importante, apagar la luz el momento crucial, así podrás sentir y oír en plenitud. El escuchar su respiración mientras rozas su piel con la tuya, notar los latidos acelerados de su corazón, el ruido del aire cuando se expulsa bruscamente por sus labios y, lo mejor de todo, todo eso lo estás haciendo tu, sin necesidad de nada más que tus manos. Un juego de dos donde ambos, dador y tomador, podéis disfrutar como nunca de una fantasía libre de las ataduras de la realidad limitada que otorga nuestro sentido visual. Ahora déjalo descansar para dejas paso a los rezagados, deja que tus tímpanos estallen con las palabras que sólo una pasión desenfrenada puede arrancar.

19 de diciembre de 2008

Symbelmine.


“Un penique por vuestros pensamientos”, así se llamaba el post de la persona que me ha nominado para este premio, Symbelmine. Melvin de Cats, con su fantástico blog, la guarida del lobo. Lo cierto es que estoy muy agradecida por ello, porque le gusta lo que hago y simplemente porque no me lo esperaba.

Como es costumbre, ha de hacerse un post de comunicación sobre el mismo en el propio blog y eso es lo que estoy haciendo. Hace ya varios meses que me pasé por su blog, el cómo llegué allí, lo cierto es que ya ni me acuerdo, sólo puedo deciros que me gustó aquel título, dejé un comentario y… Todavía estoy esperando ese penique por mis pensamientos, aunque creo que me lo ha devuelto con creces.

En su nominación habla, en especial, sobre mi sección “Mujer y punto”, por sus comentarios se que es uno de mis fieles lectores, por lo menos los días en que la publico. Me está costando mucho trabajo hacer esto, entre otras cosas porque no estoy acostumbrada a recibir este tipo de reconocimiento y, aunque sea de un blogger a otro, me parece tan importante como cualquier otro. Lo malo es que soy muy mala para recibir cosas y lo único que se me ocurre es decir GRACIAS, con la boca llena y articulando lo mejor que mi Andaluz castizo me deja hacer, puede que sea algo de vergüenza al respecto, estoy acostumbrada a estar entre las sombras sin más, nunca espero nada de nadie y eso me reconforta cuando veo cosas como estas. Lo cierto es que me he llevado una gran sorpresa y… ¿Qué más puedo decir? Que me lo merezco, no más que otros, que me lo esperaba, para nada; no sirvo para decir cosas de esas al igual que tampoco valgo para ser humilde, como ya he comentado antes, fuera de mi círculo de amigos y familiares, nadie me ha hecho nada parecido.

Espero, que como dice en su último post, esto le sirva para seguir a delante con su blog, encontrar a sus musas perdidas y continuar con sus escritos, de los cuales me encanta deleitarme por las mañanas, junto al resto de mis blogs favoritos, mientras me tomo el café y la tostada. Si es verdad que le he dado fuerzas para seguir a delante, junto al resto de nominados, él es uno de los que me anima a continuar con este blog días tras día comiéndome la cabeza durante semanas para ver qué voy a poner, cómo va adelantar mi novela, las secciones nuevas o el tema a tratar en mujer y punto.

Para estas cosas soy un poco cortada, no se reaccionar, qué decir y, mucho menos, cómo actuar, menos mal que las reglas sobre esto te imponen una especie de pautas al respecto. Gracias, es lo único que me sale, aunque por dentro sean más las palabras de agradecimiento y la alegría al respecto sea grande.

17 de diciembre de 2008

Selene. Capítulo XXXVI.

CAPÍTULO XXXVI: ÁBRETE SÉSAMO.

La llave entró sigilosamente hasta tocar con el tope del engranaje, un ruido seco marcó el final del recorrido y, unos pequeños ganchos, sujetaron la llave a la cerradura. Parecía soldada al mecanismo.

- Oh, oh,…. – dice Yu una vez introdujo la llave e intentó girarla.

- ¿Qué pasa ahora? – dice Selene bajando la cabeza en un síntoma de astío.

- Esto no gira – responde Yu moviendo la muñeca de un lado a otro con fuerza.

- ¡No jodas! – dice Luis moviendo los brazos semiflexionados hacia atrás.

- Abuela, te estás poniendo un poco pesada – implora Fepico mirando hacia el suelo.

- ¿Cuándo hablas con los muertos no se mira al cielo? - le argumenta Luis.

- ¿Crees que una mujer como ella podría tener alguna remota esperanza de estar ahí arriba? – dice Fepico señalando el techo. – Sabiendo como era – hace una pequeña inspiración – sería ridículo mirar hacia otro lado para hablar con ella – enciende un cigarrillo aliñado y le da una calada - ¡Créeme! Era más un demonio que un ángel – pone la mano en el hombro de Luis - ¿Cómo va eso? – vuelve la cabeza dirigiéndose a las chicas.

- Estoy harta de tanto misterio – Yu toma mano a la funda de su catana - ¡Apartaros!
En ese momento, el blanco colmillo labrado atraviesa el orificio hueco de la llave. Su dueña intenta hacer palanca con todas sus fuerzas; mientras, algunas maldiciones, pronunciadas en lenguas ya olvidadas o no conocidas jamás por el hombre, salen de sus labios rojos y afilados.

- ¡Ole la maña! – exclama Luis.

- Vas a romper tu espada – le dice Fepico desde una distancia prudencial. – Tiene que haber otra forma.

- Cuando se te ocurra una mejor me la cuentas – le responde la atareada Yu mientras intenta girar la dorada llave.

- Esta espada no puede romperse, fue un regalo forjado en el mismo corazón del Vesuvio – añade Selene. – Efeso la forjó para ella.

- Si,.. aaaaggggrrraa – continúa con su esfuerzo. – Poco antes de que destruyeras aquella ciudad tan bonita – para por un momento de hacer el esfuerzo - ¿Cómo se llamaba? ¿Pompeya?

Tras decir esto vuelve a su intento, pero poco le dura el trabajo, la espada se rompe en tres
trozos perfectos delante de todos. Hace un ruido estrepitoso y muchos se quedan sordos ante tal estallido de sonidos. De entre ella miles de lenguas y frases surgen, son antiguas, ininteligibles y algunas jamás han sido pronunciadas por labios humanos.

- Te lo dije – le dice Fepico apuntándole con el dedo. – Nada es indestructible en este mundo.

- ¿Seguro? - le responde Yu ocultando la cara tras su lacio pelo y dando un golpe en el suelo con su zapato.

Entonces la espada vuelve a unirse, no hay ni un solo rasguño en ella, a penas una pérdida de su cegador brillo, ni una marca que indique los lugares por donde se ha unido. Selene aparta a su amiga, esto no puede seguir así, necesitan soluciones y la curiosidad ya es demasiado grande como para echarse atrás. Entre tanto, Luis y Fepico han decidido comerse algunos trozos de pizza fría, acompañada de algunos cigarrillos aliñados y cerveza. La enfurecida Yu no se rinde, pero ha optado por pasar a un segundo plano para limpiar su catana, nunca sabe cuando podría necesitarla.

Selene entonces fija sus penetrantes ojos en la cerradura, escudriña cada lugar y… Por fin encuentra algo. Un pequeño ser dorado, incrustado en la talla, le guiña el ojo. No es más grande que un pulgar y sus facciones son simpáticas. Selene le devuelve la sonrisa, a la que este reacciona saliendo de entre el frío metal y colocándose en el palo central de la llave; Unas esmeraldas verdes se colocan a su altura.

- Hola – dice Selene dulcemente - ¿Puedes ayudarnos?

La respuesta no se hace esperar, el pequeño ser camina por el cuerpo de la llave hacia el interior de la cerradura. Algunos golpes se escuchan tras su llegada a la gran cueva de forma definida, un brillo sale de su boca. Tras varios minutos, donde los cuatro esperaban su llegada ansiosa, aquel duendecito hace un gesto de acercamiento a Selene y le susurra algo al oído.

