ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




8 de abril de 2011

LA SOLUCIÓN NO VIENE EN PEQUEÑAS DOSIS DIARIAS.


Todos los años igual.

Definición: Ejercitar el entendimiento para alcanzar o comprender algo. (II) Aprender o tomar algo de memoria. (III) Observar algo detenidamente.

¿Os suena esta definición? A muchos de nosotros seguro que sí, sobre todo si te has pasado media vida haciéndolo y todavía te queda otro cuarto de la misma estudiando y memorizando textos que no te agradan en ningún sentido. A veces, pocas de ellas, lo que te gusta viene escrito, te motiva, inicia una curiosidad y, como no viene suficiente de ello en esos folios impresos, te pones a buscar más. Porque lo que te ha llamado la atención entre tantas líneas, a penas ocupa dos renglones o un pequeño cuadro de 2x2 que solo se pone a modo de orientación o explicación hacia otro fenómeno un tanto más aburrido.

Líneas y líneas llenas de datos que no te importan y de lo que la mayor parte es desechable, llenas de faltas de expresión, mala redacción o cohesión entre lo que te quieren dar a entender y lo que está ahí puesto (por no hablar de las erratas o las faltas de ortografía). Esto te hace perder tiempo y esfuerzo, ya que, mientras intentas descifrar el código encriptado en todos esos grafemas, el cerebro se inflama de tanto buscar y buscar, los ojos se te irritan, simplemente porque ningún nota ha caído que la letra minúscula no es conveniente para nadie por muy adultos que seamos y que eso quede estéticamente más serio, las piernas se te duermen y la circulación sanguínea empieza a pedirte a gritos que te dirijas a cualquier bar lejano porque tiene que circular y quiere ese anticoagulante que tanto le gusta.

Zombis, eso es lo que nos volvemos cuando estamos en un proceso largo y tedioso de estudio, no hay otra definición mejor (por lo menos para mí) que lo identifique mejor. Montones de papeles se acumulan en mi mesa día tras día, una lucha interior me invade cada mañana entre lo que debo hacer (por un supuesto bien), el desánimo y lo que me apetecería en ese momento, que no es otra cosa que dormir un par de horas más y después dedicarme plácidamente a uno de mis hobbies.

Sintomatología para el agotamiento mental.

2 gigabytes por segundo, eso es lo que acumula el cerebro, giga más o giga menos, de información en tan poco tiempo, lo que pasa es que este va a su bola. Elige lo que pasará por el filtro y lo que no hacia la memoria a largo plazo, por eso tenemos que insistir y gastar mucha energía y tiempo en conseguir que toda la información que nos hacen sabernos pase al interior de nuestro disco duro.

Las fuentes se agotan, es como si nos cortaran la toma de corriente en un momento determinado o sufriéramos un cortocircuito, entonces es cuando sale la frase ¡Ya no puedo más!, dejas lo que estabas haciendo y te sales de tu clausura obligada hacia el sofá donde esos cojines mullidos te están esperando.

No es una enfermedad pero, como he dicho antes, tiene una sintomatología variada, ya que depende del individuo, que se relaciona con el uso prolongado del músculo cerebral que tiene que asimilar todo ese deporte que le has obliga a hacer. Por decirlo de alguna forma, tiene agujetas y espasmos.

Dolor de cabeza, problemas circulatorios, estreñimiento, ojos irritados, sensibilidad a la luz natural, cansancio, irritabilidad, ausencia de la noción de tiempo, falta de atención hacia quehaceres de la vida cotidiana, molestias articulares, espalda maltrecha, falta de apetencia sexual, pesadillas, ataques de nervios, ansiedad, tendencias depresivas, aumento o falta de apetito, etc. Estos son algunos pero no todo lo que se puede sufrir mientras día tras día te encierras entre esas cuatro paredes para pasar los días de forma paralela al mundo sólo para un fin, aprobar un puto examen, para demostrar que sabes lo que te han explicado y obtener un trozo de papel, que no sabes si te servirá de algo en la vida, o un trabajo monótono, el cual, solo te satisface cuando da la hora en que te puedes largar a tu casa, porque el sueldo que recibes cada mes no compensa la horas perdidas.

Las soluciones para los síntomas son varios.

