ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


24 de junio de 2013

LOS SABORES DE LA PASIÓN DAN CARAMELOS DULCES Y AMARGOS.


Una práctica muy satisfactoria y con bastante controversia.

¡Peligro! Es lo primero que se te viene a la cabeza cuando ves esos titulares tan horribles que te avisan de que el cunnilingus o la felación provocan cáncer. La mayoría de los artículos que he leído al respecto son no menos que represores con el tema y defienden una sola postura, con la única solución de no practicarlo. Otros, en cambio, lo menos, puedo decir, no son tan dramáticos, como todos sabemos (o por lo menos me gustaría pensarlo,) las cosas no son o blancas o negras, sino con diferentes tonalidades de grises.

Ciertamente este acto no está libre de riesgos, puedes contraer ciertas enfermedades de transmisión sexual, es verdad, pero para eso la persona o personas a la que lo practicas tienen que estar contaminadas, cosa que se arregla no chupándoselo o comiéndoselo al rollo de una noche, usando preservativos, normales o para la lengua (¡que existen!) o si te acuestas con alguien, que conozcas parte de su vida íntima, como si es tendiente a la promiscuidad o no.

Primero lo que parece más fácil

Felación: acto de chupar frotar, lamer, acariciar,… con la boca el pene y/o los escrotos de un hombre.Fácil ¿verdad?, pues a algunos y a algunas hay que hacerles un mapa y dar unas instrucciones de cómo hacerlo sin clavar dientes, anillos, la forma de mantener la compostura, el no hacer daño al otro o simplemente el mantener algunos modales mientras se practican ciertos actos.

Empecemos por lo que parece más fácil, la felación. Un acto aparentemente sencillo, que muchas mujeres reúsan o simplemente intentan evadir en una relación íntima, por motivos propios o inculcados que no vienen a cuento.

Señoras, señores, damas, caballeros y demás, hay que ponerle ganas, si no ¿cómo demonios quieres que te la devuelvan de una forma que jamás podrás olvidar?, pero sobre todo, no consiste en mover la cabecita de adelante hacia a detrás, apretando levemente la boca (¡que se te duermen los labios!)

Tener en cuenta que lo que tienes entre los dientes es algo que siente (o por lo menos su dueño) y que por ahí, en ese mismo instante, corre una cantidad de sangre tremenda; en conclusión, que es una parte muy sensitiva y en ese estado más todavía. Algunas caricias con la lengua, un poco de jugueteo con la presión de los labios, algo de movimientos lentos y acompasados no vienen mal y, si quieres, ayúdate de las manos.

Una cosa es muy importante, respira por la nariz, no por la boca, de esta forma sólo conseguirás mover la úvula (la campanilla) y tener esa sensación de arcada que no es muy excitante, por decirlo de alguna forma. A nadie le gusta echar hasta la primera papilla mientras le hace una mamada a otro ¿verdad?, aunque para gustos los colores, si es de vuestro agrado a delante, yo no tengo ningún problema con eso (cosas más raras se han visto o no ¿quién sabe?)

Como decía, esto no consiste en poner la boca abierta y dejar que el otro se mueva o mover la cabeza a modo de balanceo (llegando a parecer uno de esos pajaritos de plástico que beben del vaso, eso dejarlo para otros, que aquí estamos hablando de cosas muy serias) hasta que te canses y sigas con las manos, o que el pinganillo, pene, amiguito pequeño, falo, polla, y demás denominativos, acabe escupiendo. Eso sería demasiado insulso para todos, incluso para el o la que esté haciendo la felación.

Señores, señoritas, ponerle un poco de encanto, un poco de juego, que no cuesta tanto hacer feliz a alguien, si después te la va a devolver o ya lo ha hecho (en cuyo caso si no le ponéis entusiasmo será por algo) y además se divierten ambas partes por igual. Prueba a pasar la lengua suavemente por el glande (aclaración: la punta la polla, para los que no me sigan), con delicadeza mientras tus manos suben y bajan por el resto del cuerpo y acarician lo demás, cambia la presión de los labios cuando estos empiecen a subir y a bajar, utiliza lubricantes de sabores que dan un poco de salsa al asunto (nunca mejor dicho) o cambia la temperatura de tu boca con unos cubitos hielo (eso sí, sácatelos antes de introducirte el falo en la boca no vaya a ocurrir una desgracia.)

También puedes usar un poco de succión, algunos mordiscos cariñosos, es decir, suaves, a modo de masaje, no se nos vaya a ir la cabeza con las emociones y acabemos con a boca como un vampiro después de comer, a parte, claro está, de unos alaridos malsonantes.