- Vale – Selene corre hacia la mesa de la comida y toma un gran trozo de comida. – Espero que te baste, ya no nos ha quedado más – coloca el trozo en el suelo a lo que el agradecido ser dorado responde comiéndoselo todo de un bocado.

Poco tarde en desaparecer mientras acaba el último bocado, como si de una sombra que se ilumina se tratara, ha vuelto a su lugar de origen. La llave parece igual que antes, pero algo ha cambiado en ella, están seguros de que aquel ser ha hecho algo, pero ¿qué? Sólo podrán averiguarlo cuando empiecen a girar. Ahora el privilegio es de Selene.

Tras una noche completa y parte del amanecer lo han conseguido, la cerradura gira, ahí está la fórmula para destruir a la sombra. Poco a poco la puerta oxidada deja pasar la luz al interior. En ella, un largo túnel deja una visión desoladora hacia un camino incierto. ¿Dónde acaba ese túnel? ¿Será interesante la búsqueda?

- ¿Otro acertijo de tu adorable abuela? - le dice Yu a Fepico.

- Creo que no tenía tanta imaginación para esto – se rasca la cabeza – ¿O quizás si? – murmura. – Ahora no nos vamos a rendir ¿verdad? – se vuelve hacia Luis. – descansemos un poco, tomemos algunas cervezas y veamos dónde nos lleva todo esto.

- Como no sea interesante vete despidiendo de este garito – le responde Yu a Fepico. – Es que todo esto no te resulta entretenido – hace un gesto de muestra. – Todavía no he visto un signo de aburrimiento en tu cara.

- Yu – le llama Selene. – Deja de protestar y vamos a dormir creo que se dónde va ese túnel y no me gusta.

15 de diciembre de 2008

¡APAGA LA LUZ! COMIENZA EL ESPECTÁCULO.

La red interna.

Millones de terminaciones nerviosas inervan nuestro cuerpo y nos ponen en contacto con el mundo exterior. En su parte final, la epidermis, actúa como una gran pantalla que permite el paso de ciertos sentimientos como el dolor.

Podemos darnos cuenta de que nos quemamos, que nos tocan, la textura de algo, su viscosidad, su temperatura y algunas cosas más que se nos escapan de nuestro mundo consciente. Aunque como todo en este mundo, el número de conexiones nerviosas, que nos indican todo lo anterior, varía en función de la zona del cuerpo; así las manos, los labios, los pezones y los órganos sexuales, poseen una mayor incidencia de ramificaciones sensitivas que el resto del cuerpo. Todo esto y más, lo ha convertido en uno de nuestros principales sentidos, no teniéndose tan en cuenta el olfato o el gusto (creerme, por experiencia propia, el perder el sentido del gusto puede convertirse en una maldición.)

Sólo con pasar la mano por encima de un mueble o cualquier otra superficie podemos diferenciar de qué tipo de material está hecho, si se mantiene a temperatura ambiente o conserva algo de calor, las imperfecciones que no se ven a simple vista,… Aunque también existen los tocalotodo, aquellas personas que no pueden resistirse a pasar sus manazas para ver las cosas, no se conforman con mirar desde lejos, sino que simplemente agarran lo que ven sin importar las consecuencias, pero ese no era el tema.
Muchas cosas nos hacen sentir.

Y es que no hay nada mejor que sentir el tacto de una prenda recién lavada, fresca por el ambiente y con olor a suavizante (del olor que desees.) Aquellas telas vaporosas que mantienen que ocultan unas curvas sinuosas bajos roces de algodón confeccionado.

Pero, vamos a lo nuestro, como todos sabemos no hay nada mejor que tocar que el tacto de una piel tersa, lisa, suave, casi carente de imperfecciones (alguna cosa siempre hay) y suave como la seda. ¿Cuántas veces has deseado tocar el cuerpo de aquel objeto de tu deseo? ¿No te has imaginado nunca el tacto de aquella persona a la que “sin querer” rozaste y notaste el tacto de cuerpo? ¿Cerraste alguna vez los ojos cuando volviste a tocar de nuevo sus manos? ¿Deseaste volver a tener la oportunidad de poner tu mano sobre su epidermis? Seguro que si, todos hemos hecho miles de artimañas para poder tocar a la persona amada, forma parte del “tonteo” antes de iniciar una relación.

Lo malo es que poco a poco el deseo por recorrer más y más se vuelve casi incontenible. Entonces es cuando la ropa te estorba, sientes calor, algunas sudoraciones surgen de tus poros. Comienza la apetencia, al principio se disimula, le tocas la cara, acaricias sus manos y, como estas no poseen las suficientes terminaciones nerviosas que los labios, comenzamos con los besos, probaremos su boca, su cuello, notaremos el aroma de su piel y, debido a ciertas sustancias contenidas en la saliva, comienza a darse un beso tras otro, probamos introduciendo la lengua, probando sus fluidos, provocando que todo estorbe,….

Como siempre, propongo algo…

Tras una noche, día, tarde, semana, meses, años (depende de lo que se haga de rogar, aunque eso hoy día, por fortuna o por desgracia, es poco) has conseguido llevártelo a un lugar lo suficientemente íntimo como para disfrutar de tu pareja en plenitud. Por fin vas a ver de qué superficie está hecha su cubierta, aquella que ha enseñado más o menos (depende de la estación y del estilo de vestir o de las ganas que tengas de coger una pulmonía.) Intentas no perder los nervios, pero eso es imposible, por mucho tiempo que lleves con tu pareja, estarás tan deseoso y nervioso como la primera vez que le hiciste el amor.

Todo va bien, las palabras son pocas, la habitación invita al ritual del amor y miras, miras, miras, hasta que tus labios vuelven a unirse a los de tu acompañante. Entonces te vuelves ciego, de repente, sin venir a cuento, tus párpados tienden a cerrarse y, por mucho que intentes mantenerlos abiertos, ellos volverán a tocarse hasta nublar tu vista por completo. Tus manos cobran vida y la ropa comienza a desaparecer en un salto (sin embargo eso depende de lo manitas que seas, ciertas prendas femeninas aún se resisten a muchas manos.) Ahora sólo unas sábanas de algodón pueden competir con una piel irresistible, caliente y suave.

Podrás notar como sus labios se sonrojas y se ponen más gruesos, sus pupilas se dilatan, sus párpados se oscurecen y su piel se vuelve más llamativa. Debido a la acción del momento, su cobertura natural se suaviza y… ¿Qué más puedo contaros que no sepáis? ¡Ah si!, que probéis a jugar un poco.

Un amigo para los que temen la oscuridad.

A pesar de que los párpados se cierran, muchas veces deseas algo más, los guantes de seda pueden mancharse pero, un bonito pañuelo puede ayudar mucho. Colocado en forma de antifaz y dejándose hacer (si quieres utilizar los guantes o la corbata para otra cosa… Y ahí no me meto.) En ese sentido no se sabe muy bien quién disfruta más, si el que se deja o el que hace en esos instantes. Puedes notar como, desde tu ciega posición, el resto de tus sentidos se intensifican más de lo que pensabas y la pasión del momento hace aún todo más sugerente.

Una noche a ciegas, que no la cita, perfecta para morir de pasión. Déjate llevar por una imaginación ausente del sentido que le dan tus ojos a tu cerebro, ahora el tacto es lo que cuenta. No vas a perderte nada, te lo aseguro, vivirás experiencias nuevas, puede que alguna vez que otra repitas y disfrutaras de tu “pequeña muerte” de una forma inimaginable.

Recuerda siente como nunca, se más visceral que racional, en el amor la lógica no sirve de nada, sólo un impulso; el de dos corazones que laten uno junto al otro y separados por una cubierta que identifica dos cuerpos que, por unos “minutos”, se convierten en uno solo.

