ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




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6 de noviembre de 2009

PARA UNA FRESCA OTRA PEOR.

INT. CASA SILDERIA. 11:00 AM.
Silderia se encuentra limpiando cuando suena el timbre de su casa. Mira por la mirilla y se encuentra a su adorable vecina.

SILDERIA
(antes de abrir piensa en voz baja)
¿Será por lo de las sábanas?

VECINA DE ARRIBA
(cortésmente)
¿Podrías bajar la música?

SILDERIA
(con el último disco de Obus a toda pastilla de fondo)
No es mía.

VECINA DE ARRIBA.
Y eso que suena.

SILDERIA
La música.

VECINA DE ARRIBA
Sale de aquí
(intenta meter la cabeza a través del marco de la puerta)
¿Puedes bajarla? Es que no me gusta el heavy

SILDERIA
Pues bájala tú primero.
(piensa un momento para sí)
¡Ole tus cojones!
(dice en voz alta)
Cuando tú la bajes yo bajo la música.

VECINA DE ARRIBA.
Es que el flamenco es para escucharlo alto.

SILDERIA
Y el heavy.

VECINA DE ARRIBA
Es que a mí no me gusta el heavy

SILDERIA
Ni a mi Camarón.

VECINA DE ARRIBA
Puedo ponerla más alta.

SILDERIA
(cerrando la puerta)
Y yo puedo poner el cd en mi tele de 42 pulgadas que tiene unos altavoces tan grandes como tu cabeza, a ver ¿qué suena más fuerte?

El portazo sonó bastante fuerte, para Silderia la conversación había acabado. Por supuesto la vecina no paró de taconear por toda la casa, a modo de algo que se parecía a un baile en toda la mañana. Aunque supuestamente estaba moviendo los pies al ritmo de la música.

Silderia tampoco bajó la música, se negaba a escuchar aquel estruendo que soportaba más bien poco. Aunque formara parte de su cultura, no aguantaba el flamenco. La conversación no es que fuera muy productiva, pero como decía su madre: para una fresca otra peor.

Y eso que yo pensaba que iba a decirme algo por un incidente por unas sábanas colgadas, más bajas de lo habitual, y un bote de lejía.

23 de febrero de 2009

ESTO TIENE UN NOMBRE Y TE LO VOY A DECIR…

¿No os ha pasado muchas veces, que no veis la razón de porqué dar explicaciones, hacer algo o simplemente de hacer caso a alguien debido a que lo os cuentan no tiene sentido? No, pues no sabéis la suerte que tenéis, aunque de esto nadie se libra. Esto tiene un nombre en mi tierra, bueno, mejor dicho, más que un nombre es una frase hecha, se dice así: ganas de dar por culo. Si señores, os voy a poner algunos ejemplos:

3 de la mañana, un día de diario. Por supuesto estoy dormida (la mayoría de las veces) y suena el maldito teléfono, lo coges asustado, pensando que algo grave a pasado porque no es normal que te llamen a esa hora y….

- ¿Maruchiiii…? – de escucha al otro lado.

- No señora se ha equivocado.

- Lo siento

Y la tía cuelga sin más. Vale, pensaréis, no es para tanto, cualquiera puede equivocarse. Pero si te lo hace la misma persona noche tras noche, a la misma hora, durante tres días seguidos es para ponerse de los nervios. Lo peor no llega cuando te muerdes la lengua invitándola cortés mente a que no llame más; es cuando pasa lo siguiente:

- Si – digo medio dormida.

- ¿Maruchiiii….? – dice de nuevo una voz estridente al otra lado del teléfono.

- Lo siento señora pero se ha vuelto a equivocar.

- Pues yo estoy marcando bien

Y se atreve a contestarme la muy…. Vamos a dejarlo, por supuesto no se quedó exenta de mi opinión. No señora – le dije. – Es que desde hace dos días nos hemos mudado aquí, con este número de teléfono, que tengo desde hace ya unos dos años y a Maruchi la hemos tirado por el puente más cercano.

