ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


29 de abril de 2009

SELENE. CAPÍTULO XLIX.

CAPÍTULO XLIX: FEPI, FEPICO, FEDERICO.


- El señor no se encuentra ahora mismo en casa – dicen unos labios ubicados en el techo.

- Para variar – comenta en voz alta Yu. - ¿Sabes a dónde ha ido? – dice a uno de los ojos de la pared.

- Pues se adentró por los pasillos.

- ¡Estupendo! – mira hacia Selene. – ¡Las cosas no nos podrían ir mejor! – dice con retintín antes de volverse a buscar un ojo al que hablar. - ¿Por qué puerta se ha ido? – vuelve a interrogar sin prosodia alguna en sus palabras.

La casa comienza a temblar en espasmos de risas. Algunas carcajadas provienen de lo más profundo de las instalaciones. Entre tanto, unas manos furtivas aparecen en un intento por coger las alas de la diosa.

- Chasssss – suena finamente mientras una extremidad humana, de cinco falanges, cae ensangrentada al suelo.

- Te he hecho una pregunta – dice Yu atravesando la mano con su catana. – No te he pedido que me cojas de las alas. - ¿Por qué puerta se ha ido?

- No lo sé – responden unos labios con muecas de dolor. - ¿Podrías devolverme la mano?

- Ni en sueños – responde mientras la eleva en el aire haciéndola cada vez más y más pequeña. Cuando esta llega a cierto tamaño, se vuelve de plata y se ubica en el pecho de la diosa. – Me la quedaré hasta que salga de aquí – sonríe a una cara ya formada en el suelo. – Si te portas bien…. – lo mira a los ojos de la pared y sonríe - Quizás te la devuelva.

- Así no se porta una señorita – le regaña la abuela de Fepico. - ¡Devuélvele la mano jovencita! Oh…

- ¿O qué? – le interrumpe Yu. – Soy una diosa primigenia, haré lo que quiera – responde volviéndose a ella. – Ahora este es mi terreno, así que ¡cállese de una vez!

- Así no le hables a… - dice Fepico en un intento por defender a su abuela, pero al ver la cara de Yu, decide volver al silencio en el que estaba encriptado.

- Habla de una vez o te dejo sin los pocos trozos que te quedan – vuelve a retomar aquel ángel enfadado la conversación.

- Ha ido por el pasillo – le dice la boca.

- Esa no era la pregunta – continúa Yu apuntándole con la catana.

- Tú siempre tan cortés – incide Selene. - Podrías ser un poco más…. Dulce.

- ¿Puedes hacerlo mejor? – se vuelve su amiga hacia ella.

- Creo que sí – responde acercándose al lugar del incidente.

- Todo tuyo – le deja cortésmente la posición y se aleja hasta un segundo plano.

- A ver…- comienza intentando parecer cortés. – Podrías,…. ¡No, espera! – vuelve a empezar. – ¿Te importaría…? - vuelve a cortar la frase mientras su dedo índice toca su barbilla.

- Creo que esto no tiene nada de amable – le susurra Fepico a Luis.

- A mi me da que no – le responde. – Pero yo no me meto en cosas de mujeres – se acerca para que no lo escuchen. – Y estas no son muy normalitas que digamos.

- ¡Mira quién lo dice! – hace Fepico un llamamiento de atención sobre él. – De acuerdo, pero ellas tienen más mala leche que yo – mueve los hombros. – Todavía – mueve la cabeza hacia su compañero y se sonríen.

Entre tanto, Selene continúa intentando iniciar la frase. Se para, vuelve a retornar desde el inicio y mira al techo. Desde lo lejos, otra mano se acerca cuidadosamente, no quiere que nadie penetre en la casa del señor, pero han dicho correctamente la contraseña. No podía hacer otra cosa, las leyes eternas no pueden romperse. Sin embargo, han de esperar a que llegue el príncipe de los infiernos.

- ¡AAAAAAAHHHHHUUGGGG… ¡ - exclama la asustada casa ante una nueva agresión.

Selene se encuentra a pocos centímetros de su boca, le está retorciendo la mano que le quedaba libre y, mientras, penetra su sandalia en la boca del mayordomo demoniaco.

- ¡Ya sé! – dice por fin. – O nos dices por donde se ha ido o me haré con tu mano otro colgante y desgarraré tu boca con mis pies – expone manteniendo un tono dulce y amable. – Como se te ocurra morderme vas a perder un par de dientes.

- Por lo menos – dice Luis. - ¿Creo que hasta aquí no llega el ratoncito ese de los dientes no?

- Tampoco creo que haya buenos dentistas – se agacha Fepico sacando unos alicates. – Entre tú y yo, son todos unos matasanos condenados al infierno.

La abuela, algo insultada por las palabras de Yu, ha decidido ir a dar una vuelta. Nadie se ha percatado de ello. Piensa que nadie va a resolver un rompecabezas hablando con una casa viviente, por lo que busca algo. En poco tiempo, su búqueda da sus frutos y vuelve de nuevo, junto con su hallazgo, hacia la entrada de la vivienda.

- Chicos – intenta llamar la atención.

- Ahora no abuela – le responde su nieto muy ocupado con las tenazas dentro de la boca del ser.
Entre tanto, Selene y Yu retuercen la mano viva y Luis introduce su dedo dentro de uno de los globos oculares de la pared.

- ¿Seguro que es ese el ojo de este bicho? - pregunta Fepico.

- No lo sé – le responde. – No ha dicho nada aún.

- Dudo que lo haga – se ríe aquel viejo vestido de militar. – Está probando el aroma de los pies de Selene – vuelve la cara para mirarlo. – Esto me trae viejos recuerdo.

- ¡Chicoooooos! - vuelve a gritar la abuela.

- Abuela, te he dicho que ahora no podemos mirarte – le vuelve a insistir el nieto.

- Entonces señores no desearán pasar a tomar algo antes de ver al señor – dice una voz ajena.

Las cuatro cabezas se vuelven al unísono, no pueden creer lo que están viendo. Un demonio vestido de mayordomo, les hace una reverencia mientras su rabo se tambalea de un lado a otro. Este, en un determinado momento queda completamente erecto, se retuerce y señala la entrada a una de las habitaciones opuestas al salón. Después vuelve a tomar una pose normal y se queda mirando a todos los visitantes.

Todos paran al instante, se sacuden un poco la vestimenta, guardan sus armas y lo siguen hacia una puerta nueva. Esta se abre nada más notar la llegada de los inquilinos. En el interior, una sala, ostentosamente decorada, con algo de alimento en su interior, les espera con algunos ventiladores encendidos. El primero en penetrar es el sirviente, mueve las manos cortésmente.

- Espero que todo esté a su gusto – les dice mientras entra junto a ellos y deja que la claridad muestre sus facciones.

- ¡No puede ser! – dice Luis. – Es….

- ¡No! – continúa Yu. – Otra vez no – se tapa la cara.

- Pero si soy Yo - dice Fepico al mirarlo. – ¿Algo más que contarme? ¡Abuela!

- Ya decía yo que siempre fuiste un diablillo.

27 de abril de 2009

CUANDO LAS PALABRAS SALEN DEL CORAZÓN.

AUNQUE ESTO SE HAYA DICHO UNA Y MIL VECES, YO LO REPITO.
Podría decirte esto de tantas formas diferentes, que ahora mismo no se me ocurre ninguna, sin embargo puedo recordar.

El rememorar 1825 días atrás, mejor dicho, un año antes o un poco más. Una llamada de teléfono hizo que tu voz llegara a mí, fui algo tosca, me enfadé y la cortesía no hizo su aparición en aquel momento, ¡qué le vamos a hacer! De mal carácter, con a penas 20 años pasados, me puse como una fiera. Desde entonces, te negabas a hablar conmigo hasta que nos conocimos en persona.

"Este es para mí" - pensé aquel día, aún sin saber que eras tú. Un año después del incidente, una vida llena de visiones intermitentes, llenó aquel año de pasiones y obsesiones. Caía en un círculo donde deseaba verte a toda costa, buscaba información disimulando un gran interés, deseaba tener un encuentro contigo y, cuando lo conseguía, nunca estábamos a solas. Me molestaba tu acompañante que, a pesar de ser un amigo, no me dejaba que disfrutara de tu presencia a solas.

¿Algo inevitable del destino? Lo cierto es que no lo sé. Aquel año, fotógrafo y una redactora, nos reunimos en aquel evento. Avatares de lo impredecible, a penas unas horas tardamos en darnos cuenta de lo a gusto que estábamos el uno con el otro, a solas, por supuesto. Por fin pudimos estar a solas. Sin saberlo, quedábamos en bares a tomar copas, nos despreocupábamos del barullo que corría por la ciudad en aquellos momentos, y eso que formábamos parte de él.

El ruido de miles de vasos de cristal, rellenos de cerveza y té frío, fueron nuestros confidentes. Aquella noche, un beso en la cara, un abrazo y una súplica que no escuchó el padre tiempo. Le pedía que se para, que jamás se moviera de mi vera. Pero nos despedimos, me podía morir tranquila. La persona de la que me había enamorado, desde aquel corto día, hacía ya un año, había osado tocar mi cara con sus labios, oler mi pelo y envolver mi cuerpo con sus brazos.

Una noche de ruegos y perdones, sin tregua para mi corazón. Hicieron que mis pupilas dieran un brillo anormal, mis mejillas se sonrosaron y mis labios, tras años sin conmociones, expresaron una sonrisa tranquila. Estaba nerviosa, deseaba volver a verle. ¡Maldito tiempo! Pasaba más tranquilo de lo normal. Por fin lo vi aparecer, un camino de angustias me recorría justo antes. Si vendría, si estaba equivocada, si eran imaginaciones mías,.... Volvió la despedida y, en un intento por un adiós cortés, mis labios y los suyos tropezaron en un beso descontrolado. Pasaron varios minutos, transeúntes, autobuses, el semáforo dio paso, a los peatones y a los coche, miles de veces, mientras dos almas recién encontradas, dejaban que sus cuerpo cedieran a la pasión de su primer contacto. En él no hicieron falta palabras, o quizás si. ¡Qué bien hueles! - fue lo único que sus labios se atrevieron a soltar en una pequeña pausa.

Lo demás es historia, 1825 días han pasado tras aquella historia. Pocas penas y muchas alegrías, llenan nuestras andanzas juntos. Un amor incondicional, mucha comunicación y el apoyo mutuo, han sido nuestros secretos hasta ahora. Enamorada de un extraño, sin conocerlo, por lo que me contaban, hice lo que me dictó el corazón. Rompí con todo, abandoné lo que me seguía a su suerte y emprendí un camino sola, sin cruces, sin moralina, sin ataduras de ningún tipo. Lo quería y ahora más, eso era lo que contaba para mí.

Tenía la sensación de que, sino lo hacía, iba a perder mi oportunidad para siempre. El tren pasa una vez, no más. ¿Llevaba el billete o simplemente me colé? El caso es que nadie me lo pidió. Arriesgándose a lo improbable, consiguió algo, a mí.

Poco romántico, detallista, gran compañero y amante, la única frase romántica, por así decirlo que me ha dicho, en todos estos años ha sido: "a tu lado las estrellas son una puta mierda." Pocas rosas han decorado nuestra odisea y menos poemas aún (aunque no ninguno), pero si puedo llenarlo con gestos de cariño, amor, sonrisas, buenas palabras, miles de recuerdos bonitos y mejores, sueños cumplidos y admiración, por su parte y por la mía.

