ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




12 de enero de 2009

POR QUÉ NO HACES, POR QUÉ NO PONES, POR QUÉ NO CAMBIAS, POR QUÉ NO….

Y es que esto no puede ser, os tengo muy abandonados pero, ¿qué se le va a hacer? Lo cierto es que, no tengo tiempo ni para respirar y, en mi vida pensé, que en un cuarto de dos metros de ancho por tres de largo, donde todo encaja como un tetris, pudieran caber tantas y tantas cosas y, en cambio, en una casa de dos habitaciones y un salón inmenso, no cabe casi nada de lo que llevo, será porque dentro de poco seremos dos y hay que hacer sitio para ambos. Aunque lo cierto es que, como cada cosa tenía un sitio asignado en mi espacio (mi cuarto) ahora ha de reorganizarse en uno nuevo el cual es indefinido.

Por fortuna, la mayoría de trastos han encontrado un lugar sin a penas problemas, pero otros son tan sumamente especiales que te resistes a moverlos de aquella caja, cajón, pared o cualquier sitio donde lo tuvieras puesto. Una mudanza no es tan fácil como yo pensaba. Y eso que para mí, era sólo el cambiar cosas de sitio, colocarlas de nuevo y… ¡Listo!, pues no, me desvié de la realidad demasiado (más de lo que suele pasarme normalmente…. Ejem, por lo menos en lo que a la vida cotidiana se refiere.) Y, cuando por fin crees que lo tienes todo a tu gusto, te viene la abuela, la suegra, tu madre, tu tía, la amiga, quien mejor te convenga o todas a la vez. El caso de todo es el siguiente, de buenas a primeras aparecen por tu casa con un paquete de forma indeterminada, la cara sonriente y te lo dan sin a penas haberte dedo tiempo a decirles hola – ¡Toma! – te dicen mientras te dan el regalo. – Te lo he comprado para la casa. Entonces cuán es tu sorpresa cuando lo ves, no es un gato de escayola, pero como si fueran primos hermanos ¿Dónde vas a colocar eso en tu casa de estilo…. (que cada uno ponga lo que quiera)? Imposible, no pega ni con cola y, para colmo de males tienes que poner buena cara.

Sin embargo, la cosa no se queda ahí (no podían estarse calladitos, la naturaleza humana de meterse en todo lo que no les concierne) – Te lo he traído para que lo pongan en la entrada – te señala el sitio que le ha asignado. – Es que está muy vacía (y si a mi me gusta así, no puedo entender ¿porqué a mi? ¡No! Ahora para colmo todo el mundo lo verá. La figura más fea de todas en el lugar más vistoso de la casa, que tiene un estilo minimalista, y una figura de antes que se conociera siquiera la palabra democracia, rompe la armonía de mi pisito.) ¡Qué queréis que os diga! Hay que aguantar, pero solo lo justo, el tiempo que tarde en irse de la casa, no más. Las visitas no son eternas y nadie se queda para siempre cuando va de visita (por lo menos la mayoría de la gente.) Bueno pues listo, tras un para de horas, o tres, esperando impaciente, para cumplir el plan para hacer desaparecer a la figurita, viene otra persona a tu casa. Es normal, te acabas de mudar o estás en proyecto de hacerlo, todo el mundo quiere visitar tu casa; todo tendrá que alargarse un poco más.

Había una cosa con la que no contabas, que la persona que no te trae algo, que seguramente le regalaron a ellos cuando montaron la casa o la han comprado en el chino de la esquina, tiene una opinión que decir respecto a la casa (nota importante: ningún cometario sobre la decoración o pintura de las paredes va a ser agradables) que si el cuarto es muy oscuro, que si la casa parece una guardería, que las estanterías marean, porqué no has puesto esto un poco más para acá, te hace falta un…, la cocina está muy recargada, las cortinas no son suficientemente opacas, las lámparas,…. El caso de todo esto es criticar e intentar que les des la razón a lo que te están diciendo ¡qué pena de amigos, familia y humanidad! Todo tiene que estar a su agrado y concordar con sus gustos, todos se han vuelto decoradores de buenas a primeras y todos saben cómo quedaría todo mejor. A esto tengo muchas cosas que contestar pero, estáis tan hartos de escucharlas que parecéis masocas, y yo no estoy dispuesta a gartar más saliva que la necesito.

