ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Microrrelatos. Mostrar todas las entradas

21 de septiembre de 2011

OTRO PUNTO DE VISTA

-          Sé que últimamente estoy muy muy lejos de todo esto, quizás a años luz, pero es que todavía no he encontrado la receta de la limonada.

-          ¿Limonada? – contesta una voz al otro lado del teléfono -. ¿De qué limones estás hablando?

-          ¿Qué se hace cuando se tienen varios sacos de limones que no vas a gastar en aliño para filetes o ensalada?

-          No lo sé.

-          Pues… ¡limonada!

-          Lo que pasa es que son demasiados limones y muy poca azúcar la que tengo.

-          Compra más.

-          ¡Eso he hecho! – responde ante la sugerencia -. El caso es que tengo casi una tonelada de limones maduros, una exprimidora de mano y algunos kilos de azúcar…. Cuando termine creo que volveré a verte. ¡Chao!

-          ¡Espera! – se apresura antes de cortar la conversación -. ¿De dónde han salido tantos limones?

-          Estaban aquí cuando desperté la primera vez. Después fueron aumentando en número. Ahora no puedo salir de la casa.

-          ¿Y no has llamado a nadie para que te ayude a sacarlos de tu casa?

-          Es que…. ¡Cuándo la vida te da limones…!

-          ¿Pones cara de de angustia?

-          ¡No! ¡Qué va! Hay que hacer limonada. Ya te invitaré a la merienda que tengo mucho que estrujar.

-          Piiiiiiiiiiiiiiii.

21 de marzo de 2011

LEJOS DEL MUNDO, LEJOS MUY LEJOS.

Más allá del lugar de donde vienen los sueños, la cúpula de cristal violeta y azul se alza entre las sombras blancas de los pensamientos. Es imposible salir por un lugar diferente al que entraste, igualmente, es imposible entrar por un lugar que nos sea ese gran pico gris que atraviesa la campana cristalina. Su cubierta, aparentemente de aire, sólo deja entrar las pequeñas partículas que produce la mente de un niño, los pensamientos más ocultos y los terrores más profundos de todos los seres humanos.

Cada pensamiento, cada sueño, cada palabra que se refiere a ellos, suelta un aliento de color e intensidad diferente a las demás frases. Son llevadas por el viento, es verdad, como todo lo que sale cuando se articula una palabra, pero este movimiento involuntario produce una vibración especial, sus ondas provocan que se desvíen del camino de la nada y tomen un pequeño desvío hacia ese remoto lugar.

A lo lejos la tierra, el cielo, el espacio, el universo,… A la vista, un reflejo morado que delata la presencia de una atmósfera espesa y diferente. Todas pasan por ese lugar, las ondas de su propia existencia las llevan a chocar con el gran pico gris. Pocos árboles y criaturas sobreviven allí arriba, no dejan pasar a cualquiera y esos pocos tampoco lo tienen fácil. Este mundo no es como los demás.

Pensaréis que los árboles hablan, se mueven y que sus criaturas son de colores extraños, feas y desagradables. Yo os contesto a esto, algunas si y otras no, pero tener en cuenta que todo, incluso la más ínfima roca está ahí por algo, no precisamente por ser simples o como las demás. La oscuridad de sus cuevas asusta o provoca sueños, la luz deslumbra a los ojos, las rocas pueden no ser más que agua disfrazada porque se ha cansado de gotear de entre las partículas sólidas y fingen ser otra cosa. Recuerda, en aquel lugar nada es lo que parece y todo guarda semejanza con lo que realmente es.

Pero sigamos nuestro camino, comenzamos en lo alto de la entrada y única salida de aquel lugar, ¿quieres bajar o subir? Ya que todo puede ser, puedes estar cansado de bajar caminos y correr cuestas interminables y una escalera te subirá hasta la falda de la montaña o, en cambio, deseas bajar como hace todo el mundo cuando estás en las alturas y el camino se vuelve liso cual tobogán, líquido como una cascada, escarpado y peligroso, igual que una montaña normal o un simple paseo por la naturaleza, algo también muy normal. Tu mente decide en ello, no tú.

