ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




22 de diciembre de 2013

VOLVEMOS A EMPEZAR. LLEGA LA CUENTA ATRÁS.


Este año prometo ser yo misma.

Este año me dejaré llevar por mi intuición: como llevo haciendo desde hace un tiempo y todavía no me ha ido mal.

Este año prometo cuidar de todo aquel que me importa.

Este año prometo seguir con mis proyectos y llevarlos todo hacia buen puerto: algunos se estrellarán pero ¡qué importa no ganar una batalla si lo que pretendes ganar es la guerra!

Este año haré lo que yo quiera: aquello que me queda por cumplir, mis ambiciones aunque me rompa las manos tallando y mi garganta se quede afónica de chillara todo el mundo.

Este año no seré políticamente correcta, ni seguiré los dictámenes de la buena educación que me imponen para poderme integrar dentro de una sociedad que no me gusta.

Este año pintaré, esculpiré, tallaré, construiré, imaginaré y viajaré a los mundos que mi imaginación ofrece para plasmarlos en todo lo que hago.

Este año no me callaré nada que no me guste.

Este año prometo vivir acorde a mis reglas no a la de los demás.

Hay cosas que me gusta hacer.

Si es cierto, odio la navidad, pero todos los años me gusta hacer repaso de lo acontecido durante los últimos 365 días y ver qué cosas tengo que reparar, mantener o dejar de hacer. Sorpresas, ha habido mucha, pocas buenas y muchas malas, demasiadas para que una persona no saque fuera las uñas, llore, se caiga y vuelva a levantarse como un fénix de sus cenizas, si es que quiere seguir hacia a delante y estar contenta con la vida.

No me gusta lo que me ha tocado vivir, cierto, muchas veces desearía ser un pájaro para volar lo más lejos posible hacia nuevos parajes o volver a ser una niña que no se enteraba absolutamente de nada (también se me había ocurrido irme a Zambia a cuidar elefantes.) Aunque supongo que eso forma parte intrínseca del ser humano para huir de los problemas que aparecen en vez de afrontarlos, simplemente es un mecanismo de defensa. Aunque una casa en mitad del bosque, en un sitio donde sólo se pueda llegar tras muchas dificultades, alejada de la gente y un lago lleno de patos, no me vendría mal de vez en cuando.

¡Bienvenida al mundo de los adultos! – me dice mi madre cada vez que pasa algo. Y tiene razón (aunque no en lo de que me arregle, en eso somos completamente opuestas), conforme vas creciendo parece que todo se complica, que la vida no se soluciona yéndose al cuarto de tus padres porque tienes miedo del monstruo que hay en el armario o debajo de tu cama y que los berrinches no se pasan con el sabor dulce de un caramelo, yendo al videoclub y paseándote en el tiovivo de tu barrio.

Hay cosas que no cambian.

Cierto, hay cosas que me resisto a que pasen sin más en mi vida, no me gustaría darme la vuelta un día y descubrir que he perdido aquello que más agarraba en la vida, para que no se fuera por culpa de un mundo de adultos.

Me gustan los caramelos, las muñecas y creo que seguiré viendo unicornios, duendes, hadas, sirenas y demás seres extraños que rondan mi cabeza, sin necesidad de tomar alguna sustancia alucinógena. Como decían en “El abuelo está loco”, una película Disney, donde aparecían gnomos y duendes, hay cosas que no ves con los ojos que tienes delante, sino con los de tu cabeza, aquellos que abren las puertas de tu imaginación. Y es que esa visión del mundo es la más bonita que alguien pueda tener y que no entiendo como la gente se olvida de ellas.

Esta es la mayor promesa que me hago siempre: seguir viendo el mundo con los ojos de una niña, vislumbrar los diferentes tonos de verde que tiene una hoja y comprar muchos caramelos, como antaño, para que la vida siga siendo dulce. La visión de los adultos es otra cosa, y tendré que seguir compaginándolas, pero bueno será algo con lo que tenga que vivir. No todo el mundo se siente orgullosa u orgulloso cuando su madre le dice - ¡Cuándo vas a crecer! Mi respuesta siempre ha sido la misma - ¡Nunca!

