ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




20 de julio de 2010

DE LOS VISILLOS A LAS VISIONES.

Esto no es tan antiguo.

Aunque se conocía con otros usos: en la decoración de cortinas y mantas, alguna que otra pequeña tira que hacía las delicias de la ropa femenina y masculina, por supuesto, (el que después casi quedara relegada a las mujeres es otra historia), manteles, pequeños detalles, todo estaba hecho con ciertos adornos que recordaban a la naturaleza. Las flores, principalmente, aunque algún que otro dibujo fuera de lo normal no está demás tampoco.

Formando parte de la misma tela, sin estar bordado sobre ella y, lo mejor de todo, dejando el espacio entre un dibujo y otro, bien al aire libre o con una tela transparente, no podemos hablar de otra cosa que no sea el encaje.

En los inicios del mismo, para el uso de la ropa interior picaba un poco, cierto, te daba el tiempo justo para ponértelo en el cuarto baño al llegar a casa y atacar a tu pareja, desando que te la quitara lo más rápido posible. Y si te la arrancaba a tiras mejor, su sensación no daba muchas ganas de volver a utilizar esa prenda.

He encontrado poca información respecto a cuándo comenzó a utilizarse, algunas fuentes dicen que data de los años 70 y 80, otras que ya se habían encontrado en ciertas ropas de las épocas antiguas (teniendo en cuenta que antiguamente la ropa interior casi no existía, lo dudo o me doy ese permiso por lo menos.) Hablando con mi madre, cuenta que los primeros surgieron cuando ella tenía unos 16 o 17 años (de eso no hace tanto. Aún conserva alguno de esos modelitos), pero viviendo en el país que me ha tocado, comprobando su historia, y, viendo la gran represión y el corte de ayuda y suministros que hubo, no puedo contar con un dato objetivo respecto al tema. Puede que sea verdad lo de que cierta cantante lo puso de moda en sus actuaciones como ropa interior, sin embargo, todo sigue sin quedarme demasiado claro. Por lo tanto he decidido contar lo que sé y no lo que especulo, a pesar de que lo que sé puede cambiar en cualquier momento.

De relegados a top ventas en ropa interior.

Y es que esos intentos de llevar el encaje a la ropa interior tuvieron sus frutos. Molestaban, picaban, eran incómodos, cierto. Eso no puedo negarlo, pero el uso de nuevas telas como la seda, el raso y el algodón, entre otros materiales, facilitaron que se llevaran más tiempo del inicial y, sobre todo, que estas prendas no quedaran relegadas a aquel cajón con llave de la habitación que sólo se abría en ciertas ocasiones.

Por fortuna ahora podemos encontrarlos en todas partes, aunque, eso sí, dependiendo del tejido, la forma, la marca, el diseño y demás, puede que el coste pase desde unos 6 euros (y tiro por lo bajo) a lo que estés dispuesto o dispuesta a pagar. Aunque para mí es el mejor gasto como regalo compartido que una puede hacer, una gran inversión para disfrute de dos personas.

Siendo una moda sexy en la intimidad, puede que parezca arcaica cuando vemos todos aquellos pañitos y cortinas recargadas en casa de la abuela, por ejemplo. Sin embargo, nos olvidamos que todo ello dio lugar a un uso mucho más provocativo.

Esto te hace sentir….

Bonita, sexy, seductora, apasionada, bien contigo misma, segura,… Y todo lo que una mujer necesita considerarse, aunque realmente no le haga falta, en un mal día. Ciertamente, todos requerimos que nos digan algo guarro, provocativo, sensible, romántico, suave, tímido o bonito, en algún momento del día, de la semana, del mes, etc. Todos y cada uno de nosotros, sin excepción de sexo o condición, y el que diga que no es verdad porque él sólo se basta así mismo, o que posee una autoestima muy alta, miente como un bellaco (las palabras de aliento sirven para todos, sin excepción, pero las que se relacionan con el sentirse sexy y provocativo aún más.)

