ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


26 de septiembre de 2008

LOS CAMINOS PERDIDOS DEL SUBCONCONSCIENTE (III)

Acabo de llegar y me parece que llevo aquí más tiempo del que debería, el cubo ha desaparecido de entre mis manos, al igual que la escalera; ante mis ojos, pude ver cómo se fundía con la pared, se volvió cemento gris oscuro. Ya no existe, al igual que el retorno al bosque, ahora es imposible de alcanzar aquel círculo de luz, ahora a varios metros por encima de mi cabeza. Pero, ¿dónde me encuentro ahora? La respuesta es muy simple, sigo en algún lugar de algún sitio, perteneciente a ninguna parte. Lo cierto es que antes me preguntaba ¿cómo habré llegado aquí? Eso ya no importa.

Miro hacia atrás, el túnel sigue un único sentido de dos direcciones, ¿cuál escogeré? A mi espalda se levanta un canal de aguas turbias y oscuras, creo que será lo mismo en ambos sentidos. Se escucha una fuerte corriente, no quiero arriesgarme, doy un giro de ciento ochenta grados y… A pesar de que me duelen los ojos por el esfuerzo, veo lo mismo. Oscuridad.

Pasados unos minutos, en los que mi mente da miles de vueltas, respecto al camino a seguir, parece que mi vista se acostumbra, comienzo a ver algo de claridad. Miro en la dirección inicial, nada; vuelvo la vista atrás, igual. Entonces, un leve murmullo procedente del agua, me hace fijarme en mis pies, están completamente empapados. Busco algún lugar seco donde incorporarme, ni un resquicio. Algo me aprieta los talones, bajo mis piernas y las curvo hasta colocarme cuclillas, es un brazo dibujado en el agua; este tira con fuerza hacia un punto del túnel. Le hago caso, no tengo nada que perder y, en ambos casos, cualquier opción es mejor que la indecisión o la duda, esa que tanto me aterra; llego hasta una pared, la humedad sale en forma de pequeñas gotas por las paredes, todas recorren caminos inconclusos hasta que forman una especie de cara. Está deformada, sin expresión humana reconocibles, sin embargo, me hace pensar que pudo tener un cuerpo en algún momento de su existencia, si es que la tuvo.

Una gran boca se abre ante mí, tapa sus ojos deformes y me muestra, sin decir una sola palabra, un camino a seguir. Quizás fuera en otro tiempo, cuando este cilindro de cemento y acero, tenía otra forma otros colores y, a lo mejor, ventanas que permitieran la entrada de luz. Estoy sudando, dolorida y temblorosa, el miedo invade mis huesos; y mi mente deja de pensar por unos instantes. Hace calor, demasiado para mí. La humedad es cada vez más alta y casi no puedo respirar con normalidad. Mientras, aquel ser de agua me muestra un nuevo camino a seguir, ¿pero dónde se encuentra? Ahora se ha calmado, sus labios acuosos se cierran y comienza a llorar lágrimas secas, que me muestran una pared firme. La toco, quiero parar aquella pena y, antes de que mis dedos alcancen su rostro, se va. Sus moléculas se unen en una misma forma ovalada, y se une a sus compañeras del río. A pesar de todo, mi brazo no ha interrumpido su acción, toco la pared y esta no existe. La atravieso como si fuera un fantasma.

Al otro lado, el paisaje no es menos desalentador. Escucho ruidos y decido ir a buscarlos; en mi recorrido, noto como miles de ojos me observan, los murmullos de pequeñas garras chocando contra un suelo duro y espeso, me persiguen, son cientos, quizás miles. Espero un momento en silencio, cierro los ojos y extiendo los brazos. Escucho el clamor de almas perdidas en el agua, pasan de entre mis piernas, agarran mis tobillos y, de vez en cuando, se alzan como olas de más de un metro mostrándome sus deformes facciones. Más cerca aún, noto el paso de aire hacia unos pequeños pulmones, unos latidos rápidos, los pasos de antes. No hay duda, me vigilan y vienen hacia mí. Elevo la vista y, puedo verlos. Me rodean, están por todas partes. Unos dientes largo y afilados muestran sus intenciones; no quiero correr, es inútil. Este es su mundo y yo una intrusa que ha venido desde muy lejos; si es que en este mundo existen esas distancias.

Se lanzan sobre mí, pero no digo nada. Dejo que me tomen; me muerden y me llevan a una habitación extraña. Tiene una cúpula muy alta; su forma hexagonal muestra que antes fue algo, puede que sirviera de cámara para alguien importante, ahora todo eso no importa. El decorado se ha vuelto oscuro, sólo unos pequeños resquicios de colores chillones, muestran que alguna vez perteneció a alguien más que a estos seres. Un estrepitoso ruido de trompetas se acerca. No puedo moverme, esos seres con colas largas, dientes afilados y garras finas, se han colocado sobre mis extremidades haciendo las veces de una masa informe que me aprisiona. Pesan demasiado, tanto que he de ponerme de rodillas si no quiero que el esfuerzo me agote.

Ahora veo como se acerca una comitiva de roedores, en su centro una rata blanca me mira con ojos desafiantes. Sus ojos son rojos y, en su centro, un pequeño punto negro, se dirige a mi persona. No hace falta mucho, no puedo dejar de mirarla con expectación. Sé que es una imprudencia por mi parte, pero la desafío grotescamente. Sus súbditos entonces saltan sobre mí. Seguro que no está todo perdido. Todavía noto el agua mojarme, el río no me ha abandonado y miles de alarido me acompañan en aquel suicidio.