No existen fórmulas milagrosas para nada, y quien diga que sí que me diga cuál es el precio a pagar por ellos dentro de un tiempo.
Todos los que estudiamos conocemos varios trucos para mantenernos despiertos toda la noche y aprovechar más el día, como tomar café por litros junto con una aspirina. Sin embargo, al llegar el alba tienes que dormir un poco, por lo que pierdes el día siguiente casi entero, porque al despertarte parece que te has llevado toda la noche huyendo de una manada de toros despavorida.

Otro de los remedios a los que se recurre son las pastillas. Si, esas maravillosas cápsulas que hay para todo: para la memoria, el depresión, el estrés, la ansiedad, los nervios, la falta de sueño, para mantenerse despierto, para que no te falten vitaminas, para la circulación, para el hambre, para adelgazar (porque supuestamente estudiar engorda), para la atención, para, para, paraaaa….Stop.

Y una lleva a otra, porque si te tomas algunas para mantenerte despierto después requerirás otra para dormirte y para mantener la circulación después de tantas horas sentado, después, y a consecuencia de esto último, otra para el dolor musculas y articular, vitaminas para el dolor de muscular y articular, sin contar el ocular, la de la memoria porque te han dicho que va bien (aunque yo todavía no he visto a nadie que se vuelva más listo por ello.) Todo ello, te lleva a estados de jaquecas, depresión, ansiedad, te enfadas por nada,… Conclusión, estás depresivo y te tomas más pastillas, una para cada cosa para que te alivie el malestar. ¡Eso sí! Una para cada cosa y al final acabamos tomando más pastillas que los enfermos de un psiquiátrico. ¡Es normal! Me dicen algunos, es sólo por un tiempo.

Como son legales y con receta médica no te pueden clasificar como un drogadicto, pienso yo. Aunque lo peor no es eso, lo malo es que los efectos secundarios son brutales: falta de apetencia sexual, carencia de apetito, color pajizo de la piel, caída de pelo (aunque esto me han dicho que también es de los nervios.) ¡Bueno! No me voy a alargar en esto, en conclusión, te vuelves una ameba que solo se acciona para ir a la farmacia a sacar su chute mensual.

¡Olvídate de todo esto! Hay una solución más sana.

Si señoras, señoritas, señores y señoritos, existe y la tenemos a la vuelta de la esquina y de forma natural. No hay milagros, pero evita que parezca que te hartas de lacasitos tres veces al día.

¡Piensa! Necesitamos vitaminas, proteínas, hidratos de carbono, fósforo y potasio para la memoria, vitamina B para el dolor de ojos y la irritación cerebral (por decirlo de alguna manera), algo que nos alivie el estrés, los nervios y la ansiedad y, cómo no, los dolores articulares, musculares y la circulación. No es fácil pero puede conseguirse y sin que nuestro hígado se alteres, sufrir los temidos efectos secundarios, la gran bajada de defensas que nos da (ya que os resfriamos con un poco de aire), entre otros cosas que nosotros mismo nos buscamos. La solución, dieta de estudio, no hablo de adelgazar sino de estudiar, ¡ojo! Que no es lo mismo.

Con plátano, chocolate, pescado azul, frutos secos (sobre todo los pistachos), zumos de frutas naturales, hortalizas, verduras, pastas y dulces, compensamos la falta de vitaminas, la falta de memoria, la irritación ocular y cerebral, la falta de visitas al señor roca y esa sensación de estómago vacío (aclaro, el cerebro necesita azúcar en época de estudio, mucha y por ello los dulces, ya tendrás tiempo de adelgazar, después de la tormenta.) La depresión, el estrés y la ansiedad y los dolores musculares, se curan con actividades como algo de deporte (yo me he puesto a aprender la danza del vientre), sexo, realizar actividades agradables (a mi me funciona el ganchillo, la pintura, la costura, los juegos de ordenador, el cine o el bricolaje), si te da un ataque de nervios, te pones inmediatamente a realizar cualquier actividad que sepas que te va a aliviar, no vale ese agobio de tengo que sentarme a estudiar, no tengo tiempo para eso o me siento culpable si lo hago,… ¡Alma de cántaro! Con eso sólo conseguirás empeorar la situación, date un paseo, pinta, escribe, dibuja, juega al ordenador con el despertador puesto para que no se te pase el día entero, baila, dale patadas a la pared, lo que quieras, pero de la otra forma lo único que se consigue es alargar la agonía y coger esa caja que vende milagros en cápsulas.

