ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




24 de mayo de 2010

AMOR POR UNA NOCHE.

Wolf caminaba sin rumbo por la ciudad cuando vio a lo lejos a una chiquilla, aquellos andares femeninos llamaron pronto su atención entre el gentío de las calles.

Estaba sola y miraba fijamente hacia el final de un camino accidentado lleno de agujeros y cubierto por farolas que se prenderían al anochecer. Unos pequeños auriculares, conectados a algún aparato de música, impedían que ella escuchara cualquier conversación o ruido circundante. Un poco más abajo algunas pulseras, decoraban una delgada muñeca, con una fila de lunares inconexos que acababan en la punta de uno de sus dedos. Estos, agarraban firmemente una bolsa de tela con algún aparatoso y pesado contenido que deformaba la tela que hacía de muro opaco hacia el exterior.

Desde la distancia, continuó los mismos pasos que la muchacha, de repente, deseaba saber hacia dónde ser dirigía y en qué lugar acabaría. Pronto hallaría la respuesta, en los edificios antiguos de la ciudad, un portero chirriante le dio paso hacia el interior de un portal corroído por el tiempo.

Ya no podía hacer nada, se sentó a esperar a que alguna idea se le pasara por la cabeza sobre cómo pasar el tiempo hasta que estuviera lo bastante agotado como para rendir cuentas al sueño. Pocos minutos después, había desandado el camino recorrido y acabado en un bar perdido de los callejones de aquel antiguo barrio. Una cerveza y varios conocidos, hacían las desagradables compañías con las que unía noche tras noche.

Pasadas las doce de la noche un grupo de mujeres jóvenes invadió el lugar, entre ellas, aquella muchacha que había descubierto horas atrás. Codazos de atención entre los presentes y miradas lascivas, fue lo único que recibieron de aquel grupo de indeseables.

Tras unas horas y varios cubatas, los muchachos se pusieron en acción. Algo de cariño gratuito y un poco de acción para la noche sin más compromiso, les vendría bien para desahogarse tras meses de abstinencia.

Cada cual había elegido a su presa, sin embargo Wolf, líder por acuerdo silencioso y no impuesto sobre los demás del grupo, aún no había movido sus cartas en aquella partida. La miraba desde la distancia y saboreaba cada instante de aquella visión, imaginando tras una sonrisa todo lo que podría acontecer aquella noche. Cuando dio por satisfechos sus pensamientos se dirigió hacia la muchacha, estaba charlando con uno de los del grupo acompañada por varias de sus amigas.

- ¿Una copa? – se escuchó tras ella muy cerca de su oreja.

Al volverse, los ojos penetrantes de aquel chico llamaron su atención.

- Si me invitas tú – respondió mostrando los dientes.

- Por supuesto – le dijo aquella voz profunda.

Tras un par de refrescos adulterados salió al exterior, necesitaba un poco de aire y silencio antes de volver con sus amigas y continuar la fiesta.

- ¿Sola? – dijo Wolf que la seguía atentamente.

- Ahora entro – respondió sin mirarle a la cara.

Poco a poco las distancias se iban perdiendo entre ellos.

- ¿Cómo decías que te llamabas? – dijo él.

Aunque tampoco le importaba la respuesta ya que sus labios tocaron los suyos rápidamente, un abrazo fuerte y recio siguió aquel acto descarado que ella aceptó gratamente. Tras eso las manos comenzaron a recorrer el cuerpo de la chica. Sin más, esta continuó aquella coreografía para dejar paso a sus más básicos instintos.

La mañana siguiente todo amaneció como siempre, los cascos de botellas rotas, secreciones humanas de todo tipo y demás desechos adornaban las inmediaciones de aquellos lugares de fiesta para jóvenes y desesperados. Sólo cambiaba algo, Wolf, aquel lobo solitario que pertenecía a una manada segregada de lobeznos descarriados estaba sentado en una esquina cubierto con una tela roja. Sus ojos estaban desencajados, sus manos tensas aún mostraban su intento por escapar de algo.

No había pistas, sólo una frase escrita con sangre en la pared que decía: Esta vez caperucita se ha comido al lobo.

MI PRIMERA OBRA COSIDA.


Ya he terminado mi primera creación con la máquina que pueda decirse que es friky. Una capa de superman. El caso es muy simple, le dije a sangreybesos que me iba a comprar una máquina de coser porque estaba harta de no encontrar ropa que me gustara o, en el caso de que tuviera que arregla algo, se lo llevaba a mi abuela que hacía lo que le daba la gana con el arreglo, cosa que no tenía nada que ver con lo que le había dicho.