Una cosa muy importante que quiero anotaros a todos: lo primero es que esto no es una peli porno, por lo que no todas ni todos, llegan a introducirse el miembro en la garganta hasta el final, y las manos acariciando la cabeza, no guiando la expedición o forzándo a seguir un poco más, que muchas veces, el mero hecho de pensarlo quita las ganas.

Ahora lo que no es tan fácil y de lo que se presume.

Cunnilingus: definición que se da al acto de chupar, frotar, lamer, acariciar,… con la lengua la vulva de una mujer.

Parece muy sencillo, todo está a la vista, completamente delante de nuestras narices, nunca mejor dicho, sin embargo nos paramos poco a mirar y mucho a inspeccionar con la lengua. Esto provoca resultados no muy deseados, como el que ella acabe con una vulva llena de babas que no le pertenecen, la o el otro completamente agotado con la boca semidormida y llena o lleno de fluidos y ya está, ni orgasmos, ni estrellas, ni séptimo cielo, ni siquiera un leve resquicio de una pequeña corriente eléctrica (y después de esto algunos y algunas tienen la cara dura de preguntar si te ha gustado, si lo de fingir el orgasmo es por educación más bien.)

Bueno vamos al grano, podemos ayudarnos con unos roces, algunas caricias hasta que el clítoris se agrande o hinche de sangre sobresaliendo un poco de su capucha (¡existe señores!), no es una cosa tan difícil de encontrar cuando lo tienes delante de tus narices.

Las caricias con la lengua tienen que ser suaves y nada de correr como si fueras un niño o una niña pequeña con una piruleta de tamaño descomunal.

Una cosa más, no os centréis sólo en esa zona, las caricias en los labios, el ayudarse con los dedos, evitar morder de forma desmedida, no dar tirones y ayudarse de las manos mientras acaricias sus piernas, introduces las falanges suavemente, sin bulla, y de forma delicada ayudan mucho.

Otra cosa, como he dicho antes, esto no es una peli porno y no esperéis que salga un líquido a modo de eyaculación femenina (que existe, no es un mito ni una invención, pero son las menos, no todas lo consiguen), tampoco os llevéis toda la velada con los dedos en su vagina intentando encontrar el punto g del que tanto se habla y que puede que tu búsqueda en la mina sea fructífera o puede que simplemente se quede en un intento pesado, dando por parte de ella, una invitación a quedarte quietecito o quietecita, porque te estás desviando del tema que estabais tratando, entre su vagina y tu boca.

No pierdas el norte.

Sin embargo, a pesar de decir que es algo que gusta, que muchas mujeres se niegan a practicar o que es algo un poco escondido todavía, se practica, en ambas direcciones y cuando se hace es por algo, sigue siendo sexo, no es necesario ningún tipo de penetración para que uno pueda divertirse con la propia intimidad y ayuda mucho a que la pareja se conozca, miren cuáles son sus límites y a qué están dispuestos a llegar.

Por supuesto, es algo que se debe hacer en compañía (aunque hay ciertos aparatitos que sustituyen la función de la pareja (depende de lo bueno que sea, será mejor o peor sustituto.) Lo importante de todo esto es que nadie se agobie con hacerlo bien a la primera, que hable sobre lo que le gusta o le deja de agradar cuando se consiente.

No lo olvidéis, disfrutar, vivir de la forma que más os plazca y, sobre todo, sonreír, es lo segundo mejor que podéis hacer con vuestra boca.


22 de junio de 2013

BUENO, BONITO Y RIDÍCULO (I PARTE)

Bueno y bonito.
Estamos en crisis, eso lo sabemos todos, no hace falta ser un lumbreras para descubrir que cada vez gastamos menos y miramos más lo que compramos o en lo que merece la pena gastar un poco más de dinero extra y en lo que no. La falta de liquidez se nota en todos los sectores, sobre todo el de la publicidad, los anuncios reciclados de otros años, el pedir a los espectadores que completen un anuncio o una historia a cambio de dinero o de cualquier otro premio como una tablet, un Ipad (no sé si lo he escrito bien y si no me da igual), una televisión superextragrande, su producto para todo un año, etc. Es la nueva tendencia para ahorrarse el sueldo en puestos de trabajo.

