ELABORAR UNA IDENTIDAD ES UN PRIVILEGIO QUE SÓLO EJERCEN AQUELLOS QUE TIENEN LA POSIBILIDAD DE ELEGIR Y QUE LUEGO MANTIENEN EL ESFUERZO DE PENSAR.


24 de agosto de 2010

¡ALERTA! MUJER AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS.

Si tu no tienes nada que hacer.

Puede que a alguno de vosotros os suene esta frase, algunos la escucharéis de vez en cuando, otros ni siquiera os acordaréis de cuándo fue la última vez que la escuchasteis y, con forma de divino equilibrio, hay gente que la escucha día sí y día también, como yo.

Por que como en mi casa sólo somos dos, yo no tengo nada que hacer en todo el puto día, aparte de atender las demandas externas que me da la gente para que les ayude. Pero es que… “Como yo no tengo nada que hacer en toda la mañana… Podría…” Y seguidamente viene algo para sacar de un apuro a alguien o una cierta comparación con la vida de la persona que me lo ha dicho, ¡qué ella si que hace algo” (rascarse el coño, diría yo), pero es muy fácil juzgar la vida que no conocemos de los demás.

Las conversaciones son variopintas, pero la que empieza este tipo de sarcasmo, piensa que debe hacer patente la disponibilidad de una persona, intentando hacerle creer que realmente no hace nada de provecho, son las mismas que no tienen absulatamente NADA que me hacer a parte de ver esos programas tan deprimentes en la tele sobre las degracias humanas.

Puede que no trabaje como se supone que tendría que hacerlo, que mi tiempo pueda ser más o menos organizado de una manera más holgada o justa, pero lo cierto que eso de "no hacer nada" me molesta bastante, el por qué de ello es simple, sé a lo que se refieren y es simplemente lo que ellos harían si no tuvieran alguna que otra tarea que realizar. Al principio, se respaldaban porque yo no tenía una casa que llevar para a delante y un marido, novio o conviviente a quien cuidar. Después la cosa cambió: como supuestamente no tengo niños que atender, un trabajo que realizar con nómina fija y sólo estamos dos en casa…. ¡Pues claro! La casa se limpia sola, la compra se teletransporta mediante un movimiento mágico de nariz, mi ropa nunca se ensucia (tiene que ser buenísima, aunque yo tampoco me he enterado), las facturas se pagan autoomáticamente y hay un chef con cinco estrellas michelin haciéndome la comida todos los días de la semana. Y no nombres la faceta artísca que hace que tu vida sea algo agradable y que la sangre corra por tus venas.

Solo por eso salgo a la calle a las 12 de la mañana con 40 grados de calor a la sombra, porque, ¡cómo me aburro en mi casa, por lo menos me tuesto al sol! Y no porque tenga que atender unos deberes o gustos que me fuerzan a pisar el asfalto derretido por el sol del verano. Porque el que yo desee renovar la apariencia de mi casa para estar más a gusto en ella, pierda tiempo escribiendo (porque para el que entienda qué supone escribir, esto no vale absolutamente para nada productivo), el que yo quiera relajarme dando con el martillo a una madera para hacer un mueble, pintar un cuadro, realizar alguna que otra escultura (de esas que sólo entiende uno y que el resto del mundo lo ve como algo ridículo o abstracto, pero decorativo), evadirme jugando al ordenador o ver una buena película (con subtítulos o no, me da igual,) entre otros entretenimientos varios, que evitan que mi mente se aburra y mejore mi yo personal, me ayuda a reflexionar y buscar nuevas vías que sean útiles para mí misma y a los demás, ¡son cosas que no tiene importancia alguna! ¡Cabezas huecas!

Por desgracia todo esto reside en un problema.

Y es que esta frase mayoritariamente la dicen las mujeres más que los hombres, la utilizan a modo de chantaje emocional o para hacerte ver que el imponer tus prioridades, sean cuales sean, no son más importantes que la de los demás, como puede ser atender a alguien.

¡Puñetera educación femenina! Lo peor de todo es que hay personas que se lo creen y caras duras que se aprovechan de ello. Intentas ayudar, intentando organizar la nueva situación a la tuya propia, sin olvidar tus intereses propios y…. Acabas con un ataque de nervios porque los demás responsables, de la misma, se escudan en que ellos tienen otras responsabilidades que tú no tienes y que por ello eres tú el que tiene que atenderlas.

