
Los motivos de que esta carta vaya dirigida a él son simples, no soy capaz de quitarme su imagen de la cabeza, ansío el momento de volverlo a ver y por mucho que intente centrar mi atención en otras cosas, mi mente se desvía hacia él sin remedio alguno. Las noches, al igual que el día, se me hacen eternas y, entre los escondrijos de mi imaginación, espero ansiosa que una de sus manos asalte el interior de mis mantas para acariciarme, que sus labios toquen mis mejillas y resuenen palabras en mis oídos que no sean de simple amistad.
Creo que esto solo pueden ser dos cosas, una obsesión o que simplemente me gusta mucho, lo suficiente como para romper con mi vida anterior y arriesgarme a comenzar una nueva. Las cosas son difíciles para mí pero, a la vez, simples de entender por cualquiera que lea esto, lo malo es que no sé si su cuerpo arde de la misma forma cada vez que él me habla o se acerca a mi, lo cierto es que, a simple vista parece que sólo me ve como un a persona más, ni siquiera se ha dado cuenta de que soy mujer y que sólo nos une un interés común.
No es la primera crisis de este tipo que paso, pero todas han sido por el mismo hombre, las cosas se complican debido a que antes tenía miedo de verle, de mirarle a los ojos, de acercarme a él; ahora todo ha cambiado, deseo tanto que pasen las horas y los días que no puedo estar a su lado, para ver si la fortuna me sonríe al día siguiente y me brinda con su compañía aunque solo sea por unos segundos o alguien me da una noticia de él.

Todavía me acuerdo de la primera vez que lo vi, no sonaron las campanas y mucho menos escuché un violín de fondo, como mucho se pudo percibir el ruido de las palomas o el rugir, muy lejano del mar, pero si sentí un candor, un nacimiento de algo dentro de mí, un deseo de percepción. Aquel día, si se hubiera acercado a mi, no le hubiera parado los pies, y mucho menos ahora, todo lo contrario, desearía que pasara todo lo que mi mente llega a pensar, que no es poco, pero la vida pasa tranquila en un pequeño estado llamado Roto y eso nunca pasa.
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