Espero que le guste la sorpresa, el resto se lo daré en privado, pero no tengo mejor forma de hacerle saber lo mucho que es para mi. Arisca por costumbre, muestro cariño en días contados, no le digo con palabras lo que siento, por lo menos, no tanto como quisiera, pero lo intento con el día a día, los gestos, los hechos, los abrazos y dedicándole todo el tiempo posible. Él, me lo devuelve con una sonrisa, un te quiero diarido, diciéndome lo guapa que estoy. No ha fallado un sólo día en ello, espero que no lo haga nunca.

Aquí te dejo mi regalo de aniversario, la videocámara fue para los dos. Esto es sólo para tí, mi dedicatoria al mundo y, el resto, en privado. Te quiero amor.

23 de abril de 2009

PALABRAS, SOLO ESO ES LO QUE SON.

El agobio, ya no puedo más, el querer compaginar una rutina diaria unido a unos estudios estresantes, están acabando conmigo. El mundo no me entiende y yo me niego a mostrar algo de comprensión hacia él. Hubo una vez que me dio la espalda, ya no quiso saber más de mi. Su sociedad, dejó de comprenderme, de vivir junto a mi. Simplemente se alejaron, aprovecharon todo lo que desearon de mi forma de ser y luego, se perdieron en el olvido de mi memoria. Sin embargo nunca lo eche de menos, decidí dejar distancia con todo aquel que odiaba mi forma y se nutría de mis virtudes y defectos en su propio beneficio, unos pocos consiguieron engañarme, era joven, ilusa y falta de toda aquella picardía que les falta a los iniciados. Sin embargo, corrompí mi mente sin dejarla mutar por los mismos caminos que el resto, aprendí antes que los demás y, en consecuencia, me volví un bicho raro.

Mal carácter decían, enterada, nombraban por las esquinas, antipática, añadían cuando decía lo que pensaba. Y es que a nadie le gusta que le echen las faltas a la cara, a pesar de que el otro si puede hacerlo y tú no tienes porqué molestarte, sólo te da un consejo. Argumenta, mientras una limitación educativa te impide contestarle; eché a bajo ese muro de tabúes banales, por eso el mundo retiró su mirada de mi forma y se dedicó a otros engendros más provechosos para ellos. Rebelde y comprometida con mis propias convicciones, evito seguir al ganado.

Hoy es un mal día, o quizás no, todavía no ha comenzado y el corazón se me ha acelerado a mil, montañas de papeles invaden mi espacio en el escritorio. A penas un teclado y una pantalla de ordenador, me dan una conexión con el mundo externo. Si es que existe. Ya no se si he comido o no, si es lunes o fin de semana, la noción del tiempo sea reducido tanto que sólo se si es de noche cuando el sol se oculta. Algunas veces me digno a salir, la calle se vuelve repleta de luz y gente, los pasillos abiertos al cielo, se pavimentan con restos de polvo y suciedad. Algunas veces desearía no haber salido de mi espacio, en el que llevo confinada meses y ¿para qué? Para intentar lograr algo para lo que me llevo concienciando desde que empecé los estudios superiores, ya finalizados hace años. ¿Por qué? Me pregunto en días como hoy, sino valgo para ese sistema de trabajo, me quemaré pronto, no quiero ejercer como lo que dice un título, envuelto en plástico y escondido tras un estante, dice que soy o para lo que estoy habilitada. Le ha costado mucho dinero a mis padres, unido a miles de horas de confinamiento, el perder alguna que otra oportunidad de vivir y mucho sudor, sufrimiento y lágrimas por mi parte. No quiero serlo, me repito a mí misma una y otra vez, pero no puedo hacer otra cosa, el trabajo privado no me ofrece nada en sí. Por lo menos aquí poseo más cobertura.

Si, es verdad, como lo que soy se vive muy bien. He seguido la tradición familiar. La única de mi generación que lo ha hecho. Y ¿estoy contenta por ello? Tantas veces me lo he preguntado y la respuesta ha sido siempre la misma, No. Lo hice por muchos motivos, me gustaba en aquel momento. Dicen que lo mío es devoto y que se me nota, pero yo no estoy tan segura de ello. Tengo alma bohemia, no sirvo para muchas cosas, a pesar de lo que digan. Me gusta mucho hacer teatro.

Cuál es mi rumbo, ahora mismo este. Aunque no se si vale la pena pasar tantos malos tragos, sufrir problemas físicos y psicológicos derivados de todo ello, la presión, el estrés, algo de depresión, falta de sueño y apetito….

Tengo que admitirlo, me gusta estudiar, a mi manera. Lo que yo quiera o sienta curiosidad en ese momento. Conozco tantas cosas que no me las reconoce ningún trozo de papel, que muchos podrían quedarse asombrados. ¿De dónde? De miles de libros, textos buscados, información recopilada, las fuentes son miles. Conocimientos teóricos y prácticos, científicos, sociales, históricos y demás. Algunos se consideran cultura basura, otros no. Para mi todo es lo mismo, lo que me alimenta. Estoy cansada, hastiada y dolorida de tanto leer y leer siempre las mismas letras, una y otra y otra y otra vez. El cerebro me estallará pronto, unido a mi sentido común.
Y sin embargo, estas frases inconexas, sin rumbo, tema o armonía, son mi única salvación. Mi vuelta a la realidad circundante, mi salida al exterior, el mundo interno de mis sentimientos que se escapa por un movimiento continuo de mis dedos. Ya puedo descansar, he sacado todo lo que tenía dentro, algunas cosas serán pasajeras. Las menos, se quedarán como pensamientos permanentes, siempre lo han sido y lo serán.

Ya he chillado al mundo, en una elevación del tono de un alarido silencioso, codificado en letras jamás escritas por ningún rotulador. La tranquilidad puede ahora ocupar ese hueco, las lágrimas recorreran mi cara en señal de paz, mis manos, carentes de todo pulso, aliviarán su contoneo hasta el mínimo y mi mente, volará a tros lugares lejos de aquí, como siempre hace. Por desgracia, hasta que no pase la tormenta, su permanencia en mi cuerpo, será efímera.

21 de abril de 2009

¿DÓNDE ESTÁN LAS INSTRUCCIONES?.... CARIÑO, SE PONE AQUÍ.

Vibra que te vibra. Sólo lo quitamos de los escaparates públicos.

Son cientos los diseños y formas que pueden poseer estos aparatito: discretos, llamativos, pasionales, de colores, con formas que sólo insinúan lo que son, explícitas, definidas, imaginativas, deformes y lejanas a una realidad. De diversos tamaños, este mercado ha subido bastante en los últimos años.

A pesar de haber sido relegados a los infiernos de una cultura, donde todo lo referente a la libertad sexual es un tabú. Ha formado parte de nuestra vida social desde hace ya bastante tiempo. Cercano a la estimulación manual, el vibrador, un aparato capaz de hacer miles de revoluciones por segundo, ha hecho los placeres de hombres y mujeres, tanto en pareja como por separado.

Miles de aparatos lo llevan incorpora, aunque a estos también se les podría denominar de uso casero. Lo móviles, aparto vibrador por excelencia (y el que mejor se me ocurre en esto momentos) lo utiliza como un dispositivo más de alerta cuando este es colocado dentro de un bolso, bolsillo u otra prenda cercana al cuerpo. Más de uno hemos pegado un salto cuando de repente, a este le da por moverse encima de la mesa y avisa despavoridamente con su llamada de atención. (Hay alguien al otro lado con intención de comunicarse.) Aunque nosotros vamos un poco más lejos, el propio placer incorporado a un aparato de corriente, a pilas, de conexión propia o con mando a distancia, que puede hacer los deleites de cualquiera.

Utilizado (como ya he comentado en otro post), como un aparato de tratamiento médico, fue algo revolucionario en cuestión de sexo. Aquellas mujeres faltas de estimulación, hastiadas por la falta de comprensión de sus parejas, debido a unas relaciones egoístas. En contra punto, una represión sexual, dedicada casi en exclusiva a la mujer, introdujo en nuestras mentes el no tocar ni ver nuestros propios órganos, aquellos con los que habíamos nacido y por el que se nos podía proporcionar, de forma solitaria o en conjunto, un placer para el que estábamos programadas desde los inicios de la vida. Un derecho de nacimiento que los hombres y mujeres, faltos de algo mejor en qué entretenerse, se dedicaron a divulgar su procedencia maléfica. El motivo, sólo servía para la satisfacción personal ¿Por qué el hombre no quedó relegado en el mismo plano? La pregunta no es exactamente esa, pero la contestaré. Porque su órgano genital tenía otras funcionalidades (reproductora y excretora del aparato urinario.) Simple, aunque el juego de la zambomba lo tenía también prohibido. Divulgaciones sobre que la masturbación producía que te salieran granos, salieran pelos en zonas carentes del mismo, engordaras, se te cayeran las manos y la condenación eterna a un mundo lleno de torturas interminables, eran las mejores bazas para los que la negaban de boquilla.

Siendo una necesidad biológica y completamente natural, como todo lo que niega el hombre, fue suspendida como tal argumentando que formaba parte de las tentaciones y que estaba condenada por lo que ellos llaman el altísimo. Dejando el caso, se inventó un nuevo nombre para ello, el masaje histérico, que producía un paroxismo tras largos minutos, incluso horas, de masaje en la zona púbica. ¿Qué pasó? Que se descubrió el orgasmo femenino de una forma pública (más de una lo conocía ya en la intimidad, sólo había que denominarlo.)

En la variedad está el gusto. Aunque este sea el mismo para todos.

Y si, las mujeres fuimos culpables de ello. Se fabricaron los primeros vibradores y se estandarizó su fabricación, minimizando su precio y su tamaño (hoy día hay precios bastante oscilantes para conseguirlos.) ¡Un gran artilugio! Fantástico para curar la falta de placer, que no de amor y cariño, en la intimidad. Ideal para solteras y abstinentes sexuales devotas. Ya que ese pequeño bichito, movía toda la capa nerviosa desde un punto determinado hasta causas la pequeña muerte (podría escribirlo en francés, pero me niego.)

Con la comercialización vinieron las exigencias de las clientas, ellas pagaban por algo que fuera original y que se adaptara a sus fantasías. Porque todos las hemos tenido y tenemos (y el que lo niegue miente como un bellaco.) Incorporado a dildos, invento mucho más antiguo que este (el primero del que data la historia es de la época prehistórica, fabricado e identificado como tal. Las mujeres los inventamos antes, sólo que en ese campo éramos más prácticas, cualquier cosa con esa forma nos servía.); hacía todo lo que una mujer podía desear en cuestión de relaciones sexuales, tenía lo que quería, no había de preocuparse por ser un mueble más de la casa, le daba satisfacción, no corría riesgo de embarazos no deseados y no protestaba, levantaba la mano o chillaba. Menos aún pedía cosas que no deseara hacer. Por lo que se volvió un gran amigo. La unión perfecta.

Aunque como he nombrado antes, en el gusto está la variedad, y en el mercado de los sex shops, podemos encontrar miles de cosas que lo llevan, a varias velocidades y para diversas partes del cuerpo.

