ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




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11 de marzo de 2008

Cómo espantar a la novia de mi hermano. Capítulos y 1/2

CAPÍTULO 3 Y ½: UNA VISITA INESPERADA.

Arual, vuelve a levantarse, de la misma forma enigmática, que hace uno minutos. Pero toma un desvío antes de llegar a su habitación, va hacia la cocina. Dentro de la misma se empiezan a escuchar ruidos extraños, entre ellos el cacareo de una gallina.

- Elisabeth, ¿a qué se dedican tus padres? – Le pregunta Charo.

- Bueno, mi madre es traductora y mi padre médico.

La conversación se ve interrumpida por el chirriante sonido del timbre. La madre de Iñaki se levanta y, por un momento, Elisabeth se relaja junto a su novio.

Una vez que abre la puerta, se encuentra dos hombres vestidos con traje de chaqueta, unos libros en la mano, una mochila a los hombros y unas placas, donde puede identificarse que son testigos de Jehová.

- Hola señora, tenemos un mensaje de dios - Dice uno de los discípulos.

En pocos segundos, aparecen unos dedos que recorren la puerta, desde el borde superior, hasta la mitad. Son de color blanco mortecino y uñas negras, algunos de ellos poseen pintas rojas, y se mueven como si caminaran independientemente. Los testigos se vuelven expectantes, parece que algo ha callado su verborrea.

De pronto, y sin más aviso, aparece la cabeza de Arual. Está llena de arañazos y moratones, el pelo despeinado y hacia atrás, junto con la mirada extraviada, hacen que, los dos extraños, den un pequeño salto hacia atrás.

- Hola bonita. – Las palabras casi no le salen – Hemos traído un mensaje de Dios, a ti y a tu familia.
- ¿Y de Satán no lo traéis? – dice la cabeza sin dejar ver el resto de su cuerpo.

- No – Responde entrecortadamente uno de ellos.

- Entonces puede mandarlo por e – mail. – Le responde Arual.

Los mensajeros divinos, están asustados, aún así intentan mantener la compostura. Quieren evitar que se les note su horror ante tal expresión, pero es casi imposible. A pesar de todo, a Charo, parece que se lo ha pasado por alto.

- Cariño, te he dicho que todo el mundo tiene derecho a la libertad de culto. No puedes ponerte tan nerviosa, esperando noticias de ese ser de color rojo, - Charo le acaricia la cabeza, de donde Arual expresa una sonrisa, - cada vez que alguien pegue a la puerta diciendo que trae un mensaje de otro mundo.

Por fin, Arual compadece de cuerpo completo ante la inesperada visita. Por supuesto esa ropa negra y rasgada, los crucifijos invertidos, y demás símbolos colgados de su cuello, los anillos gigantes y, en general, toda ella, causabas más terror de cuerpo entero que sólo su cabeza, aunque, ya de por sí les resultaba algo difícil de mirar.

- Anda, vete al salón y déjame seguir hablando con estos señores. A ver que quieren.

- Mamá yo sólo quería decirte una cosa. – Pone cara de niña buena, si eso es posible en ella, mientras se lleva los dedos a los labios y se encoje, un poco, hacia atrás, escondiendo su cara entre su enmarañado pelo. - ¿Qué hago con el gallo, espero que se pare o lo intento agarrar?

- ¿Donde está la cabeza del gallo? – Le pregunta su madre.

- Aquí mamá – Arual saca una cabeza de gallo negro, atada a una cuerda, de su delantal a rayas rojas discordantes.

- Mira que lo tenía escondido – Le dice Charo en forma de reprimenda – ¡Cómo te gustan los cuchillos! ¿No podías haberle cogido las patas, por lo menos, antes de cortarle el cuello con….. – Mira al interior de la cocina y ve unas tijeras de podar, ensangrentadas, encima de la mesa. – ¡Te he dicho que las tijeras de papá no son para eso! ¡Ya puedes ir a coger a ese bicho, que mi cocina es de color blanca! Lo va a poner todo perdido. – Señala con la mano la cocina, a lo que Arual reacciona y se dirige a ella corriendo. – Lo siento, ya saben como son los adolescentes. Como les de por una cosa…. no paran, hasta que se les olvida. – Los mira con una gran sonrisa. - ¿Qué me estaban comentando?

Al fondo, justo detrás de Charo, se puede observar cómo Arual coge las tijeras de podar, las abres y lame la sangre de sus bordes cortantes. Luego, mira hacia la puerta de la calle, mientras abre y cierra el instrumento de jardinería. Algo se remueve dentro de sus vísceras, que les hace retorcerse y temblar.

