ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




13 de septiembre de 2010

GILIPOLLECES DE LA VIDA DIARIA.

ESTUDIOS IRRELEVANTES.
Estoy asombrada, hace unos días escuché el telediario (un medio de información que ha perdido toda fiabilidad para mí), que los científicos habían descubierto que una mujer es más feliz cuando se arregla.

Ciertamente me quedé sin respiración cuando la noticia continuaba diciendo, que la peluquería, el maquillaje y tener ganas de arreglarse eran signos de que la mujer es feliz y que lleva una vida satisfactoria, todo lo contario a cuando está depresiva.

Diez minutos, contados por el reloj que colocan en una esquina de la pantalla, tardaron en concluir la noticia llenándola de imágenes y de palabras sin sentido.

Lo peor fue cuando cambié a otra cadena para seguir viendo algo, ¡decían lo mismo! Sólo cambiaban los presentadores.

¿En eso invierten los impuestos? ¡Lo que no sé es como podía vivir sin que ese tipo de comportamiento esté escrito en un papel firmado por un menda con un título que lo acredita para ser científico! Y es que, a falta de catástrofes nuevas, cualquier gilipollez es buena para.

Aunque, a falta de poner interés en algo, cualquier gasto de dinero del estado en unos estudios irrelevantes, que ocupen poco tiempo y no beneficien nada, son buenos para pasar el rato.

Sin embargo, y de esto no me queda duda alguna, más de uno lo habrá tomado como una revelación respecto a su pareja y, algunas féminas, se han encontrado forzadas a pararse a pensar que eso que dice la tele es verdad, no porque lo diga la tele (que si lo dice también es verdad pero es otra historia), simplemente porque en ella se da ese caso. Por lo que el dinero que invirtieron en escribir eso está bien gastado, a parte del tiempo y los folios, sin contar las neuronas pensantes que murieron en el intento. Hagamos unos segundo de silencio en su honor.

10 de septiembre de 2010

EL QUE NO SE CONSUELA ES PORQUE NO QUIERE.

Martes 9:30 de la mañana:

Silderia sale corriendo hacia el coche porque tiene cita para hacerse una analítica. En contra de lo que pasa siempre, está contenta y un poco apresurada, ya que su espera en la caja de ahorros, ha sido más larga de lo normal. Aunque siendo principio de mes es algo que podría considerarse normal.

- ¡Señora! – dice una persona de avanzada edad al verla pasar -. ¿Podría dedicarme unos minutos?

- Creo que no – le responde Silderia -.Tengo cita en el médico y voy tarde.

- Entonces déjeme que le de una revista, usted se la lee y ya está – dice abriendo una carpeta y sacando un montón de papeles que pone testigos de Jehová.

- ¡Ah!... ¡Estupendo! – responde nuestra protagonista cogiendo los papeles -. Necesitaba papel para cubrir el suelo de la casa… - mira a la señora con cara de guasa -. Estoy pintando ¿Sabe?

- No se preocupes – Silderia piensa que le va a decir algo -. Por lo menos mientras las ve puestas en el suelo leerá algo.

- Creo que no – y se marcha hacia el aparcamiento, loca ya por terminar la visita con el vampiro metálico -. Si es que… con tal de soltarte el rollo hacen lo que sea – dice Silderia en voz baja mientas acelera el paso -. Lo cierto es que se lo ha tomado con humor.

Lo malo fue que se dejó la revista en el coche y el suelo de la casa se cubrió con una propaganda, algo más digno de ser leído, por lo menos estos papeles te muestran algo interesante de vez en cuando.

8 de septiembre de 2010

DUERMEVELA

Y cuando pensábamos que la tormenta había pasado del todo, volvemos a los mismos problemas. La realidad, aquella acuciante circunstancia que se repetía una y otra vez en mi vida, un mundo lleno de condicionantes que me hacían ver lo aburrido que era todo.

El mundo, y sus maravillosas hazañas, eso no presentaba nada nuevo para mí, ni siquiera, mi mente, tan pequeña e infructuosa, en ciertos sentidos, se quería tomar la molestia de pensar acorde a un mundo al que, seguramente no perteneció nunca.

Una burbuja, eso sería lo mejor que podría pasarme, un lugar cubierto por blandas y translúcidas paredes donde los problemas cotidianos y aburridos, fueran el mejor invento que jamás hubiera existido. Un lugar lleno de cosas por las que inventar.

