ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.




10 de febrero de 2008

Cómo espantar a la novia de mi hermano. Capítulo I

INTRODUCCIÓN.

Os presento un divertido relato corto. Donde puede pasar de todo menos lo normal.

En un corto espacio de cinco capítulos, les relato una divertida idea que me dio, casi sin quererlo, uno de los múltiples y peculiares personajes que conforman el círculo de cronopios de mi vida ordinaria.

CAPÍTULO I: LA PRESENTACIÓN.
Tras unos meses como pareja, Iñaki y Elisabeth, deciden dar un paso más en su relación. La madre del novio ha preparado una comida de bienvenida a la familia.

Todo estaba preparado, ella estaba vestida con un bonito conjunto, comprado especialmente para la ocasión. Pronto llegaron al portal, cuando notó como un inquieto gusanito bailaba el mambo dentro de su estómago. Sentía vértigo ante esa situación, era la primera vez que la presentaban formalmente.

Estaban a punto de subir el primer escalón, que conducía hacia la entrada del portal cuando Iñaki se volvió hacia ella:

- Ah, se me olvidó decírtelo, ten cuidado con mi hermana que es un poquito rara.

Llegaron a la puerta de la casa, el chico pegó al timbre. Tras ella se encontraba Charo, una mujer, no muy mayor, con una cara apacible y risueña.

- Hola Elizabeth, me alegro de verte. Iñaki nos ha hablado mucho de ti. – Le comenta Charo, mientras se acerca a ella para darle dos besos.

- Encantada – Le responde Elisabeth, con una gran sonrisa.

- Este es mi padre, se llama Alfonso. – Le dice Iñaki, dirigiéndose a su padre.

- Pasa mujer, no te quedes en la puerta, te estábamos esperando – Le contesta su padre amablemente.

- Encantada de conocerlo. – Le contesta Elisabeth.

- Ah… Esa es mi hermana Arual – Le comenta Iñaki mientras señala a la esquina del salón.


Elisabeth se encamina hacia ella. En el corto recorrido observa una chica joven, con múltiples tics nerviosos, ropa gastada, muy despeinada, ojos ausentes, una sonrisa malévola y con la piel adornada con algunos arañazos y moratones.

- Encantada de conocerte – Le dice tendiéndole la mano.

- Rezaré por tu alma. – le contesta con voz escabrosa y siniestra.

La futura novia formal, se queda pasmada. Aquella criatura diabólica, no podía pertenecer a esa encantadora familia. Una gota de sudor frío le recorrió la espalda y el terror inundó su rostro. Se quedó petrificada, con la mano todavía sosteniendo la de Arual.

- Bueno, no te quedes ahí. – Comenta Alfonso. – ¡Vamos!, siéntate en la mesa que vamos a comer.


Hummmm, la comida se presenta interesante. ¿Quién es esa niña?¿A qué dedica el tiempo libre?¿Quién le mandaba flores?¿Es ella la única rara de la familia o la más normal de todos¿Sobrevivirá Elisabeth?. La respuesta a algunas de éstas preguntas se las responderé la semana que viene.



No se pierdan el capítulo II: Una agradable comida.

El negro es un color muy oscuro. Capítulo 2 (segunda parte)

Capítulo II:bajada al infierno (segunda parte)


En la primera parte Nuria, se encontraba recorriendo una cueva que llevaba hasta las mismas puertas del Hades, cuando se encontró en la puerta de Don Tomás. El jefe de estudios.
Esta esta dispuesto a esclarecer los acontecimientos ocurrido en clase de dibujo....


“Calmarnos”, pensaba Nuria. El único que estaba nervioso era él. Seguramente ya habría maquinado el castigo por su insolencia.

- La señorita, Dolores, me ha dado este dibujo. Me ha comentado que era ella ardiendo en la hoguera, vestida de bruja. – Le decía Tomás, mientras le mostraba el dibujo.

- Efectivamente, sólo que no era ella vestida de bruja. Es su representación simbólica dentro de mi mente. – Exclamó la niña de forma pedante.

- Y porqué lo has hecho.

- Porque era la clase de dibujo libre, en ella cada uno dibuja lo que quiere.

- Si, pero esto ¿a que viene? - Le volvía a decir mostrándole de nuevo el dibujo.

- Era dibujo libre, no dibujo del agrado de la señorita. Sino sería dibujo dirigido – Decía en tono monótono.

- Pero, ¿por qué la señorita Dolores? – Decía don Tomás.

- Fácil, cada vez que toca dibujo libre, haga uno de cada persona del centro, tal y como la veo yo. Así que he puesto su representación. Por los otros no he tenido problemas.

- ¡Otros!, …… ¿Qué otros? – Don Tomás no daba crédito a lo que estaba oyendo.

- Si, los del profe de lengua, del de ciencias, la de inglés y usted. – Decía la niña con normalidad.

- Y cómo me has dibujado a mí.- Le dijo con intriga.

- Usted es el rey de los infiernos.

Los ojos de Don Tomás, el jefe de estudios, se salieron de sus órbitas. Se tornó rojo como un cangrejo.

- Nuria, perdona por haberte hecho perder la clase. Sube y dile a tu maestra que baje con todos tus dibujos, de las últimas semanas. Esta vez te has librado del castigo.