Como ellos tienen "otras cosas que hacer", que son las mismas cosas que yo, más o menos (aunque yo diría más menos que más.)
A los hombres de la familia ni se les comenta el problema, ¡eso es cosa de mujeres! Ellos pueden perder el tiempo en lo que deseen que está bien visto. Pero si yo, una mujer, lo hago, está fatal ya que no está bien que tenga tiempo sólo para mi, que lo utilice como mejor me venga en gana y que, simplemente, si aparece algún problema de incumbencia familiar, tengo que dejar de lado todo para atenderlo. Ya sea el acompañar a alguien al médico o a la compra; sin nombrar las cosas más graves, ya que, eso se da por descontado.

¡Parece mentira que estemos en pleno siglo XXI! Seguimos con las tonterías de antaño donde no había un respiro para una mujer. Y, lo peor de todo, aquellas que lo vieron bien, se lo inculcaron a sus hijas, provocando que se lo creyeran y, entre otros males, una educación machista. Por la mañana, mientras tu marido trabaja, debes atender la casa, la compra, a la familia; mientras, cuando tu marido se encuentra en el cubículo familiar, debes prestarle el 100% de atención, sin contar con los niños a los que se requiere una dedicción de 24 horas del día, tendiendo a cargártela tú sola. Porque antes era la excusa de que un hombre no está capacitado para cuidar de un niño, ahora es que no entienden de otra cosa que no sea cambiar un pañal de vez en cuando o sacarlo a pasear. ¡Deprimente! Eso sí, sin contar con ciertas artimañas usadas para buscar tiempo para una, que no eran de caso directo pero si de nuestra cultura subterránea al margen de los ojos sociales.

Soluciones arcaicas.

Entre la pocas soluciones que se no da con estos ataques era la histerectomía, así sin más, pasando después por los masajes médicos y, después, como alternativa moderna, el psicólogo y el psiquiatra, pasando por esas fantásticas pastillitas que te hacían sentirte como si te hubieras fumado tres porros de una vez, bien cargados.

La solución o es ni era, ninguna de estas, simplemente se tiene que renunciar un poco a esa culpa que nos provocaba el no darnos a los demás por nuestros propios intereses, el buscar algo de tiempo para ti e intentar llegar a un consenso con las demás mujeres de la familia. Imponiendo tus propias necesidades como individuo y persona, tal y como te corresponde. ¡Duro! ¿Verdad? No nos han educado para ello, sino para ser dulces, dadas los demás y algún que otro menester que olvidé hace mucho tiempo, entre las que figura un profundo sentimiento de culpa cuando te vuelves un poco egoista.

Esa fue la eterna pelea entre yo y el resto del mundo, nadie ve bien que nos tomemos un tiempo de asueto (ahora entiendo porqué las peluquerías están llenas de gente siempre quejándose.) Porque, y esta es la eterna frase que pongo en muchos de mis post, una mujer tiene..., una mujer debe..., una mujer ha… Y demás gilipolleces que muchas y muchos habréis acertado.

Yo he gritado ¡BASTA!, he dicho que no, que lo haré, pero no como vosotras queráis, que me daré a los demás a mi forma, hablaré con mi marido, evitaré la manipulación, el chantaje emocional típico femenino, así como caer en el mismo, diré lo que piense y evitaré morderme la lengua para mediar con el resto de personas que creen que esto no es lo correcto (paso de cortármela con mis propios incisivos de pura rabia, me gusta como está, afilada y lista para salir al ataque,) estaré dispuesta a llegar a un acuerdo entre el mundo y yo; lo que implica que ambas partes cederán, no una sola.
La sociedad no quiere gente como yo, y yo no quiero gente como la de la sociedad de hoy día. ¡Estoy harta de que todos me exijan un rol que no quiero acometer! ¡Me canso de ser una mujer dulce, buena, callada, que no causa problemas! (cosa que nunca he sido, pero que quieren imponerme.)

Grito por ello y seguiré gritando, puede que me quede ronca, pero mis actos podrán a mis palabras, la pluma se impondrá a la espada y las mentalidades antiguas tendrán que acostumbrarse a mi presencia (no les pido que cambien, solo que lo asimilen.) Este es mi tiempo, mi mundo, y si tenemos la suficiente fuerza para cambiar el ambiente a nuestro gusto, también lo haremos con la mentalidad, las moralinas nunca me han servido y el rol que se supone que debo seguir como mujer casada no me convence, así que creo que llegaré a un buen consenso. Eso sí, si el mundo no quiere llegar a un acuerdo conmigo, yo tampoco.

Soy mujer, pero eso no antepone mi bienestar al de los demás, para que ellos tengan una vida más cómoda y yo acabe con un tremendo estrés (eso mata las neuronas y yo las pocas que tengo quiero conservarlas, a parte del pelo y la cordura, si es que me queda algo de esta última.) Puede que no sea dulce (mi madre dice que si un carácter se volviera así sólo con darle azúcar yo sería diabética,) pero eso es algo de mi personalidad que no pienso cambiar, puede que sea agresiva, que tenga uñas y dientes, y estoy dispuesta a luchas con ellos. Tengo voz, mente, pensamiento propio y cuerpo, por ello soy y estoy, no me confundo en una masa que puede picar los dientes. Ser bueno está bien, ser malo también, encontrar un equilibrio entre los dos es estupendo y no pienso irme hacia uno de los dos extemos.