El poder de una simple prenda puede ahorrarte mucho tiempo en terapia, evitar pastillas para la depresión y demás cosas que no le sientan bien a nuestra salud mental. Piensa por un momento, puedes llevar la ropa más ancha y menos atractiva que tienes en tu armario, pero, por dentro, estás vestida para el combate, estás lista con una segunda piel donde el encaje tapa solamente lo justo para dejar espacio a una imaginación sin precedentes. Sólo por eso, te atreverás a moverte de otra forma, hablarás con ese chico aunque no estés vestida para la ocasión y demás paranoias que no nos atrevemos a realizar: porque tenemos mal el pelo, no quiero que me vea con esta vestimenta, esto no me favorece para nada,… (¡Cosas de mujeres!, yo tampoco lo entiendo, pero no es más que coquetería pura y dura. ¡Chicos! Soy consciente que, la mayor parte de las veces, en las que ocurre esto, hacemos el gilipollas ya que a vosotros eso no os importa mucho, pero parece que para nosotras es cuestión de vida o muerte.)

Ahora al grano.

¿Dispuesta para atacar? Por supuesto, quién podría negarse a ese vestido que tan bien te queda, esos tacones de vértigo, que piden a gritos que alguien escale por ellos, y, por supuesto, a ese conjunto de ropa interior tan atractivo que te has comprado. Con esas flores que sólo tapan lo justo, el pezón y el monte venus, (depilado total, al estilo último mohicano o simplemente recortado. Eso ya es cosa tuya.)

Una cita fantástica, con tu marido, novio, novia, pareja, amante, rollete o porque simplemente te has vestido para pasarlo bien, ¡da igual! Lo que si podemos decir es que no noche no a acabado y que el romanticismo no tiene porqué morir tras los primeros pasos de un ritual de seducción para dejar paso al sexo puro y duro (que esperemos que esté duro, si no la noche se nos va a chafar y por descontado.)

Los primeros pasos son dulces, eso todos lo sabemos, la pasión puede respirarse en el ambiente, pero… ¿por qué no caldear un poco más la habitación con un lujoso desnudo? Puede ser sutil, rápido o muy muy lento. Evitando que la ropa interior caiga llevada por las bullas, y moviéndose un poco para que él disfrute de una buena vista, haciendo que su imaginación se deleite con esa situación íntima que habéis decidido compartir ambos. Los roces, el mostrar todo y no enseñar nada, hacerle que toque aquella suavidad parecida, pero no comparable a la de una piel desnuda, fomentar su deseo.

Sólo es eso, el juego de la seducción, el aumentar un poco más el calor hasta que este no te permita llevar nada encima. Mostrando una noche de encanto, producida por la magia de una realidad forjada por ambos, sin bullas, sin horas de salida, pensando en los dos y jugando con los sentidos.

Aunque, los juguetes tampoco tienen porqué estar prohibidos, recuerda que, en ciertas ocasiones somos como niños ¿A caso no tenemos derecho a disfrutar como uno?

16 de julio de 2010

DESEO…. (SEGUNDA PARTE)

Un sinfín de sensaciones se dejaron aflorar en el cuerpo de la joven. La lujuria, fruto de aquella imagen desenfrenada, sobre una noche ideal sin ningún tipo de compromiso, aumentaba aún más ansias por completar su acto carnal, provocando que sus secretos más ocultos mostraran el punto exacto de su ubicación mediante una marca húmeda de placer.

Aquellas manos varoniles recorrieron todo su cuerpo hasta parar en la zona marcada, sus dientes, entre tanto, se entretenían intentando probar el dulce sabor de unas montañas sonrosadas y coronadas por unos pezones erectos que pedían a gritos que alguien los amansara.

Todo pasó lentamente entre gemidos y gritos de placer, aún no la había penetrado cuando el calor se hizo insoportable. Sus ojos, contemplaban a una bestia ataviada con fuego y de piel roja que se adueñaba de su cuerpo. La cabeza de aquel apuesto hombre, estaba decorada con unas protuberancias largas y puntiagudas, al igual que dos de sus dientes delanteros.

