ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


11 de junio de 2009

PARA SER UNA PERSONA DE PROVECHO.

Esto puede sonaros mucho.

Cansancio, fatiga, dolor de ojos, cabeza abombada, dolor articular y de espalda, vista borrosa, pérdida de la noción del tiempo,… Estos son algunos de mis síntomas, y a alguno de vosotros os sonarán bastante. Todo ello unido a la falta de sueño, el cansancio extremo, la falta de interés, la ansiedad y un hormigueo continuo en la barriga, junto con ciertos episodios de engullir comida o pérdida de apetito, son algunas de las cosas más comunes que te pasan cuando estudias. Así estoy yo, un poco hecha polvo, por decir algo.

Nada de ello se me ha quitado todavía, creo que soy demasiado vieja para tenerlos ya, pero no puedo evitar el que una gran hormiga se pasee por mi vientre y, de vez en cuando, me de ciertos bocados que dejan un gran agujero provocándome la sensación de vacío interno. Y si, para colmo de males, unimos a mis cambios repentinos de humor, entre los que paso del llanto al pasotismo en milésimas de segundo, los estados semidepresivos y las ganas de tirar, todo el esfuerzo de un año por la borda, tenemos a una Silderia completamente histérica, con ojeras hasta el suelo, producto de una noche no fructuosa de sueño, la carencia de apetito, aunque eso no le viene mal a nadie (durante un tiempo determinado, tampoco es que no me guste comer, es una de mis aficiones favoritas.)

Paciencia, es lo único que le he pedido a Sangreybesos hasta la recta final, para la que a penas falta una semana. Pronto me enfrentaré de nuevo, a esos terribles exámenes. ¿Qué si es lo que quiero para mí en la vida? Ahora mismo no lo sé, aunque es cierto que, tal y como están las cosas, no me queda otra salida más que intentarlo. Una carrera me avala, llena de llantos y risas, buenos amigos y, sobre todo, una gran temporada encerrada entre cuatro paredes, ausente de todo lo que pasaba en la calle, para poder ser unas de las mejores. ¿Lo conseguí? Cierto es que nunca he sido una lumbrera, la peor no he llegado a ser nunca, pero tampoco he destacado mucho por tener una memoria prodigiosa. Sin embargo, conseguí lo que buscaba, una carrera con honores, unos estudios que me facilitarán algo en al vida (todavía no se el qué) y un blanco folio que sólo se quita dejando que el sol te de un poco.

Se que esto no os viene de sorpresa a nadie, aquí, el que más o el que menos, ha tenido que pasar por ello o lo está haciendo ahora mismo. Pero esta es mi única forma de sacar un poco toda esa impotencia y furia que llevo dentro, ¿por qué? Os preguntaréis más de uno, lo de la impotencia vale, y es que a muchos de nosotros nos hubiera gustado que el médico nos diagnotique una alergia irremediable a los exámenes. Aunque la furia puede que no esté tan justificada.

¿Algo que decir?

Esto viene de largo, desde que era niña, las manifestaciones físicas de este estado psicológico se han personificado en mí. Como siempre todos tienen que opinar al respecto, estoy cansada de escuchar siempre lo mismo.

- Una carrera es muy fácil – me dijeron una vez (Por eso tú tienes tres, pero has preferido trabajar como un simple reparador de teléfonos de sueldo bajo para una empresa que te explota. No tuvo respuesta para ello.)

- Los nervios hay que controlarlos – cierto, pensaba para mis adentros. (Sin embargo esto me lo decía una persona que no hacía nada a derechas cuando se le presentaba algo importante.)

- ¡Ahí viene la empollona! – decían mis compañeros de clase, de instituto e incluso los de facultad (Sin embargo, yo no abandoné, terminé mis estudios, no fui madre soltera, acabé recogiendo cartones y, lo que es más importante, tengo una cultura. Muchos de ellos no pueden decir lo mismo.)

- Es que tus hijos son superdotados – le decía una vecina a mi madre. – Todo el día estudiando. (¡Claro! Como el tuyo se llevaba todo el día dándole al balón.)