Ciertamente los anuncios en este país no son una maravilla desde hace mucho tiempo, alguno que otro se libra (aunque esos son los menos.) Sin embargo, en mi lista de anuncios desastrosos por excelencia están los de higiene femenina, como las compresas y los tampones (un ejemplo de los peores fue ese que decía ¿a qué huelen las nubes? O el de la tía vestida de rojo que daban ganas de darle un buen puñetazo en la cara, si esa que se presenta con: - Hola soy tu menstruación - ¡No es para matarla!).

Los de automóviles tampoco se libran, ni un solo precio en ese pequeño corto, tampoco es que el coche se viera mucho, aunque si los parajes insólitos por los que se supone que puede ir; ahora atraviesan el espacio tiempo y demás cosas o no se necesita un casoplón, como dice uno de ellos o, mejor dicho, decía.

Todos sabemos que la publicidad engaña, es una forma de semiestafa, aceptada socialmente y que dejamos que entre en nuestras vidas diariamente sin que eso nos preocupe en absoluto, en ellos se nos promete que tendremos sensaciones de ensueño, descansos imposibles e inimaginables por los seres normales de a pie, rejuvenecer 15 años en unos pocos meses, adelgazar sin esfuerzo, que no habrás probado nada mejor en tu vida, que las cosas light (o cómo demonios se escriba) saben igual que las que no son bajas en calorías (una pregunta, si el queso y el yogurt están hechos, en su mayor parte, de la grasa de la leche y de la nata, qué puñetas llevan aquellos productos a los que se lo han quitado, ¿qué es lo que realmente estamos comiendo? La respuesta seguro que no es yogurt o queso, pero lo cierto es que dentro de mi no me gustaría saber la respuesta.)

Volviendo a la cuestión, nos venden el ser únicos, y tú te lo crees, no te paras a pensar que la empresa se dedica a hacer productos para gustos generalizados. De algo tienen que vivir, digo yo. Como la nueva campaña de refresco de aquella marca tan conocida y popular, que siempre está intentando generalizar el mercado, su nueva campaña es, por no decir inquietante. Uno de sus nuevos eslóganes dice así: La gente normal qué rara es, y se quedan tan panchos después de vomitar eso (seguro que se les quitó el reflujo del estómago.)

¡De acuerdo! Lo único vende y el problema es que somos tan cabezas huecas que nos lo creemos a pies y juntillas ¿O pensabais que esos productos para el envejecimiento hechos con baba de caracol, veneno de serpiente, aloe vera, semen de toro o la mucosidad sacada del culo de un ácaro, que sólo se encuentra en una aldea perdida en lo más remoto del mundo y cuya esperanza de vida es de doce horas, puede tener la respuesta a la juventud eterna? Pero ¡Claro! Como sale en la tele y lo que dice la cajita de voz, sonido e imágenes es la verdad absoluta,….

Ridículo.
Aunque ya me he explayado un poco con todo esto, a eso no iba, o si, ni yo misma se lo que pasa por mi mente. La perplejidad que se apodera de mi es tan grande últimamente cuando veo los anuncios, que es demasiado como para dejarlo escapar:

Ejemplo 1:

El anuncio nuevo de tampones, donde la chica, señorita, señora, niña o como la llamemos (menos moza, me vale cualquiera,) esta en la piscina con un chico y este mira en su bolsa sacando una cosa de esas y la muchacha se pone a explicarle cómo demonios se pone eso y lo fácil y simple que es.

¡Lumbreras! Siempre pensé que este tipo de anuncios los escribían tios, pero ahora dudo de su estado de embriaguez a la hora de hacerlos.

Punto 1: Como el chico no sea un poco rarito, dudo que cogiera eso del bolso, cuando lo normal es que lo eviten a toda costa si lo ven, es más, si pueden evitar que les roce mejor.

Punto 2: Una mujer nunca deja eso a la vista en un bolso y, mucho menos, deja que un hombre le mire sus cosas. Crema para broncearse no iba buscando, su vestimenta indicaba poco de ello y si ella hubiera querido que se la untaran ya la habría puesto ella en su mano.

Punto 3: ¿Para qué puñetas quiere saber un hombre cómo se pone eso? A menos que no sea para probar la capacidad de absorción cuando se produce un desequilibrio estomacal y evitar mancharte la ropa interior, no lo tengo claro. ¡Si a ellos lo que les interesa es cuando no lo estás usando!

Punto 4: Lo mejor de todo el anuncio es el menda que aparece en segundo plano con el gorro de paja playero, su cara es la mejor de todas.

De todas formas, esto no queda ahí, por supuesto, haré mas partes de este post, ya que la lista es tan extensa que no puedo quedarme calladita (cosa que nunca he hecho, ni cuando estaba ronca.)