¿De qué vale crecer si las hadas dejan de rondar tu cama, los duendes de observarte por las esquinas o las sirenas dejan de querer jugar contigo cuando te bañas en el mar? ¿Para qué sirve ser adulto si dejas de ver las entradas al mundo donde el cielo puede tocarse con solo saltar y las nubes no pueden usarse para descansar?


Yo creo que me quedaré justo a medio camino, donde estoy cómoda, no veo la necesidad de elegir.

1 de julio de 2013

TARDE DE ESCALOFRÍOS: CONVERSACIONES PROFUNDAS.

¡Tarao tenía que ser!

¿A dónde estamos yendo a parar? Fue la frase que se me pasó por la cabeza cuando un grupo de jóvenes  tenía una conversación no menos que escalofriante debajo de mi ventana.

El tema, según palabras textuales de uno de ellos era: “¿cómo follarme a mi novia sin dejarla embarazada?” Y la opción del condón no era algo que le sirviera, porque últimamente tienen la puñetera manía de no usar métodos anticonceptivos de ningún tipo, bueno casi, la pastilla del día después les ha venido como anillo al dedo, ya que algunos de ellos piensan que puede usarse como si de caramelos se tratara para evitar embarazos no deseados, que no es así para el polvo que echan antes.

Demasiado para mis odios, pero me quedé escuchando, no hablaban de nada que sonara parecido a algo cuerdo, ni tampoco sobre el problema de las enfermedades de transmisión sexual, sino simplemente de cómo hacerlo a pelo (como dicen vulgarmente.)

La respuesta de uno de los del grupo me dejó un poco atónita: “si te la follas de pie no se queda embarazada.” ¡Y se queda tan pancho! ¡Ala! El listo del grupo tendría que ser ya que el resto de ellos se puso de buenas a primeras a razonar, con bastante falta de lógica y conocimientos sobre el tema, de por qué eso era verdad.

No pude evitar asomarme por la ventana haciendo como que descolgaba la ropa para verles la cara y… para mi asombro personal ¡ya tenían los huevos negros! Nada de niños. Me dieron ganas de darles una charla sobre el comportamiento de los espermatozoides y el semen y también, porque no, algunos conocimientos sobre la viscosidad de ciertos fluidos.

Tantos mitos y tan pocas verdades.

Por este motivo me he decidido a escribir este post, por ello os enumeraré una lista sobre lo que me contaron o que leí en revistas para adolescentes y demás cosas que he ido acumulando en mi libreta de apuntes a lo largo de estos días. ¡Ahí van las perlas!:

-       No me puedo quedar embarazada si no eyacula (he cambiado la palabra) dentro: como si no supiéramos todos que antes de llover chispea, pero este en concreto puede dejarte un regalo.

-       Hacerse un lavado vaginal después de hacerlo: eso es muy parecido a una técnica que utilizaban antiguamente que era extraer el semen de la pareja con una jeringa, lo malo es que los “bichitos” corren más que tu.

-       Si no se me ha roto el himen: falso, más que falso, hay mujeres que tienen hijos y tienen en himen o parte de él intacto.

-       El sexo anal no puede hacer que una mujer se quede embarazada: lo primero de todo es que te deje que entres por la puerta de atrás ¡machote! Lo segundo de todo es que si chorrea algo hacia a delante puede que suene la campana del premio.

-       Si es virgen y me la tiro no la puedo dejar preñada: el óvulo no entiende de eso, solo sabe cuando ovula y cuando no, del resto se encargan otros departamentos.

-       Meterse un trapo de cocina antes de hacer el amor con tu pareja evita el embarazo: y te quita la ganas, entre otras cosas, también puede darte escozor, sangrado indeseado, daños en la vagina, sequedad,… y no hablemos nada si el trapo es muy gordo o está sucio.

-       Si orinas después del coito no te quedas en estado: preñada no sé, pero la vejiga la dejas vacía por lo menos. ¡Qué tendrá que ver un conducto con otro!

-       Tener relaciones sexuales con un hombre mayor: ¿Cómo de mayor? ¿Quién tiene escrúpulos para eso? ¿A quién queréis matar? Creo que sería más fácil comprar un consolador.

