El ambiente era simplemente deprimente, un montón de personas se amontonaban en las salas de espera y por los pasillos. Algunos de los futuros internos gritaban desesperados a los cuatro vientos, que esa medida, tomada por la familia días atrás, no era la más conveniente – ¡Estoy cuerdo! – gritaban -. ¡No estoy loco! – afirmaban una y otra vez antes de pasar al examen médico.
En aquel lugar todo era caos, las enfermeras iban corriendo de un pasillo a otro, los celadores y auxiliares, no daban abasto y miles de cubos llenos de residuos humanos, se amontonaban en los marcos de las puertas de las diferentes estancias. Aquellas fregonas negras, por la falta de limpieza, el hedor esputado por miles y miles de sustancias fétidas, unido al olor corporal. No hacían que la visita fuera lo más agradable del mundo.
Al final de un largo pasillo, encontraron una puerta, era igual a todas las demás, pero esta correspondía a la sala de descanso de los médicos que allí trabajaban. Pasaron sin problemas, la encargada de vigilar la entrada, se encontraba debajo del ancho mostrador, haciendo las delicias de uno de los residentes. Tampoco le importaba mucho su trabajo, estaba loca por salir de allí, sin embargo, el goloso finiquito la hacía ser cada vez más y más negligente en sus quehaceres diarios.
- Bonito espectáculo para ser un manicomio – dice Fepico al contemplar tanto caos -. Los únicos que mantienen la calma son los locos.
- No son locos – le reprime su abuela -. Están malitos.
- Si – añade Yu -. De la cabeza.
- ¡Una uña! – dice uno de los internos tirándose al suelo justo delante de ellos -. Ya sólo me faltan diez más y podré ponérmelas.
- ¡Fantástico! – dice Yu entre dientes -. Esconder las manos… No vaya a ser que nos las arranque con unos alicates – incide volviendo la cabeza hacia el resto.
Todos la siguen, no sabe exactamente dónde va, pero su instinto la guía. Una leve cortina roja cubre todos los lugares por donde ha pasado. Es imposible que un humano la vea, sin embargo, aquella aurora encarnada, puede vislumbrar todo aquello que luce a su salida. El color del rocío de la mañana, los múltiples colores del mar cuando lo toca con su mano, el mutable aroma del viento y, por supuesto, todo rastro de magia que se presente ante ella.
- Es por aquí – dice sin volverse y cogiendo el mango de su catana escondida bajo sus ropas.
- ¿Cómo lo sabes? – le dice Luis -. Esto es más difícil de adivinar por dentro que por fuera.
- Ha dejado su rastro – le responde Yu.
- ¿Cuál?... El olor a azufre está en todas partes – le responde -. La locura se ve… ¡Es un manicomio!
- Ella sabe lo que dice – lo tranquiliza Selene -. Fíjate bien en el aire – le señala al vacío -. ¿No ves nada?
- ¡Socorrooooo! – dice una voz desde el interior de una de las habitaciones -. Me quiere matar.
Fepico se asoma por el ojo de buey de la puerta, el entramado hilo de acero del cristal, deja entrever una muchacha que juega con sus muñecas. Una de ellas está matando a la otra, por lo menos en la imaginación de la muchacha. Al lado de la pared un cartel avisa del comportamiento de la chica.
- Interna peligrosa – lee Fepico en voz alta -. No entrar sin ayuda – acaba de nombrar la advertencia -. No sabía que jugar a las muñecas era un crimen.
- Fepi – le dice su abuela.
- Abuela te he dicho que no me llames así – dice buscándose un cigarrillo en uno de sus múltiples bolsillos.
- Plassss - le responde la abuela dejándole marcados los cinco dedos en el moflete -. Deja de perder el tiempo.
- ¡Ya hemos llegado! – dice Luis parándose en una de las puertas.
- ¿Cómo estás tan seguro? – le dice Yu que había seguido unos pasos hacia a delante.
- Aquí pone sala de descanso, sólo personal autorizado – señala la placa con el dedo -. No creo que los internos sean personal autorizado.
- Depende. Ahí hay uno que dice ser Rousseau y un poco más allá está Freud y Einstein discutiendo sobre algo. A esos no creo que les haga falta autorización para entrar a ningún lado – dice Fepico -. A todo esto… ¿Quién es Freud?
- ¡Inculto! – le dice la abuela propinándole una colleja -. ¡Es que no te he enseñado nada!
- No – le responde su nieto tocándose el cogote -. Me enseñaste a beber con diez años, a disparar con seis, a aumentar mi tolerancia a la farlopa a los quince….