Uy, un camino, ha salido bien, ¿seguro? Pregúntatelo antes de dar el primer paso para elegir un destino. Procura no pisar las piedras o te morderán, contesta a los pájaros que canten o te picarán, no arranques ninguna flor, puede sangrar, no salves a los peces de sus peceras o las brujas te perseguirán. Los árboles hablan en susurros, tienes que aprender a escuchar, pues no gritan bien y sus palabras se confunden en el crepitar de un inexistente mar.

La cueva de la luz, está a oscuras si la intentas mirar, es muy tímida y no se exhibe sin más. Las noche son muy cortas y la luz se va pronto en aquel lugar, piedras de colores que debes acariciar, son como pequeñas mascotas que tienes que mimar, sino por tus prendas se introducen y no te dejan descansar. A nadie le gusta, tener a un se extraño, metido entre la piel, eso es lo que hacen si no les caes bien.

Puede que les apetezca un juego, nunca ganes o pierdas queriendo, se enfadan mucho, si lo hacen riendo. Tras un largo día de juegos, risas y bamboleos, túmbate a descansar bajo la roca con forma de paraguas, que se cansó de tapar a la gente de que la naturaleza, les limpiara de todo mal. Bajo su influjo dormirás, cual lirón un minuto y no más, despertando sin saberlo en rojo desierto de la arena que no corre y las dunas que jamás aparecen aunque las intestes buscar.

Mira bajo tu cuerpo, no te asustes, colgado en el aire no estás, es un fino cristal que se cansó de ser frío y sólido, convirtiéndose en colchón, mullido y caliente, de plumas de algo que jamás en la tierra existió. ¿Tienes sed? ¡No bebas agua! Aunque la veas por delante de tus narices correr, traga un poco de arena que si se puede coger.

El sol se pone a lo lejos, en unas montañas cercanas, nunca esperes que se mueva, porque es donde le apetece estar, de ahí nunca se mueve, a menos que no tenga que ir a limpiar o fregar. Camina siempre en zigzag, si en línea recta quieres ir, bailando y cantando una bonita canción, si lo haces bien, pronto llegarás al gran portón.

¡Aaaaaah! Gran puerta de viejo roble, con bocas, ojos y orejas que aparecen y desaparecen, se mueven por todos lados e intentan morderte. La boca te besa, el ojo te guiña, la oreja de ignora y la puerta no se abre. ¡Pobre puerta sin marco! ¡Pobre puerta sin pomo! No intentes bordearla, volverás de nuevo a comenzar tu viaje, de exploración sin camino, continuando tu marcha hasta que des atino.

No es fácil convencerla, de que te escuche y se habrá, le han contado mil historias, ¡ya se conoce muchas! Demasiadas diría yo, pero siempre encuentra una razón para dejarte pasar hacia el lugar perdido al que vas. Una vez no la convencí para que abriera, ¡Cómo si no me conociera la puñetera! Con audacia le cogí la oreja y le di un buen tirón, su boca me mordió y tuve que volver a empezar, en lo alto de aquel risco, ¡otra vez a caminar!

Pasada la puerta, no vayas a correr, en el acantilado puedes caer. Un puente en perfectas condiciones, roto y viejo verás, sus cuerdas están roídas y su camino difícil de pasar. Preferirías caer al río, pero llegaríamos al lago de cristal, de peces de colores y carpas de coral. Sus algas son rojizas, cual tierra llega a tocar, sus cuevas inacabadas y su criaturas perdidas, prefieran dormitar. No las despiertes nunca, tienen un estar, dolores de estómago y cabeza, no las dejan descansar.

Da un paso al frente, pero no otro más, el puente se rompe y tienes que confiar, escucha al viento, mira a la criatura que está al otro lado, parpadea y te dirá cómo puedes llegar. Sin acertijos de mala muerte o amenazas por tu vida, a tu lado permanecerá, te guiará por el camino hacia una la montaña de la lluvia, que mojada siempre está. Tus pies se hunden en ella, peno hasta la cintura no te tragará, sin embargo, si te dejas, el pelo te manchará.