No es un remedio milagro como queremos todos hoy día, pero eso sí, puedo decir que funciona, lo estoy llevando a cabo desde hace varios años, las pastillas para la ansiedad me ayudan en casos muy extremos, todavía no he requerido el ingerir vitaminas o antidepresivos como otras veces, me siento bien y puedo sobrellevarlo por mí misma. He pintado mucho en estos últimos meses, perfecciono mi técnica, aprendo cosas nuevas como a bailar sin parecer un pato, duermo muy tranquila, agotada como todo el mundo, pero las pesadillas se han ido, evito hacer sobreesfuerzos y sobre todo me divierto cuando tengo tiempo libre.

Una cosa importante, dedícate algo de tiempo a ti misma o a ti mismo, si no lo haces es cuando vienen los problemas graves. Algo de descanso para tu propio entretenimiento nunca viene mal, y, sobre todo, duerme las horas que necesites, no le quites horas a la noche, luego te pide que devuelvas las horas extras.

28 de marzo de 2011

TIEMPO

Una medición un tanto subjetiva para medir, pero válida en todo caso. El tiempo es relativo, cierto, cuando a ti te falta a otros parece que les sobra, sin embargo no es transferible.

Aunque no vengo a dar lecciones sobre lo que es, el tipo de magnitud, lo que se dijo de él o si es posible andar unos pasos hacia a detrás en el mismo para cambiar algo o hacia a delante para predecirlo. En todo caso, como decía Woody Allen, es el lugar donde pasaré el resto de mi vida.

Hay formas de hacer tiempo, mientras esperas pacientemente a que de una hora para hacer algo que no se puede realizar en otro momento. Otras, en cambio, aprovechamos el tiempo, proponiendo, maquinando o haciendo otras cosas mientras se hace otra por sí sola, así mientras que la comida se cocina en el horno o termina la lavadora yo puedo ver la tele, pintar, dibujar, limpiar los platos o rascarme la entrepierna, si me apetece.

Desde mi punto de vista la más penosa de todas es perderlo, ver como se te escapa de las manos y no puedes hacer nada por evitarlo, sobre todo si lo has pagado, porque se paga y bien caro. Entonces, pensamientos se van a mi cabeza como: estaría mejor viendo el apareamiento de esa especie jamás filmada en mi tele, averiguando cómo demonios se programa el teléfono para que de la alarma (si es que la tiene), buscando nuevas formas de sujetar un lápiz mientras memorizo algo, notando el aire que da un montón de folios al pasarlos rápidamente cerca de mi cara… Cosas que no tiene sentido, en las que también se pierde el tiempo en cosas inútiles, pero que por lo menos se disfruta, ¿por qué? Fácil, porque lo haces por propia voluntad y con decisión, ya que lo otro ni lo quieres ni te has levantado a las siete de la mañana, has desayunado como los pavos, te has vestido en pocos segundos, has aguantado a la fauna urbana del autobús y te has echado una carrera para llegar a tu hora y ver cómo pasan las horas, nunca mejor dicho, sin obtener ningún resultado de tal esfuerzo.

Estaba mejor en mi casa, levantada, cierto, pero mejorando mi calidad de comprensión hacia ciertos temas más interesantes que no son la vida de los demás (para eso ya hay ciertos programas basura que evito a toda costa.)

Y, que he sacado de todo ello, nada en absoluto. A parte de no tener un boquete en el bolsillo el mes que viene y que el sitio pierda un cliente de pago puntual, perder unas horas muy importantes de mi vida que me hubiera gustado que se escurrieran por el lavabo a mi manera. Pensaréis en estos momentos – está enfadada -. Y sí lo estoy, demasiado como para expresar lo contrario, llevo un mes agotando mi paciencia respecto a este tema. No es que mi tiempo sea oro, no lo es el de nadie (si lo fuera, no lo malgastaríamos con tonterías como tumbarnos en un sofá toda la tarde sin más estímulos que el que nos da esa caja tonta con colorines), sin embargo algo si puedo asegurar, no lo podré controlar, ni cambiar, ni acortar, ni alargar, como me gustaría hacer la mayor parte de las veces, pero es mío (palabra que denota posesivo), por eso yo decido como quiero que se esfume ante mis ojos.

Si por lo menos lo que hubiera escuchado fuera interesante, aunque no hubiera tenido nada que ver con el tema, pero era una sarta de mentiras, formas de tirarse flores, noticias sin corroborar (pero es que yo ya no me fio ni de lo que me dice mi sombra si no busco entre varias fuentes.) Creo que lo peor de todo era que sabía que estaba mintiendo descaradamente o que se estaba inventando la mitad de las cosas.