Por supuesto no contestó, colgó de mala forma. ¡Vendito botón de apagado de los teléfonos fijos! ¿Por qué no lo usaré nunca? El caso es que no volvió a equivocarse, de pronto reconoció los números. Si la cosa es tener razón aún cuando se nota que te has equivocado. Y si la persona que te lo dice es la que está sufriendo tu falta, peor todavía.
Sabéis cómo se dice esto, son ganas de dar por culo, sólo eso.

14 de enero de 2009

ESTAN (4)........

INT. PUESTO DE TRABAJO.
La dependienta pasa corriendo por al lado de la caja.

CLIENTE
(Exigiendo)
Señorita, por favor, me cobra esto

DEPENDIENTA
(Corriendo como si le fuera el alma en ello)
Ahora mismo estoy atendiendo a otro cliente, caballero. En un momento estoy con usted.

CLIENTE
(Mirando el reloj)
¡Es que no puedo perder toda la mañana!
INT. FINAL DEL PASILLO.
La dependienta está sola en su sección y, mientras busca el objeto deseado por el primer cliente, mira el reloj. Con gran asombro ve que acaban de abrir hace una media hora y que el cliente viene con ganas de guerra.


DEPENDIENTA
(Diciendo en voz baja para sí)
Ahora se va a enterar este
Mientras le entrega al cliente su producto y la cobra, se le pasa sensiblemente el cabreo. A pesar de todo, ciertas cosas continúan igual que al comienzo de la mañana, el cliente con prisa no cesa en su empeño de protestar, por lo que ese sentimiento de perdón y de tener las cosas en paz, por lo que queda de día, se van esfumando muy rápido, demasiado para una persona normal.

CLIENTE
(Muy enfadado)
Y ¡será posible!
Señorita, que llevo un buen rato esperando.
Uno no puede pasar toda la mañana para que lo atiendan.

DEPENDIENTA
(Haciendo teatro, ya que se encuentra muy enfada)
Caballero, ¿qué desea? Disculpe la tardanza.

CLIENTE
(Quitándosele el enfado porque lo han atendido)
¿Me cobra?

DEPENDIENTA
Por supuesto (dice en voz alta)
Gilipollas de mierda (piensa para sus adentros mientras oculta estos pensamientos con una falsa sonrisa)

De pronto suena el teléfono, el cliente lo toma sin preocuparse por lo que está haciendo la dependienta, mientras esta escucha lo que se comenta a ese lado del globo.

CLIENTE
Si, vale, a las dos para comer, de… de acuerdo, ¡vale!
Ahora, no. Me voy a dar un paseo y a desayunar algo.
Si, cuando termine, porque esto va muy lento, parece que aquí no tienen bulla.

DEPENDIENTA
(Pensando para sí)
Será imbécil, el se va a pasear y yo tengo que atenderlo de bulla porque quiere irse a pasear, una cosa es que yo preste un servicio y otra muy diferente es que tenga que estar para los antojos de todo el que se me cruce. Si quería rapidez que hubiera ido a otro sitio, por un cliente más o menos no nos vamos a morir.
Tu metes prisa y yo tengo que estar aquí, ahora se va a dar un paseo. Que tenga cuidado a ver si se le va a ir el sol a las once de la mañana. Ahora te vas a enterar.

¡Caballero! (dice para llamar la atención) Disculpe pero esto tiene un fallo, voy al almacén a buscarle otro que esté en mejores condiciones. ¿Lo quiere para regalo? (dice mientras el cliente asiente)

El cliente asiente, no le queda más remedio, no ha visto nada en aquella prenda, pero si lo dice la señorita será por algo. Para ello ella los vende. Por lo menos quiere pensar.

No se ha dado cuenta de que la dependienta ha cogido algo y lo ha guardado en su chaqueta.

EXT. DEL CENTRO.
Mientras la corbata se encuentra en un sobre decorado dentro del almacén, la señorita sale a tomarse un café y fumar un poco. Dos plantas más arriba, aquel malhumorado cliente espera un poco desesperado porque ya había pagado la prenda y no puede irse.
DEPENDIENTA
(Pensando para si)
Hora del desayuno.

