
Tras esto puedo decir que ciertos tipos de caracteres, aún siguen siendo bien mejor que los tenga un hombre pero no una mujer, y no son sólo aquellos hombres arcaicos o aquellas mujeres de edad sometidas a un régimen llevado por machos de la especie homo sapiens sapiens. Son personas del propio siglo XXI, aquellas que son jóvenes que un día formarán su familia o están en trámites de montarlas. Es impresionante ver esto pero el machismo puro de lo políticamente correcto en un hombre y en una mujer sigue muy enredado en las mentes de las generaciones actuales.

Bien, yo admito que soy mujer pero no soy ni machista ni feminista y que tengo un gran carácter, este puede dejar asombrado a cualquiera ya que pocas veces me achanto, digo todo lo que pienso y me importa un pimiento lo que pueda o no ser políticamente correcto. Esto viene de tiempos inmemoriales cuando mi madre me enseño que había que tener unos ovarios de acero para manejarse en un mundo donde todos intentan tomarte por tonta; lo hombres son unos aprovechados y la liberación sexual se tomó por libertinaje donde cada uno podía tomar del monte lo que le daba la gana aprovechándose de los y las inocentes que pudieran cruzarse por el camino. En realidad esto siempre ha existidos, pero no podemos ignorar que sigue siendo una realidad presente donde todos tomamos partido en ello.
Me mantendré firme en mis convicciones, reforzaré mis posiciones
Debido a mi educación quizás, porque no me he dejado contaminar por estereotipos o no sé por qué otras cosas pueden ser. A lo largo de mi vida me he cruzado con hombres y mujeres que se creen capaces de decidir sobre cómo debo ser, y no os penséis que sucede cuando me conocen mucho, al segundo o tercer día de tratarme ya me lo dicen y si ese día me enfado peor. Las frases que me sueltan son las siguientes: Es que tú tienes una forma de ser muy especial, a ver quién te aguanta con ese carácter, es que tú tienes un carácter muy fuerte, tienes una personalidad demasiado agarrada, sería mejor que cambiaras un poco los humos…. Todas dedicadas a mi forma de ser y de comportarme, y digo yo, y esto va dirigido a todos vosotros ¿por qué no os miráis un poco dentro de vosotros mismos a ver qué encontráis? ¿Quiénes sois vosotros para decirme esto? ¿alguno de vosotros me conoce realmente? ¿tu carácter si es un buen ejemplo a seguir para mí? Recuerda que sigo siendo una extraña que una vez, por las circunstancias que sean, se ha cruzado en tu vida y ¿ya le tienes miedo?
Seguro que si se cruza en vuestro camino un hombre que dice la verdad a la cara, que pasa completamente de lo que piensa la gente, que le importa un pito cuadrarse delante de una autoridad porque no tiene nada que esconder, que se enfrenta a las cosas de cara, que no le importan los cotilleos de los demás y mucho menos los comenta y que, por si fuera poco, es una persona sociable pero no empático o abierta con la gente. Nadie le diría nada, tendría a las mujeres en cola, porque es un maravillo partido y sabe lo que quiere. ¡Tiene futuro! Como diría mi madre.

Esto ha provocado grandes controversias en mi entorno inmediato, las mujeres sobre todo intentan recordarme que he de ser sumisa y calladita, y los hombres ligeramente se apartan de mí porque no saben cómo llevar la situación y mucho menos dominar mis contestaciones. Sólo aquellas personas de mentalidad parecida a la mía se unen a mi y pasamos unos buenos ratos juntos, nos reímos, no tenemos que cuidar el lenguaje y mucho menos nos planteamos temas profundos o cotilleos superficiales. Ellos saben que soy de una determinada forma y me acepta con soy igual que yo a ellos, me guste o no algunas determinadas facetas de su interior.
Una señorita como yo no está bien vista, después queremos igualdad. Machistas, todas y todos unos machistas, decís que hay que ser de una determinada forma, pensar de una determinada forma, buscáis igualdad, pero a la hora de encontraros con una persona así intentáis desmontarla de la peor manera posible.
Lo que más me gusta es la cara que ponen algunas personas cuando me dicen cómo es mi carácter y acto seguido les digo:
- Si, ya lo sé, no hace falta que tú me lo digas. Conozco perfectamente cómo soy y no pienso cambiar.
- ¿No? – me preguntan todos mirándome con cara extrañada.
Si llego a ser un hombre esto no hubiera pasado ¡seguro!, quizás por ello las personas que me quieren son las que me piden que nunca cambie.