El peso de tantos individuos sobre mi me aplasta, ahora se lo que pretenden. Quieren hacer una alfombra con mi cuerpo, algunos huesos crujen en mi descenso. El agua se aparta cuando mi cara toca el suelo, están de mi parte. ¿Por qué?

Cedo ante tanta presión. Ahora me encuentro en el centro de una montaña de pelos mugrientos y escucho miles de chillidos de euforia. Su aliento es pútrido y sus dientes amenazan con arrancarme la nariz, sino algo más. Estoy harta, de tanto dejarme vencer que ya no puedo más. He sido pisoteada bastantes veces y he llegado demasiado lejos, aunque quizás todavía esté a principio del camino. Como para perder mi batalla contra estos mundos.

Las almas perdidas me acompañan en mi esfuerzo por levantarme, han formado un túnel entre las ratas y yo, separándome del resto de la galería. Una burbuja de caras transparente me acompañan en el camino hacia la parte central, en ella, la rata blanca me espera. Sus ojos se tornan de un mismo color cuando me ve frente a frente, ahora nada puede evitar la lucha. Ahí está de píe ante mi, enseñándome sus garras. No mide más de unos quince centímetros. La tomo por el cuerpo y dejo que su ira se ensañe contra mi mano, quiero estrujarla.

Aprieto mis dedos cada vez más y más, noto como cada segmento de su esqueleto se retuerce bajo mi presión, pero no se rinde. Una de sus aliadas me salta a la cabeza y muerde una brecha cerrada de una batalla anterior. El dolor es cada vez más insoportable; una nube negra tapa mis pupilas, mis dientes crecen y, en un atisbo de venganza, le arranco la cabeza de un solo bocado a mi presa. Vuelvo mi cuerpo, en la sala todo se ha calmado, el agua vuelve a tomar su cauce normal y el ejército de enanos se fusiona para formar un suelo duro. Una línea rosa me muestra un camino de salida. Pero no le hago caso, estoy demasiado ocupada levantando mis manos y chillando igual que un animal, mi boca llena de sangre exhala un alarido de victoria, mientras el cuerpo inerte y sin cabeza de la reina, se contonea como un pañuelo de seda en las manos de una bailarina.

Al volver en mí misma, corro siguiendo la línea. ¿Volveré a casa? ¿Continuaré en este lugar mucho tiempo más? Estas preguntas invaden una mente que vuelve en sí poco a poco. ¿Dónde me llevará este nuevo camino? Abro una puerta y….Una luz cegadora evita que vea el camino, hago un poco de sombra en mis ojos y ¿dónde demonios me encuentro ahora?

9 cosas que decirte:

sangreybesos dijo...

"Ustedes verán, señores de Pixar: En el tercer acto la protagonista le arranca de un mordisco la cabeza a una rata y..."

Silderia dijo...

Es para introducir un poco de acción
Ya sabes, la emoción del momento.

Pantagruel dijo...

Me gusta el estilo de tu blog, pero me declaro incapaz de leer entradas tan largas.

Silderia dijo...

Bienvenido a mi blog, puedes pasarte por aquí las veces que quieras, pero para mí algunas de mis entradas me parecen cortas.

Pantagruel dijo...

Jajajajaja, todo es relativo, sí.

Dreamscape dijo...

Espero que no regreses a casa y sigas deleitándonos con es viaje a través de ese complejo intramundo taimado de peculiaridades. Me encanta y las fotos son geniales.

Silderia dijo...

No te preocupes, mientras mi imaginación siga en él, seguiré contando lo que veo en mis viajes

Axel dijo...

walah, me gusta la primera imagen, la de la puerta.
La he visto y me ha inspirado, y no me pasa muchas veces al dia.....XD

un saludo ^^

Mario Sanz dijo...

Me ha pasado en parte como a pantagruel ^^. Pero es porque ahora no tengo tiempo. Leeré tus mastodónticos posts cuando tenga un rato, que tienen muy buena pinta xD

Respecto a lo que comentas en mi blog, unas cuantas cosillas. Sé muy bien que esas aptitudes plásticas de las que hablas son totalmente necesarias en el desarrollo de cualquier niño. Lo que digo simplemente es que eso no debería darse en la ESO, sino antes. Una de mis principales quejas es que el buenismo idiota que afecta a todos los gobiernos no hace mas que decir que a los niños no hay que forzarlos y cosas asi, y se van retrasando las cosas. Mi humilde opinión, por tanto, es que algunas cosas que se imparten en la ESO deberían darse antes, en primaria, dejando sitio para conocimientos básicos en la ESO, cosas que cualquiera que quiera poder calificarse de persona y no sólo de ser humano debería saber. Si algún chaval quiere seguir desarrollando sus cualidades artísticas, para eso tiene conservatorios y academias de arte, porque te digo por experiencia que la música que se da en 3º de ESO, por ejemplo, es poco más que aprenderse las notas y alguna canción con la flauta dulce. En cuanto a las partes de CMC destinadas a concienciar a los alumnos: lo sé, claro que tienen que estar concienciados. Pero si los libros de CMC van a ser una simple extensión de la información manipulada que nos llega por los medios de comunicación, para eso ya tenemos todos tele en casa. Hazme caso que tan sólo hace unos meses era alumno de bachillerato xD. Y recuerda que, como bien dices en tu blog, el maestro también es siempre discípulo xDD

Me alegro que te haya gustado mi artículo xD. Un saludo