ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




29 de mayo de 2009

¡LLEGA EL VERANO! Y LOS CUADERNILLOS DE VACACIONES.

Como todos los años, este mes que entra, era de esperar. Buena estudiante y con impecables notas, esperaba ansiosa el momento de que la profesora me diera aquella cartulina doblada que ponía que había superado el curso escolar.

¡Fantástico!, casi tres meses se planteaban delante de mí llenos de diversión y descanso. Adiós al madrugar, los profesores particulares, hacer los deberes y hola al poder jugar horas y horas, sin necesidad de preocuparme por tener que acostarme cuando terminara el tiempo en la tele. Por fortuna, mi madre no trabajaba ya por esas fechas y mi padre, maestro de profesión, compartiría con nosotros la mayor parte del tiempo. Miles de viajes a la playa, la piscina y algún que otro viaje fuera de nuestra comunidad, sería una forma estupenda de escapar de la rutina diaria.

Aquel camino hacía el colegio, se hacía cada día más y más pesado, el sol daba fuerte y aquel fantástico bañador, gritaba con desaliento desde el interior de mi armario, para convertirse en mi ropa de diario. ¡Las notas! - me levantaba todos los años ese último día de junio. Sabía que estaba todo aprobado, me había esforzado mucho aquel año y estas, no bajaban de una media aceptable.

Por desgracia, todo tiene un fin y aquel fantástico verano de todos los años, no dejaba de ser saboreado más de una tarde y poco, para convertirse en una estación de odio y temores.

Bien, había terminado ya un curso escolar, papá iría algunas mañanas más al colegio, pero yo, exenta de todo deber laboral, podía dormir y retozar en las sábanas hasta tarde. ¡Y una mierda! Si bien eso no dejaba de ser un sueño, se quedó poco más que en un simple aliento de esperanza. ¡Todos los malditos años lo mismo! ¡¿Pero no había trabajado ya bastante durante todo el año?! ¿A caso tú sigues haciendo labores relacionadas con tu trabajo en vacaciones? La respuesta, a ojos de tus padres era siempre la misma. NO.

Ante mí, encima de mi escritorio, se presentaba aquel maldito cuaderno de repaso. O bien me lo compraban mis padres, o mi tía, otra de las tantas maestras de la familia. Podían haberme dado el dinero parar comprarme un flotador, ¡total! Iba a ser igual de inútil que ese montón de páginas decoradas.

Sin embargo, tenía que tragarme mis comentarios y cogerlo, guardarlo en la cajonera y sacarlo religiosamente todos los días, hasta que lo acabara. Si eso se pensaban, ¡iban listos! Y no sabéis cuanto.

Todas las mañanas, la misma tortura, ¡el cuadernillo de los cojones!

- ¡Hasta que no te acabes una página no salimos! – decía mi madre.

- ¡Vale! - (de todas formas no tenía ganas de salir a la calle, pensaba para mis adentros.)

- ¡Todavía no has empezado! – decía mi madre al verme jugando en el cuarto -. ¡Venga mujer! Que nos están esperando en la playa.

- ¡Hazlo tú! ¡¿A ver si eres tan lista?! – le respondía mientras me colocaba delante aquella pesadilla.

Al final accedía, pero jamás terminé uno de esos demonios de papel. Hacía unas cuantas páginas, después se la enseñaba a mi madre, ella confirmaba que me había puesto ha hacer la tarea y… ¡listo! Nos íbamos a disfrutar el día.

No más de un tema, eso era lo que tenían todos mis cuadernillos hechos, por supuesto me pillaron, mi padre antes de fraile fue monaguillo, ¡era inevitable! Pero fue ya en el último año que las hice, el resto salí impune de todo. Jamás encontraron los cuerpos del delito, ya me había desecho de ellos, más concretamente, al acabar el verano. No me gusta dejar pruebas.

Y es que las vacaciones son para descansar no para hacer deberes y más deberes. Después de todo, nunca se habrían salido con la suya. El primer año colé como una tonta, al siguiente me espabilé y, los posteriores, perfeccioné la técnica.

- Si no haces una página te quedas sin piscina – (sobre todo eso, sin piscina. ¡A ver si eres capaz de sacarme del agua cuando entre!)