- Anillos vibradores: excelencia utilizada e innovada ahora por una conocida marca. Problema, dice que dura 20 minutos (lo cual no es mucho), lo que es el vibrador en sí tiene una altura estándar y la colocación es siempre en el mismo punto, por lo que no es igual de satisfactorio para todas o todos. Algunas veces es mejor articularlo con los dedos.

- Con mando a distancia: los hay que pueden ser activados desde varios metros. El juego es simple, uno se lo coloca y el otro lleva el mando. ¿Cuándo decidirá activarlo? Puede que cuando estés en el supermercado, durante una de tus tareas diarias, cuando crees que se ha olvidado del tema,… Eso lo elige el que hace zapping.

-Estimuladores del punto G: algunos hombres no lo han encontrado aún, la ciencia parece que sí, pero la mayor parte de las mujeres tampoco.

- Vibrador para la lengua: artilugio que se coloca en la misma. Puedes realizar los mejores besos, cunnilingus y demás cosas en el plano gustativo, dando un toque diferente al movimiento muscular de la misma.

- Vibradores íntimos sin mando a distancia: el que lo activa es el mismo que lo lleva, puede ser que un mando situado un poco más arriba o por la parte de afuera lo aponga en marcha. Tú eliges cuando y dónde, en lugares públicos, privados o simplemente para matar el aburrimiento de ciertos acontecimientos inevitables y pasar un buen rato.

- Acuáticos: con forma de pato, esponjas, gusanos y miles de formas más pueden hacer que un baño de espuma, acompañado o en pareja, pueda tener algo más de sexapil que el intentar mantener la postura mientras te resbalas por el efecto del agua.

- Incorporados a consoladores: este es uno de los típicos que todos conocemos. Bien sean anales o vaginales, son aquellos que simplemente aportan algo de movimiento durante la relación, bien si quieres ser penetrada por dos lugares a la vez, realizar tareas durante los preliminares, utilizarlo sólo como vibrador, a falta de tener el aparato por separado y, lo que se te pueda ocurrir.

Sólo falta que tú le pongas las guinda.

Bien, como habéis podido comprobar no es sólo el tenerlo y el hacer algo con él lo que te hace libre (si estás contento con ello, a mi me vale) sino el saber cómo manejarlo y sacarle el mayor partido a las cosas. Puede que no te guste, hay más formas de dar un poco de picante a la vida íntima, que tengas que utilizarlo sola o solo, es un momento fantástico para explorar lo que te gusta, la velocidad, por dónde, cómo y descubrir cosas nuevas que puedes hacer cuando tengas una pareja. El caso es hacer lo que quieras, de una forma consensuada, disfrutando, conociendo tus límites y los suyos, cuánto placer es capaz de aguantar antes de llegar al clímax (si esto sucede antes de tiempo, se acabó el juego. Game over, espera a que se recupere y, en consecuencia, que tenga ganas de más.)

Puede ser un bonito regalo, un encargo, ir los dos juntos a elegirlo, o simplemente un capricho. Pero sobre todo, tienes que estar dispuesta o dispuesto a usarlo, saber cómo se trabaja con él, en pareja y en solitario. Recuerda, es un aparato más, para sacarle el máximo rendimiento siempre hay que leerse las instrucciones. Sólo que, esta vez, se unen a este, algunos factores añadidos. El funcionamiento es fácil, darle a botón, pero cómo se activa el de tu pareja e, incluso, el tuyo propio, ¿estarías dispuesto a que lo usaran contigo? ¿De qué manera? Las instrucciones son personalizadas, individuales y secretas. Tú eres el que ha desvelarlas ¿Te atreves?

17 de abril de 2009

LOS LIBROS QUE AÚN QUEDAN POR LEER.

Aquella vieja habitación estaba completamente a oscuras, totalmente rectangular, al fondo de la misma, habitaba un viejo ermitaño de edad indeterminada. Miles de libros decoraban las paredes y el suelo, sus hojas, amarillas y desechas por el tiempo, relataban miles de viajes fantásticos vividos por cientos de personajes. ¿Imaginarios tal vez? Sólo su creador lo sabía, pues dentro de cada uno de ellos se esconde una parte de realidad.

Un viejo escritorio, sujetado por algunas tablas y casi roto por el peso, se mantenía erguido como podía. Soportaba en sus espaldas, un ordenador algo obtuso, centenares de folios, algunos manuscritos y algunas que otras reliquias, entre ellas, dos rosas secas y una calavera. El tiempo no pasaba por aquel lugar, alejado de todo resquicio de civilización, Marcos pasaba los días allí metido, a penas unos pasos para tomar algo del frigorífico o deshacerse de sus fluidos biológicos, lo despertaban de vez en cuando de su concentración. Sin embargo, cada vez que se asomaba a la pantalla, esta permanecía en blanco. Llevaba así varios días.

Incapaz de escribir una sola letra, dejó a un lado el ordenador, apartó el teclado y, con algunos folios en su mano, intentó decir algo – no se me ocurre nada, - escribía una y otra vez. Su musa, aquella que tanta inspiración le había proporcionado tiempo atrás, decidió hacer a otra persona afortunado.

Aún la recordaba, siempre le tocaba el hombro cuando aparecía. Ataviada de color verde y largos cabellos castaños, lo miraba con ojos tiernos, entonces, escribía sin parar todo lo que ella le decía al oído. Tras horas escuchando las aventuras que tenía que relatarle, desaparecía sin dejar un rastro. Iba descalza y sus andares a penas dejaban huellas en los pasillos su mente. Miraba hacia atrás, siempre a un punto fijo. Al llegar al marco de la puerta, una mano teñida con los colores del sol, se apoyaba frágilmente en la roída madera y le lanzaba un beso, procedente de unos labios carmesí. Acaba de terminar su historia.

Nunca deseó publicar ninguno de sus relatos o libros, estaba demasiado enfadado con el mundo para ello, pero lo conservaba todos. Aquella señora imaginaria, era su única compañía. Lo había sido en años y así quería que siguiera, pero no volvió tras aquella noche cuando, entre sueños, esforzándose por copiar todo lo que sus labios gruesos y pasionales le relataban, se atrevió a hablarle, nunca lo había hecho hasta ese mismo momento. Volvió la cabeza y mirándola directamente a unos ojos almendrados, salpicados de tonos dorados, le preguntó algo. ¿El qué fue? Simplemente algo que se perdió en el olvido al cabo de los días, ella sólo se dio la vuelta y sin lanzarle ese último beso de despedida, desapareció en la claridad del amanecer.

¿La había enfadado, tal vez? Eso sólo un espíritu, de caprichos impredecibles y ostentosos, podía responderlo. No estaba allí, esa era la única verdad para aquel hombre desecho por su ausencia. Loco, esa era la única palabra para la angustia que estaba pasando en aquellos largos e interminables días. Miraba por la ventana, todo seguía en calma, el tiempo se presentaba cálido, pero su mente presenciaba sudores fríos. Algo había entrado a la casa ¿ella quizás? No podía ser, un ambiente de olor a flores y dulce agua fresca, impregnaba toda la casa minutos antes de su llegada. Esto era diferente, no había ruido alguno, el sonido de sus pisadas no se notaba sobre la baldosa. Unos pies se acercaban, no había duda de ello. Un tintineo extraño resonaba por las esquinas.

No había tiempo, tenía que esconderse. Una sensación de escalofríos recorrió su espalda, dejando entrever el miedo en su cara, ahora más pálida que nunca. Por unos instantes intentaba borrar aquel deseo incauto de su mente. Aquellos pensamientos imaginando otra inspiración, otras escenas, otro acompañante. Sin embargo no había marcha atrás.

Tras un montón de papeles apilados en columnas, un débil y delgado cuerpo se escondía tembloroso. Entre tanto, un cuerpo alto osó entrar. Iba directo hacia él.

- Ven – dijo una voz tendiendo una mano.

- ¿Eres mi nueva musa? – le dice Marcos entrecortadamente.

- Ella me envía – le responde. – Ha visto una mirada en ti y ha decidido venir en mi busca.

Fueron cortas las palabras que acompañaron a su partida. Atravesaron la puerta y desparecieron juntos.

Entre tanto, un montón de huesos y carne, carente de vida alguna, yacía detrás de aquellas columnas. Encogido como un bebé en el vientre de su madre, había dejado de temblar y descansaba con placidez. Su rostro a penas notaba algún signo de sufrimiento. ¿El tiempo? Puede que fuera así. Eso era lo que menos podía importar en aquellos momentos mientras ella, esplendorosa como siempre se acercaba a aquel cuerpo ajeno de cualquier mente. Elevó los brazos y colocándolo de nuevo en su asiento de cuero viejo, colocó sus manos sobre el teclado, el ordenador estaba encendido y, en aquella pantalla, unas manos carentes de sangre, comenzaron a escribir la historia de una vida solitaria.

Al cabo de tres días, aquella señora de color verde besó su boca, dejando abierto el documento. Estaba satisfecha, había terminado lo que empezó, dejando ir a un cuerpo al que había prometido abandonar sólo cuando llegara su momento. Sus pupilas lo dijeron todo aquel día, e hizo lo que debió. Ahora aquella masa seca, de calavera semidescubierta, descansa aún, bañado por los rayos del sol, a que alguien encuentre su vida. Aquella gran pila de papeles polvorientos.

15 de abril de 2009

MUJER Y PUNTO.

A veces no molesta el cumplir años.
Y es que las mujeres somos así, no podemos cambiar, ¡qué le vamos a hacer! Cada vez que se acerca la fecha deseada, tendemos a ignorarla, evadirla, deprimirnos e incluso quitarnos más años de los que nos corresponden. Pero es algo que siempre nos ha matado, el que ya no seamos jóvenes. Los nuevos inventos y la tecnología sobre las técnicas de rejuvenecimiento y demás, han hecho maravillas, que no milagros. Aún así seguimos buscando la esencia de la eterna juventud.

Sin embargo este no es el caso de hoy, mujer y punto ha cumplido hoy un año, si señores, 365 días de permanencia en este blog. Y estoy muy orgullosa de haber hecho esto y seguir con ello. ¿Cuánto más va a durar? No lo sé, pero me siento muy complacida de comunicarlo y de darme cuenta de cómo ha pasado el tiempo por este rincón del multiverso.

Unas críticas merecidas, ¿o no?.

Puedo afirmaros que yo soy la mayor crítica con todo lo que en este blog se publica, algunas veces no estoy satisfecha del todo con el trabajo que expreso en él. Lo cierto es que releo mil y una veces todos y cada uno de los post aquí publicados, por decirlo de alguna manera. Me gusta ver mucho vuestros comentarios, sin embargo, no sois los únicos que tenéis algo que decir al respecto, la forma y el contenido de los mismo han sido más que calificados por ciertas personas de mi círculo más directo, sobre todo amigos y conocidos, cierto es que la idea del blog tenía que ser secreta, pero se difundió como el viento hace casi las mismas fechas que esta sección.

Todos tienen algo que opinar, que si eso no lo puede poner una señorita, de dónde has sacado esas ideas, deberías cambiar no se qué o tal y pas cual. Pero me mantuve firme, quise, desde los inicios de la misma, dar a conocer una mujer libre de tabúes, trabajadora, inteligente y romper la típica frase de guapa pero tonta. Me reventaba cada vez que la escuchaba, y la mejor forma de hacerlo era mostrar un erotismo, oculto o visible, a la vista de la sociedad. Al fin y al cabo, todo lo que nos rodea tiene que ver con lo mismo, por lo menos desde la perspectiva y punto de vista que lo expreso.