12 de diciembre de 2008

LOS CAMINOS PERDIDOS DEL SUBCONSCIENTE (X)

Aún me tambaleo en el camino, aquellas esferas tan cercanas, ahora se presentan ante mí como una torre luminiscente lejana, allá a lo lejos en el este espacio muerto. A pesar de haber estado en situaciones similares puedo escuchar murmullos, me fijo un poco más en ellos y, lo único que puedo averiguar de ellos es, que no pertenecen a este mundo. Estoy en un pasillo, no distingo nada de lo que me están contando, pero sigo a delante, cada vez son más fuertes, inteligibles, pero claros.

Algunos de esos aros me rozan la piel, son afilados y sólidos. Mi sistema nervioso parece no percatarse de sus roces, sangro por las grietas que han abierto en mis muslos, sin embargo, no duele, noto su caricia asesina por mi vera, nada más.

Espero que este camino en línea recta, si así puede llamarse a este recorrido palpitante de obstáculos y falta de experiencia, en materia de vuelo, me lleva a alguna parte en la que pueda por fin descansar. En todo el camino no he comido más que unos pocos de cristales y dormido sólo una vez. Llevo aquí una eternidad, lo sé. Las experiencias vividas y mis magulladuras me lo confirman, no he podido hacerme tantos cardenales, cortes, arañazos y demás marcas en mi piel, en a penas unas horas. Su nivel de curación es diferente, aunque algunas de las más antiguas desparezcan entre los ríos, ahora visibles, de mi lava interna.

Ahora lo veo, está a menos de un palmo. Estiro la mano y toco el borde, es frío, mucho, tanto que mis dedos se colorean de morado en pocos instantes; me niego a soltarlo, estoy pegada por el hielo de su superficie, pero me da igual, he llegado muy lejos y no estoy dispuesta rendirme ahora, es demasiado tarde para ello. Ya no hay marcha atrás, tampoco existe tiempo para pensar en nada. En un mundo donde todo hace lo que el corazón te dicta y la razón pierde toda lógica y racionalidad, no vale la pena dar vueltas sobre lo sucedido, pasó simplemente como miles de cosas normales y diarias en el mundo que conozco. Puede que hayan dejado marca en mi consciencia, pero sin más se fueron de la misma forma que llegaron. ¿Qué me deparará el futuro ahora? ¿Quizás un nuevo plano de este laberinto aún por descubrir o ya lo he visto todo? Aquí he volado, luchado, comido, sentido, vivido de una forma completamente diferente. Ya sé que hay nuevas formas de ver la realidad, si es que lo otro puede considerarse un mundo real. ¿Estaré en el mundo que nos pertenece a todos?

Con un gran esfuerzo, consigo ponerme en pie en aquel ínfimo borde. Mis talones quedan por el exterior, me cuesta mucho mantener el equilibrio y mis brazos se tambalean en la nada como las alas de un pájaro principiante. Una vida llena de incertidumbre, podré resistirlo. Bah, ¡qué más da en estos momentos! Su centro es como un enorme tornado invertido que chupa todo lo que se cruza en su centro, parece que he llegado al mismo corazón de estos parajes.

Mi talón vuelve a intentar encontrar un lugar donde apoyarse, vuelvo a perder el equilibrio y, en un brusco movimiento de mi cuerpo, caigo a la nada como si nada. El camino tendría que ser rápido y con una visión desfigurada, sin embargo, ahora comienzo a escuchar los murmullos con claridad, veo cada lucecita de este negro interior lentamente.

- Por fin despertó – dice una voz desde el otro lado de una reja. – La sesión de electro shok sólo la ha dejado inconsciente hace unos días.

Esos dos fantasmas continúan hablando sobre mí, me encantaría decirles algo, pero sería inútil. Ahora me incorporo, vuelvo a mi butaca, aquella forrada de punto rosa y verde que hice antaño, miro por la ventana. Los pájaros vuelven a cantar como antes, sin parpadear a penas, sin hacer un solo ruido me quedaré visionando el horizonte rayado tras mis aposentos. No se cuanto tiempo tardaré en volver.

10 de diciembre de 2008

AL FINAL TODO PASA FACTURA.

Y es que estoy muy malita, debido a un tremendo dolor de hombros y cuello, esta semana no he podido ponerme a escribir como es costumbre, por lo que no podré mostraros los siguientes capítulos de algunas de mis cosas. Si es posible, y el horror que estoy pasando me deja, escribiré algunos post sobre algo que me haya pasado, mujer y punto u os informaré cómo va mi mudanza, o de las opiniones de la gente, que todo puede ser en esta vida y, por cierto, tampoco es la primera vez que lo hago.

Pero es que no se puede ser tan burra, me gustaría deciros que me he hecho la lesión haciendo algunas de mis sugerencias con sangreybesos, un mal movimiento durante la seducción, algo interesante que contar, alguna hazaña de las mías. Pero no, el estress por mi nueva vida, todo lo que conlleva montar una casa en tan poco tiempo y aguantar a miles de personas que desean darme su opinión, unido al exámen de conducir (espero aprobarlo ya en breve, porque voy por la quinta) se ha unido entero a mis hombros y me han cogido desde el lado derecho (lugar donde llevo el tatuaje que véis de avatar) hasta el izquierdo, pasando por mi cuello. El cual me duele que te cagas, parece que llevo una escoba metida por el culo y que hace de columna vertebral. Sin embargo, ese no es el único problema, el miolactan, unido a otros potingues en forma de pastillitas (todas recetadas por el médico) me tienen completamente drogada y tengo pocos momentos de lucidez (si es que a mi estado normal se le puede considerar lúcido). Mi novio me dice que utilice otros remedios naturales que, a fin de cuentas, te drogan igual y hacen menos daño (al hígado se referirá.)

Aún así, el poco tiempo que tengo lo dejo para montar y desmontar, mover muebles de un lado a otro y pensar en la forma de decorar la casa con poco dinero. ¡Vé al chino de la esquina! Pensaréis todos, pero esa no es la solución (quiero una casa mona, no un baratillo.) A pesar de todo, ¡qué le vamos a hacer! No se pueden hacer tantas cosas a la vez, a menos que seas un pulpo ¡Claro está! De toda esta experiencia me ha quedado un tremendo sueño inducido, un dolor que no se va ni a la de tres. - ¡Tu puta madre! - pienso (en voz alta o baja, el caso es que se me escucha, el profesor ya está curado de espanto) cada vez que hago una maniobra con el choche de la autoescuela o hago un movimiento brusco. Está loca pensaréis, pero es parte de mi irracional naturaleza hablar sola conmigo misma y, como me importa lo que piensen de mí bien pco o nada, no voy a limitar mi forma de expresión tan natural y propia. Ya me estoy yendo por otros berengenales (a ver si traigo unas cuantas para hacerlas fritas.) Dá lo mismo, prometo intentar tener algo para el viernes, que sabéis que lo hago, a pesar de todo, esto me está costando trabajo hacerlo. En breve estaré con vosotros, un beso a todos.

8 de diciembre de 2008

EN EL GUSTO ESTÁ LA SEDUCCIÓN.

La lista de la compra.

Y es que en esta parte de los sentidos el paladar juega un gran papel. Y, como no, los afrodisiacos internos o la comida propiamente dicha, inicia el ranquin en todo esto. Hay un dicho popular que nombra que a un hombre se le conquista por el estómago, puede que sea cierto, puede que no. Pero una gran cocinera o un paladar exquisito es digno de admiración para muchos menesteres.