-       Ponerse vinagre, agua caliente o alka setlez en el ombligo: a parte de pringarte, no entiendo que más va a conseguir.

-       Planificar los días de ovulación para no quedar embarazada: eso lo llama mi madre la cuenta la vieja y tiene un montón de riesgos. En un principio tienes que ser completamente regular en tus menstruaciones (cosa que pocas mujeres consiguen) y, en segunda instancia, hay demasiada población que ha venido a este mundo por esa cuenta.

-       Si practicas sexo cuando ella tiene la regla: que siendo no menos que asqueroso, aunque para fetiches los colores, no es muy probable que te baje al mes siguiente y la causa no son los nervios.

-       Usar limón y vinagre como espermicida: el escozor tiene que ser increíble y lo único que vas a matar es la flora vaginal.

-       Ponerse una aspirina en la vagina: es un método muy antiguo y que no funciona, pregúntaselo a tu abuela, a ver si lo logró.

-       Usar pasta de dientes: ¡Ay! Es lo único que se me ocurre decir aquí, a parte de tener una relación fresquita y libre de sarro.

-       No puedes quedarte embarazada si lo haces en la piscina: ¡cariño! Tu cuerpo está en la piscina haciendo el amor con el chaval o la chavala de turno, tu novio, tu amante, el ligue de aquella noche, ese amigo o amiga íntima con el o la que llevabas queriéndote enrollar siglos y que, por la gracia del dios del alcohol, habéis conseguido llevar vuestra relación a otro nivel,… ¡No importa! Dentro de tu vagina no hay agua.

-       Si no me penetra no hay forma: si se corre cerca de la vagina o el líquido, por lo que sea, pasa por la zona, hay riesgo.

¿Alguna de ellas os ha convencido? Porque conmigo lo único que ha conseguido ha sido que mis ojos se salgan de sus órbitas cada vez más y más hasta casi pegarse a la pantalla del ordenador y a las revistas que he tenido la ocasión de leer.

Otras perlas tampoco las voy a dejar atrás como:

-       Te puedes quedar embarazada si te sientas en un baño público: somos una manipulantas para mantener nuestra honra.

-       Un beso te puede dejar en estado de buena esperanza: de acuerdo, esto es muy antiguo, pero hay gente que todavía se lo cree.

-       Necesito una prueba de tu amor: y yo del tuyo, respétame y verás como todo tiene su recompensa, si quiero claro.

-       Si me trago el semen me puedo quedar preñada: según los últimos estudios científicos el semen aporta ciertas hormonas que evitan la irritabilidad, evitan el insomnio, hacen que te sientas más feliz y alejan la depresión, a parte de aumentar la capacidad de concentración. De ahí a que llegue al óvulo…, creo que deberías repasarte el sistema digestivo y ver que desvío llega hasta los ovarios.

Nos olvidamos de otras cosas.

A parte de los embarazos no deseados, podemos decir que hay otros riesgos bastante más graves para nuestra salud (aunque algunos niños y niñas son una amenaza para nuestros nervios), como la transmisión de enfermedades de transmisión sexual, pero de eso se olvidan todos.

Los métodos caseros no funcionan y lo único que pueden traerte son disgustos, bien por un periodo de nueve meses de espera y una carga para toda la vida, o por unas consecuencias que podrían llevarte al hospital.

Si tienes pareja estable y eso lo tenéis resuelto, a delante, nadie os coarte vuestras decisiones e intimidad. Recordar que la pastilla del día después es sólo para ciertas emergencias y está bien disponer de ella, pero no para un capricho.

Creo que hacer falta un poco más de educación en estos temas, falta comunicación y pensamiento lógico respecto a esto. Tenemos que dejar que esto sea un tema tabú para todos, de vender las cosas como si sólo tuvieran una parte, la buena, por supuesto, o la mala, cada uno la cuenta como le conviene a sus pensamientos.

El amor es libre, tu sexualidad también, esto no es un anuncio de póntelo pónselo, pero la cabeza tiene que ser de todos, tenemos la capacidad de pensar, el cerebro es un músculo, sin embargo, al contrario que los demás, lo ejercitamos demasiado poco.