Evolucionó el concepto, como no, todo tiene que desarrollarse en un clima distendido y a gusto y se volvió una sección femenina, para algunos, masculina, en ciertos sentidos, ya que desvelaba muchos de los entresijos femeninos, hablaba del carácter, de las maneras, las formas de vestir y, sobre todo, de la estética de la mujer del siglo XXI, cosa que siempre me ha gustado. Siempre intentando tratarlo desde mi propio punto de vista personal, y con la única limitación de que mi propia sensora era yo y no el resto del mundo, creo que por eso me gustan tanto los blog.

Pero el camino hacia una sección semierótica, donde puedo hablar de una liberación sexual íntima, tara que muchos tenemos, comentar ciertas cosas y sobre todo, el que sea yo, una mujer la que habla del tema al respecto, me atrajo poco a poco sin darme cuenta. Por supuesto intento no desviarme mucho de la base inicial, el que hablo de temas de mujeres, las que las hacen ser cómo son, las que revelan algunos secretos y, sin embargo, he descubierto que ni nosotras mismas nos entendemos muchas veces. Una mente diferente, debida a una educación, un entorno y muchos factores más, nos han hecho permanecer en las sombras, han coartado nuestros derechos y tenía que decir lo que soy, principalmente persona, ser humano y residente en un mundo que se niega a entendernos, y sino era así, por lo menos aceptar ciertas cosas que, por el simple hecho de haber nacido nos corresponden.

Algunos temas se quedarán en el candelero.

Cuento ya con 45 temas, unidos a este, en una preciosa carpeta de mi ordenador, pertenecientes a mujer y punto. En sus múltiples apariciones, casi semanales, he tocado temas como la forma de ingeniárnoslas para decir algo a nuestro amado (vientos del norte y del sur), temas que ahora se creen propios de las mujeres que antes fueron algo exclusivo para los hombres (mi nombre y yo nos cambiamos de acera, por ejemplo) o el trabajo que pueden hacer nuestros sentidos a la hora de consumar (el gusto está en la seducción), entre ellos he reunido algo de su historia, ciertas ideas eróticas que pueden llevarse a cabo fácilmente y, por qué no decirlo, he unido las fantasías de la seducción con un mundo insulso y oscuro, la mayor parte de las veces, donde todo está prohibido y nada se hace de frente.

Algunas cosas tengo muchas ganas de comentarlas, pero tardarán en salir. Todavía son una mancha negra en mi mente que no sé como voy a expresar, sus letras se retrasarán en salir más de lo normal. Pero es que buscar un tema para escribir sobre la mujer nunca ha sido fácil, me he roto la cabeza miles de veces averiguando y recopilando información sobre todo lo referente al mundo femenino, lo que supuestamente es propio de nosotros y me he divertido con lo que he aprendido, ha sido mucho.

El tomar ideas, buscar el tema, la información, recurrir a mis recuerdos y palabras antiguas de ciertas personas, me han venido de perlas para poderos ofrecer tantas y tantas hojas escritas, a veces largas, otras más cortas, buscar la foto adecuada. Pero eso va a parte.


Tengo que agraceros mucho.

Y es que esto no sería nada sin vosotros, aquellos que me habéis comentado tantas veces, los nuevos y los antiguos, los que ya no están y los que quedarán por venir, espero. Sin embargo, no todo ha sido un bonito camino mientras producía un tema tras otro, he estado a punto de dejarla colgada varias veces, pero el encontrar un comentario agradable ha sido lo que me ha hecho seguir.

Sobre todo, a la persona que más tengo que agradecerle esto es a sangreybesos, inventor del nombre de la sección, el que me animó a hacerlo cuando tenía mis dudas sobre ello, mi mejor crítico, ya que no se calla una palabra mala porque yo sea su pareja, objetivo con lo que estoy haciendo y, sobre todo, mejor compañero. Por él nació 5,5 cm, perfectos para una noche de infarto y desde ahí, todo lo podéis leer en este blog.

Gracias por aparecer en este rincón, que no suma más que una micromolécula dentro de un cosmos que se expande cada día más. Y a ti, mujer y punto, sólo tengo una cosa que decirte más Feliz cumpleaños y que cumplas muchos más.

13 de abril de 2009

Selene. Capítulo XLVIII.

CAPÍTULO XLVIII: UN CAMINO POR DESANDAR.

Una pequeña mansión les esperaba a lo lejos, a penas parecían unos cuantos metros, sin embargo todo en el infierno era relativo. A cada paso que daban, la casa parecía mantenerse exactamente a la misma distancia.

- Parece que andamos sobre una cinta – dice Yu cansada. – Esto no tiene ni pies ni cabeza.

- Si fuera una cinta ya se habría chamuscado por el calor – le responde la abuela. – A demás, con ese pelo tan lacio dónde vas a colocártela – continúa diciendo.

- Una cinta de correr – le dice Yu enfurecida. – Sabe muy bien a lo que me estaba refiriendo.

- AAAAAAGrrrrr…..- se escucha desde el interior del capullo.

- Luis está a punto de salir del trance – dice Selene. – Será mejor que nos apresuremos.

Aligeran el paso, un calor insoportable lucido por rayos de luz procedentes de un sol invisible, abrasa la cara de todo el que toca. Sin embargo, lo único que consiguen es cansarse en su intento.

- Abuela –dice Fepico. - ¿Cómo llegabas tú a la casa de Hades?

- Nunca he estado allí – le dice sonriendo. – Sabía que existía y donde estaba pero jamás entré en ella – lo mira colocándose de nuevo las gafas en su sitio. – Pero tu madre si fue varias veces, ella si sabría cómo entrar.

- Pero mamá fue al cielo – le responde sulfurado. – ¿Es que ya no te acuerdas?

- Eso creemos – le responde rascándose la cabeza. – Por lo menos eso hizo hace unos años, antes de que tú nacieras – suspira melancólica. – Después te dejó a mi cargo y se largó. ¿A dónde? – mira hacia el vacío. – No lo sé, pero para un niño que no paraba de preguntar por ella era mi mejor explicación….Ahhh, eso o darte lo mismo que a Edimión – sonríe. – Dormías como un angelito.

- Bueno – responde Selene. – A ver cómo nos las ingeniamos para llegar – interrumpe los recuerdos de la abuela. – Yu, ¿tu nunca has estado allí?

- Eh… ¿Qué?…. ¿Yo? – gira la cabeza hacia todas partes. – Bueno… Si, pero no se si habrá cambiado la forma de llegar – le dice. – Sabes que es muy maniático con eso de la tranquilidad.

- ¿Por qué no lo has dicho antes angelito? – le dice Fepico tirando la colilla de su cigarro al suelo.

- Viejos recuerdos – intenta explicarse. – Nada que os importe – nota como todos la miran. – Bueno, esta parte si – sigue justificándose. – El caso es que para llegar hay que olvidarse de que está ahí, por eso apareció cuando pasábamos cerca, al no saber dónde estaba ella se lució ante nosotros.

- ¿Lucirse? – le dice Selene. - ¿Has visto ese antro?

- Las cosas no son lo que parecen Selene – le responde. – Sabes que todo lo que posea tiene algo parecido a él.

- Si – le incrimina ella. – Cutre, déspota, mal vestido y muy enigmático por dentro – señala a la casa. – ¡¿Cómo no?!.... ¡Maldito! Sigue igual de imbécil que siempre.

- Bueno – la calma Yu. – No es para tanto – se disculpa. – Todos tenemos algunos defectos y él no iba a ser menos.

- ¡Los tiene todos! – le dice muy acalorada.

- Por eso es el rey del infierno – incide Fepico.

Selene se vuelve, sus ojos se inyectan en llamas incandescentes que lucen en sus pupilas, sus colmillos comienzan a crecer y poco a poco, su ira se concentra en una pequeña marea de vientos. A los pocos segundos se calma, parece que algo ha hecho que el centro de atención cambie de bando. Los gritos de Edimión, unos lamentos procedentes de su mente. Casi no se notan los movimientos dentro de su cúpula, pero ella si puede sufrir su dolor. Se mira a sí misma, nota como su cuerpo está semitransformado y sabe que ya no hay vuelta atrás, sólo le queda una opción. Se aleja unos metros e ilumina su posición hasta convertirse en la diosa primigenia.

- Bueno – le dice su amiga - ¡Vámonos!

- ¿A dónde? – dice la abuela. – Así no llegaremos a ninguna parte – dice siguiendo sus pasos.

- Tú lo has dicho – responde sin darse la vuelta y haciendo una media sonrisa. – A ninguna parte.

Casi a la salida del camino, su cabeza cabizbaja, choca con un poste de madera antigua. Está medio roída, pero soporta bien el calor del lugar. Algunos escalones les invitan a salir corriendo, sus bordes están formados de dientes afilados, algunas criaturas de bocas retorcidas y ojos saltones, alargan sus manos desde las barandillas para cogerles. Gritan pidiendo auxilio, anunciando la llegada de los intrusos. Pero nada pasa, la entrada sigue sellada, nadie se acerca a recibirles o a capturarles.

- Esto es muy raro – dice Fepico.

- No creas – dice Yu. - ¿Quién va a entrar en una casa a la que no se llega nunca?

- Mi madre llegó – responde.

- Eso es lo que dice tu abuela – se vuelve para mirarlo. – La verdadera versión puede ser otra muy distinta – toma el pomo de la puerta y se queda con él en la mano.

- ¿Ahora cómo piensas entrar? - le dice la abuela. – Una señorita tiene que ser más delicada.

- ¿Delicada? – dice mirando la puerta. – ¿En el infierno? – continúa diciendo. – ¿Por eso atacas a todo el que se acerca a tu casa? Señorita – continúa respondiendo con sarna.


Una oreja sale desde la madera justo a la altura de los labios de Yu. Esta toma con delicadeza el lóbulo y lo retuerce.

- ¿Quién ha hecho eso? – salen de la puerta una boca y unos ojos colocados de forma aleatoria.
-
- Yo – dice Yu mientras los ojos no paran de moverse.

- ¿Sabes lo que estás haciendo? – le dicen los labios cuando una de sus comisuras mira al suelo.

- Oye, no tengo tiempo para acertijos – le responde aquel símil de ángel. – ¡Déjame pasar!

- No creo que sea buena idea – responde ahora desde la esquina superior de la puerta, mientas sus ojos suben y bajan escrutando a sus acompañantes.

- ¿Por? – dice Yu sacando la catana. – Creo que no sabes con quién hablas.

- No – responde la puerta. – ¿Crees que no es bastante castigo el ser una puerta?

- ¿Vas a dejarnos pasar?

- No

- Entonces – levanta la catana. – Abandona toda esperanza.

La puerta se abre sin decir una palabra más. Los labios, ojos y orejas se esparcen por las paredes del interior, los mira y se ríe. Sin embargo, su burlona carcajada para al ver claramente el cuerpo completo de Yu, la reconoce, sabe que ha estado ahí antes y quizás, si mira en su interior, pueda recordar la historia. Lo cierto es que el señor no permitiría que se quedara en la calle, pero ¿por qué? Para él es como un ángel sin forma. Carece de voz angelical, no se ve rastro alguno de bondad absoluta en su interior y sus facciones son morenas, demasiado para venir de lo que ahora llaman cielo.