- No señora, disculpe por interrumpirle. – Dice uno de ellos.

- Si no es molestia ¿Quieren explicármelo en el salón?, ahora mismo estábamos tomando un café y pastas. – Les replica Charo.

- De verdad señora, aún tenemos que visitar muchas casas, vendremos otro día.

Mientras la niña se acerca hacia la puerta, su paso es firme, rápido y pesado. Se acerca cada vez más y más, pero Charo no quiere acabar la conversación. A forma de auxilio, uno de los dos jovencitos coge el pomo exterior de la puerta, y cierra rápidamente, dando un portazo. Charo se queda con la palabra en la boca, mira a su espalda y todo está en calma, el pollo muerto encima de la mesa, las tijeras de podar dentro del fregadero y Arual en su cuarto. Todo parece normal.

En el exterior del portal se escuchan pasos acelerados, seguidos de un estrepitosa caída, un silencio y el ruido de la puerta, de entrada al bloque.

- Es la primera vez que se van de esta manera. Bueno – Se dirige hacia su sitio en el sofá, toma la taza de café…. - Elisabeth, ¿qué me estabas contando?

4 de marzo de 2008

Cómo espantar a la novia de mi hermano. Capítulo 4

En el capítulo anterior:

Hemos dejado a Elisabeth, desmayada en al salón de Iñaki, tras un gran impresión, a la pobre le ha dado un buen síncope.

Esto le ha sobrevenido debido a, una importante impresión, provocadas por la terrorífica imagen de Arual, portando un cuchillo de unos 25cm de largo, mientras lo levantaba por encima de la cabeza y goteaba sangre, según declaraciones de la propia loca: “ son debidas a que he cortado filetes de cerdo para mi madre.” Aclara la niña. “No me gusta la carne pasada por eso mi madre la compra viva.” añade.


CAPÍTULO IV: LA PRESENTACIÓN.

Tras unos meses como pareja, Iñaki y Elisabeth, deciden dar un paso más en su relación. La madre del novio ha preparado una comida de bienvenida a la familia.

Todo estaba preparado, ella estaba vestida con un bonito conjunto, comprado especialmente para la ocasión. Pronto llegaron al portal, cuando notó como un inquieto gusanito bailaba el mambo dentro de su estómago. Sentía vértigo ante esa situación, era la primera vez que la presentaban formalmente.

Llegaron a la puerta de la casa, el chico pegó al timbre. Tras ella se encontraba Charo, una mujer, no muy mayor, con una cara apacible y risueña.

- Hola Elizabeth, me alegro de verte. Iñaki nos ha hablado mucho de ti. – Le comenta Charo, mientras se acerca a ella para darle dos besos.

- Encantada – Le responde Elisabeth, con una gran sonrisa.

- Este es mi padre, se llama Alfonso. – Le dice Iñaki, dirigiéndose a su padre.

- Pasa mujer, no te quedes en la puerta, te estábamos esperando – Le contesta su padre amablemente.

- Encantada de conocerlo. – Le contesta Elisabeth.

- Ah… Esa es mi hermana Arual –Le dice señalando hacia ella.

- Encantada de conocerte – Suena una voz dulce y tranquila.

Está sudando, y no sabe porqué. Sabe que algo pasa, pero no consigue rescatar de su mente lo que es. La chica es completamente normal, va bien vestida, maquillada y peinada, parece simpática.

- Lo mismo digo. – Le responde a su futura cuñada.

La comida acaba de empezar, la mesa está sutilmente ataviada y, los platos, repletos de manjares, han sido colocados estratégicamente, para que todos puedan acceder a ellos, con la mayor facilidad.

- Oye Arual, ¿saliste anoche? – Le dice Elisabeth.

- Si, salí con unos amigos a cenar y a bailar a una discoteca, estaba hasta los topes.


En ese momento, la hermana de Iñaki coge aceituna. La cara de la invitada de honor, se torna completamente blanca, desencajada, con la boca completamente abierta. Arual, ha hecho un gesto muy raro, ha sido un movimiento muy rápido, casi imperceptible, pero lo suficiente como para que la imagen de una sonrisa maléfica y el sonido etéreo, de una voz distorsionada, le resuenen en la cabeza. Elisabeth está aterrada, el corazón comienza a latir fuertemente, pero intenta mantener el tipo. “Es sólo producto de mi imaginación”, dice para sus adentros.