Solución al tema, muy fácil, he bajado al bazar de la esquina y he comprado un buzón, después he hecho un formulario al ordenador (lo adjunto al final) y he colocado un bolígrafo encima, justo delante del cartel que pone sugerencias. Ya no habrá problema, ellos dicen lo que quieran y yo (creo que os lo imagináis)

En cuanto a las figuras, algunas han ido a la caja donde, todo lo que hay en su interior, va acabar olvidado en algún sitio remoto de la casa, en cambio, otras, serán arrasadas por un soplo de viento, algún niño pequeño o la habré tirado sin darme cuenta cuando salga de la casa ¡Qué pena! Con lo que me gustaba ¡qué le vamos a hacer! No hay cosa que cien años dure ¿verdad? Bueno, si las hay, pero esa en concreto estaba destina a vivir unas cuantas horas.
Como podéis ver, todavía no me he ido a mi nueva casa y ya tengo muchas cosas que hacer, demasiadas para las pocas semanas que nos quedan. A pesar de todo, estoy disfrutando mucho con todo esto, hay cosas que he tenido que dejar medio paradas, como esto, a lo cual no le dedico tanto tiempo como antes, pero sigo con vosotros. Ya veis, la vida cambia de un día para otro y, lo cierto es que a mi, me ha dado un giro de 180º a lo bruto y sin avisar ¡Qué cosas no!

Formulario de reclamaciones, quejas, opiniones y sugerencias respecto a la casa. Por favor escriba lo que tiene que decir a continuación y evita hacer algún comentario a la dueña, sus ideas serán tramitadas y se tomarán en cuenta, si procede (que va a ser que no, pero por intentarlo que no quede.) Aunque lo cierto es que su opinión importa menos que el ruido de una mosca en un concierto de heavy metal (aunque ya sabe lo que dicen, el no ya lo tiene, por intentarlo no pierdes nada, a parte de tiempo.)

7 de enero de 2009

NUDOS QUE DESATAN PASIONES.

Y luego dicen que nosotras somos cursis.


Como siempre, la historia de esta prenda comienza muy atrás en el tiempo, aunque esta vez no tan atrás. Sólo nos adentraremos en la segunda mitad de mil seiscientos, cuando los hombres comenzaron a utilizarla, no como tal, pero si se constata que había algo parecido.

En un principio será un simple pañuelo, atado al cuello y con algunos dibujos, encajes, borlas y otros tipos de decoración, se utilizaba para proteger la garganta del frío y los improperios del tiempo; pero eso no se quedó ahí. ¿Para qué? Ciertos burgueses o personas que deseaban aparentar algo (que aún no se qué puede ser a parte de petulancia) lo llevaban continuamente como signo de pertenecer a una clase social.

Mira – decían con eso al cuello – soy más que tú – pensaban los ilusos (lo cierto que ver a un “señor de alta cuna” con un pañuelo de borlas, adornos y encajes al cuello, no queda sino un poco irrisorio para los ojos que lo ven) Realmente pensaban con ello que eran algo, a parte de ser una ofensa para la vista. El caso principal es que le gustó al rey de la época y se puso de moda.

Tiempo después su corte, forma, aunque no sus dibujos, cambiaron. Nació lo que hoy conocemos como corbata, un a prenda que es signo de caballerosidad, masculina y muy sexy para las mujeres. Donde se ponga un hombre con corbata y camisa, que se quite todo lo demás, pero ese no es el tema. Por supuesto, tardó en estandarizarse entre la población, después de sus inicios tan…. (que cada uno rellene en el hueco lo que quiera, prefiero no opinar al respecto, aunque ya lo he hecho, a mi forma)

Por fin dio la talla.

Como signo de elegancia y distinción, a parte de ser una prenda que denota un buen gusto al vestir (aunque algunos diseños son para detener al que lo ha comprado o al que le ha regalado eso, porque otro nombre no se le puede poner) ha llenado los armarios de todas las casas. Todo hombre que se precie posee por lo menos una, siendo un arma imprescindible en el momento de cortejar a una dama cuando se quiere atacar.

Cierto es que se ha intentado muchas veces dejarla en desuso, pero eso señores, va a ser muy difícil, que no imposible. Marcas muy importantes de ropa las fabrican a granel y de miles de telas y texturas, a la vez que de diferentes tamaños, para los caballeros que, con gran gusto y alarde de dinero, desean gastarse lo que un ciudadano medio gana en dos meses de duro trabajo. Sin embargo, el hambre agudiza el ingenio y, por supuesto, las tiendas ofrecen una gran colección muy asequible para todo el que guste de una.

Otro problema importante que se nos plantea es como hacerle el nudo, no os preocupéis por ellos, las páginas wed lo muestran, y si no es así, mamá siempre está dispuesta a haceros el nudo para que podáis ir elegantes.

Por descontado, posee unas reglas de protocolo a la hora de ponérsela como el no utilizar el mismo tipo de dibujo en la corbata que en la camisa, que no baje de la cintura, no utilizar camisas con botones en la punta de los cuellos o no dejas que la parte de atrás de la misma se vea. ¡Tonterías!, podréis pensar, no, si lo piensas bien son simplemente normas de estética donde se evita que parezcas un payaso.