Ante ellos, un gran salón cubierto de mesas polvorientas, comida pasada y ratas se descubre.

10 de abril de 2009

VIERNES DE PASCUA.

Hoy es viernes de pascua, según tradiciones antiguas, no se cuanto de viejas pero eran de antes que yo nacieran y mi abuela era pequeña, así que deben de constar ver varios años de antigüedad. Un día como hoy, no se podía hacer ruido en las casas, los portazos y demás golpes o sonidos altos estaban prohibidos, en la tele ponían películas derivadas con la muerte de Critos y, según contaba mi madre, en la radio sólo se podía escuchar rezar el rosario.

Por supuesto todo ha cambiado, pero las tradiciones continúas y si hay algo que me joda de ellas es el tener que comer pescado por cojones. Si señores, señoras, señoritas y señoritos, una tradición que se remonta a tiempos de hambruna, donde el dinero que se ahorraba en consumir proteínas procedentes de animales de tierra, tenía que echarse al cepillo de la iglesia. Si eras rico todo estaba resuelto, a cambio de una buena ofrenda, podías librarte del pecado mortal de comer carne un viernes santo (es que todo se mueve de la misma forma.)


Según se cuenta, que no se si se hizo o hace, el dinero íntegro de la hucha eclesiástica, iba a parar a los más necesitados (no diré para qué bolsillo porque todos los sabemos, lo de que suene feo me importa tres leches.) En cambio, el pueblo, que no tenía dinero ni para comer como es debido, echaba fervientemente ese dinero para los que los necesitaban más que ellos, por supuesto algunos tenían que conformarse con algo más que las raspas del pescado, que tampoco era mucho, pero tenían a dios conforme.

Tradición nacida, no desde la propia biblia, sino desde el mandamiento de la misma corte eclesial, se ha mantenido hasta hoy, un viernes santo. Ahora el pescado está más caro que la carne, casualidad, no, especulación pura y dura, ya que miles de empresarios se aprovechan de ellos para subir el precio y así aprovecharse de los “fieles” (otro tema con el que hay que joderse.)

- Buenos días abuela – le digo por el teléfono.

- Hola, ¿qué vas a comer hoy? – me pregunta como todos los días.

- No, se - respondo sin saber ni que día era. – Algo de carne que tengo en el congelador.

- Eso no puede ser, hoy es vigilia, hay que comer pescado – me dice muy alterada.

- ¿Tú vas a echar el dinero que te ahorras en carne al cepillo de la iglesia? – le pregunto.

- No – me responde tras unos segundos. – Pero es que es vigilia y hay que comer pescado en viernes.

Como podéis comprobar sino echas el dinero para los pobres o has pagado la multa, impuesta por el supremo (que no es dios), esto carece de sentido alguno. ¿Para qué lo voy a hacer? Ridículo verdad, al igual que en encabezonamiento de mi abuela, la justificación no es clara, la forma en que me lo impone por el teléfono menos aún, también me niego a enriquecer al que ya tiene. Y, a parte de mis convicciones religiosas (que son nulas completamente), antes podía verlo racional, adaptado a los tiempos y era una forma de “ayudar al prójimo”, pero si todo ha perdido su significado inicial y nadie sigue la parte más importante de lo verdaderamente significaba, se ha quedado en algo obsoleto y carente de significado alguno.

Aunque el que lo quiera hacer que lo haga, yo de momento no, es más. Siempre me fastidió que los viernes de asado se sustituyeran en mi casa por un pescado congelado, que al ser fiesta estos días no hay quien encuentra nada fresco. ¿Para qué lo hacía mi madre? ¿Para tener contenta a mi abuela? Por eso, ahora que estoy en mi casa, mi propio templo y santuario, hago lo que siempre pensé, me comeré una parrillada, que me ha salido más barata, un buen vino y veré alguna que otra película de gritos y terror junto a mi amado. Si, será buena idea. Las sardinas las dejaré para el lunes o el martes, que estarán frescas y recién llegadas del mar (es lo que tiene vivir en una ciudad costera.)

Mientras, los chiringuitos y urbes se llenan de gente intentando comer pescado a precios desorbitados, malo, ya que se aprovecha para timar a cualquiera y en lugares donde no cabe un solo alfiler. Disfrutar la pascua, yo celebraré la mía santificándolas con vino y algo de buena pitanza.

9 de abril de 2009

BUEN MENÚ.

Según me habían comentado el lugar de la celebración era de lo más chic, todo de ultimísima moda, en cuanto a la decoración se dice, la mejor selección de entrantes y, como no, lo que más en boga estaba para las bodas de aquel año.

La novia llevaba un vestido de Ágata Ruiz de la Prada, el novio de Victorio y Lucchino, justo como la nueva temporada para bodas y festejos indicaba. Por supuesto la comida no iba a ser menos aún, un convite tremendamente caro justo a las mejores competencias y novedades. Todo copiado de las uniones acontecidas aquel año por famosos y demás estrellas del espectáculo, que habían dado un toque singular a esto de los convites. Sin embargo, la única que para mi era la más bonita de la fiesta era mi chica, aquella con la que comparto casa y cama desde hacía ya varios años. Cada vez que llegaba una cosa como esta a su vida, tenía que recopilar ideas para nuestro enlace, algo de lo que siempre hablábamos y que se que deseaba, pero nunca llegábamos a realizar debido a los múltiples compromisos. Una boda perfecta, quería ella, y esta sería, según palabras literales, “la mejor ocasión para coger ideas nuevas a la hora de montar la nuestra.” Seguro que deseaba algo diferente, pero no tan caro, por supuesto eso nunca lo dije.

Amiga de la novia, desde su más tierna infancia, el único detalle que sabía al respecto era la suma de ceros que habían tenido que unir a un número no unitario para poder afrontar los caprichos de esta.

Allí estábamos, por fin, en la gran puerta de entrada hacia el patio de la recepción, cervezas, vino, tinto y blanco, refrescos para todo el que quisiera, y obligatorio para los niños, no había nada anormal, sino contamos la cantidad de crisantemos que decoraban la sala. Una música estridente, procedente de los mejores compositores modernos, sonaba en un tono bajo y melancólico por los altavoces, todos estaban expectantes que aparecieran los novios, pero para ello habría que esperar un poco más. A lo lejos, un cuchillo alargado y con un cortante filo, anunciaba la existencia de una buena pitanza para la fiesta. Nada más lejos de la realidad, un hombre ataviado con camisa y boina, cortaba finas lonchas semitransparentes de un salchichón, este era largas y gruesas, recién estrenadas, según sus palabras, era de jabugo, yo tenía mis dudas, pero quién iba a replicarle algo a aquel tipo, llevaba un cuchillo en la mano.

- Caballero – me mira mientras pronuncia con un acento cerrado y más bien tosco. – Tome, tome. Verá como no ha probado un salchichón como este.

Con los ojos fijos en un plato decorado a los años 70, de plástico y con una sola lámina, tras la cual se podía vislumbrar el dibujo del círculo, lo miro con ojos atónitos.

- Pase más pa lante, caballero – dice mientras se sube el pantalón, seca el sudor de su frente y me señala con la punta de acero hacia otro cortador.

Sujeto la loncha entre la yema de mis dedos, parece que no hay nada entre ellas, a penas una simple gota de grasa me delata que ahí en medio hay algo. Sigo hacia la dirección que me había indicado, pocos metros hacia allí, veo un montón de niños rodeando a un señor con una tarrina de 50 kilos de margarina, Zas, por supuesto. Estaba untándola con un fino cuchillo de plata sobre hogazas de pan cateto, según él, hecho de lecha esa misma mañana. Me acerco a él, tengo que bajar esa exquisités como sea, no vaya a ser que se me pegue a la garganta y provoque un espasmo no deseado y, en consecuencia, las tres cervezas que me he tomado antes de llegar, salgan estrepitosamente embadurnando el suelo rojo coral.

- ¡Cariño! – se acerca mi novia emocionada. - ¿No es fantástico? – mira todo el panorama. – Un cortador de salchichón, el untador de manteca,…. ¡Hay! – suspira emocionada. – No le falta un detalle.

- Si, sólo falta el chupador de cabezas de gambas profesional – digo mientras doy un sorbo a la cerveza.

En buena hora aparecen, el cortador de salchichón se ha negado a continuar cortando tras haber llegado a la mitad del embutido, dice que la otra mitad es para el final del baile. ¿Será para servirlos como canapés para unas 250 personas que estamos allí? Por lo menos pondrán mortadela, pero con aceitunas rellenas de pimientos, como está de moda.

Entramos en la sala, todo es de color rosa y malva, las sillas están decoradas con flores bordadas, sobre la tela que cubre la silla de plástico, los centros de mesa se componen de pétalos secos y piedras, cubiertas por una urna sucia de cristal, naturaleza muerta lo llaman. Mi amada y deseosa acompañante, casi llora de la emoción, creo que ve demasiada prensa rosa para mi gusto.

El menú. Lo tomo de encima de mi plato. Parece que no tiene mala pinta: carne afrutada, sorbete desestructurado de limón, momia de pescado y aire de chocolate como postre. ¡Suena fantástico! Sin embargo el nombre es un poco cursi.

¡Un poco! ¡Esto es un timo! Digo mientras me sirven un trozo de sandía frita, vuelta y vuelta, con una guarnición de su propia cáscara como adorno. De acuerdo, el comérsela hace el mismo efecto que la viagra, por lo menos, eso he escuchado, pero en infusión.

- ¿Está buena la carne cariño? – me dice aquel ángel confuso.

- Si, sabe aaaa…. Sandía – esputo en última instancia metiéndome un trozo en la boca y saboreando el agua que cae a mi lengua tras morderla.

Cinco minutos, eso fue lo que tardaron en traer el sorbete. El silencio en la sala era enorme, podía cortarse la intensidad del este con un simple palo. Todos estaban deseosos por decir algo, por respeto, no lo hicieron. Se quedaron mirándose a la cara unos a otros intentando decir algo agradable. ¡Bueno! – pensé para mis adentros. – La fruta es recomendable tomarla antes de la comida.

Un simple vaso de agua y un trozo de limón, en forma de media luna colocado en el borde, fue lo que sirvieron seguidamente. Desestructurado decían, a medio hacer sería la palabra exacta. Disfruté de aquel agua con gotas de cítrico, como si me fuera la vida en ello, ya no podía más. Las tripas hacían ruidos indescriptibles en aquellos momentos, cuando llegó el plato fuerte. La momia de pescado, ¿qué sería aquello? Un buen besugo cubierto por una fina capa de lonchas de bacon, ¿tal vez?

Ingenuo de mí, me pusieron un gran plato cuadrado adornado por una raspa de pescado que hacía de sujeción central de una especie de algodón de azúcar blaquecino. Entre ese hilo se podía apreciar perfectamente el esqueleto de ese pez. Ahora lo único que esperaba de eso era que lo hubieran limpiado antes.

Tras la gran pitanza llegaba el postre, ahora sí que me iba a poner morado, estaba hecho de chocolate. Por lo menos algo dulce antes de empezar a beber.

- ¡Quéeeeeeeeee!