El poder diferenciar los sabores, al igual que saber manejar los músculos faciales del bermellón y la lengua, son algo esencial en una relación. Poneros a pensar por unos momentos. Diréis, ¿qué tiene que ver el gusto con ciertos movimientos orales? Pues mucho, demasiado, más de lo que estáis pensando; así muchísimas citas se han cerrado tras una velada en un bonito restaurante, las copas son para las informales pero… ¿qué hacer cuando te quieres liar con una tía o deseas conquistar al chico de tus sueños? Lo primero que se te viene a la mente es la comida, una cena apetecible a la luz de las velas, abre muchos caminos a la hora de tomar un postre carnal horas más tarde y poder degustar, otros placeres dignos de dioses.

Por ello, lo que se ponga en el plato tiene mucha importancia, aunque no tanto como pensáis. Comidas dignamente de brebajes y guisos afrodisiacos como el chocolate, el aguacate, la menta, el marisco y larga lista de alimentos, han formado parte de nuestra cultura popular a la hora de fomentar la potencia sexual antes de llegar el momento. Pero no hay nada más que importe que el marco.

Una bonita visión, llena de detalles, unido a los gustos culinarios de ambos o de la persona que desees agasajar ese día o para el resto de su vida, son todo lo que te hace falta. Recuerda, según los últimos estudios científicos sobre los alimentos, excita más a un hombre un plato de patatas con un gran filete hecho al gusto, que una cena chic.

La velada está servida.

Si eres cocinillas y puedes permitirte llevarte a tu presa a una casa propia, puede que esa noche tengas suerte o simplemente que salga huyendo. Ten en cuenta que para ello la relación ha de ir bastante avanzada o que tengáis unas ganas tremendas de desahogaros. Pero los perjuicios sociales contra la libertad sexual de la mujer, aún no han sido erradicados y, nosotras mismas, no hacemos mucho por eliminarlo completamente de nuestras vidas. Por lo que si es una dama, o una señorita, no se dejará liar tan fácilmente. Te queda una opción, invitarla o invitarlo a cenar, de esa forma él quedará como un auténtico caballero y ella no dará la impresión de ser una guarra (por mucho que deseéis los contrario, las cosas son así y los pensamientos morales actúan aunque no quieras.)

Pero vamos al tema, os vais a un restaurante, antes te has preocupado de los gustos de tu pareja, novio, novia, rollo, romance, futuro algo,… Como tú quieras llamarlo. A pesar de todo para ti merece la pena, vas a intentar quedar como una auténtica reina, o como un rey (estas situaciones se pueden acoplar a ambos sexos depende sólo del más lanzado o de quién tenga más ganas; eso lo dejo a vuestro criterio.) Si el lugar escogido para comer no es el idóneo para sus gustos desde primera hora, lo siento mucho, pero te va a restar puntos en cuanto a tus pretensiones, sin embargo, no todo está perdido. Únelo a una conversación interesante, movimientos sugerentes a la hora de introducir la comida en la boca y juegos de manos, tocando la suya cada vez que coja la servilleta, uniendo las miradas cuando os crucéis (recuerda, de esas que matan) cuando bebas un sorbo de agua, deja caer una gota por la comisura de tus labios y que esta recorra el camino hacia tu escote (si lo llevas. Consejo útil, antes practica eso en casa, es muy fácil que te derrames encima el líquido.)

Otro truco es sonreír mucho, recuerda, es lo segundo mejor que puedes hacer con tu boca esa noche, si todo sale bien, ¡claro! Muestra movimientos suaves, sinuosos y sutiles, haz como que lo vas a tocar y antes de que toda tu epidermis lo roce por completo, retira tu mano dejando solo el recuerdo de la yema de tus dedos (Dato importante, la servilleta se coloca en el regazo, algunas somos muy “naturales”.) Aunque no es bueno guardar mucho las apariencias.

La delicatesen por excelencia.

Ha ido todo estupendamente, has conseguido que el objeto de tus deseos suba a tu piso, coche o habitación de hotel que deseas. ¡Qué hay más afrodisiaco que el sabor de unos labios rojos por la pasión del momento! El degustar de sus dedos, cuando en el interior de su boca, y su lengua húmeda y revoltosa ¡¿Qué más puedes pedir?! Seguro que mucho más, unas fresas con nata, un baño de champang, la nata sola, algo de mermelada, trozos de chocolate, pero puedes darle la sorpresa en momentos posteriores, así no se mata la imaginación y el morbo siempre está servido.

Ahora os tenéis el uno al otro, puedes notar cada centímetro de su piel, esa que te ha rozado toda la noche o de la que tú has despertado el deseo. Milímetro a milímetro recorres con tu lengua cada punto, cada recoveco y dejas los sitios más ardientes para el último momento, los bordeas y haces que se excite aún más, dejas que tus dedos las rocen pero no te paras en ellas. Dejas que los deseos y la imaginación actúen antes que tus papilas gustativas, es difícil contenerse, sabes que nunca has probado algo igual pero, como todo lo bueno, se hace esperar. Aunque sólo lo justo y lo necesario, ni más ni menos.

Permites que su boca recorra también tu cuerpo, dejas que los olores se mezclen con el calor de la habitación y… ¡Chas! La cita está servida. Puede que haya sido tu mujer durante años, que desees impresionar a alguien por primera vez; a veces, ni siquiera los afrodisiacos, puramente dichos, están presentes en ningún momento. Creerme, eso nunca ha existido, sólo las ganas y que las circunstancias se den, a veces los sentimientos de atracción y el deseo mutuo por que ocurra algo, han llegado después, en le momento más oportuno. Y si te quedas con las ganas, siempre estará la ducha fría (o el cinco contra uno, siempre efectivo o el teléfono de la ducha, amigo inseparable....)

Un momento inolvidable.

Al igual que con los olores, puedes provocar que esas cenas sean inolvidables para tu pareja. Hazle sentir bien, llévale a un sitio bonito (eso dependerá de sus gustos o las ganas de hacer una cosa u otra en el momento), muy importante, arréglate y ataca como mejor veas. Si te paras a pensar un instante, lo más bonitos de la mayoría de las citas han sido en un local de copas, un restaurante, un garito, etc. Algún sitio donde puedes tomar algo, el estómago es fundamental y si está lleno, el resto de sentidos se activarán, nos domina, no podemos evitarlo, el gusto por saborear aquello que más deseas incluye a tu pareja del momento.

Eso si, estos platos, por muy fuertes que sean, nunca sientan mal al cuerpo. La resaca puede ser tremenda, el dolor del cuerpo te dejará exhausto/a, pero el ánimo alegre y esa sonrisa de tu boca, no la podrán borrar de tu cara. Una resaca de amor donde el gusto se empalaga y jamás te cansas de coger un empacho a base de repetir una y otra vez.

5 de diciembre de 2008

A VECES ES MEJOR PASAR DEL TEMA.

Sabía que la decisión de independizarme iba a traer consecuencias, no graves, por supuesto, pero sí más quebraderos de cabeza de los que me esperaba. Pues, a pesar de ser una persona previsora, había algo que se me había escapado de las manos, las supersticiones y costumbres antiguas tan arraigadas en nuestra cultura. No soy supersticiosa, pero ciertas personas que me rodean si, las quiero mucho, son parte de mi familia y han hecho todo lo ha estado en su mano por ayudarme en todo. Sin embargo hay cosas que rozan lo puramente surrealista.

Cosas como colocar tres lazos, uno rojo, otro verde y otro amarillo, detrás de la puerta, meter aceite, vinagre y sal en la casa para espantar los malos augurios y alejar los espíritus (por si acaso mi madre me ha dado también ajo, será para los vampiros y laurel, esto no se muy bien lo que ahuyenta, pero bueno), el quemar incienso y echar agua bendita por todos los rincones de la casa (a ver si me sangran las paredes cuando hagan esto), colocar un cristo, crucificado, por supuesto, encima del cabecero de mi cama (después dicen que yo soy tétrica), poner una nuez dentro del azucarero para que traiga buena aventura, pisar una cabeza de ajo antes de entrar en la casa, el mismo día que te vas a vivir a ella (un perfume fantástico para la noche de “bodas”), colocar tres limones junto a la puerta (eso tampoco he vislumbrado para qué es), rezar un salmo cuando entras por primera vez (ya ni me acuerdo como se hacía), evitar dejar tijeras u objetos punzantes sobre la mesa cuando te vas de la casa (será para que no te los claves a oscuras, porque otra cosa no se),… La lista suma y sigue, cada persona que me cruzo o me comenta algo sobre el piso me dice algo diferente. Me recomiendan amuletos, ciertos tipos de alimentos, rezos extraños, miles y miles de rituales dignos de cualquier bruja que se precie de serlo (después decimos de las cosas).

