ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


5 de diciembre de 2008

A VECES ES MEJOR PASAR DEL TEMA.

Sabía que la decisión de independizarme iba a traer consecuencias, no graves, por supuesto, pero sí más quebraderos de cabeza de los que me esperaba. Pues, a pesar de ser una persona previsora, había algo que se me había escapado de las manos, las supersticiones y costumbres antiguas tan arraigadas en nuestra cultura. No soy supersticiosa, pero ciertas personas que me rodean si, las quiero mucho, son parte de mi familia y han hecho todo lo ha estado en su mano por ayudarme en todo. Sin embargo hay cosas que rozan lo puramente surrealista.

Cosas como colocar tres lazos, uno rojo, otro verde y otro amarillo, detrás de la puerta, meter aceite, vinagre y sal en la casa para espantar los malos augurios y alejar los espíritus (por si acaso mi madre me ha dado también ajo, será para los vampiros y laurel, esto no se muy bien lo que ahuyenta, pero bueno), el quemar incienso y echar agua bendita por todos los rincones de la casa (a ver si me sangran las paredes cuando hagan esto), colocar un cristo, crucificado, por supuesto, encima del cabecero de mi cama (después dicen que yo soy tétrica), poner una nuez dentro del azucarero para que traiga buena aventura, pisar una cabeza de ajo antes de entrar en la casa, el mismo día que te vas a vivir a ella (un perfume fantástico para la noche de “bodas”), colocar tres limones junto a la puerta (eso tampoco he vislumbrado para qué es), rezar un salmo cuando entras por primera vez (ya ni me acuerdo como se hacía), evitar dejar tijeras u objetos punzantes sobre la mesa cuando te vas de la casa (será para que no te los claves a oscuras, porque otra cosa no se),… La lista suma y sigue, cada persona que me cruzo o me comenta algo sobre el piso me dice algo diferente. Me recomiendan amuletos, ciertos tipos de alimentos, rezos extraños, miles y miles de rituales dignos de cualquier bruja que se precie de serlo (después decimos de las cosas).

Hay que aceptarlo, no queda más remedio, simplemente por mi salud mental y evitar el estrés (que, por cierto, según los últimos estudios científicos mata las neuronas y yo las pocas que tengo las quiero conservar, por lo menos, sino cuerdas, vivas.) Así que tras unas semanas, después de anunciar que sangreybesos y yo, silderia, nos íbamos a vivir juntos, he dejado que me llenen la casa de chorradas (y lo que me queda), escucharé los consejos de la gente sobre cómo atraer los buenos espíritus y alejar los malos y viviré mi vida tranquila.

Ah, ¡qué sabio Homer sinsomps! Ahora me acuerdo de todas esas veces cuando le preguntaban si estaba escuchando y pasaban miles de cosas por su cabeza para desconectar de una conversación que él consideraba aburrida. Pues eso mismo hago yo, pongo el piloto automático en la boca (ese que dice si, vale y activa un movimiento afirmativo de la cabeza) y dejo que pongan todo lo que quieran dentro de las habitaciones. Total, en cuanto me vaya a vivir allí (dentro de dos meses exactos) lo voy a quitar todo. Ummm, ¡qué bueno estará ese zumo de limón con los mohitos!, las nueces del azucarero, harán unos estupendos tropezones de frutos secos, para mis bizcochos caseros, los lazos los utilizaré para sujetar las llaves hasta que compre algo para colocarlas en la pared (si queda mono lo dejo así), el cristo, ya le buscaré algún sitio (el cuarto de las escobas estaría bien, dentro de una caja y liadito para que no se estropee; creo que haré eso. Total, no me pegaba con la decoración.) En cuanto a quemar incienso y echar agua bendita, espero que con abrir las ventanas se vaya el olor a semana santa y que ese líquido transparente no me manche las paredes; del resto, conforme vayan saliendo cosas, pues la usaré. No estamos en época de derrochar.

Y es que es la mejor forma de no enfadarse con nadie y evitarte un cabreo, desconectar, decir que sí a todo, afirmar con la cabeza y después hacer lo que te de la gana. Son unas creencias ancestrales contra unas que, si lo piensas bien, nunca han existido porque nunca han tenido nada que objetar al respecto. Simplemente esperabas que, por el mero hecho de respetarlas, a ti no te iba a ocurrir. Pero ahí están, agobiándote sólo lo que tú las dejes.

Recuerda, es mi casa y haré lo que me de la gana. Cuando me vaya nadie puede decirme lo que he o no de hacer entre esas cuatro paredes, eso se queda para sangreybesos y yo.

7 cosas que decirte:

Melvin de Gats dijo...

Cuanta sabiduría toda junta... de cuantas me ha salvado el piloto automático, gran herramienta de nuestros tiempos ^^

Mario Sanz dijo...

Veo poco los simpson, pero esas escenas que comentas en las que homer se abstrae del mundo y empieza a pensar en cualquier otra cosa, o en nada, dejando que el otro diga lo que le apetezca.

Siempre se ha dicho de los simpson que son unos dibujos ofensivos y degradantes, que no tienen nada de gracioso ni de bueno. Pero los que lo dicen son precisamente los que se identifican con el tipo de gente y sociedad que la serie retrata satíricamente; los que no ven que la crítica y la filosofía que su autor ha puesto en los personajes puede enseñar más que un libro de texto o que un debate en la televisión.

Me ha gustado este post xD. Espero que si llega el momento en que tenga una casa propia no me la llenen tanto de trastitos como a ti. Pero ya que estas, dales buen uso :P

Un saludo

Silderia dijo...

Estais los dos invitados a los mohitos de zumo de limón y a un trozo de pastel casero con trozos de frutos secos. Recordar, son de la suerte.

sangreybesos dijo...

Los santos al cajón, princesa. En cuanto al incienso... ya buscaremos alguno que nos guste a los dos...

Silderia dijo...

Seguro que me invento algo que nos guste a los dos, no te preocupes. Sabes que para decorar me sobra imaginación para rato

Zinquirilla dijo...

La family es tela de supersticiosa pero tú Silderia lo eres de paciente.

Qué bonito que os vayáis a vivir juntos ;-)

Silderia dijo...

supersticiosa y pesada en algunos aspectos, pero yo tengo sus mismos genes y algún día me volveré, sino entera, en parte como ellos. Por ello hay que tener paciencia, la que tendrán comigo el día de mañana.