Fue lo único que se me ocurrió decir cuando vi una bolsa llena de humo delante de mí. Desabroché el lazo que la mantenía cerrada, un tremendo olor a dulce con menta embriagaron mis pituitarias. Tras la cortina de niebla inducida, una pequeña pastilla de negra, cuadrada y adornada por minúsculas hojas verdes era lo que contenía aquella tremenda envoltura plástica. Ya no podía más, después dirían que les faltó dinero para pagar el convite, y es que no era para menos. Al poco empezó el baile de los novios, las chicas se quedaron mirando extasiadas.
- Un Vodka, por favor – dije yo y algunos más en la barra.

- Lo siento – contestó el camarero. – Hasta que los novios no acaben el baile y cante la dama de honor, tenemos orden de no servir bebidas.

Todos los presentes nos miramos, sonreímos y, como alma que llega el viento atravesamos la salida del hotel dirección a un puesto de hamburguesas. Estaba justo en frente, eran baratas y deliciosas, llenaban el estómago y compartimos un buen rato junto a una jarra de cerveza. Por supuesto se pagó con el dinero del sobre.

A pocos metros, una hermosa mujer, vestida con traje largo se acerca a mí, toma un sorbo de mi bebida, me besa y me enseña el ramo de la novia. Pide una hamburguesa, parece que ella también tiene hambre y coge el pitillo que sujeto entre mis bermellones.

- ¿Quieres algo de bicarnato? - le digo antes que todos los presentes explotemos en carcajadas.

8 de abril de 2009

Selene. Capítulo XLVII.

CAPÍTULO XLVII: LOS REMEDIOS DE LA ABUELA SON LOS MEJORES.

El camino hacia la casa de Hades no era algo fácil de hacer, todo estaba lleno de fragmentos de cuerpos humanos en semidescomposición, asesinos y estafadores caminaban a sus anchas por las calles, corrían escondiéndose de su sentencia, algún que otro puritano extremista y miles de señores de buenas maneras, gritaban mientras sufrían los tormentos del simple hecho de haber ido a parar al infierno. Todo lo hicieron según unas doctrinas, gritaban sus mentes atormentadas por todo lo que estaban viviendo, si es que así se podía llamar. Mientras tanto, Edimión, sufría grandes dolores musculares, Selene intentaba calmarlo, sabía que todo era parte de la transformación y su cuerpo luchaba por transformarse en su forma inicial, aquel cuerpo acostumbrado a las comodidades de la vida moderno no era lo más conveniente en su nuevo mundo. Por ello, grandes músculos luchaban por abrirse paso entre una fibras ya inservibles para ellos, la sangre corría por sus venas a una velocidad extrema y su cerebro aprovechaba para dar miles de vueltas sobre todo. Sentía celos cuando volvía a recordar los amantes de su amada, la rabia lo atormentaba cuando notaba como Víctor, su gran rival, le arrebataba a esa diosa primigenia una y otra vez, sin conseguir cambiar los resultados, vida tras vida. Ahora necesitaba descansar, poner en orden todo aquello y dejar que su cuerpo se transformara poco a poco, en un robusto y gran pastor, amante de la serenidad y devoto de una prole ya inexistente. Sin embargo, no podía, tenía que luchar entre las visiones pasadas y la real, no debía confundir nada en ningún momento, podría volverse loco, entonces Selene volvería a fallar en su intento por tenerlo eternamente.

Entre tanto Yu y la abuela de Fepico, discutían sobre cuál era la mejor ruta, el nieto se mantenía al margen, riendo entre las riñas de las dos mujeres y fumando algún que otro cigarrillo de aliño casero. No podía creer que fuera nieto de Caronte, tampoco la situación en la que se encontraban era digna de una biografía seria, pero siempre le atrajo ese mundo. Ahora lo sabía, eran sus raíces y aunque su madre no lo hubiera concebido en las entrañas de esa tierra, procedía de allí. Un mundo nuevo se abría ante él, sin embargo, ahora no sabía muy bien cuál podría ser su destino. Siempre creyó que acabaría sus días con una botella de licor, tumbado, casi sin sentido, en aquel suelo lleno de suciedad y decadencia, que él mismo había creado en el centro de la ciudad. El fin de sus días lo tenía reservado como un privilegio de Luci, su fiel compañera férrea que ahora lo acompañaba bien sujeta de su mano.

- ¿Estás bien? – le dice Selene a Luis cuando este para afligido por el dolor. – Ten, esto te calmará – ella coloca su mano suavemente sobre la espalda de Luis antes de arañarle brutalmente la piel.

- ¡Qué forma más rara de calmar a alguien! – expresa Fepico al cual se le van a salir los ojos de las órbitas.

- Gracias – le dice Luis aliviado tras notar como su carne se expande.

- Está mutando – le responde Yu a Fepico seriamente. – Forma parte de su vuelta a nuestro mundo - se acerca al sorprendido. – Sino alivia la tensión de su piel puede sufrir más dolor de que ahora sufre mientras su carne se desgarra sola – se acerca a Luis para ayudarle a incorporarse junto a Selene. – Es el precio a pagar – acaba diciendo mientras ambas hacen fuerza par elevarlo sobre sus pies.

- Una cataplasma de guindilla te ayudaría con ese dolor – le dice la abuela a Luis.

Este no sabe que contestar de forma que no pareciera grosero, lo cierto es que puede que le ayude, pero no está dispuesto a sufrir un picor directo en su sangre, a causa de las divagaciones de una vieja loca.

Tras unos pocos pasos, necesita descansar. Están a pocos pasos de la ciudad inicial, la primera de tantas que bordean la guarida de Hades, pero no pueden seguir, las posadas que pueden encontrarse por el camino son demasiado sospechosas y saben que tendrán que correr bastante. Las alas de Yu, idénticas a las de un ángel, no serán bien recibidas en un lugar lleno de malas intenciones como ese. La verdad está en el centro del infierno y han de pasarlo rápido, bordeando las urbes y levantando las mínimas sospechas. Algo difícil para tres dioses, una no muerta que se condenó a ella misma al infierno y a su nieto, el más normal de todos allí abajo.
Luis ya no puede más, siente que está a punto de morir, su corazón se acelera más de lo normal y el pecho se mueve con cada latido, sus brazos se hinchan y suda descomunalmente. Intenta calmar a Selene en su estado, sin embargo lo único que puede gritar es que desea un cuchillo. A lo que su novia no quiere acceder.

- ¡Fepico! – implora Luis. – Dame el cuchillo o la navaja – extiende una mano temblorosa. – Por favor……¡Aaaahhhh! – su cara se descompone a cada segundo que pasa. – Necesito salir de este cuerpo.

- No puedes hacerte eso a ti mismo – le dice Selene angustiada.

- ¿Acabas de rajarle toda la piel de la espalda y le dices que no puede rajarse así mismo? – e increpa Yu. - ¡Deja que acabe él solo con su mutación!

- ¿Y si se hace daño? – le replica su amiga.

- Más del que le has podido hacer tu – señala la sangre de la espalda de Edimión. – Lo dudo – Luis grita cada vez más fuerte. – Fepico, ¡dale el maldito cuchillo! y acabemos con esto.

- Hijo – se dirige a Luis la abuela. - ¡Toma esto! – se acerca a él con un cuenco sacado de quien sabe dónde. – Te aliviará el dolor – Luis la mira desconfiado. - ¡Hazme caso! Es dulce.
Viendo las opciones existentes, aquel maltrecho intento de dios griego se toma el elixir de un solo trago. Su garganta seca, hace que nuez se mueva compulsivamente, no deja ni un solo rastro de aquel brebaje dentro del cuento. Este se rompe contra el suelo cuando una mano lacia y semiinconsciente, deja de sujetarlo fuertemente.

- ¿Qué has hecho vieja loca? – le grita Selene.

- Ya no le duele nada – responde poniéndose bien las gafas y sonriendo. – Ahora duerme como un angelito.

- Estupendo – dice Yu muy seria. - ¡Cómo no teníamos prisa! Ahora tenemos un bello durmiente entre nosotros.

- Serán solo unos días – le responde la abuela. – Cuando despierte se sentirá mejor.

- ¡Seguro! – continúa atacándola Yu. – Habrá acabado la transformación – dice mirándolo. – Mientras podríamos montarnos una bonita cabaña para pasar unos días de descanso ¿no crees? – mira muy enfadad a la abuela. – Este es un lugar fantástico para pasar unas vacaciones entre gritos, asesinos, cleptómanos, demonios, criaturas devoradoras, plantas quemadas, ríos de sangre… ¡Un lugar estupendo para descansar!

- No seas tan optimista – le dice Selene. – Podemos llevarlo con nosotros.

- ¿Se te ocurre alguna forma? – dice Fepico temiendo lo peor entre Yu y su abuela.

- Si, pero tendremos que arriesgarnos un poco – confiesa Selene. – Tendré que transformarme, hacer algo de magia y habrá que volar hacia el centro del hades sin mirar atrás ni abajo.

- ¡Eso es una locura jovencita! – añade la abuela acusándola con el dedo.

- ¿Se te ocurre algo mejor? – le dice Yu. - ¿Dormirnos a todos quizá? No… ¡Espera!... – se vuelve hacia ella bajando la cabeza hasta la altura de sus ojos. – ¿Que tal si vamos cargando con Edimión al interior de la ciudad, dejamos que nos descuarticen y violen?

- No me gusta tu actitud jovencita – amenaza la abuela.

- ¿Se te ocurre algo mejor? ABUELA – le dice Fepico.

- Si – responde. – A pocos metros de aquí hay una cabaña donde Hares vas a pasar algunos días de vez en cuando – señala la ruta. – Es su lugar de descanso.

No hay otra opción, tienen que dejar que pase el tiempo hasta que Luis despierte de su trance. Entre palabras y discusiones, su aura mágica ha creado una cúpula blanquecina a su alrededor, vuelve a ser una crisálida en la que poco a poco, alejado de toda realidad y mundo existente, sus músculos y huesos toman una forma diferente. Todos esperan que esté bien, sobre todo Selene, nunca había llegado tan lejos en sus objetivos y no sabe con exactitud qué puede salir de aquel capullo. Cierto es que espera que Edimión salga completamente restaurado de él, eso incluye poderes y recuerdos.

Entre tanto, inician el camino. Una burbuja de agua fresca, sacada de una de las cantimploras, ayuda a transportar aquella masa semiinforme con nombre y alma propias.

A lo lejos, una casa casi derruida y con aspecto tétrico espera a sus nuevos invitados.

6 de abril de 2009

LA PRACTICA LA HACE AL MAESTRO.

Vibra que te vibra….

Ahora que todos conocemos su historia y si no la sabéis aquí os dejo el enlace, vamos a lo importante, el vibrador en sí. Vendido como un electrodoméstico más, hizo los placeres ocultos de las más puritanas, pero ¿qué pasó para que se quedara relegado? Aquellos maravillosos anuncios en revistas femeninas, periódicos y demás documentos de uso común y apto para todos los públicos, desparecieron. En ellos se anunciaba este aparato como una forma de curar la histeria femenina y facilitaba la llegada al paroxismo histérico, conocido hoy día como orgasmo. En ellas se ponían frases como: “la vibración da la vida”, “porque tú, mujer, tienes derecho a no estar enferma” o “instrumento para la tensión y la ansiedad femenina”, entre otras muchas cosas se vendía como una promesa de vigor, vida, belleza y juventud; pero es que no podemos negar los beneficios que hace el sexo regular en nosotros, aunque en esto último salimos perdiendo nosotras.