Tres cuarto de hora más tarde la corbata es entregada a su dueño, es la misma que en sus inicios, pero eso no lo sabe más que el impaciente cliente que ya llega tarde para tomar el sol. Enfadado, con prisa y algo desesperado por el hambre matinal, no puede evitar irse sin mediar una sola palabra. La señorita ha hecho lo que le ha mandado, ha buscado una corbata nueva, e lo ha envuelto para regalo, así que no cabe medida quejarse en ningún sentido. Lo único que le desconcierta es esa sonrisa burlona que hay en su cara.

Justo cuando se vuelve el cliente, la dependienta saca otra prenda exactamente igual que la anterior para colocarla. Acaba de sacarla de su plástico, recién traída de fábrica. Para el próximo cliente o no.

Aunque para esto sólo había una explicación ESTÁ MAL FOLLADO, aunque con la edad que contaba no me extraña, no se puede ir metiendo bulla porque tu quieras terminar temprano y menos a una persona que va a pasarse allí toda la mañana, por lo meno.

25 de julio de 2008

ESTAN... (3)

INT. COCHE AUTOESCUELA.
Practicando como siempre SILDERIA, circula por las calles de los supuestos circuitos que le pueden tocar a exámen, cuando el profesor le pide que aparque en un sitio bastante justo.


PROFESOR.
Aparca en ese hueco.


SILDERIA
¿Seguro? Es muy justo para que yo lo pueda meter ahí.


PROFESOR
Yo te ayudo a meterlo
¡Tú verás como entra!


SILDERIA
(voz en off)
Aquella mañana, como la mayoría de los días, no era el mío.
Por supuesto estaba un poco harta de dar clases, pero todo se solucionaría en pocos días.
Como siempre, pasaba de las indicaciones del profesor y aparqué como mejor me parecía. Creo que por eso siempre me indicaba que hiciera lo contrario de lo que era correcto.

INT. COCHE AUTOESCUELA, CINCO MINUTOS DESPUÉS DE INICIAR LA MANIOBRA.
El coche entre suavemente en el hueco entre dos coches.


PROFESOR.
¿Ves cómo entraba? Tienes que tener un poco de confianza en ti misma.
Ahora vamos a salir.


SILDERIA
(Voz en off)
Parece que sí, me ha demostrado que soy capaz de hacerlo.
A pesar de ello, no sabía como iba a salir de aquel sitio, el espacio exitente entre los coches era ínfimo, ni una rata se atrevería a invadir ese espacio aunque el mayor de los gatos la estuviera persiguiendo y no existiera otra salida más que esa, aunque nadie sabe lo que puede pasar en situaciones desesperadas. Quizás se hubiera arriesgado a quedarse completamente atrancada con tal de salvar el pellejo.

Así me sentía yo cuando me puse a pensar que todo mi trabajo por introducir un trozo de mortadela entre dos rebanadas de pan, sin casi levantar una de ellas y dejarlo perfecto, se tenía que esfumar en el aire. Ni siquiera me había dejado dar un bocado a aquella sabrosa tostada y regocijarme de mi logro, pero todo lo bueno tiene que acabarse algún día.


EXT . CALLE.
El coche de autoescuela casi ha conseguido salir del aparcamiento, aún le quedan unas cuantas maniobras para conseguir desacerse del entuerto sin que ninguno de los dos coche que lo aprisionan suenen como máquinas de pin ball.

Un coche de color rojo se aproxima hacia ellos dándo un sonido estridente, pita constantemente, parace que tiene una gran prisa porque Silderia concluya su acción de salida.

COCHE ROJO
(dando unos pitidos antes de bajar la ventanilla)
¡Venga! ¡Qué tengo bulla! ¡A ver si terminas de una vez!
¡La gente de autoescuela no sabéis hacer nada bien!

SILDERIA
(voz en off)
Todavía no me puedo creer lo que está pasando. Por la cara del profe no está muy contento con lo que está viendo.