No estaba dispuesta a volver a la elipsis que se presentaba ante mi mente, el recordar hechos antiguos, en lo que un presente idéntico, de postraba ante mí con un anillo donde las promesas se perdían detrás de una falsa sonrisa. ¿Qué hacer? Lo que se realiza ante mí ahora, no es más que una copia del pasado en el que sólo, la edad de un cuerpo biológico y algunas circunstancias, propias de una vida, y del paso del tiempo, diferían con las antiguas.

¡Ah! Una sonrisa espléndida, estaba dibujada ante aquel ser de forma humana con dientes blancos y figura inconclusa. ¿Lo tomaría con la misma ilusión de antaño? ¡Imposible!, demasiadas decepciones se ocultaban tras aquella máscara falsa. Ciertamente, mis ojos mostraban la curva de la felicidad, y mis labios se tornaban más curvos que otras veces, pero esta vez no era por las promesas que me dejaron plantada esperando, junto a miles de letras y folios en blanco, ansioso de que mi mano las llenara con tinta invisible. Era una sonrisa de valentía, expresaba cierta ironía y, en cierto modo, alegría por saber perfectamente qué era lo que aquello significaba.

Sin embargo, parecía que la sombra del recuerdo pensaba que me había vuelto a tragar todas sus mentiras. El retorno a una trampa, en la que la red se forja de los sueños de una juventud fuerte y valiente. Nada más lejos de todo aquello.

Puede que, antaño fuera una ilusa como yo, acabada de salir de los algodones y la comodidad de cuatro paredes para enfrentarme al mundo lleno de lobos. Portaba una gran escopeta, la cual disparé unas pocas de veces y ahora se resiste a elevar su voz de vez en cuando. Estará ya cansada y oxidada, a pesar de todo, me resisto a cambiarla, ya que, algunas modificaciones pueden formar algo único.

El cansancio llenaba mi cuerpo, cuando las sábanas de mi habitación se negaban a retirar el suave tacto sobre mi piel. Las calles, ajenas a todo lo que pasaba en aquel habitáculo, seguía su rutina diaria. Entre tanto, me negué a fijarme en aquel brillo y esplendor que me daba el anillo de un compromiso, sólo tomado por uno de los dos contrayentes.

“Una vida nueva”, esa era la promesa cada dos años. Tras 365 días de descanso, sin siquiera querer aparecer en mis sueños. Esta criatura ficticia, se materializaba ante mí justo antes de que mis ojos notaran la luz de un nuevo día. ¿Qué podía hacer? ¿Lo mismo que hace un año y que tres? Demasiado improbable. Alcé mi cuerpo, y noté como la luz penetraba por el pasillo, era demasiado bonito para despertar, pero aquello seguía allí, tentándome diciéndome las verdades a media para que volviera de nuevo.

No estaba dispuesta, las cajas de antidepresivos, montaban sus fiestas nocturnas cada vez que esto pasaba. La situación me superó más de una vez y no quise que volviera a pasar. Una mente impulsiva habría tirado aquella propuesta al suelo. La piedra se hubiera desecho con la suela de sus zapatos, pero yo no podía. En contra de lo que sería una reacción lógica la tomé entre mis manos y la guarde.

Ahora no miro la piedra, estoy harta de aquel brillo cegador que me impide ser yo. Ya no, mis decisiones son mías, y la lucha contra lo que soy, fui y seré, es algo no menos que común y repetitivo en mi persona. No me apetece volver a enfrentarme a este reto del destino, es cierto, no quiero, pero he de volverlo a intentar, por lo que fui, por lo que quiero llegar a ser y por lo que antaño conseguí con tanto trabajo.

Los magos han llamado a todos los guerreros disponibles, los dragones han despertado y mi caballo se prepara para ir a un paso más lento que en otras batallas. Que abran el camino otros, ya eso no me corresponde. Sin embargo, en una lucha individual por pasar las fronteras del reino prohibido, todos hemos de pelear unidos para después darnos las puñaladas unos a otros.

Así es la vida, la realidad que me rodea y lo que me espera de un tiempo a esta parte. Por fortuna no será mucho, he pasado las primeras filas y no me será tan difícil, aunque, tras la ventana de mi habitación, todo parece que flota bajo los rayos del sol.