Siguiendo el hilo de la histeria, ya la histeria era descrita en la época griega, en ella se definía como una mujer de útero ardiente, lo que viene a significar en sí esta palabra, útero. Pero un poco más chorreante de lo normal y con ciertos espasmos por recibir cierto placer. Algo normal en el ser humano, pero negado por el purtinanismo, la doble moral, lo que se entendía como una mujer ideal y, sobre todo, como un pecado mortal para todas aquellas religiosas y su iglesia. Como todo era pecado, y lo sigue siendo, pero le hacemos el mismo caso que ese tío o tía cascarrabias que todos tenemos, al que todo el mundo tolera porque ya estaba ahí cuando llegamos, pero que se le da de lado simplemente porque no quiere entenderte y tú, al igual que él, pasas de comprender nada de ellos, porque solo saben reprochar.

En ciertos momentos de la historia nosotras hemos sido protagonistas de muchas cosas, principales culpables de guerras y muchas locuras ocasionadas por amor, esta fue una de nuestras consecuencias. Un vibrador, aparato que se utiliza para estimular la zona genital femenina o masculina (tiene muchos usos). Dejado para el porno, olvidado por las estrechas (se les fue su excusa para sentir algo en la vida que no sea enfado, entre otros), se relegó para todos aquellos pervertidos de mente que deseaban poner algo de sabor en una vida monótona. Se le acabó a las mujeres el derecho a sentir un verdadero orgasmo, ya que una casada histérica, o era estrecha o su marido confundía su punto erótico con la nariz. ¡Eso no puede ser! Pero no ahora ni antes.

Hablemos de sexo.

Uy, esto se pone caliente, y es que no hay mal que por bien no venga, por una vez en todo estos post hablaré de sexo explícito, pero todo el mundo sabe las miles de posturitas y ciertas cosas que todos hemos aprendido, no en la calle y tampoco porque se leen libros, sino con la práctica.
Pasando de todo eso, vamos a comentar ciertas cosas, la práctica, como ya he comentado antes, de una forma más o menos continua y con una pareja estable fortalece y tiene más beneficios de lo que la gente piensa en un principio. Por supuesto, como ya me repito de nuevo, ellos en estas llevan las de ganar; esto es simple, estudios científicos (lo he leído en una revista científica y no estaba en inglés sino en español) demuestran que para los hombres favorece la memoria y retrasa enfermedades mentales como el temido alzhéimer, aquel que te hace olvidar todo, en otras cuestiones es bueno para los dos, nosotras esta vez no nos llevamos nada en exclusiva. Pero podemos ayudar a nuestros chicos y maridos a recordar muchas fechas, a aprobar ese examen por el que tanto se han esforzado o no y a muchas cosas más.

Entre las múltiples cualidades, la banalidad no es algo de lo que esté exento:

- Mejora el cutis: debido a la sudoración abre los poros y los limpia de toda impureza evitando que salgan espinillas y previene enfermedades cutáneas.

- Mayor forma física: eso depende de lo salvaje que seas o de lo que te guste, el misionero no mejora muchos aspectos, pero mueve más músculos de una sola vez que cualquier deporte que se precie.

- Quita la depresión: si es un buen polvo, uno malo puede conducirte a ella, por supuesto.

- Alivia el dolor de cabeza y el resfriado, aliviando la congestión nasal: eso se debe a la dilatación de los vasos sanguíneos, así que no tenemos excusa cuando no nos apetezca con esa típica frase de “hoy no, me duele la cabeza” (pues ven que te la voy a quitar cordera, diría más de uno, sino funciona, enseñarle el post, a ver que cosa nueva os dicen.)

- Elimina los nervios: como para no hacerlo, quita todo tipo de tensiones.

- Aumenta el sistema autoinmune.

La lista suma y sigue, pero lo del estudio fue lo que más me molaba, es verdad la típica frase de pensáis con la… En líneas generales se puede entender así, aunque visto lo visto, dando una de cal y otra de arena, como alivia la depresión, el mal humor y demás, podemos de decir que también es cierta la frase de “te hace falta un buen polvo”, frase machista donde las haya, pero la otra también tiene lo suyo, feminista. En si, follar es salud, mucha, demasiada, así que no entiendo porqué se ha vuelto un tabú en nuestra sociedad, el problema de no poder ejercer libremente la sexualidad y tener que jugar a la lotería para encontrar una pareja con tus mismos gustos sexuales y poder daros placer a ambos, es algo muy a la orden del día. A lo mejor a ti te gustan las cuerdas y a ella la tranquilidad, o las pinzas rosas y a él otra cosa, como decía Freud, lo raro del sexo es no hacerlo, después viene la histeria uterina y hay que provocarse un paroxismo histérico en soledad para saber lo que es un buen orgasmo. ¡Es que somos de lo que no hay!

Para esto no hace falta prescripción médica.

Y es que una vida llena de satisfacciones hace mucho, te hace olvidar tensiones, mejora la visión personal, aumenta la autoestima, facilita la interacción entre iguales, te hace sonreír (si alguien en pleno lunes a las 7 de la mañana, sea hombre o mujer, llega al trabajo sonriendo ya sabes lo que ha hecho la noche anterior, a ese le da igual las agujetas o lo que le pueda doler o las pocas horas dormidas. En pocas palabras, ha follado, el resto del mundo puede morirse.)

Pero se habla mucho de follar por aquí, polvo por allá. Lo cierto es que si, es importante, de preliminares ya he hablado mucho, paso de comentar nada, pero son muy importantes, al igual que el acto en sí. Saber lo que le gusta a tu pareja, cómo le gusta, por donde está permitido, las prácticas que desearía probar, sus apetencias, la alargación del clímax, que no del clima (ese ya sabemos que es muy cálido, con temperaturas superiores a los 100 grados y superiores en las zonas de sombra), las caricias, las palabras (a algunos les gusta que les insulten), si le gusta o no usar juguetes o si es receptiva o receptivo al uso de ciertas prácticas, artilugios o posturas….. Todo eso y más es muy importante, no vale de un beso y para dentro o cinco minutos y voy sobrao, de eso pasan los verdaderos portentos del sexo, o no. La magia de todo ello es el disfrute y formar un ambiente cómodo, unas palabras oportunas, saber donde tocar (aunque a algunos os haga falta un mapa.) En su esencia natural todos somos iguales, solo nuestra pareja nos tendrá como verdaderos dioses o diosas a los que vamos a tratar o nos tratarán, como queramos que lo hagan: princesas, príncipes, esclavos, esclavas, amos, amas, sumisos, sumisas,… Las machorradas y las gilipolleces no valen ahí, ahora es cuando hay que dar el tipo, la pregunta es ¿estarás acorde con tus palabras? ¿eras cómo dicen? ¿ese que es tan calladito, cómo será de verdad? ¿ese cutis es por las cremas que se echa? ¿esa mente tan prodigiosa es por los estudios o ha nacido así de inteligente?

En la cama, no hay donde esconderse, estás tu contigo misma o mismo, y la persona que compartirá contigo una batalla, la guerra tienes que ganarla junto con ella, tu pareja. En tu mano está dar la talla para ganarse el podio de vencedor o vencedora. Ahora, demuéstrame lo macho que eres o ¿se te ha olvidado cómo era? Recuerda que el síntoma de tener mala memoria no es sólo de la edad sino de no practicar.

3 de abril de 2009

BLOQUEO MENTAL NO DESEADO

Hoy no tengo nada nuevo que contaros, por qué, no lo se. Lo cierto es que mi mente siempre da vueltas sobre miles de cosas, a lo largo del día y a la vez, por supuesto no puedo quejarme de vagancia mental, pero ese es otro tema, no puedo soportar como la gente pierde el tiempo delante de la televisión, hora tras hora y día tras día, después de regresar del trabajo, los fines de semana y, cuando tienen algo productivo que realizar, se quejan porque no pueden estar descansando, que es lo que suelen hacer la mayor parte del tiempo. Dormir y descansar, ¡Que bien suenan esas palabras! Aunque lo cierto que no puedo aguantar mucho tiempo sin hacer nada, como mucho, me paso un par de horas viendo la tele o durmiendo la siesta, pero ahora sólo lo hago ocasionalmente. Cuando esto ocurre, o bien me estoy arreglando las uñas, lo cual requiere tiempo y paciencia, lo cual no me estoy quieta o estoy enferma, como ha ocurrido esta semana.

Debido a un evento social en otra capital, una boda, los cambios de temperatura han provocado, en mi débil sistema de defensa, un resfriado de aquí te espero. No me podía levantar de la cama, me dolía la espalda y las articulaciones, a la vez, una ligera subida de temperatura, anunciaba que había una infección en mi interior. ¿Qué hice? Me fui a la doctora que no médica, saqué la medicación de la farmacia, compré lo la fruta y verdura que me hacían falta para el día y volvía a mi casa. Aquella experta en enfermedades me dijo que necesitaba reposo y estar encerrada en casa unos días, lo que en mi se traduce por unas horas. Así que al volver a mi choza, me puse inmediatamente a cocinar, preparé litros de zumo de naranja y me tomé la medicación. Tras un par de horas o tres, no lo recuerdo muy bien, de preparar comida casera para toda la semana, atender las múltiples llamadas de mi madre para ver como estaba, llamarla yo para ver cómo se hacía tal y cual cosa, y, como no, las de mi abuela, que es como una segunda madre, conseguí finiquitar la pitanza de unos tres o cuatro días. Pollo asado, pilpirana, ensaladilla rusa, pinchitos, flamenquines y demás manjares hacían los placeres olfativos de aquellas cuatro paredes donde vivo. ¡Uy! Un mareo, me dolía la cabeza, pero ¿qué hacía sentada delante de la tele hasta que sangreybesos llegara del trabajo? Yo os diré la respuesta, aburrirme como una ostra en el fondo del mar y sin perla con la que juguetear dentro de su concha. Así que me puse a pensar, tengo que hacer algo, no se me ocurría nada, no estaba motivada, el dolor de mi masa encefálica, unida al de las articulaciones, la tos y el dolor de garganta no me dejaban pensar; pero lo solucioné rápido, puse a hacer ganchillo, tengo algunos trabajos empezados y sin terminar, y esto me permite no fijarme mucho en mis cosas, por lo que no aumentará mi pesadez craneal.

Me fui al sofá, puse la tele, dejé unas verduras cociéndose a fuego lento, la sopa para el día lista para calentar y el segundo plato en el microondas. ¡Ah! Estos nuevos adelantos, son fantásticos, ¿no creéis? Me permiten hacer mas cosas aún.