- Siempre fuiste un niño muy aventajado para tu edad – dice la abuela con nostalgia.
- Pero que yo sepa no me hablaste nada de Freud, Einstein o Rousseau – continúa tras el inciso de su abuela.
- Pues fueron grandes de su época… - para en seco rascándose la cabeza -. Lo cierto es que jamás supe por qué.
- ¡Estupendo! – dice Yu –. Tenemos a dos cerebritos entre nosotros. ¡Vamos cerebritos!
Antes de que Yu abra la puerta, esta cede ante sus topes mecánicos. Al otro lado, una figura inexacta llena de humo aparece.
- Buenos días – dice aquel hombre de gafas -. ¿En qué puedo ayudarles?
- Déjate de teatros nos conocemos muy bien.
- Cierto – responde cortésmente -. Me repito. ¿En qué puedo ayudarles?
- A fregar el suelo con la lengua – dice Yu empujándolo hacia el interior de la estancia con su cuerpo.
ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.
16 de octubre de 2009
Selene. Capítulo LVII.
CAPÍTULO LVII: VOLVEMOS A VERNOS .
14 de octubre de 2009
PREMIO BLOG

Merece la pena no perder de vista este blog. Esto es un tongo en toda regla, aunque lo bien expresa sangreybesos sobre que su espacio de escritura vía internet no hubiera sido posible sin mi, es cierto.
¿Por qué? Pensaréis algunos, creída, diréis otros. Fácil, porque se picó, simplemente fue por eso. Fue hace ya unos años atrás, yo había comenzado esto sin decírselo a un alma, aunque comentarlo en mi circulo de amistades tampoco sirvió de mucho, un año después. Lo cierto es que las veces que alguien conocido por mí visita este blog son ínfimas, alguna que otra miradilla, pero nada más. Los seguidores que tengo puedo decir que me los he ganado a pulso, menos un par de ellos entre los que cuenta mi cuñada y mi amado. Poco más.
Bueno, volviendo al tema, estábamos paseando, en una de esas caminatas eternas por el barrio (sin dinero, ¡qué más se podía hacer!), cuando surgió el comentario de que tenía un blog. Eso le vino un poco de sorpresa, porque tengo como norma contarle todo lo que ocurre en mi vida, pero eso no lo consideré de extrema importancia, ya que simplemente sólo lo usaba para desahogarme en una época de estrés, como era el prepararme unas oposiciones para el funcionariado, después, mi blog moriría, ya que había cumplido la función para la que fue creado. Sin embargo, puedo deciros que el pique fue mutuo.
Dentro de poco este blog tendrá tres años, todavía es muy pequeño. Sin embargo, no comencé a publicar regularmente y a buscar ideas nuevas, como mujer y punto, sección en la que estoy investigando cosas nuevas para contar (no ha muerto todavía) y que cuenta ya con un año de antigüedad (esta se creó gracias a sangreybesos).
Por lo tanto, y en conclusiones propias, esto ha sido simplemente una especia de celos entre los dos, de los buenos, por supuesto. Si el escribía una novela por entregas, yo también, si yo publicaba asiduamente en el blog, él lo intentaba, por lo tanto el mérito de que esto siguiera hacia a delante y no muriera en un intento de exasperación personal fue suya. Así que, como me gusta ponerme de vez en cuando un poco chula, por decirlo de alguna forma, lo de que fue gracias a mí, ¡no fue para tanto!
Por desgracia hay que nominar a tres personas para esto y yo ya tengo mis candidatos:
- Poesía de Eduardo Andradas (http://elleteoenverso.blogspot.com/) por su fantástica forma de expresión que hace que más de una vez me olvide de este mundo.
- Sin nada en común (http://sinnadaencomun.blogspot.com/) por que me encanta tu forma de relatar y decir las cosas.
- La trastienda de phoebe (http://latrastiendadephoebe.blogspot.com/) porque su blog merece la pena leerlo cada semana, que es cuando puedo leer cosas nuevas en sus páginas.
Así que aquí puede que acabe o no la cadena del premio, el caso es que cada uno se lo da a quién mejor le parece, y estos son los que han tocado esta vez. La guarida del lobo tampoco se queda muy atrás y merece la pena visitarlo, aunque últimamente no lo vemos mucho por estos lares.
Un saludo a todos.
12 de octubre de 2009
MEMORIA DE PEZ.