Nos vemos en la próxima entrega de: Bueno bonito y ridículo, con la segunda parte: ridículo (II)

18 de junio de 2013

DIÁLOGO DE LUBINAS: El ENIGMA DEL YO.

Estaba en mi casa tan tranquila haciendo cosas propias de mi persona como: arreglar el pomo de la puerta, pintar un nuevo cuadro, hacer un traje nuevo para la muñeca, buscar información por internet y demás cosas que hago para evitar que mi mente se sobrecargue de cosas y me canse antes de empezar cuando pegan al portero, no hubiera cogido la llamada, algo que suelo hacer normalmente, si no llega a ser porque la forma de dar el reclamo desde el portal no sonaba a butano, cartero, propaganda o a un comercial que deseaba estafarme con falsas promesas de intentar cambiarme el operador del teléfono, hacerme una revisión de butano o vendiendo algo parecido a un juego de cacerolas de acero inoxidable, sacado de las minas de Malasia occidental a precio de saldo. Sonaba como si te hubieran pegado los dedos con pegamento de contacto extrafuerte al botón de portero automático y jugaras a ver en cuánto tiempo se funde la bocina de llamada.

-       Siiiii – respondo por el telefonillo -. ¿Quién es?

-       Soy yo abre – dice una voz desconocida al otro lado.

-       ¿Yooooo? – contesto desconcertada -. ¿Quién es yo?

-       Pues yo – dice insultada aquella voz chillona -. ¡Abreeeeee!

-       Vamos a ver… ¡Señora! – le digo para ver si puedo sacar algo de información -. ¿Podría decirme quién es usted?

-       Pues yo – ya te lo he dicho -. Abre que hace mucho calor aquí fuera.

En ese momento me paré a pensar: “conocía a mucha gente que se hacía llamar yo, sobre todo en estos últimos años. Ese yo podía ser mi madre, mi abuela, la vecina, alguien que quería que le abriéramos la puerta como estrategia de venta para colarse en el portal, un asesino en serie, mi tia la pelá,…

Demasiada gente decía llamarse yo en este mundo como para que a mí me resultara convincente hacer un mínimo esfuerzo y pulsar el botón que activaba el circuito eléctrico de la puerta, que permitía el acceso a la antesala de cualquiera de las casas que albergaba el edificio.

Incluso yo me hacía llamar yo, cuando pegaba a algún que otro telefonillo, no podía abrir así sin más. Pero… ¿y si era yo misma que había llegado desde un futuro remoto para darme una información vital para seguir con mi vida? Creo que esa idea quedó descartada desde el mismo momento en que pasó por mi mente, sin embargo, quedaba chulo pensar que eso era posible”.

-       Pues si viera el calor que hace aquí dentro – le dije pocos segundos después de mi elipsis mental -. Está mejor en la calle se lo aseguro.

-       Estás muy graciosa hoy – me dijo -. ¿Me vas a abrir?

-       Hasta que no me diga quién demonio es yo no – respondí con una risita que hubiera molestado a cualquiera pero ella no me veía, ella o él, quién sabía qué era lo que se escondía tras esos muros que nos separaban.

-       Pues soy Pili – responde una voz con tono cansado.

-       ¿Ve como no le costaba trabajo decirme su nombre? – respondí victoriosa -. Lo malo de todo es que no le puedo abrir.

-       ¿Por qué?

-       Porque no conozco a ninguna Pili.

-       ¿Tú no eres Carmen? – me dice la incauta.

-       No.

-       ¿Quién eres?

-       Yo – respondo a su pregunta aguantándome la risa -. Se ha equivocado de portero.

-       Pues yo he pegado donde me dijeron – expresa enfadada la señora, señor, señorita o señorito del otro lado.

-       Pues aquí no es. Lo siento pero no puedo ayudarla.

-       Puedes abrir la puerta por lo menos.

-       No – digo de forma cortante -. ¿Y si Carmen no está en casa en este momento? Los siento pero no puedo ayudarla, buenas tardes.

Ahí acabó toda la conversación, después de una entretenida pero infructífera charla volví a mis quehaceres diarios y a inventar cosas nuevas. Aunque segundos después oí decir en el interior del portal.

-  Hija – era la misma voz chillona que se identificaba con un pronombre personal por el telefonillo -. ¡Menos mal que me has abierto! Una señora decía que no vivías aquí y que no me abría la puerta.

-  ¿Quién era?

-  No lo sé, no me lo dijo.


¡Tendrá cara! ¡Por supuesto que se lo dije! Era yo.