CAPÍTULO LXIV: UN DESCANSO ANTES DE VOLVER.
- ¡Por fin algo conocido! – dice Luis al ver en el lugar que se encontraban.
- ¡Esto es una pocilga! – grita la abuela dando vueltas sobre si misma.
- Es que no he tenido tiempo de limpiarla – se disculpa Fepico rascándose la cabeza -. No sabía que tú ibas a verla.
- Mejor dicho – dice Yu -. No ha tenido tiempo de limpiarla desde que se instaló aquí.
- ¡Tú arregla las cosas! – le recrimina el viejo.
- Es verdad – dice pasando el dedo por encima de un estante -. ¿De qué año quieres el polvo? Me han dicho que la obra del 76 fue un buen año – continúa Yu.
- Vale – dice Fepico un poco ruborizado -. Esto no es el palacio de un conde… Pero… por lo menos no hay ratones.
- ¡Seguro! – añade la abuela -. No podrían vivir con tanta mierda a su alrededor.
Al margen de toda aquella conversación, Luis se acerca a Selene.
- ¿Por qué has tardado tanto en entrar? –le dice en voz baja.
- Tenía que arreglar un asuntillo con el dueño de aquel antro – le dirige una media sonrisa y le arranca el libro del brazo a la abuela.
- ¡Eh! – grita la abuela -. ¡Esas no son maneras de pedir las cosas!
Selene no escucha, está buscando algo que le pueda ayudar a vencer a Víctor y a su bichito. Sin ton ni son pasa páginas hacia a delante y atrás buscando algo que le de una simple pista, sin embargo sólo algunas palabras vagas y sin lógica son lo único que llega a vislumbrar entre tanta parrafada.
- Esto no tiene sentido – dice por fin tras un buen rato mirando el libro -. Sólo explica lo que es… No hay nada que me ayude a deshacerme de él… ¡Fantástico! – cierra el libro de un solo movimiento -. ¡Un nuevo viaje al infierno en balde! Un nuevo logro Selene… ¡Qué bien lo hemos hecho!
- Por lo menos has jodido un poquito más a tu querido primo – le dice Yu sonriéndole y tocándole el hombro.
- Eso no me consuela ahora – le responde melancólica -. No quiero que vuelva a pasar lo de siempre.
- ¿Qué es lo de siempre? – le pregunta Fepico.
- Pues que cada vez que encuentro a Endimión lo pierdo – dice con lágrimas en los ojos-. Víctor siempre encuentra la forma de matar su cuerpo mortal antes de que pueda hacer nada para impedirlo.
- Pero eso no va a pasar esta vez – le dice Luis -. ¡Mírame! Tengo mi cuerpo legendario, los poderes casi completos, mi memoria recuperada, la de antes y la de mis vidas pasadas… ¿Qué más hace falta?
- Hacer que Víctor vuelva a renacer en otro tiempo y que no vuelva a retarte de nuevo – dice ella con pena.
- Selene – le dice Yu -. Ahora eres más fuerte que él – le recuerda -. Lo único que tienes que recordar es que no te da miedo y que puedes vencerle sólo con dirigirle una mirada.
- Eso es cierto – le responde -. No se como pero estoy casi al completo para poder volver a mi antiguo reino… Junto contigo, por supuesto – añade mirando a Luis.
- Eso no lo he dudado nunca.
La abuela se ha perdido tras una de las puertas, ajena a la conversación aparece con una gran hoya de caldo caliente y algún que otro comestible sólido, cree que lo primero que han de hacer aquellos chicos es descansar y dormir un poco. El día les dará nuevas noticas y podrán proseguir con sus corredurías. Un mundo se les abre ante sus ojos y su destino está casi sellado, sólo necesitan reponer unas pocas de fuerzas, olvidarse por unos instantes de todo y sonreír como lo hacían antaño.