INT. COCHE AUTOESCUELA.
El profesor en un reflejo aprendido, por sus múltiples experiencias con Silderia, coge el agarradero del cinturón de seguridad que la mantiene agarrada al asiento. Mientras el dueño del otro coche no para de meterle prisa para que termine. A pesar de todo, esta vez lo únco que le ha hecho mantenerla en su postura de conductora es el evitar que pueda meterse en un lío, pero se encuentra bastante molesto por la situación que está viviendo en esos instantes.

Aparentemente está muy calmada, pero una media sonrisa se dibuja en la cara de su alumna. Entonces comienza el circo.

SILDERIA
Ya voy, no te sulfures. Un momento.
Jose, la cuerda se hace así ¿verdad?. Es lo que tengo que usar para mover el volante rápido, ¿a que sí?

Y esto, ¿cómo era? (mirando al profesor con cara de guasa)

EXT. CALLE, SE VE A LOS DOS POR LA VENTANILLA DEL CONDUCTOR.
El profesor parece que ha cogido la indirecta y le sigue el juego a Silderia, comienza a explicarle la lección como si no la supiera de ante mano.

PROFESOR
(mientras Silderia mueve el volante)
No mira, sé un poquita más suave.
No agarrotes las manos, tienes que acariciarlo no arrancarle el trozo.


INT. COCHE ROJO.
Desde su ventanilla, el inquilino del auotomóvil rojo no da crédito a lo que está viendo. Los dos conductores del coche contiguo pasan completamente de lo les está diciendo, es inútil pitar con el coche.

COCHE ROJO
(con cara de asombro)
¿Qué estás haciendo?

SILDERIA
Estoy aprendiendo
(hace un gesto con los hombros)
¡Cómo no se!
INT. COCHE DE AUTOESCUELA.
El conductor del coche rojo se va sin montar más escándalo, es inútil pelear. Le han cogido en su propia trampa.

El profesor y la alumna para un momento el aprendizaje y se ríen durante un largo rato antes de Continuar la marcha.

Este es otro de los casos, ¿a qué venía tanta bulla? Seguro que se pensó que Silderia era un blanco fácil para conseguir un aparcamiento justo en frente del bar que había. Lo malo es que no sabía con quién se había cruzado por el camino.

No porque el otro tenga más experiencia que tú en una cosa tienes que hacerlo todo a la tremenda. La paciencia es una santa que da muy buenas recompensas, pero cuando se está mal follado o tu polvo de la noche antes ha sido pésimo o ni tan siquiera has mojado el churro, se pierde la paciencia y el humor muy pronto.

8 de julio de 2008

ESTÁN...... (2)

INT. COCHE AUTOESCUELA 9:30 AM.CARRIL CENTRAL.
Carretera principal de tres carriles, hacia un mismo sentido, atestada de tráfico y con policías dirigiéndolo.

SILDERIA.
(off)
Como casi todas las mañanas, el profesor me llevaba por las calles más concurridas de la ciudad. Tenía que saber reaccionar ante diversas situaciones del tráfico y a manejar el embrague.
La calle estaba atestada, ni una minúscula mota de polvo se atrevía a meterse en el espacio entre un coche y otro, el calor era insoportable y las moscas se dedicaban a su labor principal de tocar los genitales de todo el que se cruzara en su camino.

Pronto aquellos listos que me rodeaban decidieron comenzar a hacer méritos: pitaban, me echaban las luces, soltaban improperios e intentaban meterse desde los carriles contiguos. En ese instante un coche negro dirigido por un individuo vestido con traje de chaqueta, intenta acomodarse en el apenas medio metro de distancia que había dejado con el coche que me precedía por mi carril izquierdo.

Se que por ciudad se va por el carril que más convenga a mi destino, pero tal y como estaba el tráfico lo que menos me interesaba era que un remilgado se intentara colar delante mía provocando que, en caso que el guarda de tráfico cumpliera bien su trabajo y nos tocara pasar, los demás coches me chillaran con sus voces estridentes y yo me acordara de toda su familia desde antes de la época de Cristo. Así que, con la primera marcha metida levanté el embrague y adelanté el coche, nada más ver la intención del aquel incauto.

