ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


17 de febrero de 2010

Selene. Capítulo LXVIII.

CAPÍTULO LXVIII: EL MÁS BELLO DEL PUEBLO.



- ¡A todo esto! – dice Fepico mirando un cielo verde oscuro -. ¿Dónde vamos?

- A buscar al cocodrilo ese con plumas – dice Luis mirando a Selene -. ¿No?

- En cierta forma no es un cocodrilo con plumas – dice Selene mirándose las uñas -. Es una pluma de cocodrilos.

- ¡¿Cómo?! – incide Fepico.

- Es lo mismo pero al revés – le dice Luis intentando aclarar las ideas.

- ¡Vamos!... No perdamos el tiempo – dice Yu empujando a Fepico por el hombro y cogiendo a Luis en la marcha -. Lo entenderéis cuando lleguemos allí – los suelta y se adelanta por el camino -. ¿A qué loca se le ocurre hacer una poción con una pluma de caimán? ¡Vieja loca!

- Esa es mi abuela.

- Por eso – contesta volviendo la mirada -. Es una vieja y está loca… No he dicho nada que no sepas ya.

- Eso es cierto – afirma Fepico cogiendo el cigarrillo con dos dedos.

El camino se les hace eterno, entre barro e insectos, nuestros aventureros marchan por un paraje repetitivo en el que, visto un lugar, lo has podido contemplar todo de aquella esfera paralela de la realidad que conocen. El sol calienta con rayos rojos y verdes, una claridad azulada, destaca un vivo color amarillo y añil de los troncos de los árboles, en apariencia muertos, que son los únicos seres vivos que decoran un paisaje inhóspito, cuanto menos. Algas naranjas, asoman de entre un agua fétida y estancada, coloreando la suela de sus botas.

- En estas condiciones sería mejor volar – dice Yu tapándose la cara del sol ardiente.

- No podrías – le dice Selene -. Este sol te quemaría las plumas nada más salieras de entre los árboles.

- ¡Si no tienen hojas!... ¿Qué van a tapar?

- Recuerda que nada es lo que parece y que….

- Si ¡ya lo sé! Esta ley se cumple en todos los universos – le dice a modo repetitivo como un niño que cotorrea su lección -. Es la única ley universal.

- ¿Qué es eso? – dice Luis señalando a lo lejos.

- Otra roca – dice Fepico -. Quizás ya la hayamos pasado antes…. ¿No? Como aquí todo es igual.

- Todo tiene sutiles diferencias – dice Yu -. Este es el camino hacia el caimán.

- ¿No era un cocodrilo? – dice Luis.

- No es un caimán - dice ella -. Verás estos animales de sangre fría son animales más pequeños que los cocodrilos, con el morro más redondeado y menos cuadrado que sus primos, se alimentan de peces y algunos mamífero pequeños, aunque si pueden cazar algo mayor mejor que mejor….

Los tres miraban a Yu de una forma un tanto extraña. De Selene podían esperarse ese tipo de respuesta ante una diferencia tan vaga, presente ante los ojos de un inexperto en el tema, pero Yu los estaba dejando con la boca abierta ante su clase magistral sobre reptiles.

- Y… - en ese momento Yu mira a los tres -. ¿Es que aquí la única pedante puede ser Selene?

- No – le dice Fepico -. Sigue con la explicación que su modo reproductivo me dice algo familiar.

Era la primera vez en siglos que alguien conseguía sacarle los colores del atardecer a aquella diosa. Bajó la cabeza, no hubo réplica, como era de esperar en ella, tomó la empuñadura de su arma y continuó el viaje a la cabeza sin más.
A lo lejos, algo les estaba aguardando, su olor fétido destacaba entre el aroma de las algas fermentadas por el agua estancada. Los observaba con aquellos ojos saltones y azules. A penas tenía plumas en su cuerpo y alas, pero se distinguía perfectamente de su estirpe. Un ave, casi una caricatura de las mismas, pero al fin y al cavo era una de ella.