Ahora nos toca a nosotras.

En este caso tengo que decirlo, ¡benditos uniformes! ¿Qué sería de ellos sin una bonita corbata? De ahí nace un mito, la colegiala, mujer sexy por excelencia y fetiche de muchos hombres, combinaciones que hacen saltar los corazones. La mezcla de los cuadros (da igual del color que sean) en una tela corta que deja lo justo a la imaginación, unos zapatitos de tacón negros, o botas en su defecto, medias de cristal y la camisa blanca, unida a una corbata negra, puede erizar el bello del más recto de los hombres. Son algo que se encuentra en lamente de muchas y muchos, más de los os pensáis.

Por supuesto, la ropa que uses sólo dependerá de ti, pero si al agacharte o andar dejas entrever un liguero, puede que el corazón le estalle en ese mismo momento.

Como puede ser costumbre, los detalles son algo muy importante en esto, unas coletas o un pelo completamente liso y el chupar de forma “inocente” una piruleta o chupa chup, mientras le haces cualquier comentario, elevará su ánimo hasta el infinito. Eso sí, para esto no existen reglas de protocolo para llevar la corbata, si es un poco más larga le invitas a que la agarre para atraerte a sus brazos, si está suelta en la parte del cuello, podrá dejarse llevar a través de él en un intento por ver un bonito escote, que en esos momentos arde en llamas de pasiones prohibidas dentro de la mente de una colegiala mala, necesita un castigo y eso sólo se lo puede dar su hombre, ¿quién? El que ella ha elegido para que le enseñe la lección de la noche, la que siempre suspende y tiene que repetir una y otra vez.

Si no llevas corbata para la ocasión y tu hombre si, hay otra salida, tira del sedal a ver que puedes encontrar en la otra punta, busca lo que deseas, seguro que lo has pescado antes de echar la caña al río. Un mundo lleno de posibilidades se ponen a tu alcance con esta prenda: los juegos de olores, sabores, los nudos improvisados, unas manos que no pueden moverse, unidas por una tela suave que no dejará que se separen, pueden hacer las delicias de una noche inolvidable. Ya tienes a tu dandi, seguro que la faldita de cuadros y la camisa blanca también, sólo te falta la corbata. La pregunta es ¿picarás el sedal para que el recoja a su presa o serás tu la que lo haga? Recuerda, eso se encuentra en vuestras manos.

Aunque…. También podemos romper el mito de la colegiala deseosa de nuevas aventuras fuera del colegio femenino y pasar al del chico guapo o al de la empresaria traviesa, eso depende de vosotros. Si os queréis vestir así en casa (algo sólo para él), si decidís calentar un poco el ambiente durante una velada callejera o si os van los disfraces. La puesta en escena está servida, los actores listos y los guiones preparados, ahora te toca improvisar sobre la marcha; a ver cómo sale tu espectáculo.

1 de enero de 2009

SELENE. CAPÍTULO XXXVIII.

CAPÍTULO XXXVIII: ¡A LA CARGA! POR LOS VIEJOS TIEMPOS.

Una pequeña mancha blanca asomaba entre tanta oscuridad pero, ¿qué podía ser? De aquel agujero, que llevaba hacia algún lugar del infierno, podría aparecer cualquier cosa.

Fepico mantenía su arma erguida, tembloroso y con algunas gotas de sudor, intentaba parecer lo más sereno posible. Sin embargo, no lo conseguía. El ruido era cada vez más fuerte, las piernas le temblaban y, entre tanto, mientras intentaba no perder aquella cosa de vista, los capullos acababan de abrirse, los ojos de sus huéspedes daban la bienvenida a la criatura. De pronto, en lo que a penas dura un pestañeo, una pequeña bola blanca de ojos redondos, nariz chata y rosada y una pequeña boca, tan fina como si estuviera dibujada, asomaba su cuerpecito por la madriguera.

- Trammmmm….. – se escucha en el mismo instante en que aquello toca el suelo.

- ¡Será posible! – dice Fepico asustado mientras vuelve su mirada atrás. - ¿Quién de vosotros tres ha sido el que ha chamuscado al bicho?

- Yo – dice Selene de desafiante. – Nunca me gustaron esos ositos – hace el gesto de comillas con los dedos de las manos.

- Ella odia todo lo que tenga cara de ángel – añade Yu. – Y si viene de otro mundo más.

- Cuando esos enanos saltarines dan su verdadera cara no son tan monos – le replica Selene. – Te lo puedo asegurar.

- ¡Selene! – la llama Luis como si fuer ala primera vez que la ve. - ¡Por fin he despertado! – le dice mientras la abraza tras unos brazos fuertes y robustos.