Ahora llega la parte poblada, pero la otra sola tampoco está, en este lugar aparece lo que quiere y… lo que no, inerte verás. Recuerda, nada es lo que parece y todo se asemeja a lo que era realmente. Puede que hayas visto a las palomas de viento, las piedras que corren, el cangrejo que de su casa nunca sale, salmones que nadan a favor de la corriente, mosquitos que no pican, serpientes picaronas que sabe muy sabrosas. Te habrás perdido aquellos árboles de viento y colores grisáceos, de frutos suaves y cálidos, con sabores rancios.

¡Son tantas sus maravillas! Algunas no te las puedo contar, no las he visto todas, tengo que visitarlo más.

El bosque es espeso y húmedo, peligroso y de mal pasar, ramas y lagartijas te pueden asustar. Las hojas cortan, las ramas acarician, el suelo se rompe y las setas bailan. ¡Ten cuidado con las plumas de los pájaros! Pesan tanto que te pueden lastimar, rompen las piedras y acarician el mar, los sapos cantan una pequeña canción de letra sin descifrar, si consigues cantarla, de la cabeza jamás te la podrás quitar.

Hay pueblos y gente, personas de gran conversación, palabras escasas y gran desorientación. Conocen aquel lugar como la palma de su mano, aunque nunca saben donde están, salen poco de casa y a las fiestas procuran no faltar. Las fogatas a la luz de la luna, al alba suelen despertar, esta acompaña la fiesta con bailes y algunas gotas de azahar, dejando el bosque en silencio hasta que el reloj la hora vuelva a dar.

Este es un mundo perdido, pero todos los podéis encontrar, de colores perdidos en la mente y criaturas que sólo tú vida puedes dar, para salir tienes que volver a la montañas, fácil de ver pero no tanto de alcanzar, cada vez me cuesta más abandonarlo y llegar de nuevo a aquel pico que a la realidad me vuelve a transportar.

9 de octubre de 2009

AL OTRO LADO.

Hoy es un mal día, hastiada por una rutina que lleva ya durando varios meses, me levanto aún somnolienta de la cama.

- Muak – es lo primero que escuchan mis oídos, a parte de un cálido sentir en mis labios.

- Buenos días respondo – pero mi voz está ausente de toda alma.

Me levanto, ¡qué otra cosa puedo hacer! El alba ha anunciado su llegada, a penas hace unos minutos, pero he de reponer fuerzas. Las pocas que aún poseo para poder erguirme. Unos pasos lentos y torpes, intentan llevarme a un rumbo automatizado, mis ojos permanecen entreabiertos , no quieren ver la luz todavía, sin embargo, la vida sigue y el mismo mecanismos una y otra vez, repite movimiento sin pesar hasta formar el desayuno. Algunas palabras se comparten, a penas parecidas a unos pocos quejidos.

Algo ha roto el silencio, unos besos, una despedido y hasta la tarde. Pronto será ese momento, mientras tanto, derrumbo mi cuerpo en aquel maldito escritorio. Encriptada en papeles, intento repasar y memorizar, una y otra vez, las cientos de palabras y líneas que sólo servirán para un objetivo en sí. Después, una nube de olvido, dejará pasar la teoría para dar paso a la práctico. ¿Cuál? Me atrevo a preguntarme mientras el corazón se me acelera y el aire deja de penetrar en mis pulmones, me siento asfixiada, ajena a toda función que me agarre a la vida. Un gran vacío en mi estómago, reflejo de la tristeza que me embarga, lo confirma. La ansiedad está volviendo a buscarme.

Se anuncia sí, terriblemente, como cada año que me enfrento a pruebas similares a esta. Algo me impulsa a marearme, siento como todo se escapa, la cabeza me da vueltas, flaqueo en mi intento por ser algo más que un simple pedazo de carne. A pesar de todo, hoy ha vencido, se ha ido en parte, me ha dejado un mal sabor de boca y un cansancio extremo, fruto de una batalla que libro una y mil veces sin cesar. Estoy maltrecha y algo decepcionada.

¡Tantas veces me paré enfrente del espejo para decirle que lo que pienso a la cara! Pero siempre soy yo, mi propia cara. Esa es la que me quiere dar a ver, estoy demacrada, llena de moretones y ojeras, mi piel se vuelve blanca como el papel y mis carrillos, han perdido ese ligero color rosado. ¡Está ahí! Lo sé, aprovecha cuando estoy sola para venir a buscarme. Su mano, mi mano, carente de toda lógica, levanta la imagen del espejo. Pero yo sigo quieta. Me mira con mis propios ojos y sonríe. Un detalle se le ha escapado, mis dientes son más afilados y blancos.