Hay que aceptarlo, no queda más remedio, simplemente por mi salud mental y evitar el estrés (que, por cierto, según los últimos estudios científicos mata las neuronas y yo las pocas que tengo las quiero conservar, por lo menos, sino cuerdas, vivas.) Así que tras unas semanas, después de anunciar que sangreybesos y yo, silderia, nos íbamos a vivir juntos, he dejado que me llenen la casa de chorradas (y lo que me queda), escucharé los consejos de la gente sobre cómo atraer los buenos espíritus y alejar los malos y viviré mi vida tranquila.

Ah, ¡qué sabio Homer sinsomps! Ahora me acuerdo de todas esas veces cuando le preguntaban si estaba escuchando y pasaban miles de cosas por su cabeza para desconectar de una conversación que él consideraba aburrida. Pues eso mismo hago yo, pongo el piloto automático en la boca (ese que dice si, vale y activa un movimiento afirmativo de la cabeza) y dejo que pongan todo lo que quieran dentro de las habitaciones. Total, en cuanto me vaya a vivir allí (dentro de dos meses exactos) lo voy a quitar todo. Ummm, ¡qué bueno estará ese zumo de limón con los mohitos!, las nueces del azucarero, harán unos estupendos tropezones de frutos secos, para mis bizcochos caseros, los lazos los utilizaré para sujetar las llaves hasta que compre algo para colocarlas en la pared (si queda mono lo dejo así), el cristo, ya le buscaré algún sitio (el cuarto de las escobas estaría bien, dentro de una caja y liadito para que no se estropee; creo que haré eso. Total, no me pegaba con la decoración.) En cuanto a quemar incienso y echar agua bendita, espero que con abrir las ventanas se vaya el olor a semana santa y que ese líquido transparente no me manche las paredes; del resto, conforme vayan saliendo cosas, pues la usaré. No estamos en época de derrochar.

Y es que es la mejor forma de no enfadarse con nadie y evitarte un cabreo, desconectar, decir que sí a todo, afirmar con la cabeza y después hacer lo que te de la gana. Son unas creencias ancestrales contra unas que, si lo piensas bien, nunca han existido porque nunca han tenido nada que objetar al respecto. Simplemente esperabas que, por el mero hecho de respetarlas, a ti no te iba a ocurrir. Pero ahí están, agobiándote sólo lo que tú las dejes.

Recuerda, es mi casa y haré lo que me de la gana. Cuando me vaya nadie puede decirme lo que he o no de hacer entre esas cuatro paredes, eso se queda para sangreybesos y yo.

3 de diciembre de 2008

LAS FRAGANCIAS DE UNA NOCHE PUEDEN DURAR TODA UNA VIDA.

Huele a….

Desde milenios el ser humanos ha utilizado las fragancias para ocultar, dar un nuevo olor, fomentar el propio aroma,… Símbolo de distinción y divinidad, el referido a las flores ha sido el predilecto por varones y mujeres. Pero, ¿hasta dónde puede llegar nuestro sentido del olfato de una forma consciente? Lo cierto es que ninguno lo sabe son certeza, miles de fragancias se cruzan en nuestras vidas diarias minuto tras minutos, ¿de cuales hacemos más hincapié? Simple, de todas las que nos producen un recuerdo agradable o no, pueden provenir de nuestra infancia, de alguna comida que te apetezca bastante o el típico olor a podrido y descomposición que te recuerda a las alcantarillas de una ciudad.

El olor a verde, de los bosques, a leña quemada,… ¡Qué gracioso! ¿No os parece? Olor a verde, pues sí. Y lo decimos bastante, sobre todo cuando llueve y pasamos cerca de un lugar ajardinado. Damos nombre a fragancias de cosas tan abstractas como la primavera, enamorado, pasión, meloso, a dulce, cuando esto último realmente es un sabor. Pero, lo fantástico de todo esto es, que aunque nos parezca que todos sabemos lo que quieren decir realmente estas expresiones, nuestro sentido olfativo es tan divergente y misteriosos como las diversas formas de ver una misma realidad. Divertido ¿no? Incluso de forma inconsciente nuestro sistema olfativo no para de funcionar. A través de él podemos conocer al amor de nuestra vida, saber cuales son los ciclos de ovulación de nuestra pareja, saber si la persona que está al otro lado de la puerta es quién tu crees o no e incluso se despierta un sexo sentido sobre las personas ajenas. Este es el que te dice si te cae bien o mal, si es afín contigo o simplemente su olor es tan neutro que pasará por tu vida sin pena ni gloria.

A pesar de ser un cierto sentido, no muy desarrollado por la especie humana, influye más en nuestras vidas de lo que todos pensamos, sobre todo en el ambiente sexual. Si, estaréis pensando en este momento que se me ha podido ir la cabeza, pero no, nada más lejos de la realidad. ¿Cuántas canciones, poemas y miles de cosas más se han referido al olor de la persona amada? Un gesto, un movimiento, una mirada, una frases, pero sobre todo a un aroma específico que hizo que un momento determinado de nuestra vida con ella o un instante con esa persona fuera especial. Yo os responderé miles, aunque no os hayáis fijado jamás.

Unos momentos especiales.

Los sentidos nos juegan miles de malas pasadas y, entre ellas, también están las mejores e inolvidables escenas de nuestra vida, puede que no sean como las de las películas, pero ahí están, grabadas en tu cabeza y sin forma alguna de poder borrarlas de ella.

Ese olor a viejo de una casa, el aroma de tu madre, fruto de un lazo irrompible, formado desde que eras un retoño, o el perfume de tu abuela, son cosas que jamás vas a olvidar. Recuerda, por muy bonito que sea el marco que te ponen, si el aroma que percibes no es tus preferentes, no volverás a ese sitio por mucho que te insistan, por lo tanto, la vista no es el mayor impulsor de aquel espacio.
¿Cuantas veces abrazaste a tu pareja y deseaste embriagarte con su olor? ¿Has entrado en tu casa y sólo con oler la entrada sabes quién ha llegado? No lo sabes, ¡piénsalo un poco!

Los momentos de la alcoba.

En las cortas distancias la vista pierde mucho sentido, sobre todo cuando ya has ganado ese terreno con aquella ropita sexy, unos movimientos atrayentes o una pintura impecable. Ahora tu olor causará una gran atracción cuando su nariz se coloque cerca de ti (eso depende lo cerca que lo dejes) Por suerte la onda aromática se expande algunos centímetros alrededor de tu cuerpo, por lo que no es necesario que te pegues a tu presa desde el principio, a sólo unos 25 centímetro será capaz de captar la fragancia.

Ahora es cuando una parte íntima de ti, como puede ser un perfume o un simple olor corporal entra en juego. La limpieza en sí, es efectiva, elimina los malos olores pero ¿hasta que punto no nos encanta el olor a hombre o mujer? Pues hasta la línea que separa un aroma procedente de los fluidos corporales normales del día, hasta el que llega a una jornada intensa de trabajo duro o una paliza en el gimnasio, que expresa una especie de barrera ácida y desagradable que echa para atrás a cualquier ser humano. Esa es la diferencia.