INT. COCHE NEGRO DEL CARRIL IZQUIERDO.
El hombre baja la ventanilla derecha del coche para dirigirse a Silderia.

INDIVIDO DEL COCHE NEGRO.
(chillando a través de la ventanilla)
¡Pero bueno! ¿A ti qué te pasa?
¡Mujer tenía que ser!

SILDERIA
(respondiendo a modo de guasa)
¡Como la tuya pero satisfecha!
INT. COCHE AUTOESCUELA
SILDERIA.
(off)
Debido a unas pocas experiencias pasadas, mi acompañante, en una reacción casi, refleja coge el lugar donde el macho y la hembra, del mecanismo que me mantiene sujeta al asiento del coche se unen, quiere evitar que me salga del mismo. Aunque esta no era una de esas ocasiones, las circunstancias no eran las propicias y mi humor no era tan malo como otras veces.

SILDERIA
(voz calmada dirigiendo me al profesor)
No hace falta que hagas eso, no voy a salir del coche.
Hay demasiado tráfico. (adorné con una sonrisa)

PROFESOR
Silderia ¡qué te conozco!

SILDERIA
(escuchando a la persona del otro coche pelear de fondo)
¡No lo suficiente!

EXT DE AMBOS COCHE.
Se inicia la conversación entre Silderia y el Individuo del coche negro.

SILDERIA
En ese momento me volví, sin quitar las manos del volante hacia la ventanilla de mi coche, miré hacia mi izquierda y vi como una mole de carne mutaba como un camaleón a punto de explotar. Su cuello era como los biceps de un culturista y sus ojos como los de una rana arborícola del Amazonas.

INDIVIDUO DEL COCHE NEGRO.
Las mujeres no valéis para conducir, ¡mira la que has montado!
¿Quién serás tu para contestarme?

SILDERIA
(moviendo la mano derecha con la palma extendida hacia él)
Sh…… ¡Cálmate!
Soy mujer, igual que la tuya, pero satisfecha. Y te voy a decir porqué.
Si hubieras follado esta noche no estarías de tan mal humor. Así que vete pensando lo que está haciendo ella en este momento.

INDIVIDUO DEL COCHE.
Pero,……..

SILDERIA
(interrumpiendo)
Pero nada, ahora voy a cerrar la ventanilla.
¡Qué tengas un buen día!


INT. COCHE AUTOESCUELA. CON LA VENTANILLA CERRADA.

SILDERIA
(off)
La hoja de cristal cerraba su boca muy lentamente, mientras las vociferaciones se apagaban como un mp3 sin pilas.

PROFESOR
Acabas de herirle la hombría.

SILDERIA
(moviendo por fin el coche)
No le he dicho nada que no sea verdad, es más, no pensaba hacer lo contrario.

PROFESOR
Anda, gira en la próxima a la derecha, a ver si salimos ya de aquí.

La conclusión a esta historia es la misma que en el post anterior (ESTÁN….), solo que en este caso era un hombre, ESTÁ MAL FOLLADO o el polvo que echó anoche fue de pena. ¿Quién sabe?, lo cierto es que sus salida de cobarde fue lo hizo que mi sangre hirviera.

2 de julio de 2008

ESTÁN......

INT. COCHE DE LA AUTOESCUELA.
PROFESOR.
¿Qué opinas de la examinadora?

SILDERIA
(Rodeada del resto de alumnas suspensas, en total 3)
Es un comentario demasiado machista como para decirlo aquí en medio.

INT. COCHE AUTOESCUELA. 30 MIN ANTES.

SILDERIA
(off)
La cara del profesor era demasiado buena para perdérsela cuando veía a la examinadora, que me había suspendido ya, hablando de una forma tan pedante e impertinente a mi compañera, que también sus pendió.

Soy una mujer pacífica de actos y palabra, aunque a veces no aguanto a los endiosados y ese era uno de aquellos días. Cada vez que decía algo, la pobre que iba al volante se ponía más y más nerviosa, se notaba a leguas que aquella era su intención. Mi mano entonces tocaba mi barbilla, levantando el brazo en vertical y apuntando con la punta del codo directamente a su cabeza; una voz interior proclamaba a voces que soltara el brazo para darle directamente en aquella boca de dientes amarillos y labios mal pintados para que se callara, pero me resistía.