- A ver…. ¿Qué diablos está pasando aquí? – dice Fepico. – ¿Por qué parecéis sacados de un comic de aventuras? – los señala con el cañón de la escopeta. - ¿Y el chico? Parece que lleva siglos sin ver a su novia – intenta sacar un cigarrillo de su bolsillo.

Por primera vez, desde que empezó todo, Fepico ha perdido la tranquilidad y la calma. No sabe muy bien lo que ha pasado, pero al ser magia lo deja pasar, como tantas miles de cosas que ha visto a lo largo de su vida, pero lo de Luis lo tienen completamente desconcertado. Es el mismo, pero su aspecto, su aura, en definitiva, su alma es diferente, lo suficiente para saber que no es el mismo que hace unos minutos cuando se introdujo tras las sábanas mágicas de seda. Aún así, es el mismo.

- Es que lleva siglos que no la ve – dice Yu mirando la escena de amor entre los tórtolos. – Por lo menos con los ojos de Edimión y los recuerdos del pasado completos – cruza los brazos. – Por fin lo ha conseguido.

- ¿Qué? – pregunta Fepico más aturdido todavía -. ¿Puede alguien decirme algo?

- Veras – se vuelve Selene – Es muy fácil de entender.

- Será para ti, porque todavía no me he tomado nada y estoy como si me lo hubiera tragado todo – aclara Fepico -. A todo esto – busca en un bolsillo trasero -. ¿Dónde estarán mis cigarrillos especiales?

- Hacer ya muchos siglos de esto, antes de que la tierra fuera humana, algunos hombres poblaban la tierra y, entre ellos, los dioses paseaban a sus anchas - comienza Selene su relato.
>> Tras haber dado a luz a mi última hija, decidí poner fin al suplicio por el que estábamos pasando Edimión y yo, condenado a dormir por la eternidad. Por ello puse fin a su sueño eterno. Me adentré en los mayores infiernos para encontrar como hacer que él renunciara a su condición de inmortal y lo conseguí, al final, su vida dio a su fin y la maldición se rompió, aunque solo en parte.

Su alma se iba reencarnando de cuerpo en cuerpo, siglo tras siglo, pero sus recuerdos continuaban dormitando en los rincones de su alma, los recuerdos, aún continuaban hibernando.
Con la ruptura de su corazón, también rompí el mío, no tenía que haberlo hecho nunca, pudo haber otras formas de despertarlo de su ensoñación, sin embargo, no encontré nada mejor. >>

- ¿Cómo lo hiciste? – le pregunta Fepico

- Eso ahora no importa – incide Luis antes que Selene y continua con la historia.

>> Tras aquello, como ha dicho ella, mi alma viajó por muchos lugares. Fui diversas personas, diversos oficios, pero siempre me la encontraba a ella, mi amor inmortal me seguía donde fuera. Siempre buscando la manera de volver a despertar mi subconsciente, por decirlo de alguna forma, para que volviera a recuperar mis dones. >>

- Bonita historia – dice Fepico con una mano en la barbilla y el otro brazo manteniendo un cigarrillo -. Pero lo que realmente quiero saber es dónde habéis conseguido esos trajes tan chulos.

- Anda – le dice Luis dándole una palmada en la espalda -. ¡Tú primero!

- No – pone la mano señalando hacia el agujero, en señal de cortesía -. Los dioses primero.

- Eso no puede ser – le replica Yu dándole cuatro monedas -. Tú vas antes con las monedas o sino Cáncervero se dará cuenta de que no podernos estar allí.

- Y…. – le dice Fepico. – Sois inmortales.

- No quieras saberlo – le dice Selene. – Hay tres formas de hacer las cosas.

- ¿No eran dos? – le responde el aludido.

- Según Selene no – incide Luis. – Por las buenas, por las malas o de forma calladita y cortés, sin que se note hasta el final ¡Vamos!

- ¡Ah! – expresa al escuchar esto. – De todas formas esto no me convence.

- Tira para adentro o te meto un rayo por el culo, tan rápido y limpio, que vas a acabar cantando la reina de los mares – le dice Luis.

- Eso si que es convincente – dice Fepico empezando a penetrar por el boquete.

- Tu no sabes tirar rayos, tus poderes aún no están entumecidos – le susurra Selene al oído.

- Si pero eso no lo sabe – le responde su novio besándola.

- ¡Lo he oído! – interrumpe una voz desde el interior del túnel.

- El no puede echar rayos, pero yo tengo una catana apuntando a tu trasero – le amenaza Yu.

- No puedo negar ese tipo de peticiones – contesta Fepico -. Y menos si provienen de los labios de una dama.