Siempre se ha dicho que no hay mejor aroma que la del propio cuerpo, eso pregúntaselo a tu pareja en el momento en que sudáis los dos como fuentes. No podrás negar que te atrae como las moscas a la miel. Pero no me refería a ello en sí.

Nos ponemos en situación.

Todo comienza antes de la cita, puedes haber quedado con tu pareja o no, eso es indiferente. En la ducha, miles de olores llenan aquella pequeña habitación con los aromas escogidos por ti: el olor a fresa del gel, el del champú, la colonia que utilizarás después, los productos que utilizas para mejorar tu imagen y cuidar tu piel. Un gran popurrí se une a tu propia esencia, puede que sea bueno o que tires de espaldas. La mala costumbre de nuestro cuerpo a dejar pasar esa información por simple acomodamiento no nos deja notarlo, pero cada cosas que utilices que pueda fomentar tu “aura” va dentro de tu personalidad, recuérdalo bien. Nunca usas un mismo perfume, siempre lo cambias dependiendo de tu estado de ánimo o la tarea que vayas a realizar, incluso depende de la estación del año.

Bueno pues, llega el momento. Unas gotas tras las orejas, detrás de las rodillas, en el cuello, el canalillo,…. (se colocan en lugares donde la sangre fluye con mayor fuerza para fomentar su expansión) una ropa sugerente y… A la tarea. Puede que esa noche no salgas de casa, para ello has preparado una sorpresa, perfúmenes en crema todos diferentes.

El juego está servido, una pequeña nota o una insinuación, bien al oído del chico o tras la cena o como tu te lo quieras montar; la frase será siempre la misma: Adivina a lo que huelo… Eso unido a una sonrisa picarona tendría que bastar, lo malo es que son muy malos para coger las indirectas por lo que se irán directamente a tu cuello (¡Bingo!), responderá lo que le parezca y creerá que todo ha acabado ahí. Ahora te toca continuar con las adivinanzas: Ese es uno, ahora te toca el otro… Hay cinco por descubrir. Si no la coge es un poco cortito, pero para todo hay solución, te desabrochas un poco el escote o pasas tu mano sinuosamente por aquellas zonas donde has colocado el ungüento y listo, ¡en el bote!

Ahora sólo tienes que unirlo a una bonita música, un hermoso conjunto, aunque en el estado en que se encontrará le dará exactamente igual y dejarte oler. Recuerda, su sentido del olfato puede fallar en esos momentos bastante, puedes pedirle que vuelva a adivinar o mentirle y sugerirle que no quieres que se quite de esa zona.

Sólo con una frase y ciertos encantos el pescado está servido, de ti depende que tome el segundo plato de carne o que pase directamente a un postre de flores o frutas silvestres.

1 de diciembre de 2008

Selene. Capítulo XXXV.

CAPÍTULO XXXV: VEO VEO.
Tras una cena, a base de comida basura, nuestros aventureros se encaminan a pensar cómo solucionar el entramado. No saben muy bien como empezar y, mucho menos, cómo podrán encontrar la cerradura que esconde el secreto de las sombras, si es que la abuela de Fepico no era una bromista y ansiaba dejar algunas cosas para el fin de sus días.

Por desgracia, esto último era un pensamiento que a todos los inundaba, sobre todo a su nieto, el cual dudaba cada vez más de la existencia de alguna solución para luchar contra aquella cosa. Estaban seguros de quién había sido en osado de crearlo, el motivo, a pesar de su claridad, aún quedaban algunas dudas al respecto, sin embargo, todos conocían a la perfección la base de todo aquello. Una ambición con nombre de mujer, orgullosa y segura, sólo en ciertos aspectos de sí misma, Selene.

En pocos minutos se pusieron manos a la obra, no había más remedio que comenzar a probar cada una de las figuras, cajas, joyeros, cofres y cientos de objetos extraños de los que cualquiera dudaría que escondía algo en su interior. Nuevas dudas surgieron entre todos, qué secretos ocultaba todas y cada una de las reliquias. Algunas pesaban muy poco, a penas unos gramos, otras, tan pesadas como el plomo, delataban un corazón denso en su interior.

- Graaaaaaaaaaaaa,………….. graaaaaaaaaaaaaaaaaaa,……. – aleteaba Pesti, mientas movía las alas violentamente.

- ¡Que alguien calle a ese pájaro! – dice Yu bastante molesta. – Me pitan los oídos,…. – pone cara de desagrado. – No hay alguna forma de que se calle.

- Ninguna – contestas su forzoso dueño. – Créeme, no hay ninguna forma de que se calle – toma un sorbo de una lata de cerveza. – Las he intentado todas – busca algo en su bolsillo. – eso sería tan extraño como que de tu boca saliera algo amable – continúa la frase con un cigarrillo en la mano.

La respuesta de Yu no se hace esperar, Pesti grazna cada vez más y más fuerte, en un intento por llamar la atención hacia su figura; Fepico la ha insultado, más todavía, ha herido su sensibilidad, si es que alguna vez tuvo alguna que guardar. No le gustaba que le hablaran así, y hacía notar su enfado con todas sus ganas. Por ello, el objeto de su furia fue aquel zombie furtivo del averno.

Unos delicados pasos silenciosos y ligeros se acercaron hasta él, ambos se miraban mientras el animalito no paraba de emitir aquel molesto chirrido. Mientras, Yu preparaba su catana aguantándola con las dos manos, su cabeza se mantenía baja, buscando los ojos de su objetivo, cuando los encontró, el silencio entre ambos rivales podía cortarse. En el tiempo que un parpadeo, producido por el roce del aire en la retina, la espada de la dama atravesó completamente el cuerpo del ave.

- ¡Qué has hecho! – chilla Fepico al ver dos trozos perfecto del animal, uno por cada lado del sofá.

- He conseguido que se calle – Yu guarda su catana acompañada por una danza ritual de sus brazos.
- ¡Ostia! – se escucha a Luis que mira con los ojos fijos en la escena.

- Con eso no vas a conseguir nada – le dice Selene, que ha visto la escena desde su lugar. – En poco tiempo volverá a sus andanzas y reza porque no sean dos los que chillen esta vez.

- Creo que este cuervo es muy viejo para conseguir levantar sus dos partes y hacer que se muevan independientemente – le dice Fepico tomando ambos hemisferios corporales.

El interior del cuervo era digno de admirar, a pesar de una cubierta que requería una buena mano de chapa y pintura, sus órganos estaban intactos completamente. Podían verse uno por uno, las diferentes partes de su anatomía, incluso el motivo porque el que había dejado de pertenecer al mundo de los vivos. Este se expresaba en forma de quiste justo al lado de la garganta, ¿lo que le mató? Probablemente, pero las preguntas acerca de ese motivo estaban extintas a causa de un gran esfuerzo, por parte de los brazos de Fepico para que no se uniera de nuevo.

Todo era inútil, como era costumbre en este tipo de engendros, a los pocos segundos volvían a despertar después del shock. Bien se unía de nuevo su cuerpo o, por el contrario, permanecía separado unos días más, por lo que la molestia era el doble. Tras varios minutos de intentos fallidos, ambas partes se reencontraron en un abrazo reparador. El cuervo se estiró, abrió sus alas y salió directo hacia Yu para ejercer su venganza. Esta vez la rapidez de la chica, no sirvió de nada, el pajarraco la esquivó sin más continuando un vuelo directo hacia la pared, poco tardó en dar media vuelta, denotando unas grandes habilidades para el vuelo; continuaba con su intento. Luis, experto en cazar moscas al vuelo en las horas muertas de trabajo, lo atrapa en pleno vuelo, mientras el apresado expresa un chillido de dolor. Se resiste retorciéndose e intentando picar las manos de su captor. Todo es inútil, Luis tiene bastante experiencia en ello, aún se acuerda cuando su hermana cogía pequeñas crías de pájaros, caídos de los árboles todos los años y para poderlos manejar, tenía que capturarlos al vuelo, con el fin de evitar que se hicieran daño estrellándose contra los cristales de la casa. Esos pequeños pajarillo, de un tamaño no mayor al de una palma de su mano eran escurridizos, por lo que aquel gran bicharraco, de un metro veinte de envergadura, no supondría ninguna dificultad.

