ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


23 de abril de 2010

CON LIBRO Y ROSAS.

Unos grandes amigos.

Entre libros y sin rosas, yo vi unos mundos a los que jamás pude viajar en tren, avión, coche o autobús. Anduve por las lunas perdidas de universos lejanos de aquellos lugares donde el espacio no ha sido descubierto, conocí a personajes extraños; algunos tenían ciertos dones de dioses primigenios, otros se denominaban brujas y, los menos, poseían una fisionomía diferente y peculiar.

Monstruos del limbo, caminos hacia el infierno, albinos que luchan con espadas endiabladas, un camino hacia una frontera, el viaje hacia los ocho círculos del infierno.

Algunos de sus protagonistas eran graciosos, otros antipáticos, los malos eran los peores, ni siquiera la película de terror más sangrienta, podía acercarse a su crueldad, es más, aquellos trilers llenos de sangre y vísceras, no podían superar mi imaginación al leerme el cementerio de mascotas o las mujeres asesinas de la historia, mis risas se multiplicaban sin necesidad de que mis ojos vieran unas imágenes que me perfilaban aquellas líneas adaptadas de alguna comedia. Ni tan siquiera me dibujaron a Badercup o a Wessly en la princesa prometida.

Y es que imaginación vuela, a veces es superada por la ficción, la mayor parte de las veces, por desgracia, no es para dar una buena noticia, cosas que jamás te atreverías de ver con los ojos de la mente.

Entre libros y rosas leo.

Y es cierto, entre aquellas rosas secas por el tiempo y regaladas sin motivo o causa explícita, sólo las de un antojo de un amante cariñoso, que no buscaba el momento más romántico, sino la sorpresa de su amante, en el momento mismo que su menté vislumbró un buen momento. Los libros de esta casa descansan, unos han sido leídos y volverán a abrir sus hojas, lo huecos delatan que ya hay dos esparcidos por la casa, fuera de su lugar perpetuo y colocados sobre pequeñas mesas al lado de la cama para poder ser disfrutados de noche.

Los viejos, los ya vistos y repasados, no pierden la esperanza de volver a abrirse para volver a contar su historia de nuevo, quizás esta vez no la bese, o Elric no llegue a las puertas carmesí, a lo mejor el Bufón no contará sus chistes, o La sanguijuela de mi niña no sea un vampiro. ¿Quién sabe? Quizás el asesino del Perfume me descubra un sutil detalle que no hizo antaño. ¿La maga de Rayuela sería de otra forma sin los capítulos anexos? No lo sé, quizás si, por ello es bueno releerlos de vez en cuando pasa un tiempo.

Una historia infantil.

Mi madre, culpable de mi amor por los libros, y que vislumbró mi curiosidad por saber desde muy pequeña, me compraba libros asiduamente.

- Te has leído las vacaciones del pequeño Nicolás – me decía una tarde de verano.

- Si mamá – le contesté mientras mi cara mostraba un enfado porque había llegado a la última página del libro.

- Pues esta tarde vamos a por otro.

No hacía falta que fuera un día especial, sólo que me hubiera terminado el libro, entonces, sin preguntar por la edad recomendada para leer un libro, me soltaba en la librería, donde los tomos me llamaban hasta que encontraba alguno y, sin más, papá lo cogía y lo pagaba con gusto.

- Hasta que no te lo leas no te compro otro – me decía mi padre sonriendo.

Y así sucedía, por supuesto, todas las navidades, cumpleaños y santos, junto a los regalos habituales, se encontraba un paquete rectangular, que variaba de volumen, donde podía encontrar un mínimo de tres libros, lo cual era lo que más me gustaba de aquellas fechas.

También leía a escondidas, aquellos libros del dicomundo o mundodisco, que siempre cambio los términos, los comic de superhéroes y demás lecturas que sólo podía encontrar en casa de mi tía y que de noche, en la oscuridad del cuarto, echaba un vistazo largo, de varias horas, a la luz de una linterna o escondida detrás del sofá de mi abuela. “Eso son libros muy difíciles para ti” – me dijeron cuando acaba de terminarme el señor de los anillos y recibí como regalo los tomos I, II y IV de Elric de Meldiboné, a los 11 años. Pero daba igual, los leí y los disfruté, quizás tardé un poco más de lo normal, había cosas que no podía entender, pero lo hice, ese fue el caso.

