Dice un viejo proverbio chino: si eres paciente en un momento de ira evitarás cien días de tristeza. Cierto, la paciencia es la madre de todas las virtudes, pero a veces no merece la pena. Mucha verdad tiene todas aquellas frases y refranes que leo a diario, algunas de ellas las podéis leer en este blog. Sin embargo, a pesar de que me han dado cierta templanza y sabiduría, a veces es imposible seguirlas. El porqué de todo esto es muy simple, si los demás no se ciñen a unas reglas básicas de comportamiento, por lo menos que resulten pasables, en cierto sentido, tu ira no va a calmarse nunca, pues de tanto tirar de la cuerda el hilo se rompió.Y es que esta sociedad tiene un tremendo problema, no se puede dejar pasar nada a nadie, el motivo, tan fácil como que te toman por gilipollas. Te ven como una persona a la que se puede manipular y se dan ellos mismos el derecho de opinar sobre tu vida y lo que debes hacer. Bien, esto viene a consecuencia de múltiples “anécdotas”, por decirlo de alguna manera, que han conseguido que la sangre me hierva de tal forma, que ya me salen ampollas en la piel. Verdad que nunca me cayo nada, aunque ciertas veces, por simple respeto a algunas personas, que realmente se lo merecen, lo hago o me guardo para mí ciertas cosas que no debería.

Pues bien, eso a partir de ahora se acabó, me duele la garganta de no chillar y ni mis labios están muy cansados de apretarse para evitar que, lo que no es más bellos que el silencio, del mismo aire que nos rodea, cambie. A veces te conviene hacerte la tonta, pues simplemente son desaprensivos que no te vas a volver a cruzar en la vida; también puede ser que te lo tengas que cruzar más veces en tu vida y, debido a su posición, no te interese indisponerte con esa persona. Pero dejando todo eso a parte, voy a comentar lo quemada que estoy referente al tema.
A lo largo de mucho tiempo y con un tremendo esfuerzo por mi parte, he conseguido aplacar bastante aquel mal carácter que me caracterizaba, dejándolo solo para ocasiones en las que es necesario plantarse. Por ciertas circunstancias de la vida, el teatro, en el que hago el papel de una mujer tonta, me ha tenido que acompañar. Aunque eso ya se acabó, nadie tiene derecho a tomarse libertades que yo misma no me doy. A pesar de un gran cambio en mi forma de interactuar para con la gente, tengo una personalidad muy arraigada, un carácter tremendamente fuerte y una forma de ser que, cuando llego a tomar una decisión, la llevo hasta
las últimas consecuencias. Eso si, nunca pierdo las buenas maneras ni la educación, no voy a volverme como ellos (aunque a veces me encantaría perderlas, no niego que no lo haya pensado nunca, pero siempre me he reprimido en esta aspecto; no hay nada peor que volverse igual que tu enemigo.)
las últimas consecuencias. Eso si, nunca pierdo las buenas maneras ni la educación, no voy a volverme como ellos (aunque a veces me encantaría perderlas, no niego que no lo haya pensado nunca, pero siempre me he reprimido en esta aspecto; no hay nada peor que volverse igual que tu enemigo.)El caso es que ya estoy harta de que me tomen por una persona a la que puedes putear porque no hace las cosas como al resto le parece, o que ella si puede perdonarme a mí mis errores y yo no. La cosa por la que dejo pasar miles de desavenencias es porque tengo unos valores muy diferentes a la mayoría, veo las cosas de otra forma y, si me enfado por algo, el motivo es más profundo de lo que en un principio parecía. Lo que pasa es que la gente es tan sumamente banal que evita creerse cualquier motivo de carácter sensitivo.
Antes de hacer todo esto, he mirado mucho en mi interior, he visto michos de mis fallos y he intentado corregirlos en la medida de lo posible. Algunos de ellos los he dejado tal y como estaban, porque no he visto un motivo de peso que me indique que he de modificarlo.
No se porqué, la gente tiende a buscarme, me i
ncrimina cosas que no pertenecen a mi forma de ser, mi carácter, mi personalidad,… Me duele, lo cierto es que ya no, antes podía que me hicieran alguna cicatriz, más o menos profunda, pero ahora mismo me he forjado un carácter de hule, por el cual casi todo resbala. Y es casi todo debido a que, nadie es incorruptible y puede que existan poros en esa cubierta. Personas de tu propia familia, amigos o aquella persona que has elegido como compañero para toda la vida, te hacen mucho daño, algunas veces sin pensarlo y con una simple disculpa se coloca un parche en la rotura, no tiene más vuelta. Pero que difícil es disculparnos, decir bien las cosas y, mucho menos, controlar nuestros impulsos violentos para decir tantos improperios, que ni siquiera nuestro cerebro analiza antes de llegar a nuestros labios; la pena es que te das cuenta después, cuando ya no tiene arreglo, por lo menos para mi persona. Perdono muy pocas veces, tantas como las que me enfado. No me gustan estas situaciones, mis arrebatos de ira son tan grandes que pueden resultar incluso terroríficos, mi cabeza es tan retorcida en esos momentos que puedo hacer cualquier cosa con esa persona (mucha gente diría que no me reconoce.) Después me calmo y llega la total indiferencia, no respecto a lo pasado, por desgracia soy muy rencorosa, no con lo sucedido, sino con la persona que lo ha hecho. En ese momento has muerto en vida, has dejado de existir completamente para mi mundo inmediato y te vuelves uno de esos personajes ridículos y carentes de sentido que rondan mi mundo imaginario (los muertos no pueden resucitar.) De muchos de ellos me he reído en silencio, una moneda por otra o pensáis que ellos no lo han echo. Sé que eso no está bien, pero esos individuos me han dado la licencia para ridiculizarlos haciéndolo ellos primero.
