ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


29 de junio de 2011

YA CASI TOY DE VUELTA.

Bueno, ya soy un año más vieja, ya he pasado la crisis de quiero seguir teniendo 22 y he aceptado que me acerco a la madurez. Con esto y que otros motivos me han tenido bastante alejada de la red durante mucho mucho tiempo, más del que os pensáis, sólo puedo decir una cosa ¡He vuelto!

Todavía me falta alguna que otra cosilla por solucionar, pero ya queda muy poco para que la actividad vuelva a estos lugares. Recogeré un poco el espacio, organizaré mis ideas y plantaré nuevos relatos y pensamientos, a ver que sale. Y… entre tanta promesa que cumpliré a partir de dos semanas (fecha en la cual estaré libre del todo y mi vida volverá a su anormalidad de siempre), puede que sea por cosas de pensamientos filosóficos, fruto de una pelea conmigo misma por dejar pasar el tiempo y cumplir unos 29 años (qué me cuesta decirlo) y no 18 como antes. Aunque no volvía para atrás ni para coger impulso. Puedo decir que este año estoy muy satisfecha conmigo misma, entre otras cosas porque he vuelto a pintar después de varios años sin tocar un pincel, estoy haciendo mis pinitos con la escultura.

¿A que no ha sido tan malo el paso de los 28 a los 29?  Eso mismo me digo cuando hago memoria, aunque a mi banalidad lo que más le importa es la edad y no lo demás (las mujeres somos así de tontas, no podemos hacer más y yo, por fortuna o por desgracia, soy mujer.)

Ciertamente he decidido algunas cosa que me están funcionando bastante bien ahora mismo y que empezaron a gestarse a mediado de mis 28, y era decir lo que pensaba, expresar más veces un no y no dejar que me tomaran por tonta más de lo necesario y…. Resultado hasta ahora: vamos evolucionando a buenos pasos, la verdad que esa es otra parte de mi personalidad que estoy conquistando bastante bien. Al principio cuesta, sientes un poco de remordimiento o incluso culpabilidad, pero se vive bastante mejor, lo aseguro.

Otra de las cosas que estoy haciendo es desaparecer, y no es tan difícil como pensáis. No es en términos literales (aunque a todos nos hubiera gustado hacerlo más de una vez), sino en términos de teléfono, comunidades de internet, etc. Por ejemplo, el facebook ya me ha mandado tres mensajes que ponen como título tus amigos te echan de menos, cuando el único que sabe que no lo miro ni para ver lo que ha sido el mismo programa, también he dejado a un lado las rencillas con llamadas telefónicas a mi móvil, directamente no lo cojo (lo cierto que la canción que tengo por tono es cojonuda y me gusta escucharla sonar.)

Otra cosa que no hago es abrir la puerta cuando estoy en casa, a menos que no sepa que van a venir a verme, paso directamente ni de levantarme del sofá. ¿Para qué? Si es para venderme algo y la economía no está para ingresar dinero en cuentas ajenas para que se lo gasten como les salga de las narices, para eso me lo gasto yo. Aunque hace unos días intentaron cobrarme 100€ por una revisión de butano, y eso que no me toca hasta dentro de 8 meses, por lo menos, o eso es lo que pone la goma. El caso es que no la iban a hacer porque no me salía a mi de la punta de mi nariz (y mira que es chica.)

Tampoco me da la gana de mandar correos o decir dónde voy o no a ir o estar, igual que no llevo reloj, más que el del móvil (cuando lo llevo encima, porque últimamente me ha dado por olvidármelo en casa) y cuando salgo no me interesa saber la hora que es más que la que dice mi estómago o mi cuerpo. Será la edad pienso yo.

El caso es que el facebook me busca porque me echa de menos, las compañías de cualquier gilipollez me llaman incansablemente a ver si les cojo la llamada (yo mientras bailo cuando escucho esa fantástica sintonía) y los amigos me llaman para preguntar como estoy porque no me ven desde tiempos inmemoriales por la red y yo mientras me pregunto: ¿si aquí esos tomates pequeños y redondos como canicas se llaman tomates cherrys, en América se llamarán tomatoes cereza? Lo cierto es que me importa un carajo, pero ayer esa pregunta me vino a la cabeza mientras los pagaba en el supermercado.

Serán cosas de la vida pero paso de estar localizable, decir gilipolleces o enfadarme con chantajistas y teleoperadores que parecen robots. Lo asombroso de todo es que hoy uno (me ha llamado al fijo, por eso me ha pillado) me ha preguntado si era un buen momento para hablar conmigo. Y yo me pregunto, ¿qué hace ese hombre ahí? Si tiene moral y escrúpulos, todavía la vida me sorprende.

2 cosas que decirte:

OtoÑo dijo...

Bienvenida de vuelta a la blogsfera! ^-^ como ya es costumbre y no deja de sorprenderme vuelvo a identificarme contigo... cuando dices que es difícil reconocer que se están cumpliendo más años... tan duro que es dejar de pertenecer a las filas de los 10 y tantos, entrar a los 20 y tantos y peor aún a los 20 y muchos v.v amén a eso pues estoy en las mismas.

Abrazo!

Silderia dijo...

Tranquila, todo pasa y lo acabas aceptando, lo malo es que en mi caso todos los años vuelve el querer tener 22 cada vez que se acerca la fecha, me sienta mal ver que hay un número más en mis años cumplidos, simplemente.

Un beso guapa, espero que no lo pases tan mal como yo.