En fin, hoy he perdido gran parte de mi tiempo, por lo menos el resto ha sido fructífero y he adelantado cosas, ha sido un mal día, lo admito, simplemente eso (intento convencerme a mí misma), pero ¡qué le vamos a hacer! Se me ha perdido la mañana de hoy, quizás la encuentre en otro momento.

21 de marzo de 2011

LEJOS DEL MUNDO, LEJOS MUY LEJOS.

Más allá del lugar de donde vienen los sueños, la cúpula de cristal violeta y azul se alza entre las sombras blancas de los pensamientos. Es imposible salir por un lugar diferente al que entraste, igualmente, es imposible entrar por un lugar que nos sea ese gran pico gris que atraviesa la campana cristalina. Su cubierta, aparentemente de aire, sólo deja entrar las pequeñas partículas que produce la mente de un niño, los pensamientos más ocultos y los terrores más profundos de todos los seres humanos.

Cada pensamiento, cada sueño, cada palabra que se refiere a ellos, suelta un aliento de color e intensidad diferente a las demás frases. Son llevadas por el viento, es verdad, como todo lo que sale cuando se articula una palabra, pero este movimiento involuntario produce una vibración especial, sus ondas provocan que se desvíen del camino de la nada y tomen un pequeño desvío hacia ese remoto lugar.

A lo lejos la tierra, el cielo, el espacio, el universo,… A la vista, un reflejo morado que delata la presencia de una atmósfera espesa y diferente. Todas pasan por ese lugar, las ondas de su propia existencia las llevan a chocar con el gran pico gris. Pocos árboles y criaturas sobreviven allí arriba, no dejan pasar a cualquiera y esos pocos tampoco lo tienen fácil. Este mundo no es como los demás.

Pensaréis que los árboles hablan, se mueven y que sus criaturas son de colores extraños, feas y desagradables. Yo os contesto a esto, algunas si y otras no, pero tener en cuenta que todo, incluso la más ínfima roca está ahí por algo, no precisamente por ser simples o como las demás. La oscuridad de sus cuevas asusta o provoca sueños, la luz deslumbra a los ojos, las rocas pueden no ser más que agua disfrazada porque se ha cansado de gotear de entre las partículas sólidas y fingen ser otra cosa. Recuerda, en aquel lugar nada es lo que parece y todo guarda semejanza con lo que realmente es.

Pero sigamos nuestro camino, comenzamos en lo alto de la entrada y única salida de aquel lugar, ¿quieres bajar o subir? Ya que todo puede ser, puedes estar cansado de bajar caminos y correr cuestas interminables y una escalera te subirá hasta la falda de la montaña o, en cambio, deseas bajar como hace todo el mundo cuando estás en las alturas y el camino se vuelve liso cual tobogán, líquido como una cascada, escarpado y peligroso, igual que una montaña normal o un simple paseo por la naturaleza, algo también muy normal. Tu mente decide en ello, no tú.

Uy, un camino, ha salido bien, ¿seguro? Pregúntatelo antes de dar el primer paso para elegir un destino. Procura no pisar las piedras o te morderán, contesta a los pájaros que canten o te picarán, no arranques ninguna flor, puede sangrar, no salves a los peces de sus peceras o las brujas te perseguirán. Los árboles hablan en susurros, tienes que aprender a escuchar, pues no gritan bien y sus palabras se confunden en el crepitar de un inexistente mar.

La cueva de la luz, está a oscuras si la intentas mirar, es muy tímida y no se exhibe sin más. Las noche son muy cortas y la luz se va pronto en aquel lugar, piedras de colores que debes acariciar, son como pequeñas mascotas que tienes que mimar, sino por tus prendas se introducen y no te dejan descansar. A nadie le gusta, tener a un se extraño, metido entre la piel, eso es lo que hacen si no les caes bien.

Puede que les apetezca un juego, nunca ganes o pierdas queriendo, se enfadan mucho, si lo hacen riendo. Tras un largo día de juegos, risas y bamboleos, túmbate a descansar bajo la roca con forma de paraguas, que se cansó de tapar a la gente de que la naturaleza, les limpiara de todo mal. Bajo su influjo dormirás, cual lirón un minuto y no más, despertando sin saberlo en rojo desierto de la arena que no corre y las dunas que jamás aparecen aunque las intestes buscar.