- ¿Dónde vas enano? – dice Luis mientras todos admiran su proeza.

- ¿Cómo lo has hecho? – le dice su novia.

- Yo también tengo una historia familiar – sonríe cogiendo las alas negras del cuervo. – Y en ella tenían mucho que ver los pájaros, aunque este es más grande que una pelota de tenis.

- Gracias – le dice Yu con dificultad. – Ya pensaba que me iba a quedar sin cabeza – relaja la mano colocada sobre la empuñadura de su arma. – Aunque hubiera podido solucionarlo sola.

- De eso estoy seguro – se dirige Luis a ella enseñándole la cara de Pesti. – Aunque con unos arañazos más de los que tienes ahora.

- ¡Ja!… - exhala Yu efusivamente.

- Te ha costado darle las gracias… ¡eh! – le comenta Fepico echando humo por la nariz.

- ¿Por qué no lo dejamos ya? – dice Yu levantando las manos en un gesto rápido e intentando desviar la atención.

- Porque es gracioso – le dice Selene riéndose y señalándola. – Nunca te he visto dar las gracias a un mortal…. ¿te ha costado? ¡Eh! – se acerca para darle con el codo en forma amigable. - ¡Anda! Admítelo… Te ha herido el orgullo.

- Por menos he dejado de hablar a mucha gente Selene – la mira de forma provocativa. – Lo sabes.

- También le has cortado la cabeza – sigue sonriendo burlonamente. – No te enfades – le toca el hombro a lo que Yu responde quitándole su mano violentamente. – ¿Por qué eres tan orgullosa?

Fepico decide poner fin a la conversación mientras Luis hace grandes esfuerzos por mantener al pájaro entre sus manos. Es grande pesado, más de lo que le corresponde aun pájaro de su especie, parece una pelota de futbol entre sus manos. A penas unos segundos de distracción y esta vuelve a la carga, va directa a la cabeza de su agresora, pero esta lo ha visto a tiempo se agacha y el pico del ave se clava en la pared, justo en el centro de uno de los poster que adornan la pared de la guarida de su inquilino.

- ¡Mierda! – dice Fepico muy enfadado. – Era una reliquia – se acerca a ver el desperfecto mientras Pesti intenta deshacerse de su entuerto. - ¡Con lo que me costó robarlo! – se encoge de hombros mientras le da un sorbo a su cerveza. – Casi me cuesta una noche en el talego, ¡bueno! Ya no tiene solución – coge al cuervo por el cuerpo. – Vamos a intentar sacarte de aquí…. Pesti, esto te va a costar bastante… - sigue tirando.

- ¿Sale o no? – pregunta Selene.

- No…. – continúa tirando del cuerpo del ave – Está bien atascado….. graaaaaaa – de un solo empujón, caen dueño y mascota al suelo.
Con ellos sale parte del papel pintado a modo de cartel, se vislumbra una pequeña chapa metálica brillante y adornada con extrañas figuras. Luis se aproxima rápidamente a la pared y acaba de arrancar el adorno.

- ¿Y esto? – dice Luis señalando una cerradura oculta tras un dibujo dorado, muy brillante, como si lo acabaran de limpiar hacía muy poco.

- ¡Ah!.... – dice Fepico recuperándose del golpe y sujetando al córvido, evitando que le saque un ojo. – Estaba ahí desde hace muchos años, no me gustaba y lo tapé con el poster. – Se levanta dándole un achuchón al cuervo.

- Parece que la llave encaja ahí dentro – dice Yu comparando la envergadura de la misma.

- ¿Probamos? – añade Selene. – No vamos a perder nada.

Los cuatro se acercan imitando una especie de ritual hacia la cerradura. Mientras, la pequeña mano cadavérica, casi infantil y fantasmal de Yu, acerca sigilosamente la llave a su abertura bajo la mirada expectante de ambos. Un ruido acompaña a los cuatro, como una especie de canto interno, producido por cuatro corazones que cabalgan al unísono ante la emoción de poder ver finalizada su búsqueda. Aunque todos saben que la abuela de Fepico era un poco excéntrica en todos los sentidos, podrían encontrarse cualquier cosa, si es que la llave encaja y, en el caso de que fuera así, hiciera que el mecanismo interno de la maquinaria cediera ante la orden de un trozo metálico forjado.

26 de noviembre de 2008

SEÑOR DE…..

Las cosas pequeñas son las que deberían cambiar antes.

Cierto es que ciertas cosas se dicen por educación, como el llamar a un desconocido de usted (en el caso que no te diga lo contrario), llamar a una mujer que se piensa ha entrado en cierta edad señora (aunque lo más correcto, a mi entender, sería decir directamente señorita. A menos que las circunstancias no digan lo contrario), llamar a una monja hermana, cuando hablas con ella, decirle a un cura padre, cuando te diriges a él,… y miles de chorradas más que se consideran como reglas de educación.

Por desgracia, ciertas cosas no han cambiado y miles de machismos, instaurados dentro de lo que consideramos las buenas maneras, educación, sin dar más vueltas. Todo el mundo sabe lo que es la mala educación, ser correcto y la cordialidad pero. ¿Cuándo pasan las buenas formas a ser algo que molesta? Muy fácil, cuando se intenta quedar como un sabiondo o continuar con unas rectitudes arcaicas.

El caso que os voy a exponer es uno de los que me molestan mucho, cada vez que lo oigo me molestan los oídos y el tono de mi contestación, deja entrever que me ha ofendido bastante lo que acaba de entrar, desde mi oído externo, hacia el interior de mi cerebro. ¿Por qué no mejoramos el lenguaje también con el tiempo? No me estoy refiriendo a ciertas chorradas de cambiar el diccionario español, formar un femenino donde no da cabida o minimizar las palabras a su mínima expresión. Nada más lejos de la realidad. Sino de enriquecer aún más nuestra forma de expresarnos evolucionando con el tiempo, todo eso está en nosotros, no en lo que dicten cuatro catedráticos de la lengua. Ellos han tenido que aprender lo que unas reglas preescritas les dictaban para ser lo que son y, como otras muchas cosas, la evolución, no sólo afecta al desarrollo biológico de los elementos vivos de un planeta. Entre esas miles de cosas está la expresión, la manera de comunicarnos.

Bueno, no me enrollo más, la situación que se plantea es la siguiente:

De vez en cuando, (aclaro, todavía, y por muy poco tiempo, vivo con mis padres) llaman a mi casa por la mañana. Y, como siempre, yo cojo el teléfono. Es de alguna empresa, intentando vender algo sin utilidad, haciendo una encuesta o comunicando algo, el caso es que no son conocidos. La frase que siempre escucho en esta situación es siempre la misma – ¿La señora de…? – No sé como presuponen que mi padre no está en casa, las mujeres trabajamos también, y mucho, no sólo en la casa (eso ya me cabrea nada más pensarlo).

Mi respuesta ello es la misma en todos los casos – No… - el que se encuentra al otra lado del teléfono se queda un poco difuso y entonces cambia la pregunta – Esa no es la casa de la señora… - Ahora si contesto bien, les digo que esperen y les paso con mi madre.


Diréis, ¡qué chorrada! Eso no tiene importancia, vaya chuminada. Pues para mí no, es una de esas pequeñas manías que me molestan muy mucho. ¿Por qué? Diréis algunos, otros simplemente seguiréis leyendo y algunos se habrán aburrido ya varios renglones antes de llegar aquí. Pues porque nadie llama a mi casa preguntando está el Señor de… Simplemente, para uno si es aceptable, pero cuando el aludido es el hombre, ni tan siquiera se lo plantean. Eso es un machismo, aceptado, puesto como una regla de buena educación, pero nadie le quita ese nombre. La señora de… ridículo lo mires por donde lo mires. Eso denota pertenencia; no pertenecemos a nadie y menos si es de una forma tan burlesca como esa.