La libertad es buena, no el libertinaje, recordar que las cosas que hagamos ahora nos perseguirán siempre, de nosotros depende que las consecuencias sean buena o malas. Somos personas, supuestamente racionales, o por lo menos, eso me gustaría pensar.

24 de junio de 2013

LOS SABORES DE LA PASIÓN DAN CARAMELOS DULCES Y AMARGOS.


Una práctica muy satisfactoria y con bastante controversia.

¡Peligro! Es lo primero que se te viene a la cabeza cuando ves esos titulares tan horribles que te avisan de que el cunnilingus o la felación provocan cáncer. La mayoría de los artículos que he leído al respecto son no menos que represores con el tema y defienden una sola postura, con la única solución de no practicarlo. Otros, en cambio, lo menos, puedo decir, no son tan dramáticos, como todos sabemos (o por lo menos me gustaría pensarlo,) las cosas no son o blancas o negras, sino con diferentes tonalidades de grises.

Ciertamente este acto no está libre de riesgos, puedes contraer ciertas enfermedades de transmisión sexual, es verdad, pero para eso la persona o personas a la que lo practicas tienen que estar contaminadas, cosa que se arregla no chupándoselo o comiéndoselo al rollo de una noche, usando preservativos, normales o para la lengua (¡que existen!) o si te acuestas con alguien, que conozcas parte de su vida íntima, como si es tendiente a la promiscuidad o no.

Primero lo que parece más fácil

Felación: acto de chupar frotar, lamer, acariciar,… con la boca el pene y/o los escrotos de un hombre.Fácil ¿verdad?, pues a algunos y a algunas hay que hacerles un mapa y dar unas instrucciones de cómo hacerlo sin clavar dientes, anillos, la forma de mantener la compostura, el no hacer daño al otro o simplemente el mantener algunos modales mientras se practican ciertos actos.

Empecemos por lo que parece más fácil, la felación. Un acto aparentemente sencillo, que muchas mujeres reúsan o simplemente intentan evadir en una relación íntima, por motivos propios o inculcados que no vienen a cuento.

Señoras, señores, damas, caballeros y demás, hay que ponerle ganas, si no ¿cómo demonios quieres que te la devuelvan de una forma que jamás podrás olvidar?, pero sobre todo, no consiste en mover la cabecita de adelante hacia a detrás, apretando levemente la boca (¡que se te duermen los labios!)

Tener en cuenta que lo que tienes entre los dientes es algo que siente (o por lo menos su dueño) y que por ahí, en ese mismo instante, corre una cantidad de sangre tremenda; en conclusión, que es una parte muy sensitiva y en ese estado más todavía. Algunas caricias con la lengua, un poco de jugueteo con la presión de los labios, algo de movimientos lentos y acompasados no vienen mal y, si quieres, ayúdate de las manos.

Una cosa es muy importante, respira por la nariz, no por la boca, de esta forma sólo conseguirás mover la úvula (la campanilla) y tener esa sensación de arcada que no es muy excitante, por decirlo de alguna forma. A nadie le gusta echar hasta la primera papilla mientras le hace una mamada a otro ¿verdad?, aunque para gustos los colores, si es de vuestro agrado a delante, yo no tengo ningún problema con eso (cosas más raras se han visto o no ¿quién sabe?)

Como decía, esto no consiste en poner la boca abierta y dejar que el otro se mueva o mover la cabeza a modo de balanceo (llegando a parecer uno de esos pajaritos de plástico que beben del vaso, eso dejarlo para otros, que aquí estamos hablando de cosas muy serias) hasta que te canses y sigas con las manos, o que el pinganillo, pene, amiguito pequeño, falo, polla, y demás denominativos, acabe escupiendo. Eso sería demasiado insulso para todos, incluso para el o la que esté haciendo la felación.