Un nuevo sistema de escáner visual.

Ahora os dejo, con este homenaje al libro sin rosas y al simple fin de leer por leer, con un nuevo método innovador de escaneo que han encontrado, para aquellos que aún no saben a qué me refiero.

Un beso y, otra cosa, aunque la tecnología sea buena y las historias que encuentras en internet, no más que interesantes, el tacto de un papel no podrá suplir al frío que emana un ordenador cuando pasas sus impersonales páginas.



8 cosas que decirte:

Mai Puvin dijo...

Me atrapaste con la entrada, magnífica!... Veo que hoy coincidieron en el título con Lucía.

Estoy de acuerdo con tu frase final, a veces no me puedo comprar un libro y lo bajo de la web, pero no es lo mismo, me gusta acariciar la portada, observar el diseño, la solapa y solo el olor tan particular de un libro me abre la puerta de ese mundo mágico... sea del tema que sea.

Te abrazo fuerte. Buen fin de semana!

Silderia dijo...

Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado, espero que hayas visto también el video que he colgado.

Es que nada puede cambiar el tacto de las ojas al pasar, los olores de la fantasía, unidos al del pegamento, el olor a nuevo, o del paso de los años de los viejos libros, el recordar tiempos antiguos y poder imaginar los nuevos. Nada podrá reemplazarlos.

Fuertes besos, e igualmente con el fin de semana.

sangreybesos dijo...

¡¡¡...y te recuerdo que empiezan a faltarnos estanterías!!! ¡¡¡Ikea, allá vamos otra vez!!!

Druida de noche dijo...

me encato tu reflexion y el video esta genial

beso libresco
druida

Zinquirilla dijo...

Feliz día del libro ;-)

Silderia dijo...

Cariño, todavía hay algo de hueco, te recuerdo que soy muy buena jugando al tetris, que no llevamos en la casa un año y medio y ya es la segunda vez que tenemos que ir a comprar estanterías para libros.

Lo bueno que tiene esto es el dinero que me ahorro en decoración.

Druida: el video me lo enseño mi padre, y era el día perfecto para colgarlo, que tanta tecnología es buena en cierta medida, pero los libros son unos amigos muy fieles, esos no te dejan colgados si se va el internet o la luz y son mucho mejores que una maquinita.

Zinqui, por eso he hecho este post para celebrar el día del libro, aunque tenían que ser todos los días.

Besos a todos

seiseises dijo...

Me ha encantado el post, la manera en que recuerdas todas esas historias y personajes.

En mi caso fueron mi padre y mi abuela los culpables de que siempre me falten estantes. Recuerdo cuando mi abuela me regalo una versión buena y completa de Los tres mosqueteros y sus cuatro continuaciones. Era pequeño y me asustaron tantas paginas de letra tan pequeña, pero cuando los acabé ya nunca pude volver a leer nada de El barco de vapor y todas esas colecciones para niños que habían sido, junto a los mortadelos, mis únicas lecturas hasta entonces. Siempre le agradeceré eso a mi abuela, como supongo que tú a tus padres.

Genial el video también. Sin duda leer en el ordenador es incómodo y fatal para los ojos. Además, todavía no he encontrado la manera de leer en la cama, de sujetar la pantalla sólo con una mano para poder darle al Av Pag con la otra. Mientras no se me ocurra, seguiré prefiriendo la revolucionaria tecnología Book del video, que ya me lo he comprado.

Bueno, me callo ya. Un beso, lleno de libros y rosas. :)

Silderia dijo...

Cuando una historia te gusta la recuerdas con cariño y es cierto, no hay forma más cómoda para leer en la cama que el book. Yo tengo varios de esos, tantos como para empapelar tres casas de tamaño medio.

Un beso.