Por norma general, no suelo hacer nada despectivo; aunque lo cierto es que espero a que el resto se tomen su licencia. Algo que han tomado muy mal respecto a mi figura, menosprecian a la persona que tienen delante, recordar una cosa, nunca sabes lo que te puedes encontrar. Así que, por consiguiente, como otro defecto natural, que no voy a corregir, yo les observo demasiado, tanto que puedo llegar a predecir ciertas reacciones propias de la persona. ¡Sorpresa! La mosquita muerta no era tal, y como somos tan sumamente viles, creen que pueden hacerte daño en una partida en la que nos has mostrados signos de llevar la mano ganadora, pero que ellos han hecho sus faroles y los has pillado. Ciertamente, puede que este tipo de actitud frente a la vida no esté bien, tomarse la venganza cuando menos se lo esperan. Sin embargo, este tipo de “justicia” se toma en bandejas de plata y normalmente frío. Tanto que la persona que lo recibe, se hiela cuando se la hacen tragar. Puede que no sea una forma de vivir correcta, pero yo tengo la conciencia muy tranquila diciendo todo lo que he de soltar en su determinado momento, no soy mejor que nadie y puedo llega a equivocarme, pero el pie me lo dais vosotros. Ahora sí, desde los últimos acontecimientos seré peor en este sentido, se acabó el callarme por deferencia a alguien, no quiero tener más irritaciones. El estrés no es bueno y mata las neuronas, y yo las pocas que tengo he de conservarlas.
Me he cansado de ser buena con todo el mundo, nadie va ayudarte cuando lo necesites y, cuando hagas algo que no les gusta, tirarán a matar, porque tú si puedes perdonar y ellos no. Simplemente no voy a llenar mi vida de rencor, se los fallos que he cometido anteriormente y no puedo cambiarlos, pero si volverlos a evitar, por eso mismo, tomaré la discreción como mando,
guardaré las distancias y alargaré mi vida todo lo que pueda. No se puede ser feliz contentando a todo el mundo y, mucho menos, cambiando un carácter forjado a base de mucha constancia. Mi lema, es muy fácil de adivinar, lo he tomado desde hace muy poco y, por cierto, siempre me ha ido como anillo al dedo, EL QUE SE QUIERE LLEVAR BIEN CONMIGO SE LLEVA BIEN. No busques las discrepancias donde no las hay, porque los palos te pueden venir y no vas a saber por donde. No me tomo una venganza explícita y mucho menos el vivir con rencor, soy feliz desde que tomé esta decisión, me ha costado mucho llevarla a cabo. Por desgracia me han obligado a tomar un nivel más de distancia, son cosas que pasan. Que hubieran podido evitarse, perfectamente. Los abusos no son buenos y menos si no dejan que las aguas vuelvan a su cauce. Lo siento, pero esta es mi vida y yo mando en ella, pueden ocurrirme cosas que no predisponga, buenas y malas, pero el tener un fuerte carácter no significa que sea malo, tal y como lo entiende la sociedad de hoy. El fénix ha vuelto a renacer después de que lo hayáis envuelto en llamas, lo intenté; pero no lo dejasteis que se calmara, ahora apechugar con las consecuencias que yo lo haré con las mías.
Eso si, nunca olvidéis una cosa muy importante el odio hacia alguien, al igual que la envidia, te hace volverte como ellos. Se un estratega y espera el momento para hacer las cosas, ellos, los que son tan fuertes, los que se creen en posesión de la verdad, de conocerte, de decirte cómo y qué tienes que hacer, llegará un momento en el que te necesitarán de alguna forma y tú, la que siempre estabas allí no estarás. No hace falta más. Y, si viene a buscarte, entonces revienta, antes no merece la pena. Jamás te guardes eso que le quisiste decir y no hiciste, tus nervios no perdonarán; para eso, la tila que se la tomen ellos. Tú mientras celebras tu tranquilidad y bienestar junto a una buena cerveza, con amigos y disfrutando de una conciencia tranquila y sin remordimiento. Las cruces te las pones tú, no hay necesidad de llevar tanta carga.