Entonces habla. Dice que va a vencerme, que no merece la pena pasar por tantas amarguras por algo en lo que no soy buena. Estaría mejor haciendo cualquier otra cosa. Los movimientos de su mano, delatan que jamás fue de este mundo y que nunca lo será, pequeñas ráfagas le permiten tocar parte de una realidad que no le pertenece, pero mientras sus gestos intentan parecerse a los míos, su verdadera forma aparece a pequeños trozos. Su mano, aquella que era igual a la mía, se alarga tornándose huesuda y con uñas moradas, quería engañarme. No sucumbiré más a sus malas artes – pienso para mis adentros mientras chillo desmesuradamente que se largue de mi vida por siempre. Sonríe, pero no lo hace, continúa mirándome tras los espejos de un alma que no existe, la suya propia. Se alimenta de la carroña que ciertas circunstancias dejan desplegados en el aire.

Ya la he engordado por mucho tiempo, ahora no. En estos momentos es cuando su cuerpo se torna en su verdadera forma. Ya no me reconozco, tomo una salida, intento huir, pero no es posible. Su reflejo se fue cuando mi cuerpo dejó de estar presente frente a aquel bonito espejo de cristal, pero su presencia persiste dentro de mí. Quiere poseerme y sin embargo, me resisto a ello. Ya ha tomado pequeños espacios de mi alma. Mis cambios de humor, el mal carácter y la tendencia a llorar lo confirman.

Noto como miles de punzadas dan en mi estómago, los gases internos de mi barriga hacen que esta provoque un dolor insoportable justo en su boca. Mis manos quieren agarrarla, pero lo único que consigo son unos cuantos moretones más, fruto de pellizcarme la piel que envuelve mi barriga. La conozco, es demasiado lista, pero la vencí una vez, ahora podemos volver a ganarla. Sé que con ella sólo se ganan batallas, que no valen remedios rápidos y que siempre está alerta como los buitres. Esto último lo acabo de vislumbrar. Tras un año de ausencia en mi vida, quiere volver a morar en los recovecos vacíos de mi imaginación. Si, es verdad, la imaginación, ¿cómo no lo había pensado antes? Lo cierto es que esta me supera de sobremanera, parece que tenga vida propia.

Creo que soñaré un rato, pero esta vez despierta. A ver que puedo encontrar. Sólo hay un problema, ¿dónde me encuentro ahora?

20 de mayo de 2008

CONOCÉIS EL DE ESTE QUE VA DICE…..

Habéis escuchado alguna vez un chiste sobre algo que nunca pensasteis que podía pasaros y un día sin más pasa, pues bien yo soy una de esas personas que ciertas cosas completamente ridículas y surrealistas que son imposibles que pasen, les pasan un día como otro cualquiera.

Puede que penséis que me lo he inventado o que simplemente mi imaginación voló demasiado aquel día, lo cierto es que pasó tal y como lo voy a contar.

Una tarde como otra cualquiera estaba en mi casa, y el teléfono sonó:

- ¿Bonitaaaa…..? – Decía una voz familiar al teléfono.

- Dime. – Respondí yo reconociéndolo.

- ¿Está tu padre? – Se hizo el silencio.

- No, ha salido con mi madre a dar un paseo.

- Bueno, pues dame el número de teléfono de tu casa para apuntarlo en la agenda.

No podía creer lo que estaba escuchando, miré para todos los lados, pero conociendo a mi tío lo más improbable se hace completamente normal. Me estaba llamando desde el teléfono de su casa a la mía, para pedirme el número de teléfono, el cual había marcado él mismo. De fondo se escuchaba a mi abuela, por lo menos ella si estaba cuerda regañándolo por la tontería que acababa de hacer.

Seguro que os suena el chiste del que pudo haber inspirado este relato, pero por desgracia ni siquiera lo conocía por aquella época. Seguro que el que lo inventó tenía un familiar tan ridículo como este, pero es que mi familia es para escribir un libro, ninguna de ellos se libra y este menos todavía.