ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


4 de marzo de 2008

Cómo espantar a la novia de mi hermano. Capítulo 4

En el capítulo anterior:

Hemos dejado a Elisabeth, desmayada en al salón de Iñaki, tras un gran impresión, a la pobre le ha dado un buen síncope.

Esto le ha sobrevenido debido a, una importante impresión, provocadas por la terrorífica imagen de Arual, portando un cuchillo de unos 25cm de largo, mientras lo levantaba por encima de la cabeza y goteaba sangre, según declaraciones de la propia loca: “ son debidas a que he cortado filetes de cerdo para mi madre.” Aclara la niña. “No me gusta la carne pasada por eso mi madre la compra viva.” añade.


CAPÍTULO IV: LA PRESENTACIÓN.

Tras unos meses como pareja, Iñaki y Elisabeth, deciden dar un paso más en su relación. La madre del novio ha preparado una comida de bienvenida a la familia.

Todo estaba preparado, ella estaba vestida con un bonito conjunto, comprado especialmente para la ocasión. Pronto llegaron al portal, cuando notó como un inquieto gusanito bailaba el mambo dentro de su estómago. Sentía vértigo ante esa situación, era la primera vez que la presentaban formalmente.

Llegaron a la puerta de la casa, el chico pegó al timbre. Tras ella se encontraba Charo, una mujer, no muy mayor, con una cara apacible y risueña.

- Hola Elizabeth, me alegro de verte. Iñaki nos ha hablado mucho de ti. – Le comenta Charo, mientras se acerca a ella para darle dos besos.

- Encantada – Le responde Elisabeth, con una gran sonrisa.

- Este es mi padre, se llama Alfonso. – Le dice Iñaki, dirigiéndose a su padre.

- Pasa mujer, no te quedes en la puerta, te estábamos esperando – Le contesta su padre amablemente.

- Encantada de conocerlo. – Le contesta Elisabeth.

- Ah… Esa es mi hermana Arual –Le dice señalando hacia ella.

- Encantada de conocerte – Suena una voz dulce y tranquila.

Está sudando, y no sabe porqué. Sabe que algo pasa, pero no consigue rescatar de su mente lo que es. La chica es completamente normal, va bien vestida, maquillada y peinada, parece simpática.

- Lo mismo digo. – Le responde a su futura cuñada.

La comida acaba de empezar, la mesa está sutilmente ataviada y, los platos, repletos de manjares, han sido colocados estratégicamente, para que todos puedan acceder a ellos, con la mayor facilidad.

- Oye Arual, ¿saliste anoche? – Le dice Elisabeth.

- Si, salí con unos amigos a cenar y a bailar a una discoteca, estaba hasta los topes.


En ese momento, la hermana de Iñaki coge aceituna. La cara de la invitada de honor, se torna completamente blanca, desencajada, con la boca completamente abierta. Arual, ha hecho un gesto muy raro, ha sido un movimiento muy rápido, casi imperceptible, pero lo suficiente como para que la imagen de una sonrisa maléfica y el sonido etéreo, de una voz distorsionada, le resuenen en la cabeza. Elisabeth está aterrada, el corazón comienza a latir fuertemente, pero intenta mantener el tipo. “Es sólo producto de mi imaginación”, dice para sus adentros.

Minutos después Arual, sentada frente a ella, va a pinchar una croqueta con el tenedor. Parece que nada está fuera de lo normal, pero en una milésima de segundo, Elisabeth, un poco sulfurada por la situación, ve unos ojos oscuros y profundos, un corte en la mejilla derecha, escucha una voz de ultratumba, el cubierto se le cae al suelo….

- Cariño, ¿qué te pasa? ¿te encuentras bien? – Le dice su novio asustado.

No puede mediar palabra, han sucedido un cierto número de imágenes en su cabeza que le hacen recordar lo acontecido, unos minutos antes de penetrar en aquella casa. Se levanta, eleva las manos a la altura de la cabeza, mientras deja caer la servilleta de su regazo, y chilla como una despavorida. Coge un cuchillo y apunta a Arual.

- ¡No te acerques a mi!, eres un demonio, ¡aléjate!

Como un ladrón se acerca a la puerta, sin perder a ninguno de los componentes de la familia de vista. Con la mano libre toca la cerradura y, a tientas, la abre. Entonces suelta el cuchillo y sale corriendo, no para de chillar, no presta atención, simplemente corre y expulsa tremendos alaridos.

Iñaki está confuso, no sabe reaccionar.

- Un vinito para digerir la comida. – Dice Alfonso, con el sacacorchos en la mano.

- Esa niña no te conviene. – Le dice Charo a su hijo y tomando una copa de vino, recién servido.


Arual desencaja su cara, despeina sus cabellos y corre su pintura de ojos. Comienza a reírse y, poco a poco, su voz se torna ronca y profunda. Mira a su hermano y los dos comparten una sonrisa maléfica. Mientras, los gritos de la pobre infeliz, se van alejando, se escucha un ruido metálico y todo vuelve a quedar en silencio. La comida se reanuda y todos disfrutan de “una apacible comida.”

1 cosas que decirte:

sangreybesos dijo...

Muy chulo, vida. Me gusta ese rollo circular y conspiratorio.
Y la frase "la hermana de Iñaki coge aceituna" es digna del mejor reggaeton!