Minutos después Arual, sentada frente a ella, va a pinchar una croqueta con el tenedor. Parece que nada está fuera de lo normal, pero en una milésima de segundo, Elisabeth, un poco sulfurada por la situación, ve unos ojos oscuros y profundos, un corte en la mejilla derecha, escucha una voz de ultratumba, el cubierto se le cae al suelo….

- Cariño, ¿qué te pasa? ¿te encuentras bien? – Le dice su novio asustado.

No puede mediar palabra, han sucedido un cierto número de imágenes en su cabeza que le hacen recordar lo acontecido, unos minutos antes de penetrar en aquella casa. Se levanta, eleva las manos a la altura de la cabeza, mientras deja caer la servilleta de su regazo, y chilla como una despavorida. Coge un cuchillo y apunta a Arual.

- ¡No te acerques a mi!, eres un demonio, ¡aléjate!

Como un ladrón se acerca a la puerta, sin perder a ninguno de los componentes de la familia de vista. Con la mano libre toca la cerradura y, a tientas, la abre. Entonces suelta el cuchillo y sale corriendo, no para de chillar, no presta atención, simplemente corre y expulsa tremendos alaridos.

Iñaki está confuso, no sabe reaccionar.

- Un vinito para digerir la comida. – Dice Alfonso, con el sacacorchos en la mano.

- Esa niña no te conviene. – Le dice Charo a su hijo y tomando una copa de vino, recién servido.


Arual desencaja su cara, despeina sus cabellos y corre su pintura de ojos. Comienza a reírse y, poco a poco, su voz se torna ronca y profunda. Mira a su hermano y los dos comparten una sonrisa maléfica. Mientras, los gritos de la pobre infeliz, se van alejando, se escucha un ruido metálico y todo vuelve a quedar en silencio. La comida se reanuda y todos disfrutan de “una apacible comida.”

27 de febrero de 2008

Cómo espantar a la novia de mi hermano. Capítulo 3 (2ªparte)

La semana anterior:

INT. SALÓN DE LA CASA DE IÑAKI.
ARUAL, se levanta de su asiento y se va al cuarto de baño.

FANTASMA.
(voz espectral del inframundo)
¿Ya estás aquí, otra vez?, te voy a matar.

Minutos después, tras múltiples porrazos y golpes.

ARUAL.
(con voz penosa)
Mamá, el fantasma del cuarto de baño me ha dado una paliza, dice que quiere matarme.

Tras haberla curado Arual, se levanta de su asiento, se desvía a la cocina y, sale de la misma, con un delantal y poniéndose unos guantes de latex.


CAPÍTULO III: UN TRANQUILO CAFÉ (2ª PARTE)

Charo continúa con la conversación, es más, se extraña que Elisbeht, haya parado de hablar. De pronto, todo queda envuelto en un tremendo silencio. La novia de Iñaki, está expectante, sabe que cualquier cosa puede ocurrir. La puerta del cuarto de Arual, se abre. Allí está ella, completamente llena de sangre, una de las salpicaduras le atraviesa la cara.

- Mamá, ya te he cortado los filetes de cerdo que me pediste ¿Dónde te los dejo? – Dice la niña.

El cuchillo que porta Arual, es de grandes dimensiones y una punta muy afilada. La hermana de Iñaki, lo mantiene elevado en el aire, por encima de su cabeza. Elisabeth ve como la sangre gotea, formando un charco en el suelo. Cuando recorre el camino de una de las gotas, a la inversa. No puede evitar fijarse en la cara de la niña. Está desencajada, chupándose la sangre del rostro, ayudada por la otra mano, y mira fijamente a todos los componentes del salón.

El corazón se le va a salir por la boca, ya no puede evitarlo más. Unas gotas de sudor frío, le recorren la espalda y han aparecido en su frente. Su pulso tiembla, todo le da vueltas, intenta chillar pero no puede y, por fin, la oscuridad. Todo está en paz, el susto ha pasado. Su cuerpo está flotando en otra dimensión, se encuentra muy a gusto allí, protegida y lejos de esa loca familia. Parece como si hubiera vuelto al vientre materno. De pronto….

- Elisabeth, elisabeth, elisabeth,….. – escucha una voz lejana que la llama, a la que se niega a responder.

¿Qué pasará? ¿Despertará Elisabeth? ¿Se ha desmayado solo o le ha dado un ataque al corazón? ¿Qué pretende Arual con todo lo que ha montado en la casa?...... Quizás en el próximo capítulo no responda a todas vuestras preguntas, pero en él algunas de ellas serán esclarecidas y otras muchas, aparecerán ¿Tendrán respuesta?