Puse la tele, ¡bien! Ponían Bob esponja, unos de mis dibujos favoritos (lo cierto es que cómo un ser soso como una esponja o una estrella de mar, pueden haberse convertido en lo que son, los inventores son unos auténticos genios. Entre otras cosas, esos personajes cercanos a la deficiencia mental profunda, hacen los placeres de grandes y mayores, pero lo que más me gusta de ellos es que son felices, los adoro.) Pero no me quedé simplemente como un vegetal mirando la pantalla, mis manos doloridas se movían a un ritmo vertiginoso mientras movían la aguja de ganchillo para formar aquel hilo fino en algo que pudiera ser usado tras su mutación. ¡No es divertido! Después me tocó correr una mijita, ya era casi la hora de que llegara sangreybesos y tenía que terminar de preparar la comida, un toque al móvil – ring, ring,…- se escucha como insiste para decirme que se aproxima a la vivienda extramatrimonial que compartimos. Si no he terminado antes de preparar todo esto, es porque su preparación no lo permite, mira que pronto he colocado el taper dentro del microondas.

Como una loca me levanto, guardo todo en su sitio, porque me gusta dejarlo todo muy ordenado siempre. Coloco el mantel, la cubertería, las servilletas,… Entre tanto, lo demás se va calentando, a penas faltan diez minutos para que entre por esa puerta, buscándome para darme un beso, como hace siempre y un terrible dolor de cabeza vuelve a intentar vencerme, lo malo es que esta ver lo hace. Quizás esté agotada de tanto moverme, de la enfermedad en sí, que no he dormido bien esa noche por los ataques de tos, que me han aconsejado reposo y yo paso del tema, pero no puedo, mi cara se ha puesto más blanca que nunca, a pesar del calor, tengo frío, estoy destemplada y quizás con fiebre, no se tampoco me he preocupado por comprobarlo. He llegado al límite, lo reconozco cuando un mareo me hace sentarme de nuevo en el sofá tras colocar todo en la mesa del comedor. Todo me da vueltas, las venas de mi cerebro me hacen notar los latidos del corazón en él.

Tras la comida, no tengo más remedio que echarme un rato, no duermo, estoy cansada pero no es para tanto, sólo necesito un descanso hasta que la nueva toma de las medicinas me haga su efecto. Poco tardo en recuperarme, comienzo a dar vueltas, la manta que me tapa ya me sobra, no me gusta la postura y dejo de sentirme débil. Es entonces cuando me entra la desesperación por estar enferma. No aguanto el tener que mirar al techo, cerrar los ojos y no poder soñar, el notar como el tiempo se escapa entre mis manos, el volverme, aunque sea por unos instantes en un zombie que sólo come y duerme. Así que me levanto, ojeo el ordenador, voy a la cocina, mi compañero ha limpiado hasta la hornilla (es que es para quererlo), me mira y sonríe, sabe que lo que me diga, referente a un descanso, la cama o que estoy mala, no va a resultar efecto, así que me ducho, me visto y vamos a realizar las tareas mercantiles. Algo de comida para la semana, odio ir al supermercado todos los días y evito hacerlo en la medida de lo posible.

Tras un par de horas volvemos a casa con todo lo necesario para subsistir durante una semana más, montar alguna fiesta con los amigos y algún que otro capricho. Vuelvo a marearme, no digo nada, sin embargo él me lo nota. Me conoce demasiado bien para que pase desapercibido, pero pasa del tema. Preparamos la cena y rendida, por un día agotador, unido a un maldito resfriado común, en conjunción con una faringitis del copón, me hacen desear cerrar los ojos y dormirme. Mañana será otro día, me digo a mí misma, lo malo es que hoy no he podido estudiar, ni he podido escribir para el blog, tampoco he podido leer o ver una película con mi amor. Espero que hoy sea diferente, pero ya me encuentro mejor, quizás pueda hacerlo, pero no se si todavía estoy del todo recuperada. ¿Me quedaré hoy en casa guardando reposo? Depende de lo entretenida que esté, pero lo de reposo, depende de cómo se mire, desde mi punto de vista si, ¿y desde el vuestro?

Por eso hoy no tengo una historia o relato que ofreceros, sólo este pequeño escrito sobre un día en la vida de Silderia cuando se encuentra enferma. Simplemente eso, nada del otro mundo o interesante (no es que lo que yo ponga en el blog sea más, pero es más entretenido.) Espero ponerme buena y que la imaginación pueda salir de ese atasco de encefalitis en el que está metida, aunque no tardaré más de 24 horas más, mientras tanto, nos vemos el lunes. Yo seguiré con los antibióticos, reposando a ratos y gastando clínex para el resfriado, AAA…….aaaaa…..aaaaaachiiiiiisssss.

1 de abril de 2009

Selene. Capítulo XLVI.

CAPÍTULO XLVI: ABUELA, ESTO SE DICE ANTES.

Aquel silbido se hacía más y más fuerte mientras Fepico buscaba el dinero en sus múltiples bolsillos.

- ¡POOOOOOM!……. – suena a pocos metros delante de ellos.

Una gran ola, turbia las suaves aguas del río mojando a todos lo que allí se reunían en aquel momento. Caronte, debido a la fuerza de esta, deja ver su pútrido rostro, configurado por restos de carne descompuesta, trozos de hueso limpio y tendones aún sanguinolentos, parecía un cadáver recién muerto, a pesar del paso de los siglos. Un pestañeo, fue lo que tardó en volver a cubrirse su rostro y mirar al horizonte.

- ¡Cariño! – dice con voz profunda.

- ¡Abuelaaaaaa! – grita el no tan inocente nieto a la vez que el barquero.

- ¿Creíais que os iba a dejar solos en esto? – dice cuando se pone a la vista de todos los jóvenes. – Ese Hares es un tipo de mucho cuidado – continúa limpiándose las gafas. – Sois demasiado jóvenes para ese gamberro - embaucador.

- ¡Señora! – incide Yu. – Sin faltar… – se para un momento. – Que tenemos más años que usted.

- Te he dicho que no me casé nunca, bribona maleducada – le acusa con el dedo. – Y ¡tú! – se dirige a Caronte. – ¡No me llames cariño! – le incrimina malhumorada. – Lo nuestro fue solo algo de una noche – se atusa el pelo y se vuelve ruborizada. – Por eso no contestaba a tu cuervo pútrido.

- Pero…. – dice Fepico sin creerse lo que acaba de escuchar. - ¿Qué esto fue un royo de una noche? – sigue diciendo sin dar crédito a sus oídos. - ¿Tú le has visto bien?

- Cuando lo conocí era un muchacho apuesto – se disculpa la abuela. – Las granadas fueron las culpables de su aspecto – sigue explicándose. – A demás, ¡yo no tengo por qué darte explicaciones sobre mi vida amorosa! – se dirige a su nieto para empujarle por la espalda. – Anda hijo saluda a tu abuelito – lo acerca a Caronte. – Nunca te lo he querido decir pero es así.

- ¿¡Cómo!? – dicen los cuatro aventureros a la vez.

- Nadie sobrevive a la muerte – le dice Yu. – Son las reglas del infierno, nadie sale de aquí jamás.

- Ah, ah, ah… - le dice la abuela. – Esto es el río que te lleva al infierno, todavía no estamos en él y yo volví tan tranquila a mi casa y con un bombo de tres meses – mira al cielo. – Fueron buenos tiempos.

- ¿Entonces usted no está muerta? – le dice Selene.

- No – la mira la abuela. – Es que me aburría de los de arriba – la mira por encima de las gafas. – Cuando una vive tantos años tiene que cambiar un poco de ambientes, así que decidí venirme a vivir aquí – le sonríe.

- Fepico – le dice Luis poniéndole la mano en el hombro. - ¿Cuántos años tiene tu abuela?

- No lo se – le responde un poco incómodo.

- Trescientos por lo menos – le responde Yu. – Caronte lleva con ese aspecto por lo menos ese tiempo.

- ¡Cariño! – vuelve a decir Caronte. - ¿Te apetece salir a zumbar a las arpías esta noche y descuartizar a algunas almas moribundas?

- Esta noche no puedo – le responde. – Tengo que acompañar a mi nieto para encontrar a Hares – le dice. – Me debe un favor - lo mira fijamente. – Ya sabes – le guiña el ojo. – Pero podrías pasarme al otro lado con ellos y cuando vuelva quedamos – le dice poniéndole morritos. – Tengo ganas de usar mi antigua navaja suiza… - lo mira sonriendo. – Aún tiene artilugios que no sé para qué sirven y están sin estrenar.

- Eres un encanto – le responde. – ¡Subir! Hoy invita la casa – los invita a subir al bote. –Tú puedes cruzar volando y tú, nietecito, ven a mi lado que tenemos mucho de qué hablar.

Fepico no puede hacer otra cosa que colocarse junto a su abuelo y escuchar las batallitas amorosas que vivió junto a su abuela. Sabía que aquella anciana era un poco especial, pero no tanto, quizás ese fuera el secreto de su gran longevidad o simplemente que había tenido suerte en la vida.

A lo lejos Yu, los miraba desde las alturas, contemplaba como Selene no le quitaba la vista de encima. Sin embargo, Luis, contemplaba el inhóspito paraje de una forma un tanto singular, como si ya la conociera. Estaba recuperando todo lo que había perdido en los albores del tiempo y había cruzado ese río al menos tres veces voluntariamente en toda su existencia, todas por una misma razón, a pesar de que jamás su alma volvió de allí, Selene conseguía una y otra vez regresar su alma a la tierra y así conseguir sus propósitos de reencontrarse con él.

En unas dos horas, habían llegado a la orilla. Caronte tomaba suavemente de la mano a la abuela de Fepico, la cual volvió a sucumbir ante los encantos de aquel barquero tosco y desconsiderado, en cambio, su nieto, harto de tantas batallitas, se dispuso a tomar tierras lo antes posible, aún les quedaba mucho camino por recorrer y debía mantener la cabeza despejada. Inquieta y nerviosa Yu les esperaba desde hacía un buen rato al otro lado y los dos amantes, silenciosos, como no era costumbre entre los tórtolos, no cesaban de mirar al inmenso río que separaba ambos mundos, el de los vivos y el de los muertos. Necesitaban respuestas, cierto. Tenían que para a Víctor y hacer que jamás volviera a reencarnarse, pero antes había que para a su secuaz ayudante. Una mas informe de sombras, con dos ojos enormes y una voz muy familiar, las sospechas sobre quién eran, se volvían cada vez más claras, hacia un solo nombre. Aunque decirlo ahora estaría fuera de tiempo circunstancias. Selene no estaba dispuesta a que esta vez, aquel malhumorado dios se saliera con la suya y tendría que aprender trucos nuevos para ser quien le correspondía, la más poderosa de todos.

Sin embargo, Luis y Fepico, andaban un poco despreocupados por el tema. El viejo sólo estaba allí por una especie de diversión, aunque no estaba seguro porqué un cobarde como él tenía que vigilar a esa chiquilla tan peculiar y Luis, dispuesto a dar una y mil veces, como había demostrado, la vida por su amada, disfrutaba del paisaje mientras intentaba arreglar ese rompecabezas de recuerdos inconexos y hechizos aún difusos, que se habían almacenado en su memoria.

- Señores – dice Yu cuando todos toman tierra. – El infierno, hogar de Hares y lugar de malos presagios.

- ¿Por qué eres siempre tan… positiva? – le dice Selene.

- Sabes que no me gusta este lugar.

- Antes lo adorabas – le increpa su amiga.

- Las cosas cambian – le responde Yu. – ¡Abuela! – llama a la señorita. – Usted delante que se conoce mejor el camino – le hace el gesto de pasar a Yu. – Por lo menos desde hace unos cuantos siglos – murmura para si mientras tuerce su boca en una risa burlona.