ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


11 de diciembre de 2007

No se lo que puede ser

Lo cierto es que, no se porqué motivo en concreto dedico éstas pocas líneas a un desconocido que sabe poco de mí y yo mucho menos de él. Si es verdad que lo conozco y que poseo conciencia de su existencia al igual que él de la mía.

Los motivos de que esta carta vaya dirigida a él son simples, no soy capaz de quitarme su imagen de la cabeza, ansío el momento de volverlo a ver y por mucho que intente centrar mi atención en otras cosas, mi mente se desvía hacia él sin remedio alguno. Las noches, al igual que el día, se me hacen eternas y, entre los escondrijos de mi imaginación, espero ansiosa que una de sus manos asalte el interior de mis mantas para acariciarme, que sus labios toquen mis mejillas y resuenen palabras en mis oídos que no sean de simple amistad.

Creo que esto solo pueden ser dos cosas, una obsesión o que simplemente me gusta mucho, lo suficiente como para romper con mi vida anterior y arriesgarme a comenzar una nueva. Las cosas son difíciles para mí pero, a la vez, simples de entender por cualquiera que lea esto, lo malo es que no sé si su cuerpo arde de la misma forma cada vez que él me habla o se acerca a mi, lo cierto es que, a simple vista parece que sólo me ve como un a persona más, ni siquiera se ha dado cuenta de que soy mujer y que sólo nos une un interés común.

No es la primera crisis de este tipo que paso, pero todas han sido por el mismo hombre, las cosas se complican debido a que antes tenía miedo de verle, de mirarle a los ojos, de acercarme a él; ahora todo ha cambiado, deseo tanto que pasen las horas y los días que no puedo estar a su lado, para ver si la fortuna me sonríe al día siguiente y me brinda con su compañía aunque solo sea por unos segundos o alguien me da una noticia de él.

Esto no puede estar pasándome a mi, yo soy una persona seria y racional, que no cree en el amor a primera vista y lo más posible es que esto solo sea un sentimiento pasajero, causado por una obsesión que no deja de atosigarme y que se ha personalizado en él, por eso, cada vez que le veo el corazón se me acelera, comienzo a temblar, intento que no se me note en la voz; mis cuerdas vocales no quieren funcionar para decirle siquiera una sola palabra, y todo esto ocurre mientras un gusano juguetón golpea las paredes de mi estómago formándome un nudo en él y bloqueando todos mis sentidos. La vida no puede se más amarga esperando que llegue el día en que pueda verlo, en que se aleje o se acerque a mi, en que todo se aclare y mi mente comience a reaccionar de una forma normal y coherente; también puede ocurrir todo lo contrario, que me vuelva loca por él y que la ceguera propia de este sentimiento, no me deje ver más allá de mi nariz, que por cierto no es muy grande, no dejando vivir ni a mi persona ni a él y, en consecuencia, provocando que me odie o, en el mejor de los casos, que solo se aleje de mi vida sin dejar rastro y tan silenciosamente como entró.

Todavía me acuerdo de la primera vez que lo vi, no sonaron las campanas y mucho menos escuché un violín de fondo, como mucho se pudo percibir el ruido de las palomas o el rugir, muy lejano del mar, pero si sentí un candor, un nacimiento de algo dentro de mí, un deseo de percepción. Aquel día, si se hubiera acercado a mi, no le hubiera parado los pies, y mucho menos ahora, todo lo contrario, desearía que pasara todo lo que mi mente llega a pensar, que no es poco, pero la vida pasa tranquila en un pequeño estado llamado Roto y eso nunca pasa.

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