ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


8 de septiembre de 2008

Selene. Capítulo XXV

CAPÍTULO XXV: QUIERO APRENDER.


- ¡Tú no vas a ninguna parte! – Responde el intruso mientras le da un puñetazo en la cara a Luis.

El enamorado de Selene se encuentra aturdido, ha notado como todo su cuerpo se estremecía y un gran dolor en la cara hace notar que sus dientes, aunque sea por unos instantes, se han movido de su sitio. Sangra por la boca, en el impacto sus dientes han resquebrajado su bermellón inferior. Toca su mejilla mientras curva su cuerpo hacia a delante. Le ha parecido una eternidad, a penas ha sucedido todo en un solo segundo, mientras escuchaba la voz discordante de su novia en un esfuerzo por cogerlo en el aire.

Se sobrepone en pocos minutos, ve su mano tiznada de un líquido más espeso que el agua. Es rojo vino, pero eso no le pone en alerta. Mira a Selene, su rostro denota una gran preocupación por lo que acaba de pasar. Ella le tiende un pañuelo, mira su rostro y parece que no hay más daños.

- ¡Bestia! – Grita ella en un arrebato.

A Fepico ni siquiera le ha dado tiempo de reaccionar, está detrás de la barra, como una estatua de piedra sujetando fuertemente una botella de licor. Los clientes, que acaban de ver la escena, no hacen menos que el dueño, todo se ha parado, sólo la música permanece.

- La manía que te ha entrado. – Le dice Luis

Parece que su escudo de tranquilidad se ha evaporado, los ha sustituido por unos inmensos deseos darle una auténtica paliza a ese pedante.

Vuelve a retirar el pañuelo de su cara, está ensangrentado. El color blanco original se ha sustituido por un carmesí que arde en deseos de venganza. Está muy cansado de todo esto. Ese monstruo a aparecido de la nada, completamente repeinado, vestido con ropa cara, con un lenguaje pedante y reclamando una posesión que no existe, su novia; una persona que le ha entregado su corazón desde el primer momento en que se cruzaron, aunque todavía no lo sabía. Después intenta llevársela por la fuerza a un sitio muy lejos de él.

Ahora se presenta en su lugar de trabajo, como quien no quiere la cosa, se atreve a dirigirle palabras cariñosas y espera que esta le responda de buen humor. Y, para colmo de males, le agrede rompiéndole el labio.

- Cariño, bébete esto. – Selene le da el amuleto relleno de hierbas. – Verás como te sientes mejor.

Luis no pregunta, de un solo sorbo introduce todo el líquido en su boca. Se siente revitalizado, su herida ha dejado de sangrar. Mira a Víctor lleno de furia, sus ojos delatan la ira contenida desde hace días. Por primera vez, en mucho tiempo, el gigante tiene miedo; el pelo de la nuca se le eriza y su manos tiemblan inconscientemente, una palabra le viene a la mente. Seguro que se ha cruzado con él antes, hace ya muchos siglos, cuando el mundo todavía pertenecía a los dioses.

Los músculos de Luis se hinchan como los de un luchador, la sangre comienza a elevar sus venas por encima de la piel, su cara se contrae y sus manos tornan un brillo extraño. No sabe lo que está pasando, se siente extraño, pero muy a gusto.

A su mente acuden ciertos fragmentos de una vida pasada, muy anterior a la civilización actual, pero Selene sigue en ellos. Puede ver su cara en varios de ellos y, en uno de los fugaces fotogramas, la cara de Víctor. Aquel intruso.

- Creo que molesto aquí. – Dice Luis.

- Eso parece. – Le responde Víctor.

- ¿Has escuchado lo que está sonando? – Víctor dalea un poco la cabeza para escuchar el estribillo. – Lo mismo te digo. Si molesto me quedo y que te den.

El puño de Luis vuela por los aires como un cohete a reacción, su trayectoria es fija y va directo a la diana. Un golpe seco se escucha en ese momento, algo ha movido el cuerpo de Luis y le ha hecho caer al suelo, haciendo que falle en su intento por darle su merecido a aquel indeseable. Nadie ha visto nada, simplemente una sombra lo abrazó de la cintura y produjo el derrumbamiento del no héroe de la noche. Ahora no hay nadie por ningún lado, nada que indique que todo ha sido fortuito, a pesar de ello, todo el mundo ha podido percatarse de esa presencia extraña.

Selene la reconoce, sabe que es lo mismo que ha estado vigilándola toda la noche. No ha podido verle la cara, pero por su reacción es el sirviente de su odiado pretendiente. Sabe que continúa allí dentro, escudriña la oscuridad. Por fin lo encuentra, tras la sombra de una columna, cerca del pagano altar. Unos ojos afilados y unos dientes blancos, tras una sonrisa diabólica delatan que ha sido él.