La niña se levantó y se dirigió hacia su clase. Un aura de triunfo daba un brillo, casi fantasmal, a sus ojos. Pegó en la puerta del aula con tres golpes, secos y rotundos. La puerta se abrió de una vez y, con cara de inocente, miró a Doña Dolores.

- Ah, Nuria ¿Qué te ha dicho Don Tomás? – Preguntó en forma burlona.

- Nada – Contestó la niña.

- Algo te ha tenido que decir – Le contestó Dolores, esperando que le corroboraran lo que ya creía que sabía.

- Si, que haga el favor de bajar al despacho con todos mis dibujos. La está esperando.

A la mañana siguiente había una maestra suplente, y se prohibió el dibujo libre.

Sólo una persona como Nuria, podía bajar a las entrañas del infierno y volver para contarlo.

4 de febrero de 2008

El negro es un color muy oscuro. Capítulo 2 (primera parte)

Capítulo II:bajada al infierno (primera parte).


En el capítulo anterior (El dibujo): Tras llegar tarde a clase, Nuria se disponía ha realizar el dibujo libre, de la señorita Dolores. Este era una bruja quemándose en la hoguera la cual, la niña afirmaba que era la profesora condenada por sus aburridas clases">

Dolores acompañó a Nuria por todo el pasillo, las baldosas se movían a cada paso que daba, regalándoles un espectral brillo. La niña ya había estado antes en ese despacho, demasiadas para lo que le restaba de curso.

- Siéntate en el banco y no te muevas de ahí, hasta que el director te llame.

Nuria no respondió, simplemente volvió su cuerpo en dirección al asiento de madera y se dispuso a esperar. Tendría que esperar un buen rato, hasta que el “jefe”, se dignara a recibirla, pero antes tendría que escuchar cómo cotilleaba la secretaria con su profesora antes de que esta abandonara el lugar para dirigirse hacia la clase.

Eso era lo de menos, por fin se había podido librar, aunque fuera por un breve periodo de tiempo, a esa persona tan molesta que la tenía tomada con ella. No era la primera vez que la mandaba al “inframundo”, como Nuria lo llamaba.

Pasaron los minutos y todo seguía igual, ni un solo ruido. La pequeña miró hacia la puerta que comunicaba con el pasillo y, al volver la mirada, se dio cuenta que estaba en un lugar oscuro y pétreo, sobre un viejo banco oxidado, raído y con el asiento lleno de musgo. Una sonrisa se dibujó en su cara, estaba como en su casa.

Ese olor a ceniza y humedad le hacían recordar aquella bonita casa, por la que pasaba todas las mañanas. El cielo oscuro, cubierto de nubes que no dejaban pasar ni un tenue rayo de luz y los árboles muerto que adornaban el paisaje. Estaba encantada con la visión cuando algo llamó su atención.

Miró al suelo y descubrió un pequeño y peludo arácnido que salía corriendo, justo al lado de su pie. Vio como se dirigía directamente hacia una profunda, pero pequeña cueva, al fondo del cementerio.

La siguió con la mirada, lo suficiente como para que no fuera más que un pequeño punto en movimiento, entonces su curiosidad se despertó. Se levantó de un salto y salió tras de ella. Siguió los pasos del insecto hasta la boca de la entrada. Paró en seco y oteó el pasadizo, estaba oscuro. A penas podía distinguir a Monick, era el nombre que mentalmente le había puesto al insecto. Odiaba que las cosas no tuvieran nombre propio.

No tardó mucho en olvidarse de ella, a penas unos segundos. La casi completa oscuridad, había redirigido su curiosidad, hasta el punto de que su flamante deseo por descubrir lo que había al final, obnubiló su mente.

Continuó su expedición, entre un camino de rayas intermitentes de colores. Cada vez había más claridad ahí dentro, el calor le enrojecía sus mejillas. Estaba sudando y el suelo, de roca sólida, se hundía bajo sus pies.

Al fondo se podía ver una puerta, con unas letras rojas en las que se podía leer, “jefe de estudios”. Esta comenzó a fundirse, por el tremendo calor.

- Nuria, pasa – Decía una voz ronca desde el otro lado de la puerta.

- Intento pasar, pero las llamas no me dejan, a demás, la puerta no se ha fundido del todo y no me deja pasar.

- Nuria, tú y tus fantasías ¿Quieres dejar de soñar?

Todo volvió a la normalidad. Estaba en el marco de la puerta, con el máximo responsable del centro.

-Vas a pasar o prefieres quedarte ahí hasta mañana – Le dijo Don Tomás, el jefe de estudios.

-Lo cierto es que preferiría volver a clase – Le contestó Nuria.

- A ver, cuéntame que ha pasado esta vez. – Decía el jefe de estudios con voz de desesperación.

- Si ya se la contado la profe, y a mí no me va a creer ¿Por qué habría de gastar saliva?

- Nuria, que ya nos conocemos.

- Y a mi familia, por eso mismo me niego a decir nada. Si sólo va a servir para empeorar las cosas. – Contestó Nuria muy convencida.

- Bueno, vamos a calmarnos un poco. Siéntate, voy a empezar yo.


Continuará....