18 de agosto de 2010

MOMENTOS CREATIVOS.

Como todo el que se dedica a escribir, en momentos de su vida ha tenido bajones creativos, falta de ideas, el atascarse en una historia y no saber como demonios continuarla. Pues bien, eso es lo que me pasa, cada vez que escribo un capítulo más de Selene o se me ocurre algo para un relato, me atasco a mitad del mismo porque, a pesar de saber la forma de acabarlo, no sé como continuarlo y, a pesar de comenzar su escritura, han de pasar muchos días hasta que mis palabras vuelvan a fluir y poder continuar con el mismo. Puede que sea exigencia pura hacia mí misma, que con los años me vuelvo más perfeccionista en ese sentido, el caso es que tengo un pequeño problema de expresión en ese sentido. Escribo una frase, no me gusta, no capta todo lo que quiero decir, me obsesiono y entonces ya si que me atasco de una forma descomunal, me agobio y, entonces, la solución a mi entramado gramatical no llega.

Me siento como cuando viajamos a Ámsterdam, entendía gran parte de lo que me decían, pero me faltaba conocimientos para componer una frase correctamente y hacerme entender, sólo que esta vez es en mi idioma, ¡frustrante! Desde mi punto de vista.

Por ello, antes de caer en nada que se parezca a un parón creativo, he cogido las otras ramas que me gustan. Retomar la máquina de coser, coger modelos antiguos, rehacer la decoración de mi casa, hacer bocetos sobre futuros proyectos y buscar los materiales. Ya que todo no se reduce a hilos y telas, maderas, pistolas de silicona líquida, una sierra de calar y lijas, completan ahora una fase en la que decidido rehacer mi casa mediante el estilo propio de mi mente. Si no lo encuentras en la calle, si el bolsillo no te llega, soy de una condición, hazlo tú mismo, y yo tengo manos igual que el resto, ahora mismo sólo son proyectos que pasarán a papel, intentos de ver algo diferente en mi entorno y buscar la armonía íntima que a todos nos gustaría alcanzar.

Mientras tanto, mi mente consciente se dirige a otros métodos de creación más tangible, pero el subconsciente vive para las letras, como siempre, así que, hasta que todos esos pensamientos ocultos surjan a la luz, poco puedo ofrecer, aunque no os libraréis de mí tan fácilmente.

Mientras buscaré la forma de obtener los materiales y convencer a sangreybesos de que, estas navidades, me regale una sierra de calar, una pistola para pintar las paredes, una lijadora eléctrica o una pistola de silicona líquida. Raro ¿verdad? Pero es que no voy a negar que me encanta la carpintería y, si algo no sale por una vía, lo hará por otra.

10 de agosto de 2010

LAS SECUELAS DE UNA BODA.

¡Con lo tranquila que yo estaba! Os preguntaréis porqué si Silderia lleva una vida a la que le podrían unir muchos denominativos menos tranquila, entre otras cosas porque ella misma, o sea, yo, se encarga de ello.

Pero es que la tranquilidad en la que me baso es una carencia de compromisos, la no existencia de planes premeditados que me hagan regirme a un horario y disponer de mi tiempo como me da la gana, como dice sangreybesos: “el plan es que no hay plan”, y exactamente eso es lo que quiero. Pero por desgracia, cosa que no esperaba que ocurriera hasta septiembre, me han dado ya el álbum de fotos, si ese en el que te recuerda la boda.

Pues bien, después de los constantes recordatorios de la familia sobre el álbum de fotos, el que quieren verlo, que ya lleva unos meses de retraso, sobre cuándo lo vamos a tener, cosa por que ciertamente tenía poca prisa; ahora lo han podido tener en la manos, cuatro meses de espera y aguantar los constantes recordatorios de las fotos para cinco míseros minutos, en los que tienes que estar con ellos, miles de comentarios inoportunos y peticiones sobre dúplicas de las cuales creen que va a pagarlas un ente sobrenatural.

