ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


19 de mayo de 2008

Selene. Capítulo XIV.

CAPÍTULO XIV: DE GRANITO EN GRANITO SE FORMÓ UNA MONTAÑA.

- ¡Selene! – Ella da un salto y miran a su amiga. - ¿Qué te pasa?

- No, nada, ¿por qué? – Responde intentando disimular.

- Estás como ida, tienes una sonrisa permanente en la cara, Roberto está mirándote desde hace rato y ni siquiera le has hecho un mal gesto, es más te ha importado poco que te observe. – Le explica Tina.

- ¡Ya se cansará de vigilarme! – Responde. – Ahora no estoy para tonterías.

- Si como si tuvieras mucho en qué pensar. – Le dice Lucía. - ¿Qué os parece si nos largamos de aquí? Han abierto una tetería nueva en la zona ¿os apetece?

- Si, a ver si espabilamos a esta. – Añade Rebeca dándole un toque a Selene en el hombro.

- ¿Qué? ¡ah, sí!, me parece bien. – Responde volviendo de su trance y cogiendo apresuradamente la mochila.

- ¿Te pasa algo? Eso no es muy normal en ti.

- Mira el grupo de raritas juntas. – Dice una voz desagradable cerca de ellas.

- No me pasa nada, pero algo me dice que tengo una cuenta pendiente con las flower power esas. – Responde Selene apagando el cigarro en el cenicero sin mirar a ninguna ni volver la cara. - ¡Oye, flower power! ¿Tienes algún problema?

- Yo no te he dicho nada. – Responde Cintia, una de las más vivaracha. – Si tú te das por aludida no es mi problema. – Continua con desprecio.

Selene se levanta de forma pausada pero rígida de su asiento en la cafetería, mira al resto de amigas, las cuales ponen cara de circunstancias, se temen lo peor. Aunque Selene no está para muchas movidas últimamente, su mente vuela hacia otros planetas.

- Desde luego que me he cruzado con gente en la vida, pero ¡cómo vosotras ninguna! – Les dice una vez está de frente a ellas.

- ¿De verdad? – Responde una inocente.

- Si, más tontas, inmaduras, gilipollas, metomentodo, insulsas, superficiales y criticonas como vosotras ninguna. ¡Felicidades!, habéis superado mis expectativas, sabía que erais tontas, pero deficientes mentales no. Me habéis sorprendido, de verdad, en hora buena. – Dice sarcásticamente. – Sois tan sumamente infantiles que un niño de tres años dice menos tonterías que vosotras en una hora, y eso ya es difícil. La única diferencia que ellos tienen gracia y vosotras lo tenéis ya todo muy negro.

- ¿Y tú quién te crees que eres, una diva? – Dice Susana, la power número dos.

- Simplemente os advierto, el negro me flipa, es mi color favorito, no me hagáis tomar medidas drásticas, hoy tengo un buen día. – Se dirige a Cintia. – No lo jodas, es mejor dejarlo todo como está.- Selene se da la vuelta, saca un cigarrillo del paquete que lleva en la mano y coge a su grupo de amigas que se van a pasar la tarde a otra parte.

- Son muy listas estas tontas. – Dice Virginia.

- ¡Parece mentira que hayan llegado a la facultad! – Expresa muy mosqueada Rebeca.

- Tranquilas. – Intenta bajar los humos Selene. – No merece la pena, no ves que sólo saben hablar de una cosa.

- ¿De qué? – Pregunta tina.

- De si éstos zapatos pegan con la última tira del traje de manga que me he comprado nuevo en el rastro. – Añade Inma.

Todas comienzan a reírse a carcajadas bajo la mirada atenta de Roberto y Sergio y, como no, del grupo de las flower power que no salen de su asombro. Se dirigen hacia el nuevo establecimiento. A mitad del camino todas están mucho más calmadas, saben que Selene, a pesar de su templanza no lo va a dejar pasar por alto y que, aunque su mente ahora recuerde algún hecho pasado, aún ignorado por ellas, la venganza se mascará pronto por su parte.

Al cabo de un rato de charla entre los tés y la cachimba, suena el móvil de Selene.

- Si, ¡ah, hola! – Responde con una gran sonrisa en la cara, mientras continúa su charla.

- ¿Quién es? – Dice Inma gesticulando.

- Ni idea, pero tiene que ser alguien muy querido. – Mira a su amiga. – ¿No ves la cara que está poniendo?

- Vale, de acuerdo. En media hora estoy en la puerta. – Selene cuelga el teléfono, sonríe medio ida y toma un sorbo de su taza.

- ¿Quién era? ¡Eh! – Intenta averiguar Lucía.

- ¡Venga!, ¡contesta! – Dice Tina.

- Mira, si se te ha puesto cara de tonta. – La señala Virginia con el dedo, mientras Selene se ruboriza.

- Es un chico con el que cené este fin de semana. – Responde por fin a sus plegarias. – Me ha llamado porque quiere verme, hemos quedado dentro de media hora en la puerta de la facultad.

- Pues venga, corre que se te hace tarde. – Dice Rebeca.

Selene coge sus cosas y se va casi sin despedirse mientras se escucha al unísono “suerte”. Se mira al espejo de la entrada del local, se retoca los labios y sale como alma que lleva el diablo hacia la puerta de la facultad. Cuando llega Luis aún no ha llegado, pero Roberto y Sergio salen por la puerta de la misma y la ven, se dirigen hacia ella. La chica aún no se ha dado cuenta de lo que suceda a su alrededor, pero cuando Roberto va a llamarla en voz alta esta sale corriendo muy contenta.

De un coche verde sale un chico que la recibe con un abrazo, le toca la cara y la besa, le dice algo que ella afirma con la cabeza, se mete dentro del coche y se aleja junto a él. Se ve como ella sonríe sin cesar tras la ventanilla, cómo él le toca la cara para dirigirla hacia sus labios sin tener ningún tipo de rechazo. Esto ha puesto a Roberto enfurecido y provoca en su amigo Sergio una repulsión aún mayor. No pueden hacer nada, simplemente se miran los dos y se dirigen en un acuerdo silencioso hacia las motos, esta vez se les ha escapado, no hay tiempo para seguirla con las motos.

- ¿Quién será ese mequetrefe? – Dice Roberto.

- Pues su novio, ¿es que no lo has visto? La besaba con bastante….

- Si, no hace falta que termines la frase, me las va a pagar, Selene es mía.

- ¿Por qué no te olvidas ya de ella? Cada vez que intentas algo te deja peor.

- Este viernes nos vemos en el pub Put, no te olvides.

1 cosas que decirte:

sangreybesos dijo...

Qué bonito, ¡dos caballeros enfrentados por el amor de una dama!
¡Que se peeeeguen, que se peeeguen!