Lo peor de todo ello, era que te lo vendían por la tele como si fuera diversión y alegría. Niños con risas, haciendo de todo menos escribir en aquellos cuaderno interminables (y mira que eran finos.) ¿A quién querían venderle la burra? A los padres, que son los que decidían lo que era mejor para nuestra educación, aunque creo que ellos tampoco pensaban nada a cerca de lo que era el descanso y el reposo.

¡Malditos cuadernos! ¿A cuántos niños les amargaron las vacaciones? A unos pocos, puedo deciros ya que yo no era la única de la familia que los tenía. Todos los primos poseíamos uno, un pequeño tesoro, lleno de ejercicios, del cual queríamos desprendernos, como si de un objeto maldito se tratara, pero ellos eran más obedientes que yo. Hacían lo que les mandaban, a regañadientes, pero terminaban el librito.

- Mi niña ya lo ha hecho antes de salir (¡iluso! Me has visto hacer como la que escribo, no los ejercicios resueltos)

De mal carácter, y dispuesta a que nada me entorpeciera las vacaciones, sólo accedía a realizar las hojas hasta que mi padre estuviera definitivamente libre de sus obligaciones escolares, el tiempo suficiente para hacer las cuatro o cinco primeras hojas, después le podían ir dando. Y así era.

27 de mayo de 2009

Selene. Capítulo LIII.

CAPÍTULO LIII: TODO POR UN TRAGO.

El final del pasillo era imposible de divisar, las puertas, nueve en total, se conformaban en una hilera de varias formas y tamaños. ¿Por cuál había salido Hades? Imposible de adivinar, sus mundos se unían en uno solo en aquel lugar maldito del inframundo, a penas habían caminado a las fronteras del primer círculo cuando, ahí, justo delante de ellos, un pequeño resquicio de una realidad absurda, les mostraba las entradas y salidas por las que se podía optar.

- ¿Qué pecado os gusta más? – se atreve a decir Yu.

- No sé – dice Fepico tirando una colilla al suelo -. Los he cometido todos.

- ¿Seguro? – le dice Yu.

- ¡Mujer de poca Fe! – levanta ambas manos dirigiéndose a Yu.

- Ninguna diría yo – le responde. - ¿Te recuerdo que soy digna de adoración?

- Igual que Selene y Endimión – le responde -. Por eso votaré por ir primero a la falsa adoración – comienza a encaminarse hacia la puerta.

- No me parece buena idea – le dice Selene -. Esa palabra no es lo tú piensas.

Fepico casi no escucha, lo único que sabe es que, cuanto antes empiecen las búsqueda, antes terminarán con todo aquello. El pomo se posa ante ellos en forma de aldaba milenaria, roída y llena de musgos morados y marrones. Esta se abre cuando aquella mano vieja la levanta sin más. Al otro lado varias puertas se presentan ante ellos.

- ¿Y esto? – dice Luis al atravesar el marco.

- Ya os dije que no es como pensáis – insiste Selene -. Son los falsos dioses de la gente, tantas como adoraciones sin sentido.

- ¿Ahora por cuál entramos? – dice Fepico, en ese momento una nueva puerta aparece de repente.

- ¿Qué ha sido eso? – dice la abuela.

- Es una nueva adoración falsa que ha aparecido en el mundo – responde Yu -. Por lo menos sabemos que por ahí no ha ido.

- ¡Bueno! – dice Selene a modo de suspiro -. Vanidad, alcohol, drogas, cienciología,….. Hay para todos los gustos.

- ¡Alcohol! – chilla Fepico -. Me hace falta una birra bien fría.

- Creo que iré con Fepico a ese falso dios – dice Luis.

- Y yo – dice la abuela -. Me hace falta recargar pilas, llevo mucho tiempo sin beber más que agua – se sube las gafas -. Demasiado saludable para una anciana como yo.

- De acuerdo – dice Yu -. Pero dudo que haya entrado ahí

Aquella gran puerta robusta se abre ante ellos, al otro lado, un millar de cantos y de música se alza ante ellos. Hay miles de personas achuchadas alrededor de una supuesta barra, al otro lado, nuestras héroes se afinan al fin de poder ver algo entre todo el barullo.

- ¡Fiesta! – dice Luis -. Ya tenía yo ganas de algo de marcha.

- ¿Eso crees que hay aquí? – le contesta su novia -. ¡Fíjate bien!

La música es muy alta, tanto que casi no pueden oírse unos a otros. Las peleas por llegar a tocar un ápice de la mesa de bebidas, son interminables.

- Creo que tomaré una cerveza bien fría – dice Fepico sacando un lanzallamas.