Tampoco podía hacerme nada de color negro o estilo gótico o vintage (o como se escriba) ya que a ella no le gustaba simplemente y se negaba a hacerlo. Así que tomé la decisión de aprender a coser y dedicarme a una moda propia y sin limitaciones mentales de mi abuela y sus pensamientos en que todavía las cortinas se llevan con rizos exagerados o que los pantalones vaqueros se almidonan y se planchan con raya (y lo que cuesta quietarlo cuando te lo devuelve. Todavía me acuerdo de la última vez, que no volverá a repetirse.)

Bueno, pues cuando expresé mi deseo de iniciarme en el mundo de la costura, la moda propia y el patronaje, mi marido me hizo un pedido, que tenía que confeccionarle una capa de ese superhéroe que tanto le gusta. Así que dicho y hecho, he dado una clase y ya he creado, cosido, lavado y no planchado la capa, ya que esta última tarea se la dejo a él.

Lo próximo, unas cortinas para la cocina, que, desgracia de tuve problemas al elegirlas por diferencias entre los gustos de los colores entre mi abuela y yo, así que la amenaza vengo esta tarde y las compro a mi gusto funcionó por primera vez en mi vida. Ahora podía hacer lo que quisiera sin pedirle ayuda con la máquina nueva que adorna una esquina del comedor.

En cuanto a todo, el dichoso complemento de superhéroe me ha salido bastante bien con sólo saber coser recto y el escudo me ha costado bastante sudor para sacarlo a un formato que pudiera coserse, no es que sea la octava maravilla ni que parezca algo profesional, pero lo he hecho y tya está. La siguiente capa la de maléfica, mi villana favorita y más glamurosa de los cuentos Disney, pero esa es para mí.

Sé que esto no le importa a nadie, pero es que no puedo evitar sentirme orgullosa de esto, ahora le pediré que se la pruebe sin nada debajo. ¡A ver que hace mi superman particular!

21 de mayo de 2010

JODIENDAS COMUNITARIAS.

¡Hay que ser guarra!


Y que conste que esto no es un insulto gratuito, que para eso están los malhablados de la calle que de cinco palabras que dicen cuatro son malsonantes y la otra ni siquiera saben lo que significa.

El caso viene porque la otra mañana, después de desayunar, fui a descolgar la ropa que había dejado toda la noche secando, cuanta ha sido mi sorpresa de ver que estaban llenas de migajas de pan. La de arriba, pensé por unos momentos, pero pudo ser cualquiera de los pisos superiores a mi bloque.

Será porque tengo una curiosidad demasiado grande o porque simplemente me gusta confirmar mis teorías, pero desde entonces recordé que el poyete de la cocina amanece así casi todos los días, mire el ángulo y comprobé que siempre tenía aquellos desechos del desayuno aunque la otra tuviera ropa colgada (cosa extraña). Una solución, me levanté temprano, antes de que ella se colocara esos estruendosos tacones, que por lo visto, utiliza también para andar por casa y dar por culo al resto de la humanidad desde antes que cante un gallo. Abrí la ventana, me coloqué en otra habitación mirando el ángulo y vi como descaradamente un plato asomaba desde la cocina y tiraba su contenido hacia la calle. ¡Eso sí! Lo tiraba usando una servilleta, no se vaya a manchar las manos. Por lo menos la servilleta la llevó hacia el interior.

Después me dice que baje la música, de la cual subo el volumen a las 11 de la mañana, porque siempre pongo el mismo disco y que ya se lo sabe (pues ya puedes ir al concierto – le respondí con la misma cara que ella me lo dijo). Por lo menos sólo es pan y no espaguetis, aceite o colas de pescado, entre otros (esto suena a consuelo de tontos) Pero es que para ser civilizados todavía nos falta un buen rato, demasiado para mi gusto.

Entre tanto, en este tira y afloja con los vecinos, los único que son felices son los gorriones que me encuentro todas las mañanas en mi cocina. Los veo a través del cristal y disfruto cada mañana con ello. Es más, no hago ruidos fuertes ni abro el cristal para no espantarlos, me recuerdan demasiado a mis antiguas mascotas, dos gorriones caídos del nido, que vivieron 10 felices años dándome muchas alegrías. Quizás no la castigue por ello, pero hay que ser guarra.

Sin embargo, si esto dejara de suceder, a lo mejor un trozo de pan comenzara a aparecer antes de que cante el gallo.