Mira bajo tu cuerpo, no te asustes, colgado en el aire no estás, es un fino cristal que se cansó de ser frío y sólido, convirtiéndose en colchón, mullido y caliente, de plumas de algo que jamás en la tierra existió. ¿Tienes sed? ¡No bebas agua! Aunque la veas por delante de tus narices correr, traga un poco de arena que si se puede coger.

El sol se pone a lo lejos, en unas montañas cercanas, nunca esperes que se mueva, porque es donde le apetece estar, de ahí nunca se mueve, a menos que no tenga que ir a limpiar o fregar. Camina siempre en zigzag, si en línea recta quieres ir, bailando y cantando una bonita canción, si lo haces bien, pronto llegarás al gran portón.

¡Aaaaaah! Gran puerta de viejo roble, con bocas, ojos y orejas que aparecen y desaparecen, se mueven por todos lados e intentan morderte. La boca te besa, el ojo te guiña, la oreja de ignora y la puerta no se abre. ¡Pobre puerta sin marco! ¡Pobre puerta sin pomo! No intentes bordearla, volverás de nuevo a comenzar tu viaje, de exploración sin camino, continuando tu marcha hasta que des atino.

No es fácil convencerla, de que te escuche y se habrá, le han contado mil historias, ¡ya se conoce muchas! Demasiadas diría yo, pero siempre encuentra una razón para dejarte pasar hacia el lugar perdido al que vas. Una vez no la convencí para que abriera, ¡Cómo si no me conociera la puñetera! Con audacia le cogí la oreja y le di un buen tirón, su boca me mordió y tuve que volver a empezar, en lo alto de aquel risco, ¡otra vez a caminar!

Pasada la puerta, no vayas a correr, en el acantilado puedes caer. Un puente en perfectas condiciones, roto y viejo verás, sus cuerdas están roídas y su camino difícil de pasar. Preferirías caer al río, pero llegaríamos al lago de cristal, de peces de colores y carpas de coral. Sus algas son rojizas, cual tierra llega a tocar, sus cuevas inacabadas y su criaturas perdidas, prefieran dormitar. No las despiertes nunca, tienen un estar, dolores de estómago y cabeza, no las dejan descansar.

Da un paso al frente, pero no otro más, el puente se rompe y tienes que confiar, escucha al viento, mira a la criatura que está al otro lado, parpadea y te dirá cómo puedes llegar. Sin acertijos de mala muerte o amenazas por tu vida, a tu lado permanecerá, te guiará por el camino hacia una la montaña de la lluvia, que mojada siempre está. Tus pies se hunden en ella, peno hasta la cintura no te tragará, sin embargo, si te dejas, el pelo te manchará.

Ahora llega la parte poblada, pero la otra sola tampoco está, en este lugar aparece lo que quiere y… lo que no, inerte verás. Recuerda, nada es lo que parece y todo se asemeja a lo que era realmente. Puede que hayas visto a las palomas de viento, las piedras que corren, el cangrejo que de su casa nunca sale, salmones que nadan a favor de la corriente, mosquitos que no pican, serpientes picaronas que sabe muy sabrosas. Te habrás perdido aquellos árboles de viento y colores grisáceos, de frutos suaves y cálidos, con sabores rancios.

¡Son tantas sus maravillas! Algunas no te las puedo contar, no las he visto todas, tengo que visitarlo más.

El bosque es espeso y húmedo, peligroso y de mal pasar, ramas y lagartijas te pueden asustar. Las hojas cortan, las ramas acarician, el suelo se rompe y las setas bailan. ¡Ten cuidado con las plumas de los pájaros! Pesan tanto que te pueden lastimar, rompen las piedras y acarician el mar, los sapos cantan una pequeña canción de letra sin descifrar, si consigues cantarla, de la cabeza jamás te la podrás quitar.

Hay pueblos y gente, personas de gran conversación, palabras escasas y gran desorientación. Conocen aquel lugar como la palma de su mano, aunque nunca saben donde están, salen poco de casa y a las fiestas procuran no faltar. Las fogatas a la luz de la luna, al alba suelen despertar, esta acompaña la fiesta con bailes y algunas gotas de azahar, dejando el bosque en silencio hasta que el reloj la hora vuelva a dar.

Este es un mundo perdido, pero todos los podéis encontrar, de colores perdidos en la mente y criaturas que sólo tú vida puedes dar, para salir tienes que volver a la montañas, fácil de ver pero no tanto de alcanzar, cada vez me cuesta más abandonarlo y llegar de nuevo a aquel pico que a la realidad me vuelve a transportar.