
Añoro una época en la que volaba despierta sin preocupaciones, en la que me quedaba dormida en brazos de mi padre, con el latido de su corazón, y en la que mi única preocupación era si me iban a comprar ese juguete tan mono o si me iba a gustar la comida.
Miles de hazañas llenan mi vida, tanto infantil como adulta. Mal bicho de nacimiento, traviesa, como la que más, e inventiva, como puede ser una niña. Siempre buscaba algo que hacer entre tanto tiempo libre: me subía al níspero de casa de mi abuela para coger los frutos, les tiraba globos de agua con un tirachinas a los gatos del barrio, utilizaba miles de instrumentos para hacer alguna cosa que se me hubiera ocurrido; pero es que mis manos y mi mente jamás han estado quietas un momento.
Inquieta y curiosa por naturaleza, nunca aprendí a saltar la comba, a patinar, bailar un jula jop o a jugar a esos juegos tan cursis que, supuestamente, eran los indicados para mí. Pero eso es otra historia, amante de las cosas ocultas y buscadora de aventuras, pasaba los fines de semana en una gran casa inventando nuevas trastadas. ¿Qué paso? Crecí y me hice mayor, pero seguí fiel a esos pensamientos infantiles que han mantenido viva mi mente. Me hice de rogar para venir al mundo (eso me valió el apodo de toro sentado,) y es que casi diez meses de gestación, fue lo que mi madre tuvo que aguantar, junto con cerca de doce horas de parto, para que su querida y primera niña, viera la luz por primera vez (mejor dicho, la del quirófano.)

El año pasado, prometí ciertas cosas:
- Recuperar cierras amistades que el tiempo separó (alguna que otra he vuelto a ver.)
- No pensarme tanto las cosas (en cierta forma, hago progresos.)
- Vivir un poco más intensamente (en ello sangreybesos participa día a día.)
- Evitar arrepentirme (todavía no lo he hecho en un año.)
- Celebrar lo bueno y lo malo (lo hice y continuaré con ello.)
- Acostarme cada noche agotada (eso es una forma de vivir la vida intensamente.)
- Disfrutar de cada beso que le doy a mi amado (ahora lo haga más intensamente que el primer día.)

- No intentar recuperar el tiempo perdido (eso no estoy muy segura de haberlo hecho.)
- Valorar las cosas pequeñas (sino no disfrutaría día tras día.)
Esto lo he recuperado del post que publiqué el año pasado por mi cumpleaños (unos cuantos más), resulta que yo misma me he quedado admirada al ver que, la mayor parte de las cosas, las he cumplido. Otras quedan todavía pendientes para la lista del año que viene, la cual iniciaré a partir de que se sume un día más a mi calendario. Sin embargo, la mayor parte de lo que he hecho este año no las tenía pensadas jamás. Independizarme junto a sangreybesos y hacerme un tatuaje después de tantos años pensando si arriesgarme o no, son alguna de ellas. La vida me ha cambiado mucho desde que decidí llegar aquí.
Espero que siga siendo igual de fascinante e impredecible (esto último me de un poco de miedo), aunque ese punto de magia se la da uno a la vida y la vida a la persona ¿no creéis? Por todo ello, feliz cumpleaños Rabinilla. Os espero en el jardín de las maravillas, tomando un poco de te junto al sombrerero loco y el conejo el blanco.