22 de febrero de 2008

Cómo espantar a la novia de mi hermano. Capítulo 3 (Primera parte)

En el capítulo anterior.

INT. MESA DEL SALÓN.

IÑAKI

(hablándole a la oreja, de su novia)

Anda, dile algo a mi hermana. Dale conversación, verás que no es tanto como parece, es una niña adorable.

ELISABEHT

(dirigiéndose a Arual)

Arual, ¿Hiciste algo anoche?

ARUAL

Estuvimos haciendo una hoguera. Quemamos un muerto.


CAPÍTULO III: UN TRANQUILO CAFÉ (Primera parte).

Por fin terminó la comida. Elisabeth, junto con toda la familia de su novio, pasan a la mesita de café del salón. Arual se sienta frente a ella, no para de balancearse adelante y atrás, mientras se frota las manos una y otra vez, a la vez que hace pequeños ruidos, con la boca, mientras mantiene la cabeza baja.

La futura nuera, no le quita ojo de encima. Aunque sea de reojo. No se fía ni un pelo, la próxima vez, el tenedor podría clavárselo a ella con cualquier excusa. Se encuentra bastante tensa y no para de mirar el reloj, ansía que llegue una hora prudencial para no dar mala impresión. Pero el guardar las apariencias le van a costar un poco caras.

Arual para en seco, se mantiene unos minutos una pose curvada, levanta la cabeza y se dirige a su madre.

- Mamá, ¿sabes que vamos a morir?

- Si, si cariño. No te preocupes, anda déjame terminar de escuchar la noticia que están dando, que después llega tu padre, se adueña del mando y no hay quien se lo quite. – Le responde Charo tan tranquila sin quitar la vista del televisor.

En ese instante, Alfonso aparece por la puerta de la cocina con una gran bandeja de dulces y unas tazas de café. Las coloca en la mesa de cristal, sonríe a Elisabeth y acaricia la cabeza de su hija, antes de sentarse, al lado de su mujer. En un pequeño instante le quita el mando a distancia, apaga la tele y se dirige a la novia de su hijo.

- Elisabeth, ¿has visto que niña más bonita tengo? ¡ Ay, mi niña qué bonita es. – dice mientras le acaricia la barbilla a su niña bonita.

Arual está en su mundo, parece un perro cuando está intentando localizar algo. Elisabeth, lo más que puede hacer es asentir con la cabeza, tímidamente. Está aterrada y asombrada, a la misma vez. “¿Cómo es posible que no se den cuenta que su hija tiene un serio problema?”

Arual se levanta, no dice nada, no mira a nadie. Como un zombi se dirige al cuarto de baño.

- Ya estás aquí otra vez, te voy a matar. – Dice una voz espectral desde el interior de la habitación.

- No si antes no lo hago yo. – Contesta la niña.

Desde el interior del servicio salen ruidos y sonidos, de tarros rotos, cosas que caen al suelo. Los golpes contra la puesta son estrepitosos.

- Esto te ha dolido ¿verdad? Pues toma esto – Dice Arual.

Los golpes continúan, Elisbeth intenta mantener la calma, pero el pulso de sus manos la delata. Está inquieta, pero se sorprende, aún más, cuando contempla como el resto de los componentes de la familia, está viendo la televisión como si nada estuviera pasando.

La puerta del cuarto de baño se abre. Desde el lugar donde está Elisabeth, ve como Arual aparece con una brecha en la cabeza, que emana sangre. Sin embargo no se tambalea, va directamente hacia su madre.

- Mamá, el fantasma del cuarto de baño me ha dado una paliza, dice que quiere matarme.

- ¡Ay mi niña¡, pobrecita. ¿Te has hecho daño?, ahora mismo voy a por algo para curarte mi amor. – Le contesta su padre mientras se levanta, dejándole su sitio a la niña.

- Mira que te he dicho que tengas cuidado con la estantería del cuarto de baño que está muy baja. Has visto lo que te has hecho.

Mientras la curan, Arual está mirando a Elisabeth, dedicándole una sonrisa maliciosa, y provocando que se ponga aún más nerviosa y asustada que antes. Parece que no le duele el golpe, y mucho menos que su padre le echa alcohol puro en la herida. Al acabar de curarla:

- Mamá me voy para mi cuarto.