Bueno y queda más, sobre todo cuando tienen tanta impaciencia y ven la sucesión de fotos a la vez que miran al frente. Aunque eso te molesta depende de quien lo esté haciendo, aunque digo yo, no sé es que me ha dado por pensar hoy (espero que no me salga el humo por las orejas) Si no quieres verlo, si lo estás haciendo por compromiso, a mi me da igual que lo mires o no, lo cierto es que me ahorro el volver a ver todas las fotos de nuevo y explicar siempre las mismas cosas, porque todos tienen las mismas preguntas gilipollas respecto del tema: que si el velo era muy largo, que si la plata no se pone el día de la boda de una, que si las uñas eran postizas, que si el velo era muy largo, que si ese paraguas era tuyo, que si no me gustaba esto o lo otro,… ¡Yo te he preguntado! ¡No se ven que las uñas son postizas!, ¡Ah! Y las opiniones sobre ciertos aspectos o detalles que al mundo no le gustan me las paso por el forro de las bragas, a nadie le importan, pero todos tienen que poner la puntilla, por supuesto. ¡Bueno! Y lo mejor de todo es cuando todos se buscan así mismo en una sala donde, menos los contrayentes, están todos sentados y tapados por algo (aunque el primero que pusiera un dedo en la foto me lo comía, literalmente.)

Por fortuna nadie me ha pedido que les deje el álbum en casa para enseñárselo a… que puede ser cualquiera, entre otras cosas porque no lo iba a hacer. Sin embargo, como existe la posibilidad tangible de que eso suceda, en un tiempo bastante próximo, estoy escaneando las fotos, entre otras cosas para que cada uno se saque las copias que les de la gana, a cuenta de su bolsillo. Porque, como todo lo que pasa en esta vida, los que realmente se merecen que le hagas el favor, y ni siquiera te importa que te reembolsen el dinero o no, ni siquiera lo sugieren, el resto intenta sacar tajada de todo.

Lo cierto es que es chiquito el trabajo que me estoy llevando, entre otras cosas porque quiero remodelar algunas, hay personas que insistieron en salir en las que no les correspondían, y hacen alarde de ello, otras sólo quiero sacar una copia de una pequeña parte y en alguna que otra deseo ponerle un toque personal (porque para el que lo piense, si me dan un cd con una marca de agua del álbum, como que tendría que hacer el mismo trabajo.)

Por lo menos el fotógrafo es un auténtico artista, os lo puedo asegurar, para muestra la foto que decora este post. Y para mí, el esperar que esto sea lo último de las consecuencias que se viven después de una boda, a parte de la típica pregunta: ¿y los niños para cuando?

4 de agosto de 2010

TIEMPO PARA MI.

Y llegaron las vacaciones, ansiadas vacaciones, por fortuna o por desgracia se a cavarán pronto, pero todo tiene un fin.

No es que haya salido de mi casa, haya alquilado una habitación de hotel o pensara hacer un viaje. Yo por lo menos no lo he hecho. Sin embargo, el resto del mundo que me rodea si, se han largado a pasar un tiempo de descanso.

No es que me gusta que se vayan y me dejen tranquila (bueno, un poco si), aún así he disfrutado mucho de este tiempo, ya que cansa un poco que casi todos los días tengas algo que hacer, el acompañar a menganito a una cosa, cuidar de tus primas pequeñas, enseñar a mi abuela a manejar internet, llevar algo porque el otro no puede,… El caso es que todos los días me sale algo, menos el que me tomo para limpiar a fondo la casa y evitar que sea una ratonera. ¡Así acabo! Cansada por las tardes y casi sin ganas de nada, por lo menos escribo, eso sí, pero estos días he decidido tomármelos para otras aficiones: terminar de hacer las cortinas de la cocina (que daban un poco de pena verlas zurcidas), jugar a los videojuegos (que requieren mucho tiempo y me gusta dedicarles todo el que quiero), hacer el vago viendo dibujos animados y documentales y, por supuesto, disfrutar de unas mañanas libres encantadoras y sólo para mí.

Ciertamente echo de menos a mi madre y a mi abuela, yendo a comprar las cosas que faltan para la casa y tomarnos algo las tres juntas en un bar de barrio (a veces somos más), disfrutar de mi prima pequeña, y hacer galletas como las de Alicia en el País de las Maravillas las dos juntas, entre otras cosas.

Pero nunca viene de más tomarse un tiempo para disfrutar, una cosa no quita la otra, pero lo cierto es que necesitamos una especie de paréntesis donde disfrutar solos un buen rato a nuestra manera. Y el caso es que ambas se creen que estoy aburrida y solitaria sin hacer nada, ¡con la de cosas que dejo siempre para cuando tenga un día libre!, eso sí, las he dejado para mis cosas. Paso totalmente de hacer esa limpieza a fondo o de arreglar la casa (no es que se me caiga encima, pero una manita de pintura haría milagros. ¡Paso del tema!)

Así que, hasta que vuelva todo mi ajetreo diario, el cual viene con ellas dos, creo que me dedicaré a disfrutar un poco de mi tiempo íntimo.

Nos vemos.