No le importaba, ni siquiera calló en el terror. Para ella, aquel bello ser la había elegido para consumar una noche de placeres ocultos, que ahora le eran desvelados por un pequeño pago. ¿Cumpliría su deseo? Fue lo único que se le pasó de la cabeza un instante antes de que aquella protuberancia erecta penetrara dentro de ella.


Era fuego, los movimientos que se sucedían, violentos y rápidos, la incitaban a chillar y dejarse llevar por el placer. Había perdido el control, se retorcía como una culebra entre los brazos de aquel ser extraño.

Minutos después, la muerte de todo sentimiento de pasión, fue anunciado por una explosión de placeres unidos para provocar uno solo. El más fuerte de ellos.

- Lo deseas – decía él mientras ella cabalgaba sobre su cadera desenfrenadamente.

- Siiiii – chilló mientras elevaba los brazos al aire.

- Que así sea – dijo antes de sujetarla por las caderas y apretar fuertemente hacia él.

Un alarido llenó el aire de la habitación, para dejar paso a un cuerpo semiinconsciente y casi sin fuerzas que cayó suavemente sobre la bestia. Este, tranquilo y agotado, dejó el cuerpo de aquella joven a su vera y durmió con ella hasta la noche siguiente.

Al despertar, todo le daba vueltas, recordaba todo lo acontecido horas antes. Miró a su alrededor y él todavía se encontraba a su vera mirándola amorosamente.

- ¿Cómo te encuentras? – le dijo acariciando su cara.

- Todo me da vueltas – lo mira -. Creía que esa criatura que veía a noche era mi imaginación.

- Seguro que también pensabas que no estaría aquí cuando te despertaras – le sonríe mostrándole los dientes.


La cabeza le daba vueltas más y más rápido, estaba mareada, tenía nauseas y los dietes le dolían como si fuera la primera vez que veían la luz lejos del envoltorio de sus encías.

- No me encuentro bien – le dice mientras se sujeta la cabeza.

- Tranquila – le dice apoyando la cabeza sobre su pecho -. Yo tengo la solución – le acaricia el pelo -. Escucha tus sentidos.

El rugir del corazón de aquel extraño calmó su estado, ahora dejaba paso a una gran ansiedad. Escuchó sus sentidos y sus labios hicieron el resto, buscando algún apoyo, tomó aquellos masculinos pezones y comenzó a succionar cual bebé lactante. De ellos manaba un líquido cálido y rojizo, estaba dulce y ardía cuando pasaba por su boca.

- Ahora te espera una nueva vida – le decía él mientras ella no para de absorber la sangre que mana de sus pezones -. Renunciarás a la luz del día y sólo beberás de la vida de los demás – acaricia su pelo mientras le revela su nueva forma de vivir -. Pero no te preocupes – mira hacia su pecho y ella continúa mamando vorazmente -. Yo estaré a tu lado, serás inmortal y nadie podrá hacerte daño.

Entonces, ella, saciada de beber aquel elixir de vida y muerte, se elevó de entre las sábanas miránodolo lascivamente. Mientas algunas gotas de sangre decoran su cuerpo con dibujos inconclusos.
Su mente sabía que le habían dado lo que deseaba, pero que el pago no había sido una noche de pasión, sino su alma. Donada a cambio de volverse como la persona a la que estaba mirando en esos momentos. Sabía que no era verdad todo lo que le decía, que no siempre estaría con ella, que la abandonaría cuando se aburriera, pero podría buscar a otra alma dispuesta a entretenerla por algunos años.

Lo besó de nuevo, sonrió antes de limpiar su cuerpo.

- ¿Dónde vas?

- A arreglarme – le dice ella con una carcajada infantil, mientras busca algo para ponerse en un perchero -. Tengo ganas de divertirme y nunca he conocido la vida nocturna.