- Apunta bien Fepi – le dice la abuela -. Que yo te ayudo con las granadas – arranca una anilla con la boca -. Están recién limpias.

Las ráfagas de fuego y las explosiones no se hacen esperar. A ambos lados de los dos atacantes, montañas de almas condenadas de apilan en llamas, algunas se han desprendido de partes de sus cuerpos. Otras, se mantienen aún en pie. Sin embargo, no durante mucho tiempo, una nueva llamarada hace que caigan al suelo.

La música para en seco y, al otro lado, un supuesto camarero de ojos azules intensos y mirada fría, les aguarda con limpiando algunos vasos en unos trapos sucios.

- ¡Una cerveza! – dice Fepico alzando el dedo índice cuando llega.

- ¡Que sean dos! – le sigue la abuela.

- ¿Nadie se acuerda de mi? – se une Luis al duo.

- Aquí no servimos bebida de nenazas – dice el camarero con voz profunda.

- ¿No? – dice Fepico -. Y si te vuelo la cabeza con el lanzacohetes… - apunta al camarero -. Acabo de comprarle un accesorio nuevo. Dispara tres misiles a la vez.

- Está bien – saca tras jarras de cerveza -. Pero no os sirvo ninguna más.

- Después de esta creo que no tendré ganas de otra – dice Luis al ver aquel embase de cristal de cerca de medio metro de alto.

- ¡Parad! – dicen las diosas primigenias a la vez.

Es tarde, los tres han cogido las jarras y han comenzado a beber. Luis y Fepico, a penas han dado un buche, cuando la abuela, de un solo trago, ha acabado el contenido.

- Puffffff….. – hacen al momento.

- ¡Esto está caliente! – coge Fepico al camarero de la camisa -. ¿Quieres que te vuele la cabeza?

- ¡Vale! – dice el camarero quitando las manos de Fepico de su pechera -. Esto os gustará más – al chasquear los dedos, tres cubatas con hielo y sombrillas se postran ante ellos -. ¿Y para las señoritas?

- Agua – dice Yu levantando su arma -. Y de la mineral.

- Así nunca encontraremos a Hades – dice Selene.

- Espera un momentos – dice Yu cogiendo el vaso en sus manos -.Nos vamos en muy poco tiempo – sonríe.

- ¡Esto es garrafón! – dice la abuela de Fepico -. ¡Te voy a meter una granada por el culo!

- ¡Quieta, señora granada! – dice Yu cogiendo a la abuela por la cintura y elevándola del suelo -. Esto es la falsa adoración. Si esperas que te sirvan algo bueno en este bar vas lista.

- Se parece a lo que yo sirvo en mi pub – dice Fepico poniendo cara de asco.

- Menos más que yo sólo pedía cerveza – dice Luis.

- ¿Cómo estás tan seguro de que lo que bebías era cerveza? – le responde el dueño del pub Put sonriendo -. ¡Buenísimo! ¡Ponme otra!

- ¿Cómo puedes beberte eso? – le dice Selene.

- He bebido tantas cosas en mi vida que… ¡créeme! Esto no está nada mal – tomar un sorbo de su nuevo cubata -. Hay cosas peores ahí arriba.

- Creo que deberíamos ir a la otra puerta – dice Yu notando un leve temblor a su alrededor.

- Estoy de acuerdo – añade Fepico estirándose y apurando su copa -. ¡Vamos! Aquí no hay nada interesante.

Una legión de cuerpos se acerca a ellos, algunos todavía echan algo de humo del incidente ocurrido.

- Chicos, ¡esto se pone interesante! – dice Fepico mirando al fondo.

- ¡Por fin algo de juerga! – dice la abuela al mirar la marabunta que se les aproxima.

25 de mayo de 2009

UNA CUESTIÓN MILENARIA, CON O SIN.

Si nada es propio de nuestra era.

Unos de los temas de mayor preocupación, desde los tiempos de antaño ha sido la procreación. El por qué de todo ello, simple, la conciencia de que el aumento desmesurado de la natalidad, a la vez que las cientos de enfermedades venéreas, llevaban consigo una consecuencia muy arraigada. La pobreza, cientos de bocas que alimentar, unido a tiempo de sequía, que no todo el mundo estaba en condiciones de traer cientos de hijos y que las mujeres no somos conejas. Llevó a la invención de los anticonceptivos.