Aunque todo ello no tiene nada de comparación que las veces que he escuchado en mi vida la frase “¡Qué suerte tienes!”, eso lo he escuchado hoy mismo. ¿Suerte? – espera un momento y párate a pensar. Y me lo dicen los mismos que se metían conmigo porque estudiaba o leía libros, ¡impresionante! ¡Hasta dónde llega el no querer pensar! Ni que a mí me hubieran regalado nada en esta vida. Y, sobre todo, jamás he dejado que intercedieran (y puedo aseguraros que pude haberlo hecho.)
Si se puede considerar que años de estudio, sacrificios, llantos y malestares, por conseguir una meta en la vida (sea la que sea, me da igual) es tener suerte, cuando al fin puedes saborear los frutos de lo que, con tanto empeño has plantado, (y algunos no fueron a caer en tierras fértiles,) puede que pueda verse así. Pero discrepo en ello, mientras todas esas personas que me han considerado una suertuda, por así decirlo, hacían todo lo que se les venía en gana. Yo descubrí lo que era salir de noche a mis 22 años de edad (y a final de este mes cumplo cinco más), mientras ellas se emborrachaban de noche con 15 años, yo estaba estudiando lo exámenes finales, y, mientras ellas han crecido demasiado pronto, yo simplemente he hecho las cosas cuando me han convenido, no porque las circunstancias me obligaran a ello.

Es que sino hago esto…
Por supuesto, este campo tampoco se libra de supersticiones que, amorosamente mi abuela llevaba a cabo o me decía antes de un examen (el resto de la familia y demás personajes urbanos tampoco se libraban.) Todavía me acuerdo cuando abría mis libros y encontraba hojas de laurel entre las páginas (esto decía ella, que era para ahuyentar a los malos espíritus.)
Aunque también hay otras cosas peores, me decían que fuera con un calcetín de una clase y otro de otro, que me abrazara a un árbol, que no llevara ropa interior vieja, que no estrenara nada,… Entre otras cosas a cual más ridícula.

Sin embargo, todo tiene una gran conclusión, sino estudias, jamás aprobarás, pasarás lo exámenes y, mucho menos, conseguirás un ansiado título. Que de eso es de lo único que puedes estar seguro, que tienes un título adornando la pared de tu cuarto u ocupando algún sitio recóndito de tu casa que acumula polvo, aunque en ti está que te sirva para algo o no (aunque yo espero que ese título, ahora, me sirva para algo más que para decoración.)

8 cosas que decirte:

sangreybesos dijo...

Espero que dentro unos días, cuando aparques los estudios, porque los aparcarás, nos me vengas conque echas de menos estudiar!!!

Se acerca el fin de una etapa y el comienzo de otra, así qué, como sabes que detesto cualquier cosa que huela a solemne, voy a comprobar si nos queda suficiente tequila para la celebración...

Edu dijo...

Suerte en los examenes, pero aun asi, un papel con preguntas, jamas podra adivinar la sabiduria de un ser humano.
Un Saludo.

Silderia dijo...

Cariño: ya he preparado continuar aumentando mis estudios.

Edu: tienes razon pero, por desgracia no hay otra forma de eliminar a la gente en esta carrera hacia algo que supuestamente da estabilidad.

Un Beso

Phoebe dijo...

Me gusta lo que has escrito.
Lo importante eres tú, y todo lo que hagas para tu futuro es importante, así que no hagas caso a los comentarios salidos de bocas incultas que jamás tendrán un futuro decente. Piensa de qué les habrá valido salir de noche con 15 años y crecer tan rápido. Absolutamente de nada.
Vale la pena todo el esfuerzo que pones en ello si luego lo aprovechas, eso espero yo también :)
Y si te sirve un poco de consuelo, aunque suene un poco a frase típica y no lo sea: te entiendo.

muchos besos y seguro que te sale todo genial!

Silderia dijo...

muchas gracias cariño, estoy deseando terminar con esto para volver al blog, tengo ya nuevas cosas que contar.

UN BESO

Zinquirilla dijo...

Llego tarde anque ya me imaginé que te presentabas a Magisterio
(yú o sangreybesos, o ambos).

Espero que hayas salido contenta y recojas los frutos que sin duda has sembrado.

chao!

p.d.: sois profes? no me lo imaginaba de vosotros, claro qe yo también lo soy, cosas menos raras hay :D

Silderia dijo...

Sangreybesos no es profe, eso si te lo puedo decir, es administrativo y yo si soy maestra, la que se presenta soy yo.

Zinquirilla dijo...

Ah! disculpa la pregunta se ve que soy pelín cotilla. De todas maneras me imaginaba lo de sangreybesos, se presenta a la Junta? si quieres me responde vía email o me dejas el tuyo.