Señores, señoritas, ponerle un poco de encanto, un poco de juego, que no cuesta tanto hacer feliz a alguien, si después te la va a devolver o ya lo ha hecho (en cuyo caso si no le ponéis entusiasmo será por algo) y además se divierten ambas partes por igual. Prueba a pasar la lengua suavemente por el glande (aclaración: la punta la polla, para los que no me sigan), con delicadeza mientras tus manos suben y bajan por el resto del cuerpo y acarician lo demás, cambia la presión de los labios cuando estos empiecen a subir y a bajar, utiliza lubricantes de sabores que dan un poco de salsa al asunto (nunca mejor dicho) o cambia la temperatura de tu boca con unos cubitos hielo (eso sí, sácatelos antes de introducirte el falo en la boca no vaya a ocurrir una desgracia.)

También puedes usar un poco de succión, algunos mordiscos cariñosos, es decir, suaves, a modo de masaje, no se nos vaya a ir la cabeza con las emociones y acabemos con a boca como un vampiro después de comer, a parte, claro está, de unos alaridos malsonantes.

Una cosa muy importante que quiero anotaros a todos: lo primero es que esto no es una peli porno, por lo que no todas ni todos, llegan a introducirse el miembro en la garganta hasta el final, y las manos acariciando la cabeza, no guiando la expedición o forzándo a seguir un poco más, que muchas veces, el mero hecho de pensarlo quita las ganas.

Ahora lo que no es tan fácil y de lo que se presume.

Cunnilingus: definición que se da al acto de chupar, frotar, lamer, acariciar,… con la lengua la vulva de una mujer.

Parece muy sencillo, todo está a la vista, completamente delante de nuestras narices, nunca mejor dicho, sin embargo nos paramos poco a mirar y mucho a inspeccionar con la lengua. Esto provoca resultados no muy deseados, como el que ella acabe con una vulva llena de babas que no le pertenecen, la o el otro completamente agotado con la boca semidormida y llena o lleno de fluidos y ya está, ni orgasmos, ni estrellas, ni séptimo cielo, ni siquiera un leve resquicio de una pequeña corriente eléctrica (y después de esto algunos y algunas tienen la cara dura de preguntar si te ha gustado, si lo de fingir el orgasmo es por educación más bien.)

Bueno vamos al grano, podemos ayudarnos con unos roces, algunas caricias hasta que el clítoris se agrande o hinche de sangre sobresaliendo un poco de su capucha (¡existe señores!), no es una cosa tan difícil de encontrar cuando lo tienes delante de tus narices.

Las caricias con la lengua tienen que ser suaves y nada de correr como si fueras un niño o una niña pequeña con una piruleta de tamaño descomunal.

Una cosa más, no os centréis sólo en esa zona, las caricias en los labios, el ayudarse con los dedos, evitar morder de forma desmedida, no dar tirones y ayudarse de las manos mientras acaricias sus piernas, introduces las falanges suavemente, sin bulla, y de forma delicada ayudan mucho.

Otra cosa, como he dicho antes, esto no es una peli porno y no esperéis que salga un líquido a modo de eyaculación femenina (que existe, no es un mito ni una invención, pero son las menos, no todas lo consiguen), tampoco os llevéis toda la velada con los dedos en su vagina intentando encontrar el punto g del que tanto se habla y que puede que tu búsqueda en la mina sea fructífera o puede que simplemente se quede en un intento pesado, dando por parte de ella, una invitación a quedarte quietecito o quietecita, porque te estás desviando del tema que estabais tratando, entre su vagina y tu boca.

No pierdas el norte.

Sin embargo, a pesar de decir que es algo que gusta, que muchas mujeres se niegan a practicar o que es algo un poco escondido todavía, se practica, en ambas direcciones y cuando se hace es por algo, sigue siendo sexo, no es necesario ningún tipo de penetración para que uno pueda divertirse con la propia intimidad y ayuda mucho a que la pareja se conozca, miren cuáles son sus límites y a qué están dispuestos a llegar.

Por supuesto, es algo que se debe hacer en compañía (aunque hay ciertos aparatitos que sustituyen la función de la pareja (depende de lo bueno que sea, será mejor o peor sustituto.) Lo importante de todo esto es que nadie se agobie con hacerlo bien a la primera, que hable sobre lo que le gusta o le deja de agradar cuando se consiente.

No lo olvidéis, disfrutar, vivir de la forma que más os plazca y, sobre todo, sonreír, es lo segundo mejor que podéis hacer con vuestra boca.