El disfrute de las relaciones conyugales o el simple hecho de poder hacer lo que a uno le plazca, formó miles de recetas contra la fecundación y los embarazos no deseados. Técnicas milenarias, como las del antiguo Egipto, encontrada en papiros, donde sus métodos para evitar una llegada no deseada se realizaban a base de moles de puntas de acacia y dátiles, mezclados con miel y untados en un tapón; o leche agria con excremento de cocodrilo, vuelto a unir con miel, e introducidos en la vagina.

Estas técnicas fueron evolucionando, en la época griega se endurecían las paredes del útero mediante aceite de cedro, ungüento de Saturno (creado a base de hierbas medicinales) o pomadas realizadas a base de aceite de oliva; también se introducían piedras de oro para hacer un método barrera, copiado de los nómadas que utilizaban esta técnica (solo que piedras) para las camellas. Fue el padre del DIU. Otras sustancias, formadas a base de plantas y utilizadas en África, fueron las cortezas de árboles. Estás, de conocimientos prohibidos para los hombres, son tomadas por las mujeres de ciertas tribus, con el fin de controlar la menstruación y evitar la fecundación en tiempo no deseados.

Cierto es que su abuso conlleva el envejecimiento de las sociedades, por ello se han tomado muchas medidas a lo largo de la historia. El emperador Augusto, obligó a contraer matrimonio a cientos de romanos jóvenes, eliminó los métodos de contracepción, bajo pena de muerte, viendo que la descendencia del pueblo romano, estaba en detrimento. Pero muchos fueron listos, crearon costras que se endurecían en el glande a base de pomadas espermicidas (eso si que era eyacular hacia dentro.) Las esponjas de absorción por otros pueblos, fueron lo más frecuente hasta la actualidad y la facilitación de los medios naturales, de ciertas sustancia gomosas, donde esos bichitos traviesos quedaban pegados, han sido los mejores hasta hoy día.

Cierto es que muchas veces era peor el remedio que la enfermedad, muchas de estas técnicas causaban frecuentes infecciones (sobre todo la del excremento de cocodrilo, sobre todo tenía que ser peligroso de conseguir. ¡Lo que había que hacer por un polvo!)

Llegó la religión, la represión y la ignorancia femenina.

Pero no nos libramos, ciertos elementos, decían que la mujer no era más que un mueble y que estaba en contra de toda creencia, bien sea de una religión u otra, el evitar que se creara nueva vida.

Aquellos inicios griegos de los primeros condones, hechos a base de estómagos de cabra o los principios de ciertas técnicas nuevas desaparecieron. Consecuencia, los ricos pagaban una minuta a la iglesia por sus pecados (este no iba a ser menos) y, a pesar de que podían mantenerlos, no tenían muchos hijos, pero los pobres, temerosos de un dios cruel y castigador, se empobrecían cada vez más yendo a contar sus penas a un confesionario. ¿Qué pasó? Nació el coitus interruptus, técnica poco fiable, pero era la única que tenían a mano, a parte de la entrada por la puerta trasera. La jeringuilla dio también cierta salida, introduciéndola en la vagina después del acto y absorbiendo el esperma de la misma, podía o no (se podían escapar algunos) evitar el embarazo. La prohibición de todo método, llevó a los cálculos de tiempos de ovulación, llevando a una castidad obligatoria, a muchos de los feligreses que hacían caso a los predicadores santos.

¿A qué llevó todo esto? A métodos abortivos, no podían seguir en aquellas condiciones y miles de jóvenes, bien por motus propio o por obligación, habían quedado en estado. Una caída inoportuna por las escaleras, el consumo de hierbas abortivas, el abandono masivo de recién nacidos y cientos de aberraciones más, se cometieron y siguen aconteciéndose hoy día. Y todo por unas creencias que no piensa en la humanidad en sí. Es un simple método de control social, así como un sometimiento de la mujer. A ninguna le gusta pasar por esa experiencia, los problemas psicológicos se dan por miles tras ello, hubiera sido mejor evitarlo, pero ¿cómo? Si está prohibido. La vida es bonita, siempre y cuando no te la arruinen o tengas que subsistir para conservarla. Un infierno en un paraíso terrenal.

Nosotras parimos, nosotras decidimos.

Esta frase, dicha por cientos de mujeres, provocadora de escándalos y revolucionaria cuando la mujer gritó “aquí estamos”, hizo que todas y todos los machistas del mundo, se tiraran las manos a la cabeza y, por supuesto, los agrandes mandos de las religiones donde no convenía que las féminas tomáramos protagonismo alguno.

