ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


6 de marzo de 2009

GORROS CARMESÍ (VI)

HASTA SIEMPRE MI ÁNGEL


Tras unos minutos interminables de pasión desenfrenada, la fierecilla dormía junto a él o eso pensaba. Parecía tan relajada. Estaba en un estado de letargo, a lo lejos el sol amenazaba con salir desde el horizonte, pero la habitación continuaba en una perpetua oscuridad.


Acarició su cara, a modo de despedida, mientras intentaba alcanzar el bote con formol que había acabado en la mesilla opuesta a la suya. Sin embargo, a penas hubo alcanzado su objetivo, aquel ángel dormido abrió los ojos para volverse una leona, esta vez quería más guerra. Sonrió, mostrando solo el lado derecho de su cara mientras ella introducía y sacaba los dedos de su mano de unos labios rojos como el fuego. Entonces, se colocó sobre ella, retiró las sábanas e inició de nuevo sus trabajos amatorios. Aquella chica era todo pasión, una vagabunda en busca de un consuelo pasajero que le hiciera desvincularse del mundo que la rodeaba en realidad.


Entre cientos de avatares y posturas de penetración, la doncella acabó cabalgando sobre un caballo salvaje. Se movía igual que una serpiente sobre él. Rendida por el agotamiento, dejó que su grácil cuerpo tocara un torso desnudo y masculino. Estaba pletórico, sumido en el placer y el éxtasis, había dejado de pensar en su objetivo, por unos instantes. Unos labios carnosos y henchidos de sangre rozaron su garganta con pequeños mordiscos y susurros.


- Ahora cuéntame – le dijo una melodía en el oído.


No podía responder, no sabía a qué ese estaba refiriendo y tampoco podía hablar. El placer inundaba cada poro de su piel. Abrazándola fuertemente y levantando su cuerpo, casi en el aire, los movimientos de cadera se hicieron cada vez más bruscos. A pesar de todo, ella no gemía, no decía nada simplemente se mantenía quieta, tumbada sobre él y mordiendo cada resquicio de su piel.


- Ahora cuéntame – volvió a decir una canción con entonaciones de placer. – ¿Es así como matas a tus víctimas? – unos dientes mortíferos y afilados se introdujeron en su cuello interrumpiendo el momento del clímax.


Los ojos de él se abrieron de repente, no podía chillar, estaba helado por lo que acababa de escuchar. Notaba como la sangre fluía a borbotones por su cuello y mojaba las sábanas. Completamente paralizado, un cuerpo de mujer marmóleo se erguía frente a él.


- No te preocupes – le decía mientras acariciaba su cara. – No te volverás como yo – le sonríe mostrándole sus colmillos limpios. – A penas he bebido de tu sangre - acerca sus labios a los de él. – Eso te condena a muerte.


Mientras escuchaba, su corazón intentaba acelerar el ritmo para evitar la pérdida, luego se paró poco a poco, dejando un rostro desfigurado por la cara del terror nadando en un charco de flores rojas que descansaban sobre un fondo de seda blanco.

- ¿Cuánto lleva el cuerpo aquí inspector? – dice uno de los oficiales de policía.

- Unos días – responde. – Eso nos lo dirán con seguridad en el laboratorio.

- ¿Se sabe la causa de la muerte? – dice el fotógrafo.

- No – responde el inspector de policía mientras se coloca unos guantes. – Pero yo diría que ha visto al mismo demonio – Comenta mientras levanta un gorro carmesí de la cara del cadáver.

- ¿Y esa pintura? – dice uno de los mandos adjuntos.

- Puede que fuera un travesti – comenta colocando de nuevo el gorro sobre su cara. – Lo cierto es que sabíamos poco del comisario.

- ¡Pobre! Era un buen hombre – dice el fotógrafo.

- Cierto – dice el inspector encendiendo un cigarrillo. – Todos los buenos acaban igual - continúa con su argumento. – No había crimen que se le resistiera y estoy seguro que hubiera resuelto el de ese psicópata de los gorros.

- Puede que se lo haya cargado – dice uno de los policías. – Es su misma marca.

- Esto es una pista falsa – incide – Los psicópatas no cambian de perfil y a este le gusta matar mujeres…. Las desangra y las coloca en bonitos parajes – se da la vuelta. – Mira este cuarto… - señala las paredes. – Está destrozado y su último lugar de descanso…. – baja la cabeza y se dirige a la puerta. – El caso es que nunca lo sabremos – hace un gesto. – ¡Señores! Ese era el hombre más inquebrantable y noble que he conocido, esperemos que esté donde esté, haya acabado en un buen lugar.

2 cosas que decirte:

sangreybesos dijo...

¡Final con doble sorpresa! ¡Me encanta!

Melvin de Gats dijo...

Muy buen final!! ^_^