EXT. FRENTE AL COCHE DE LA AUTOESCUELA.
SILDERIA
(off)
En poco tiempo llegamos al fin del examen, el mío no había durado más de 2 minutos, pues los nervios no me dejaban fijar la vista y por poco me como a un peatón; falta grave, por supuesto, soy un peligro para la carretera. Lo que la examinadora jamás podía imaginar es que era un completo terror para todas las personas de su calaña.

Mujer aparentemente segura de sí misma nos miraba por encima del hombro, quizás el tener un puesto del estado, unos estudios por una escuela de conductores y ser mujer, le daban autoridad para ni siquiera dirigir un buenos días, cuando subías al coche, a los alumnos y alumnas que se presentaban a que ella los cateara, por supuesto aquel día suspendimos todos. Aquella cabeza estaba demasiado recta para mi gusto y, minutos antes, miraba como mis ojos divisaban el paisaje a través de la ventanilla si tan siquiera mirarla a la cara.

Seguro que no le había sentado bien, ya que mi ánimo en aquel momento no era precisamente, el que ella hubiera deseado para una demostración tan mala.


EXT. MURO DE SEPARACIÓN DE UN COLEGIO.
SILDERIA
(off)
Pegados como unas simples cucarachas maltrechas estaban el resto de alumnos a aquel muro de patio de colegio que impedía que las niñas y niños se evadieran de las clases. Mi profesor de la autoescuela se acercó a todos nosotros para darnos un rasca polvo.

SILDERIA
(volviendo la espalda)
A mí ni me mires, paso del tema.

EXAMINADORA
(esperando detrás de Silderia cuando esta se da la vuelta)
¡Ah!, ¿pero tú no lloras?

SILDERIA
(off)
En esos momentos se me pasaron por la cabeza miles de cosas, ¿pecaría de pensamiento, palabra y no omisión de mis actos? Por supuesto que si, aunque no de la forma tan bestia que mi mente imaginaba.

De pronto incliné la cabeza hacia a delante, mis ojos pintados de negro intenso la miraban fijamente, mi pelo corto y lacio se deslizó hacia la cara y mis labios dieron una sonrisa de labios finos y afilados. El profesor me miraba en un segundo plano, ya había visto esa cara otras veces y precisamente sabía que no traía buenos presagios. Esta reacción sólo se da en mi cuando no planeo nada bueno, pero se que es suficiente para estremecer el alma de cualquiera que se atreva a desafiarme, pero tampoco me interesaba indisponerme con aquella persona, ¿quién sabe en qué circunstancias me la volvería a cruzar?

SILDERIA
(Voz monocorde)
La próxima vez me traeré unas castañuelas y te bailo una sardana.

SILDERIA
(off)
En ese momento levanté las manos, sin mutar la expresión de mi cara, como si tocara unas castañuelas. Su cara era de asombro, creo que nadie hasta ese momento la había retado a bajarse de un pedestal inexistente forjado a base de pensamientos de grandeza. Por un momento su piedra de sal se estaba derritiendo ante una lluvia de enfrentamientos. No le tenía miedo y eso me parece que no le gustó.



INT. COCHE AUTOESCUELA, CAMINO DE LA CENTRAL.

PROFESOR.
¿Qué opinas de la examinadora?

SILDERIA
(Rodeada del resto de alumnas suspensas, en total 3)
Es un comentario demasiado machista como para decirlo aquí en medio.


Por supuesto no hace falta que os comente cual era la frase que iba a decir, pero por si acaso la voy a expresar; sino lo digo exploto y en este caso queda fantástica: ESTÁ MAL FOLLADA, frase machista o feminista, dependiendo del sexo al que se dirija la cual aclararé en un post posterior a quienes les atribuyo yo esta frase prohibida delante de ciertas mujeres que defienden un feminismo que no entienden.