Las conversaciones absurdas aparecen en cualquier lado, a pesar de todo, no les prestas mucha importancia. La mayoría de las veces no las quieres escuchar, aunque, cotilla de nacimiento, no en el sentido de que me interesen las vidas ajenas, ni mucho menos, que comente cosas que no vienen a cuento o que me meta en camisa de once varas. Sin embargo, es cierto que observo y miro todo lo que hay a mi alrededor, escucho todo lo que pueda surgir (bueno, algunas veces, mi mp3 me libra de algunas de esas cosas conscientemente. ¡Bendito invento!) Cierto es que sin ese afán mío, por intentar vislumbrar el comportamiento humano (quizás porque soy un poco antisocial, por no decir en una gran parte) y un sentido de querer, aunque sea de una forma subconsciente más que voluntaria, de querer integrarme dentro de un mundo cada vez más ajeno a mi. La vida me hace quitarme esos pequeños auriculares y sentir aquel cuadro que me rodea.
Pues bien, aquello a lo que le he prestado atención pocas veces, ha sido a una frase que, no sé por qué motivo, retumbó en mis oídos aquella tarde. Esta era la siguiente: “es verdad porque sale en la tele”, entonces ocurrió como si mi mente volviera atrás, recordé la
mayor parte de veces, o por lo menos, aquellas que mi cerebro tomó como absurdas, todas aquellas veces que alguien quiso darle la razón a otro ser con eso mismo. Dicen que una misma frase puede que no vuelva a ser pronunciada en la vida después de ser expresada, aunque algunos tópicos y situaciones, realmente son sacadas una y otra vez en un continuo ciclo. Un diálogo diferente, en un marco distinto, con protagonistas diversos y, sin embargo, tienen algo en común, lo absurdo y la repetición del final de una conversación que da pie a continuar con un diálogo de besugos (como dice sangreybesos algunas veces.) ¿No os ha pasado? Esto no es un déyà vu, es una especie de similitud.
No voy a entrar en muchos detalles con la conversación en cuestión, sino en el análisis de la afirmación mental que se dan, de una forma expresa para no perder el diálogo, dando por sentado que no te están mintiendo. Repitamos la frase:
“Es verdad porque sale en la tele”
Un escalofrío me recorre por el cuerpo cada vez que lo pienso, si la caja tonta lo dice. Aquel medio de comunicación unidireccional, al que no le importa tergiversar la verdad con tal de conseguir un poco de audiencia. Creo que, en ese mismo instante, se fue en mi algo de la poca confianza humana en que eran seres racionales, por lo menos una gran mayoría de la población.
A pesar de todo, mi gran decepción respecto al tema no paraba de suscitarme algunas preguntas, tales como:
- ¿Leerán alguna vez?
- ¿Cuántas horas pasarán delante de esa pantalla que da estímulos sin parar?
- ¿Será verdad que no analizan toda la información que les cuentan?
Pero la más importante de todas fue ¿Y si no sale en la tele o la noticia deja de aparecer? La respuesta a ella fue simple, ha dejado de existir. ¡Por favor! Si ya no aparecen escenas del tercer mundo este ya no existe, si las imágenes de países en guerra no alimentan nuestras morbosos pupilas, hay paz; esto es un poco indignante a mi entender, las enfermedades, las pandemias, el cambio que estamos sufriendo y demás acontecimientos, catastróficos algunos, otros necesarios, algunos debido a una tecnología incesante… Se pierden en una memoria que no es más retentiva que el tiempo que tarda un reloj en marcar el final de un avance informativo, ¡terrible!
Pero los cotilleos sobre la de la vida de la del quinto, lo que ha hecho la hija de fulanita, que si menganita es una guarra o que ha dado un braguetazo, el bala perdida de la hija de la señora tal que vive con yo no se quién y que se mete de todo por el cuerpo (según palabras textuales que comía porros y se inyertaba heroína por la nariz,) eso si que no se nos olvida, al igual que la vida de ciertos esperpentos que intentan llegar a ser algo destripando la vida de personas por televisión. Aplaudo a estos pe
rsonajes por no dejar de asombrarme, ya que, como dijo alguien, la ignorancia humana no tiene límite. Cierto. No sé exactamente hasta donde llega la mía, me considero ignorante en muchos campos, conocedora de algunos, aunque jamás dominante de algún tema. Lo cierto es que me acuerdo de cientos de cosas que pasan. Mi memoria no dura tres segundos y, mucho menos, confirmo lo que me dice otro porque haya salido en la tele. Puedo asegurarlo, la veo más bien poco, a penas se enciende de noche para visualizar alguna buena película, si algo me sorbe el seso, es la imaginación de los que han tenido un sueño que han hecho que se vuelva parte de todos.
Aunque... Si sale en la tele....
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