Vuelve a levantarse, la misma manera que antes. Pero toma un desvía antes de llegar a su habitación, va hacia la cocina. Minutos después se la ve pasar, hacia su destino inicial, con un delantal blanco y colocándose unos guantes de látex hasta los codos.

- Elisabeth, ¿qué estás estudiando? – Le dice Charo.

- Pues estoy haciendo ya las praccccc.cc.c..

La conversación se ve interrumpida por unos chillidos procedentes del cuarto de Arual.

¿Cómo acabará el día? ¿para qué quiere la niña los guantes?¿qué son esos chillido que proceden del cuarto de Arual?¿le dará un ataque al corazón a Elisabeth, al final de la tarde?.........

15 de febrero de 2008

Cómo espantar a la novia de mi hermano. Capítulo II: Una agradable comida

En el capítulo anterior.
IÑAKI
(dirigiéndose a Elisabeth)
Ten cuidado con mi hermana que es un poco rara.

INT Casa de Iñaki.

IÑAKI
(mostrando a su hermana, postrada en una esquina del salón, con la mano)
Esa es Arual, mi hermana pequeña.

ELISABETH.
(tendiendo la mano)
Encantada de conocerte.

ARUAL
(hablando con una voz parecida a la de un hombre)
Rezaré por tu alma.

ALFONSO
(cogiendo a Elisabeth del hombro y empujándola al interior de la casa)
Bueno, no te quedes ahí, vamos a comer.

CAPÍTULO II: UNA AGRADABLE COMIDA.

La comida acababa de empezar. Una mesa muy sutilmente ataviada, presidía la velada. En ella había exquisitos manjares, muy bien colocados. Coronando el centro de la misma, un plato de croquetas y unos pequeños cuencos de aceitunas, hacían de anfitriones. Ante los comensales.

Todos toman asiento, y, a la pobre Elisabeth, no le queda otro remedio que sentarse al lado de la “pequeña” de la casa, una niña un poco demente. Piensa ella. Pero ha de ser cortes, tras esta velada sólo tendrá que verlos en ciertas ocasiones. Simplemente es un mal rato a cambio de dejar contento a Iñaki, el cual está muy ilusionado con la presentación de su primera novia, por lo menos conocida.

- Anda dile algo a mi hermana. Dale conversación, verás que no es tanto como parece, es una niña adorable. – Murmura Iñaki al oído de su novia.

A Elisabeth, se la abren tanto los ojos, que parece que se le van a salir de sus órbitas. Hace de tripas corazón, e intenta, sin que se le note en la voz. Hablar con la niña.

- “¿Qué le pregunto?” – piensa unos instantes para sus adentros, mientras se limpia la boca con la servilleta – Arual, ¿Hiciste algo anoche?

- Estuvimos haciendo una hoguera – Contesta Arual, con voz de ultratumba – quemamos un muerto.

- Que bien cariño. – le dice Alfonso - ¿Cenaste algo fuera?, porque aquí ni llamaste para decir que no venías.

- Asamos pinchitos en la hoguera, sabían a muerto. – Dice la niña mirando a Elisabeth – Era mi ex, se atragantó con una aceituna, así que yo cuidaría lo que como.

En ese momento, la pobre novia, suelta de manera espontanea, la aceituna que se estaba llevando a la boca. Intenta no poner cara de asustada, que le den nauseas, pero es casi imposible hacer ese esfuerzo sobre humano. Mira a su plato, intenta no dirigir la vista a ninguna parte, respira hondo, coge el tenedor e intenta coger una croqueta. Entonces se percata de que Arual, la está mirando fijamente, con una endiablada sonrisa dibujada en su cara.

Elisabeth, asustada, se queda completamente petrificada, mientras observa cómo parece que, la hermana de Iñaki, va a acuchillarla con el tenedor, y nadie va ha moverse para impedirlo. Acerca su cabeza a la de Iñaki y le dice.

- Iñaki, mira a tu hermana quiere….. (traga saliva), parece que va a intentar clavarme el tenedor. – dice sin quita la mirada de los ojos de Arual.

- No te preocupes, es su forma de pinchar las croquetas, una manía como cualquier otra. – tras decir esto, Iñaki continúa comiendo, como si nada.

En ese instante, aquella loca desquiciada, da un grito y lanza enérgicamente estocadas contra el plato de las croquetas. No atina a pinchar ninguna, ya que estas, del mismo movimiento del plato, han salido desperdigadas por toda la mesa. Arual mantiene la misma expresión sádica, que mostró en un principio, cuando Elisabeth, se fijó en ella.