Lo más simple puede ser lo más importante.

¡Mujer, si es una manera de hablar! A que muchos lo habéis pensado, ¿verdad? Puede, pero por ahí empiezan a introducirse ideas en la cabeza, por la manera de hablar. Si, tiene razón, pero si esa expresión me pone por debajo de mi marido prefiero que no la menten. Muchos años llevo luchando por ser independiente, liberada sexualmente, fuerte, con carácter, segura de mí misma (en ocasiones, nunca se está al cien por cien) y ser una persona, no una propiedad de nadie. Hay gente que lo hace peor, hay culturas que nos degradan más, aunque puedo deciros que las formas más sutiles de introducción son las más peligrosas y esta ha permanecido ya demasiado tiempo entre nosotros.

Esto no es algo que nos venga de nuevo, aún tenemos que guerrear mucho por lo que veo. Y lo digo una y otra vez, no me declaro ni feminista ni machista, me declaro mujer, persona, residente del mundo y, sobre todo, individuo pensante. Si habéis pensado que una frase hecha, no podía tener tanto contenido, analizar todo lo que os dicen a diario, veréis la fuerza de la pragmática del lenguaje.

¿Conocéis alguna frase más de este estilo? ¿Hay alguna que lo haga con los hombres? ¡Contádmela! Quiero conocerlas.

24 de noviembre de 2008

ADIOS MARIPOLLI

Hoy 24 de Noviembre del 2008, ha sido una mala mañana, mejor dicho, un fatal despertar. No sé porqué ha tenido que suceder así, pero lo cierto es que llevábamos 11 años esperando que esto pasara. Puede que no os parezca mucho tiempo, pero para una mascota si que lo es.

Una mañana de verano, íbamos a ver a mi abuela a su apartamento de verano, por lo que mi madre nos mandó, a mi hermano y a mi, a comprar un pollo asado (no es de buena educación aparecer con las manos vacías, y menos si lo haces sin avisar.) Camino del dispensador, en una esquina, había una pequeña bola de pelusa gris con un pico amarillito y unos botones negros, un gurripato. Aquel animalito estaba completamente helado, ni siquiera puso resistencia cuando lo cogimos. Estaba asustado, sucio y con mucha hambre, sabíamos que no estaba bien, pero no podíamos dejar que algún niño desaprensivo lo utilizase paras sus crueles juegos o que los gatos callejeros de mi barrio, hicieran buena cuenta de él. Si algo me ha enseñado mi padre es el amor incondicional por todo animalito viviente, esté en el estado que esté.

Cuando volvimos a casa, yo llevaba a aquel pequeño e indefenso bebé en una gorra y mi hermano traía el pollo asado. Mi frase hasta hoy ha sido la misma: fuimos a por un pollo asado y trajimos uno vivo. La noticia no vino de sorpresa, todos los años traíamos algunas crías de gorrión a la casa, las alimentaba, las cuidaba y, cuando tenían edad para irse, les abría la ventana y dejaba que vivieran su vida como animales salvajes que eran. Pero esta fue diferente.
Enferma, muerta de frío y una cría repudiada del nido, según mis conocimientos. Carecía de cualquier aliento de superviviencia, tenía indicios de haber sido picoteada en la cabeza y su inteligencia (cada uno que piense lo que quiera, yo voy a decir lo que he visto en cientos de animalitos que he criado a mano) no era la normal para un pájaro de su edad. Sé que a penas contaba con unos días de vida, su plumón no indicaba lo contrario. Pero era lenta, mucho, en reflejos, asimilación, movimientos y en el despertar de su curiosidad. Le cogimos cariño al momento, era un animalito que se hizo de querer en un primer momento, me llamaba cuando estaba desesperada, se levantaba de su cajita, llena de algodones y pequeñas mantitas de croché hechas especialmente para ella, cuando me veía entrar por la puerta de mi cuarto. Puede decirse que fui su madre, en muchos aspectos de su vida. Me levantaba cada dos horas para darle de comer, dormía con una luz en mi cuarto que le diera calor, para que no muriera de frío, le compré vitaminas y una comida especial para que creciera fuerte, la estimulaba para que no se entumeciera y, por fin, tras dos meses de esfuerzos, mi niña salió de su cajita y se posó en mi hombro. Era un macho, eso no lo supimos hasta casi entrada la siguiente estación.

Debido a su falta de casi todo, aquel invierno no le salieron las plumas. A penas podían verse las puntas de los cañones salir de sus alitas, sus muslitos eran pequeños y había perdido todo el plumón, se moría, eso pensábamos todos. Mucho esfuerzo y cariño eché para que eso no sucediera – de una semana no pasa – me decían todos los que la veían. Cierto, estaba hecha una pena, pero sus ganas de vivir eran demasiadas, y el amor que yo le daba, unido al de toda la familia, no la dejó rendirse a las circunstancias. Esa semana que le daban de vida, se han convertido en 11 años, hoy ha muerto, si, de vieja. Dormida en su jaula, sin dolor, sin agonía, calentita y rodeada de toda su familia, la única que ha conocido.

Le pusimos Mary Polli, puede que suene un nombre un poco cruel para un pájaro. Pero es que, era una maría. Cada vez que venía alguien a la casa, tenía que salir a ver quién era, si alguien venía a mi cuarto, le hacía la raya en medio y le peleaba hasta que se iba. Nadie podía ponerme una mano encima, si él estaba delante.

Al principio dormía en mi cuarto, dentro de aquella gorra que le sirvió de refugio cuando la vi por primera vez. El motivo por el que no la eché a volar cuando lo conseguí sacar a delante era porque sería una sentencia de muerte segura, epiléptica, casi sin manejo para el vuelo y medio ciega, habría sido un perfecto plato para ciertas rapaces urbanas, que pueblan nuestras ciudades.
Si supierais cuanto cariño se le puede coger a un pájaro, no más grande que una albóndiga. Nos reímos mucho con ella, también nos dio algunos sustos con sus ataques, todos los años decíamos – de este invierno no pasa – y de este no ha pasado. Todavía me acuerdo cuando se escondía en mi pelo y se acurrucaba en mi cuello, aquellas veces que intentaba beber de lo chupitos de anís en navidad, cuando casi se ahoga intentando beber de un vaso, cuando nos llamaba desde el suelo para que la cogiéramos y lo graciosa que estaba el día que se mosqueaba y te daba la espalda, aquel día no consentía mirarte a la cara.
Pero todo tiene un fin, y este ha sido el suyo. Muerte por vejez, con cariño, dedicación y una madre humana que ha estado ahí para sacarla adelante, tenía un compañero de juegos, Rodrigo, todavía vive, pero tiene solo un año menos que ella. A este también lo he criado con el mismo cariño y esmero y, creerme, si lo estoy pasando muy mal hoy, no quiero ni pensar qué pasará cuando el otro también se vaya.
A ambos, los alimenté con un palillo de dientes, pan, leche, carne muy picada y aprendía pelar alpiste con los dientes para que ellos pudieran comerlo en sus primeras etapas. Hice lo mismo que sus madres biológicas, sólo me faltó cubrirle con unas alas ficticias para que pasaran frío. El resto es historia.

Ahora podrá volar como nunca hizo, tampoco aprendió nunca, no tenía fuerza en las alas. Espero que, si va a alguna parte, esté bien. Sino, por lo menos hice todo lo que estuvo en mi mano para que pasara esta vida, que desde un principio no la trató bien, lo más tranquila y seguro posible.


Hasta siempre cariño.