Aquella simulación de plumas largas y afiladas, no eran más que eso, un espejismo de lo que se quedó a medio terminar en un mundo imperfecto y acabado por alguien que perdió su énfasis a mitad del proceso.

- ¡Extraños! – dice cuando por fin puede vislumbrarlos -. ¡Estupendo! No recibimos visitas normalmente.

- Pues no he adivinado por qué – le dice Luis mientras Selene le da un codazo en el costado.

- ¡Fantástico! – continúa aquel ser extraño antes de mirarse de nuevo al espejo -. ¿Podrían decirme qué hacen por estos hospitalarios parajes?

- ¿Ha dicho hospitalarios? – dice Fepico antes de ver como el cigarrillo que tenía en los labios cae como el queso del cuervo al agua -. Ya quedaba poco de todas formas.

- Estamos buscando un caimán con plumas – le grita Luis desde tierra -. ¿Sabes por dónde anda?

- En su casa – le responde el bicho -. No sale de ahí por miedo a perderlas – se echa un poco de perfume -. Es que es un poco huraño ese caimán. En cambio, su hermana es de los más sociable – se atusa algo parecido a una cresta -. No hace muchos días dio una fiesta en sociedad para presentar a su hija, la golondrina coja, y… ¿qué creéis que hizo su hermano? Ni apareció por la fiesta… - se mira de nuevo al espejo -. ¡Es que no puedo estar mejor! Una descortesía total por su parte – continúa mirando al suelo y haciendo un gesto con el ala libre.

- ¿Sabes dónde vive? – le dice Yu, que había permanecido muda hasta ese momento.

- Por supuesto – se toca la frente en un gesto completamente antinatural -. Todo el mundo lo sabe por aquí.

- Como este lugar es tan acogedor vengo todos los fines de semana – dice Endimión por lo bajo.

- Shuuuuuuuuu – le dice Selene con ojos enfadados -. Pero nosotros somos forasteros.

- Eso se nota por vuestro aspecto – dice bajando hacia el suelo en un aterrizaje más bien accidentado -. Disculpad – se levanta para limpiarse un poco el nuevo polvo de las alas -. Es que esta nueva peluquera me ha hecho una permanente plumar que no es nada cómoda – mira a Yu -. Aunque la tuya tampoco es muy buena. Tienes las puntas por fuera del pelo…. ¡Acompañarme! Iremos a hacerle una visita, aún quiero que me explique por qué no me votó en el último certamen de belleza.

- Porque no fue – dice Fepico.

- ¡Eso no es excusa para no votar! Todo el mundo sabe que soy el más bello de por aquí.

- Entonces no quiero ver al más feo – dice Luis para sus adentros.

- Por lo menos veremos al caimán antes de lo previsto – le dice Selene.

6 cosas que decirte:

sangreybesos dijo...

Parece un mundo curioso de visitar... definitivamente, no me importaría quedarme por aquí un rato.

Silderia dijo...

No te lon aconsejo cariño

Edu dijo...

....ummm la belleza de las personas esta en la mente de quien las comtenpla. Muy de Hume, pero, cierto, es subjetividad cultural y de entorno. Con lo que uno voto, debe ser por otras capacidades.
Un Abrazo

Silderia dijo...

Si,lo cierto es que depende mucho de quien la contemple.

Besos

BLANCA LIBIA HERRERA CHAVES dijo...

ME GUSTÓ... MUCHO... ME GUSTARON... TUS PALABRAS... TU RELATO... ESTARÉ POR ESTOS LARES... GRACIAS POR COMPARTIR...

UN ABRAZO...

Silderia dijo...

Bienvenida entonces a este mundo de fantasías y realidades.

Me alegro que te gustara y espero verte más por aqui, aunque no dudes que yo también pasaré por tus parajes.

Un abrazo