A la novia de Iñaki, no le queda otra que mantener el tipo, todos miran a Arual con cara de enfado. Pero ella no puede evitar que el corazón quiera salírsele por la boca, - “esa maníaca, estaba pensando en hacerme eso a mi y no a las cocretas. ¿Es que aquí están todos locos?, puede que el loquero de la niña les haya recomendado normalidad para tratarla. Si no está bajo vigilancia médica es porque el resto la necesitan más que ella”. Piensa Elisabeth.

- Cariño, mira que te he dicho veces que no pinches así las croquetas – le dice su madre dulcemente - que las esparces por toda la mesa. Esas no son maneras para una señorita bien educada. A ver qué va a pensar la novia de tu hermano. – Le dedica una mirada amable a Elisbeth.

- Es que una de las croquetas me estaba mirando – le contesta la niña, con voz ronca y más propia de un hombre - A demás, estaba viva y no podía permitir que escapara del plato. – le contesta Arual – Podía haber mordido a mi futura cuñada. – Dice mientras vuelve la cabeza de forma estática hacia Elisabeth.

“Tranquila, pronto pasará todo esto. El café y se acabó. Sólo es una niña que quiere meterte miedo en el cuerpo, ya está.”.



¿Aprenderá Arual lo que es comportarse como una señorita?, lo descubriremos en la próxima semana, o quizás no.

No os perdais el siguiente capítulo: La hora del café.

10 de febrero de 2008

Cómo espantar a la novia de mi hermano. Capítulo I

INTRODUCCIÓN.

Os presento un divertido relato corto. Donde puede pasar de todo menos lo normal.

En un corto espacio de cinco capítulos, les relato una divertida idea que me dio, casi sin quererlo, uno de los múltiples y peculiares personajes que conforman el círculo de cronopios de mi vida ordinaria.

CAPÍTULO I: LA PRESENTACIÓN.
Tras unos meses como pareja, Iñaki y Elisabeth, deciden dar un paso más en su relación. La madre del novio ha preparado una comida de bienvenida a la familia.

Todo estaba preparado, ella estaba vestida con un bonito conjunto, comprado especialmente para la ocasión. Pronto llegaron al portal, cuando notó como un inquieto gusanito bailaba el mambo dentro de su estómago. Sentía vértigo ante esa situación, era la primera vez que la presentaban formalmente.

Estaban a punto de subir el primer escalón, que conducía hacia la entrada del portal cuando Iñaki se volvió hacia ella:

- Ah, se me olvidó decírtelo, ten cuidado con mi hermana que es un poquito rara.

Llegaron a la puerta de la casa, el chico pegó al timbre. Tras ella se encontraba Charo, una mujer, no muy mayor, con una cara apacible y risueña.

- Hola Elizabeth, me alegro de verte. Iñaki nos ha hablado mucho de ti. – Le comenta Charo, mientras se acerca a ella para darle dos besos.

- Encantada – Le responde Elisabeth, con una gran sonrisa.

- Este es mi padre, se llama Alfonso. – Le dice Iñaki, dirigiéndose a su padre.

- Pasa mujer, no te quedes en la puerta, te estábamos esperando – Le contesta su padre amablemente.

- Encantada de conocerlo. – Le contesta Elisabeth.

- Ah… Esa es mi hermana Arual – Le comenta Iñaki mientras señala a la esquina del salón.


Elisabeth se encamina hacia ella. En el corto recorrido observa una chica joven, con múltiples tics nerviosos, ropa gastada, muy despeinada, ojos ausentes, una sonrisa malévola y con la piel adornada con algunos arañazos y moratones.

- Encantada de conocerte – Le dice tendiéndole la mano.

- Rezaré por tu alma. – le contesta con voz escabrosa y siniestra.

La futura novia formal, se queda pasmada. Aquella criatura diabólica, no podía pertenecer a esa encantadora familia. Una gota de sudor frío le recorrió la espalda y el terror inundó su rostro. Se quedó petrificada, con la mano todavía sosteniendo la de Arual.

- Bueno, no te quedes ahí. – Comenta Alfonso. – ¡Vamos!, siéntate en la mesa que vamos a comer.


Hummmm, la comida se presenta interesante. ¿Quién es esa niña?¿A qué dedica el tiempo libre?¿Quién le mandaba flores?¿Es ella la única rara de la familia o la más normal de todos¿Sobrevivirá Elisabeth?. La respuesta a algunas de éstas preguntas se las responderé la semana que viene.



No se pierdan el capítulo II: Una agradable comida.