Mientras ella busca al oportunista, Víctor mira desde su pedestal al coartado Luis. Sonríe triunfante.

- ¿Creías que podías tocarme? – Se dirige a la persona que ha agredido a penas unos minutos antes. Y rompe a reír estrepitosamente. – Esto por los vasos rotos. – Suelta algunos billetes encima de la mesa. – Volveremos a vernos.

- De eso estoy seguro. – Amenaza Luis mientras se incorpora ayudado por Selene.

Sin darse la vuelta se atusa su engominado pelo, sacude sus pantalones y se acerca a ella.

- Tú y yo nos veremos las caras. – Le toma la barbilla. – Recuerda que tienes que volver conmigo. ¿Dónde vas a estar mejor que en el paraíso?

La novia de Luis le da una bofetada y le quita, violentamente, la mano de su mentón. Su amante la agarra entonces de la cintura, el primer intento de romperle la cara ha sido fallido, pero el segundo no lo va a ser. De eso está muy seguro.

- Será mejor que te largues de una vez. – Dice alguien colocándole una mano en el hombro. – Y llévate a tu criatura contigo, ya ha dado bastantes problemas por esta noche.

- ¿Quién eres tú para darme órdenes? – Coge a Fepico del chaleco con las dos manos.

- Nadie, pero tengo, la suficiente mala leche y, los contactos necesarios para que tú y tu bonito culo salgáis de la ciudad a pie y en bolas. – Víctor lo suelta. – ¡Mejor!, puedo hacerte pasar la peor noche de tu vida, si me lo propongo. No sabes lo que pagaría más de uno por arrancarle el cuello a un pijo mientras le da por culo. – Enciende un cigarrillo, le da una calada y le echa el humo a la cara. – Lo hacen por entretenimiento, seguro que ni siquiera me cobra por el trabajito.

- Está bien. - se aparta unos metros - Nos vamos.

- Adiós encanto. - Se dirige a Selene aquel endro, sirviente de Víctor.

Luís mira como sale por la puerta seguido de una figura esbelta. Su pose es de triunfo frente a los acontecimientos, a pesar que no han pintado muy bien para él. Aún así decide salir como un auténtico vencedor del pub.

- ¡Será gilipollas! – Luis hace un gesto con las manos en el aire. - ¿Sus padres eran primos, verdad?

- Será todo lo que tú quieras, pero has conseguido acojonarle. – Le responde Selene mirándolo a los ojos. – De eso estoy segura. – Luis la mira incrédulo. – Créeme. – Lo toma de la mano. – Y ahora vamos a mi casa que voy a curarte eso.

- Mi herida está bien. – Le dice Luis dulcemente. – Fepico,… ¿Quiénes son esos contactos?

- Si te lo dijera no serían contactos. Se parecerían a las páginas amarillas. – Apaga el cigarro aliñado en el suelo. – Anda, nos vemos la próxima semana, ¡cuídalo!

Al salir del pub les encuentra el sol, los primeros rayos provoca que las mejillas de ambos se coloreen.

- Selene… ¿Puedo pedirte una cosa?

- ¿No has tenido ya bastante emoción por esta noche?

- No es eso.

- Por si acaso. – Lo mira. – Porque yo no tengo ni pizca de ganas.

- ¿Te acuerdas que me dijiste que podía aprender algo de magia si me lo proponía?

- Si, claro.

- ¿Puedes enseñarme?

Ambos se miran cogidos de las manos mientras el camino les dirige hacia un paradero incierto. Su destino ha cambiado, la casa de él se encuentra ahora más cerca. Las mantas y sábanas de seda aguardan la llegada de ambos amantes. Sus aventuras nocturnas han terminado, pero el amor continúa emergiendo a través de las calles. Las risas, caricias y juegos púdicos, delatan las intenciones de ambos en un ritual de bienvenida a Helios. Ahora el guerrero reclama su premio.

4 cosas que decirte:

Silderia dijo...

No ha fallado por la bebida que le ha dado Selene, porqué no leer con más atención.

sangreybesos dijo...

Luis debería tener una actitud un poco más proactiva. No ha hecho más que comerse hostias en lo que va de historia.
¿Qué le va a enseñar Selene? ¿"Magia para torpes"?

Silderia dijo...

uy

tallerdehadas dijo...

Preciosa!!!!todo esto lo escribes tú??es una pasada!!!!

Sí, linda, la catana vale como espada.

Espero que te haya servido esta segunda parte. Mis disculpas por haberme retrasado tanto.

Un beso enorme!!!