ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


7 de octubre de 2009

AQUELLA MALDITA PREGUNTA.

Soy mujer, estoy orgullosa de ello. Como persona y ciudadana del mundo, me considero igual que las demás personas que pululan por las calles y parajes de este mundo, pero siempre hay alguien que quiere recordarte que tienes una función en este mundo como hembra de una especie.

Lo cierto es que cuando me lo dice una persona mayor paso un poco del tema, a un perro viejo no le puedes enseñar trucos nuevos, aunque en eso mis dos abuelas (que por fortuna aún viven y están muy lúcidas, son la excepción que confirma la regla. Bueno… A veces.) Después queremos igualdad, eso es lo que se me pasa por la cabeza cientos y cientos de veces en un mismo día. Las escenas son varias (ya estoy hablando como si viera una película. ¡Da igual! Me gusta así), así por ejemplo cuando estoy en la cola del supermercado es cuando más ridiculeces escuchas en esta vida.

Sin embargo, hoy no toca ese lugar. Muy lejos de aquello, hablemos de niño, si… De bebés más concretamente. Cuando inicias tu vida con alguien o te casas o tienes ya una edad las cosas pasan delante de tus ojos y de tus oídos tan rápidamente que, al principio, puede que no llegues a asimilarlo. Por ello, he hecho un recopilatorio de aquellas absurdeces que tienen que ver con nosotras, nuestras costumbres arcaicas y machistas y demás gilipolleces que hacen que pienses que te has salido del plano real (por lo menos lo que se piensa que puede ser eso), metiéndote en otro paralelo.

- Con la edad que tienes… Cómo no te cases pronto te vas a quedar para vestir santos. (Lo cierto es que prefiero quedarme para vestir santos que desnudar borrachos.)

- No te vayas a casar con treinta años… – y lo hace de forma amenazante (Nooo… A lo mejor me caso a los treinta y dos)

- Me caso porque ya tengo una edad. (Lo del amor eterno, la fidelidad y el hombre de tu vida han pasado a un segundo plano por lo que veo.)

Pero esto va más allá, cuando por fin te casas o das el paso de independizarte con aquella persona a la que amas (para el caso es lo mismo), todos te hacen la preguntita, da lo mismo que lleves 20 años o 1 semana, con confianza o sin ella, no importa. Ellos te la sueltan dentro de su ignorancia creyendo que vas a decir lo de siempre, que no llega más lejos que esto:

- No tengo ganas de niños ahora.

Lo malo es cuando te vuelves un poco más cortante en el tema, como por ejemplo:

- Y… - hace una pausa haciéndote creer que te va a decir algo interesante -. ¿Los niños para cuando? ¡Que ya mismo se nos pasa el arroz! (Lo del arroz, lo he dicho ya varias veces, el mío es brillante, en cuanto a ti. ¿A qué edad has traído tú los niños? Espera… Se me olvidaba que no tienes ninguno.)

- ¿Y los niños para cuando? (Por supuesto esta es otra brillante frase típica de la idiotez humana.)

- ¿Para cuando te vienen bien a ti? – la miro sonriendo -. ¿Para el año que viene por estas fechas?... Pues tendré que ponerme ya, si es que me das permiso o te vienen mejor para el siguiente.

Lo cierto es que no le sentó muy bien la respuesta, aunque a mí tampoco la pregunta. Teniendo en cuenta que me acababa de conocer, no sé a qué venía tal cuestión de interés.

Pero lo que más me repateó fue que tenía la misma edad que yo, estaba soltera y como que los niños no estaban en sus planes en esos momentos. Lo que yo digo, sino quieres que te respondan mal, no preguntes. Aunque jamás podrás librarte de “la preguntita”.

¿Sabéis por qué me molesta tanto que me la hagan? A parte de ser una cosa íntima, propia de la pareja, que no le incumbe a nadie más. Es simplemente por el hecho que parece que todo gira en torno a eso, tener hijos cuando te casas o te juntas con alguien, no puedes tener ambiciones o ciertas vistas a un futuro propio y lejos de los propios deberes de una casa. Os contaré un secreto, soy muy mala ama de casa. No valgo para las tareas diarias de un hogar, si… cocino porque me gusta, pero del resto de cosas… si puedo evitarlas mejor para mi. No es que viva en una pocilga, pero la casa es la que está a mi servicio no yo al de la casa. Eso es algo que mi madre no ha aprendido todavía (y creo que muchas amas de casa tampoco.) En fin, entre esas cosas el que me pregunten estas tonterías (que no tendrían que molestarme tanto, lo admito), hacen que me piten los oídos y me toquen mi fibra sensible. Lo cierto es que hay preguntitas que pueden molestar más, pero en mi lista de absurdeces, esta está en uno de sus puestos. ¿Cuál? Aún no me he parado a pensarlo, pero algunas se pelean por el mismo puesto.

2 cosas que decirte:

Rocío. dijo...

Yo conozco a un tipejo que cada vez que me ve en vez de saludarme me pregunta:
-Que? todavia no estas preñada?

Es increible.
Yo creo que es parte del salto generacional, lo que mas te extraña es cuando te hacen la pregunta gente joven, como tu, o incluso mas jovenes... es incredible.

Patience, cuñada... lo bueno de las "reglas" es que estan ahi para saltarselas cuando uno quiera!!

Besitosss!!!

Silderia dijo...

Eso es lo mejor de todo esto, pero te harta un poco. ¿Verdad cuñada?

Besitos