- ¿Vamos juntos?

- Aún tengo mucho que aprender – le da su ropa para que se vista -. ¿No?

15 de julio de 2010

DESEO…. (PRIMERA PARTE)

Hubiera hecho cualquier cosa con tal de cambiar su situación. Estaba harta, cansada del mundo y de cómo esta había decidido tratarla. Si volvía la vista atrás, un mar de penurias inundaba sus recuerdos, donde las pequeñas luces de esperanza, se habían ocultado tras unas nubes claras.

Parecía que no había salida en todo ello, tras la última estafa mental sufrida, decidió caminar sola por las calles, con un rumbo indefinido hacia cualquier lugar lejos de todo lo que le hacía daño. Antaño, todo lo que la rodeaba, le proporcionaba recuerdos inventados sobre una vida que jamás tuvo; ahora toda su imaginación se fugó para dejar paso a una realidad que odiaba.

- Cloc, cloc, cloc, cloc,… - el paso de aquellos tacones dejaba constancia de su presencia por las solitarias calles.

A lo lejos, una puerta se abrió al notar sus vibraciones. Ella, con lágrimas en los ojos, lo vio mostrarse en todo su esplendor por el rabillo del ojo, movió todo su cuerpo y la curiosidad hizo el resto. Sin embargo, no recordaba que existiera ningún local como ese por el barrio, tampoco que tuvieran permiso de apertura en aquellas horas de madrugada; daba igual, era lo que necesitaba.

- Hola – la dijo una cálida voz varonil al oído.

- ¿Eres mi hada madrina? – le preguntó pícaramente mientras mareaba su copa.

- Algo parecido – le respondió él sentándose a su lado.

- No te he dicho que podías acompañarme.

- ¿Seguro? – le dice apoyándose en la mesa y tomando su barbilla delicadamente -. Eso no es lo que me dicen tus ojos.

- ¿Quién eres? – pregunta ella mientras desea que aquella mano jamás se aparte de su piel.

- Algo parecido a un hada – le contesta sonriendo sensualmente -. Sólo que… - toma un sorbo de su copa de balón -. Yo cobro por mis servicios.

- ¿Y qué puedo ofrecerte? – continúa preguntando a aquel extraño mientras acerca su cara a pocos centímetros de unos labios ajenos -. No puedo pagarte mucho.

- No acepto dinero – le responde aproximándose un poco más a ella -. Dime… - roza sus labios mientras habla -. ¿Qué deseas? – le pregunta mientras su mano acaricia suavemente la cara de su acompañante.

- Ser una persona diferente – le responde ella con aliento romántico mientras en su mente sucede un beso eterno entre ambos.

- Puedo dártelo – le responde él sin dejar de provocar que el movimiento de sus labios rocen levemente los suyos -. Pero tiene un precio alto, muy alto.

- Si no aceptas dinero – se retira un poco de él y sonríe mientras apoya su mejilla en la mano de aquel extraño -. Sólo puedo ofrecerte lo que ves – le susurra suavemente.

- Perfecto – le dice buscando de nuevo el roce de su cara -. Acepto el trato… - hace una seña al camarero.

Pocos minutos tardaron en llegar a la soledad de la casa de ella. Todo estaba por los suelos, fruto de un ataque de histeria. Sin embargo, el asombro de aquel hombre, si es que lo hubo, no se dejó ver en ningún momento. Sólo la miraba a ella que, sutilmente, lo arrastró hacia la estancia más íntima del hogar, su habitación. El único resquicio donde aún podía permanecer tranquila sin que nadie la molestara.

La puerta de la habitación se abrió suavemente y ella le invitó a pasar.

- ¿Cumplirás tu promesa? – le dijo ella un poco incrédula.

- No soy un hada… - sonríe mientras le pellizca suavemente la barbilla -. Pero cumplo los deseos si me ofrecen un buen pago por ello – le sonríe justo un instante antes de besarla.