- Tú ya tienes novio, piensas casarte… ¿Para qué vas a seguir estudiando? – me dijeron una vez. Y lo gracioso es que fue una mujer quién se atrevió a soltarlo. (Por eso me mato a estudiar y he llegado a la facultad, para dejarlo todo y quedarme en la casa de mujer florero. Creo que no le sentó bien la respuesta, pero no sé para qué preguntó.)

- La mujer en la casa y con la pata tiesa – me dijo un hombre otra vez. (Por eso si tu mujer falta tú te vas detrás, macho ibérico. Esto provocó que se pusiera histérico y que comenzara a chillar, es la medida del cobarde.)

- Si os quedáis embarazadas tenéis que tenerlos porque sino es pecado mortal – nos decía la catequista. (¿Tú me lo vas a criar? Le pregunté, fue una de las cosas que me costó una nueva expulsión del grupo. Es que soy una oveja descarriada por penar. Ahora me alegro de ser atea)

Y es que siempre nos intentaron quitar los derechos, ¡claro!, ¡cómo para ciertos grupos somos seres infernales! Lo que no sé es por qué nos desean tanto.

Ahora en serio.

Puede que yo tenga mis reticencias respecto a ciertos temas, que no comparta ciertas opiniones pero también soy consecuente. Sobre el aborto se ha hablado muchas veces, mi opinión siempre ha sido depende. Es clara, si has sido tú quién se lo ha buscado sin utilizar nada, porque no es lo mismo que utilizando condón o porque las pastillas te sientan mal (me lo han dicho miles de veces.) Ahora te aguantas. Si se ha producido por un fallo, un abuso o miles de circunstancias que pueden inducir a alguien a planteárselo; yo ahí no me meto. Lo cierto que en estos temas las opiniones radicales nunca me han gustado y soy consciente de que es o don Juan o Juanillo, y yo prefiero quedarme en el centro respecto a estos temas.

La típica frase de: “hoy día se queda una embarazada porque quiere”, puede ser verdad o no, lo cierto que tú sólo estás en una parte de la realidad y no has estado allí para decirlo.

Hay muchas formas de practicar el amor libre sin consecuencias, esta es una de ellas, utilizar métodos barrera o evitando que se produzca la ovulación mediante métodos combinados. Puede que sea de mayor o menos riesgo, que evite muchas cosas, pero trae consecuencias. El abuso de la, muy difundida píldora, provoca esterilidad y no evita enfermedades. Pero cada uno con lo suyo. Cientos de mitos se han dado sobre métodos entre los jóvenes, como son el uso de la pasta de dientes como espermicida, el introducir un trapo antes del coito, follar de pié o cientos de mitos más para gente que no tiene dinero o simplemente les da vergüenza.

A mi es que el momento del condón me corta.

Eso es un mito, faltos de imaginación y llevados sólo por el echo de meter algo en caliente, se dice mucho esto; o el “a mí es que los condones no me van”, (tan grande no la tendrás, para eso hay varias tallas capullete.)

Un juego con lubricantes, el aprender a colocarlo con la boca (exige esfuerzo, dedicación y alguna que otra fruta o artefacto de características similares) puede ser todo un reto en pareja. Acordaros que la felación es parte de nuestros juegos, colócalos en tu boca, llévalo hasta el lateral, introduce la lengua en medio en el momento de ponerlo y empuja con los labios, que no con los dientes hasta la base, seguro que te lo agradecerá. Que no llegas hasta la raíz, no importa. ¡Ayúdate con las manos! Es un consejo. Lo sorprenderás, aumentarás la excitación y formarás una tendencia a que se lo pongas tú.

Lo cierto que pone un tono picante dentro de un juego erótico, donde nos hemos olvidado muchas veces de todo ello. He hablado mucho de sexo, pero no me he olvidado de la seguridad ni de las miles de patochadas que se están diciendo respecto al tema, ni que se han dicho. Aún quedan muchas por venir.

Podéis encontrar varios videos y formas explicativas por internet, yo lo he visto en documentales y es un punto picante, añadido a un momento íntimo que no tiene que ser cortado por nada ni nadie, y menos si es una parte tan importante como un disfrute libre y sin tapujos. Recuerda, si algo tenemos que llevar es cabeza.